lunes, marzo 26, 2018
Reseña: The Collection (2012)
viernes, marzo 02, 2018
Reseña: Hellraiser: Hellworld (2005)
Una búsqueda rápida por la historia de su producción deja claro por qué: rodada paralelamente a la séptima entrega y estrenada el mismo año, esta producción viene de un guión originalmente titulado Dark Can't Breathe y que contaba una historia completamente independiente a la que luego se maquilló para darle el toque cenobita que faltaba. Es una lástima que no hayamos podido ver dicho trabajo porque las francamente buenas posibilidades del argumento de esta película se vienen abajo precisamente debido a su inclusión forzada en una franquicia ya gastada y en franca decadencia desde hacía mucho tiempo y que tampoco esta vez consigue salvarse.
Uno de los aspectos más curiosos de este argumento viene, sin embargo, de un intento por romper con todo el estilo anterior, dando a la historia un giro metaficcional situándose en un mundo fuera de la propia película en el que la saga de Hellraiser existe. Dicho giro está evidentemente inspirado en películas como La nueva pesadilla (1994) y sobre todo Scream (1996), no sólo por el contenido irónico y auto-referencial sino también por el hecho de que estamos ante una cinta de corte juvenil que gira alrededor de unos chavales adictos a una web llamada Hellworld. A decir verdad nunca queda claro exactamente si es una página web o un videojuego, aunque en lo personal creo que se trata de una especie de red social inspirada en el universo de Hellraiser y que al parecer está relacionada con el suicidio de uno de los chicos. La verdadera película comienza cuando el resto de los jóvenes asisten a una fiesta temática de su entretenimiento favorito y presencian como aquello que creían originalmente un universo de ficción termina teniendo una capa más siniestr
Aquí también por desgracia es cuando la película se convierte en un slasher de toda la vida, con los chicos muriendo uno a uno en medio de una trama que termina siendo un misterio de baratillo con un final sorpresa mucho menos inteligente de lo que quiere hacernos creer. Por supuesto, nada de esto tiene que ver con Hellraiser más allá de la presencia de un cansado Doug Bradley que aparece de vez en cuando en cameos glorificados y se apersona en la última escena en una muy lamentable coda final que corona todo este despropósito. Lo más amargo de todo este trago es que la cosa no terminó aquí: varios años después sus responsables volverían a exprimir la saga con dos entregas más que terminarían distanciándose aún más de aquella cinta que les vio nacer, ya que el mismo Bradley abandonaría el barco entregando su papel de Pinhead a otros actores menos agraciados. Pocas sagas de terror han tenido una vida tan longeva, y pocas han caído tan bajo después de su prometedor inicio.
miércoles, febrero 07, 2018
Reseña: Jigsaw (2017)
lunes, febrero 05, 2018
Reseña: Prom Night 3 (1990)
viernes, febrero 02, 2018
Reseña: Insidious: The Last Key (2018)
lunes, noviembre 27, 2017
Reseña # 700: La novia de Frankenstein (1935)
miércoles, octubre 18, 2017
Reseña: Annabelle: Creation (2017)
Olvidando por lo visto la película anterior, esta intenta relatar (una vez más) los orígenes de la muñeca y de cómo esta pasó a ser una fuerza maléfica que se ha cebado con una pareja tras la trágica muerte de su pequeña hija. Aunque los protagonistas en realidad no son estos sino un grupo de niñas de un orfanato que han venido a vivir a esta casa invitados por la pareja para dar nueva vida a su hogar. Tengo que decir que la historia y su planteamiento base son al menos interesantes por sí mismos y que, al menos al principio, prometen un ambiente de terror eficiente gracias a esa combinación entre el estado de aislamiento de la casa y la muy penosa situación por la que pasan las niñas, además del miedo que los más pequeños pueden sentir ante las enfermedades de los adultos. Solamente esto ya hubiese sido un muy buen planteamiento para la trama de una de las crías que descubre la presencia del demonio que habita la muñeca y con ello el secreto que guarda la familia en su pasado.
Si esto queda arruinado es por dos motivos: el primero tiene que ver con las ansias comerciales de la cinta al subrayar de forma ingenua todos sus momentos de terror con subidas de volumen, sustos baratos y demás armas de ese cine de terror de bajas pretensiones que conocemos tan bien, y el segundo con la insistencia por parte del guión de enlazar esta película no solo con la primera parte de Annabelle sino por extensión con todo el universo de The Conjuring. Siendo sinceros, la muñeca en sí no tiene nada que ver realmente con la trama y podría haber estado perfectamente ausente sin que esta se resintiera en lo más mínimo. Por el contrario la cinta no sólo intenta forzar su significado una vez más (incluso, al igual como ocurrió en la película anterior, antes de que dicha muñeca estuviera "embrujada") sino que incluso cuenta con un sonrojante epílogo que conecta sin ningún tipo de sutilezas con la primera entrega, dejando la continuidad con esta bien montada.
Este tipo de estrategia de universo compartido es quizás lo más relevante: las ganas de crear una saga multipolar construida en torno a la obra de James Wan, repitiendo así lo que parece ser la nueva estrategia comercial de los grandes estudios y sus mega-franquicias, algo en lo que todos ellos parecen estar metidos desde que las películas de superhéroes de Marvel demostraran que tal hazaña es posible. En este sentido, la cinta de la que hablamos hoy lo intenta de la forma más evidente posible: una pequeña escena post-créditos ya se encarga de adelantarnos el próximo personaje que pasará por nuestras pantallas en medio de toda esta locura. La segunda entrega de Anabelle puede que no sea lo peor que haya visto, pero es sin duda un trabajo muy olvidable y sobre todo muy inferior a lo que incluso sus propias posibilidades ofrecen.
lunes, octubre 09, 2017
Reseña: Rings (2017)
Tal cual: en lo que probablemente sea un esfuerzo por rentabilizar la única entrega realmente popular, Rings es una secuela directa de la primera película, que se salta la segunda parte como si esta nunca hubiese existido y que incluso reinventa algunos puntos clave en la historia de la niña fantasma Samara Morgan, cuyos orígenes son explorados en gran detalle por una pareja de jóvenes que deben descifrar un mensaje oculto en la famosa cinta de vídeo maldita, un vídeo-dentro-del-vídeo con nuevas imágenes y un nuevo secreto a descubrir. Atrás quedó, sin embargo, la famosa regla de los siete días, lo que elimina el factor de carrera contra el tiempo que era sin duda uno de los más efectivos e inquietantes elementos de la original.
Por otro lado es una buena idea que se haya abandonado al menos en parte el tema de la maldición viral ya que hay ciertos elementos estéticos de la película que simplemente no tienen nada que ver con nuestra época, no sólo las cintas de VHS sino también la imagen de estática de los televisores (que me pregunto si el público más joven al que está dirigida esta película conocerá siquiera). En este sentido es de agradecer que al menoel guión haya intentado explorar una trama con ideas distintas y que no se haya limitado simplemente a copiar aquello que funcionó la primera vez. Por desgracia el resultado es una película de terror muy convencional con los típicos sustos repentinos y un secreto del pasado que se va resolviendo a fuerza de visiones y otros métodos tramposos de exposición, así como un Vincent d'Onofrio cuya sola aparición ya adelanta lo que va a pasar más adelante y cual será la resolución del conflicto.
Con todo y eso, quizás mi clemencia hacia Rings tenga más que ver con lo mucho más tragable que me pareció en comparación con The Ring 2 (2005), aunque no deja de ser algo muchas veces visto. No tengo la menor duda de que la distancia temporal con respecto a sus antecesoras ha tenido como consecuencia que esta haya pasado como una película de terror del montón, lo cual es una lástima porque aquella obra de Gore Verbinski de 2002 es, como todos sabéis ya, una de mis películas de terror favoritas de todos los tiempos, y una que sin duda alguna se merecía más que una muy pobre continuación con un joven elenco de desconocidos y todos los vicios del terror mainstream actual al que alguna vez ayudó a dignificar.
viernes, mayo 26, 2017
Reseña: Alien: Covenant (2017)
La película parece entender esto y ya desde el principio parece empeñada en corregir el rumbo de la saga hacia derroteros más acordes con lo que el público esperaba de ella: si eres de los que esperaba conocer lo que se anunciaba al final de Prometheus y ver respondidas aquellas preguntas acerca de los Ingenieros y el por qué deseaban acabar con la raza humana, pues lamento decirte que te vas a quedar con las ganas porque nada de eso se explora aquí. Por el contrario, Alien: Covenant se centra en otro grupo de exploradores humanos con su propio drama y su propio objetivo, y una vez que se retoma el argumento de la película anterior, el guión se encarga de despacharlo en un par de escenas y seguir su propio camino hasta desembocar en la aparición del xenomorfo clásico. Cuando esto ocurre la película se vuelve, en mi opinión, mucho menos interesante y se dedica simplemente a repetir el mismo esquema de las anteriores sin prácticamente ninguna variación.
A pesar de que la fotografía y la estética están al mismo nivel de entregas anteriores, hay una seria falta de consideración a la hora de montar un argumento interesante. No hablo aquí por supuesto de las decisiones tontas por parte de los personajes o de la muy poco creíble forma de actuar de lo que se supone son un grupo de científicos espaciales, sino de que el mayor número de persnajes (es decir, víctimas) de la película ha hecho que estos sean menos importantes y dibujados apenas con un par de brochazos que en ningún momento serán explorados. Esto es tremendamente evidente durante el tramo final, cuando la película se convierte en un slasher film del montón y en un enfrentamiento con la criatura en los pasillos de la nave muy predecible y sin nada de la tensión que lograron otras entregas. Tampoco ayuda la insoportable protagonista que se pasa media película llorando. De hecho, el único que salva esta historia de la mediocridad es, una vez más, Michael Fassbender en un doble papel que es por un amplio margen lo más destacable de la película y a quien parecen haber dado las mejores líneas de diálogo y los mejores momentos de una cinta mucho más trash de lo que había esperado.
Por supuesto, muy probablemente no estéis de acuerdo conmigo, visto que ya incluso Prometheus parecía dividir al público de forma irreconciliable. Así que si lo que estáis buscando es simplemente otra película de monstruos que repita los esquemas clásicos de Alien aunque sea de forma superficial, quizás veáis esta entrega de una forma más positiva. Si por el contrario estáis esperando algo distinto que explore las ideas que su antecesora contenía acerca de la creación y la mitología de ese universo que Scott nos había presentado, me temo que os llevaréis una gran decepción. Por mi parte, a pesar de sus innegables logros técnicos y del hecho de que se trata de una película aun así bien hecha, la idea de un director veterano como Ridley Scott forzado a tirar por la borda todas sus ideas y reconducir todo a algo más convencional simplemente para darle al público lo que quiere es algo que me deprime, así que me es imposible recomendarla.
lunes, mayo 15, 2017
Reseña: I Spit on Your Grave 3 (2015)
lunes, mayo 08, 2017
Reseña: I Spit on Your Grave 2 (2013)
miércoles, marzo 29, 2017
Reseña: The Human Centipede 2 (2011)
El componente meta-narrativo al que me refería arriba es ya conocido para los que la han visto pero para los demás lo comento aquí: esta película tiene lugar en un mundo en el que la primera Human Centipede (2009) no sólo existe sino que es el objeto de adoración de nuestro personaje principal, un empleado de garita obeso, asmático y con retraso mental que vive obsesionado con la película de Tom Six usándola para escapar de su gris existencia. En la que probablemente sea la mayor puya posible a la recepción que dicha película tuvo, el protagonista decide un buen día construir su propio ciempiés humano superando incluso a la ficción, enlazado esta vez a doce individuos, uno de ellos Ashlynn Yennie, la actriz protagonista de su película favorita. Sólo hay un detalle: este personaje no es un experto cirujano como el de la primera cinta, por lo que su trabajo tiene toda la finura y precisión de un desquiciado que realiza una delicada cirugía con artefactos caseros y sin ninguna estrategia.
Esto da como resultado una secuela que en muchos sentidos es lo contrario a la primera parte: si bien la primera Human Centipede era muy contenida en cuanto a violencia y dejaba sus aspectos más truculentos a la imaginación del espectador, esta segunda parte es casquería de principio a fin, totalmente explícita en su muestra de sangre, mutilaciones y vejaciones a las que el personaje principal somete a sus víctimas, rompiendo además tabúes como daño a bebés y a mujeres embarazadas de una forma que muy previsiblemente le ganaron a Tom Six la ira de gran parte de la crítica y el público. En una decisión que puede ser interpretada como una pequeña concesión a estos, lo único que parece suavizar el gore un poco es la estética: la fotografía es casi toda en blanco y negro, y lo único que mantiene su color es la mierda.
Es ya cerca de su tramo final, cuando el ciempiés está completo y la lucha de sus integrantes por la supervivencia se lleva al extremo, cuando The Human Centipede 2 se convierte en algo francamente difícil de ver. Pero aún así es una película fascinante por el nivel de desagrado que puede llegar a causar, no sólo en cuanto a la violencia sino por el villano principal absolutamente carente de glamour y por la negativa de Tom Six a embellecer el horror que estamos presenciando aquí. Sé que estoy en minoría en mi apreciación por ella, pero aunque no haya dejado la misma impronta en el cine de terror que dejó la primera entrega, esta me parece artísticamente superior, y además mucho más terrorífica y desagradable, una película tras la cual sientes que necesitas una ducha.
lunes, marzo 27, 2017
Reseña: Amityville: El rostro del diablo (1993)
viernes, marzo 24, 2017
Reseña: Abierto hasta el amanecer 3 (1999)
Al situarla en plena Revolución Mexicana la película consigue abrazar su condición de western exótico abandonando completamente su ambientación moderna. También se deja de lado gran parte del contenido humorístico de la segunda parte y se busca por el contrario una estructura más similar a la película original de Tarantino/Rodríguez. Como en esta, toda la primera mitad muestra una trama relativamente realista que en principio nada tiene que ver con la premisa principal: una banda de forajidos que huye de las autoridades que les persiguen, historia que se entremezcla con la hija del verdugo local que se ha escapado con uno de los delincuentes y está siendo ahora perseguida por su padre y sus hombres. Por otro lado tenemos la figura histórica del escritor americano Ambrose Bierce (que en un evidente guiño a la película original está interpretado por Michael Parks) que viaja junto a una pareja de predicadores y se queda varado en medio del paraje. Todos estos grupos terminan, como en la original, encontrándose en un burdel ubicado en medio del desierto que (sorpresa) está infestado de vampiros.
También los arquetipos se repiten: Marco Leonardi interpreta aquí al protagonista que es un remedo obvio del personaje de George Clooney en la original, un antihéroe cínico y en ocasiones cruel con una idea muy limitada de la lealtad, y la veterana Sonia Braga es el reclamo erótico y la evidentísima sustituta de Salma Hayek en su papel de la madame del burdel. El personaje de Braga, por cierto, también da pie a comentar que, a diferencia de la película original, esta precuela intenta unir ambas mitades a través de una trama de misterio acerca del personaje de la hija del verdugo, en quien se va sugiriendo desde el principio cierta conexión con el mundo de los vampiros que no se revela hasta más adelante y que, aunque un tanto descabellada a nivel de argumento, intenta establecer el universo de la saga contando sus orígenes. Es un detalle muy superficial y que no se explora demasiado, pero que sin duda alguna resulta un abreboca de intentos más consistentes por parte de Robert Rodríguez de construir una mitología de vampiros mexicanos en la que más adelante ahondaría con su francamente mejorable serie de televisión de Abierto hasta el amanecer. También es más evidente aquí la representación de los vampiros como serpientes y no como murciélagos.
Todo esto en muchas ocasiones funciona, a pesar de unos efectos especiales algo risibles cuando se opta por el CGI, algunas actuaciones nefastas y el desaprovechamiento de ciertos elementos que sonaban atractivos en un principio como el personaje de Ambrose Bierce, que parecía que iba a ser importante pero al final termina quedándose en nada y pasando de explicar ciertos misterios en cuanto a su arco argumental que nunca se resuelven. No es para nada una película memorable, pero sus responsables al menos han dado algunas imágenes y momentos buenos, y el espíritu de su estilo y argumento es mucho más cercano al de la original que al de su contemporánea secuela. Es sólo en los valores de producción y en el acabado final donde se queda por debajo, principalmente porque la primera película estaba hecha por dos cineastas muy talentosos que estaban en su mejor momento. Aun así, es interesante, y mucho mejor de lo que esperaba.
miércoles, marzo 22, 2017
Reseña: Amityville: es cuestión de tiempo (1992)
De entrada voy a comenzar diciendo que hubo dos cosas que me llamaron la atención de forma positiva ya desde el principio: la primera fue ver que el director de esta secuela es Tony Randel, un nombre que muy probablemente os sonará porque fue el director de la injustamente menospreciada Hellbound (1988), la única secuela de Hellraiser (1987) que realmente valía la pena, con lo que ya sabía que al menos podía esperar un mínimo de calidad. La segunda es que el argumento de esta película ignora por completo lo ocurrido en la nefasta quinta entrega, haciendo como si no hubiese existido y retomando aquella premisa de la cuarta parte en la que la maldición ya no ocurre en Amityville sino en otras casas a lo largo y ancho del país a donde han ido a parar objetos que previamente estuvieron en el caserón maldito y que han arrastrado consigo el Mal que asolaba la propiedad. En esta ocasión se trata de un reloj de mesa que un hombre trae a su casa y que por supuesto empieza a causar estragos en su familia. Una cosa extraña es que la trama intenta dar al reloj su propia historia y su propia maldición, algo que por fortuna no se explora mucho porque resulta excesivo en el contexto de la saga de la cual esta película forma parte.
Lo interesante de esta historia es que el hecho de que el Mal se esconda en un reloj da pie a un juego en el cual la maldición de la casa se manifiesta en ataques que el espíritu maligno hace y que afectan a la linealidad temporal, algo que la película hace en ocasiones y que, aunque ofrece al final una resolución algo más light de lo que estamos habituados, al menos es una muestra de un trabajo algo más inteligente que muy probablemente se veía mejor en el guión y que hoy en día sin duda habría sido más aprovechado. Asimismo, es una sorpresa ver cómo esta sexta entrega recupera algunos de los elementos más perturbadores de películas anteriores de la saga como ese énfasis en los aspectos más oscuros de la sexualidad de sus personajes, con alusiones a una infidelidad, incesto y lujuría reprimida que por supuesto el espíritu del reloj aprovecha en su beneficio. Nunca llega a ser gráfica de ninguna manera (hay sólo una muerte que se recrea en efectos especiales mientras que otras parecen comedia involuntaria) pero hay indicios al menos de cierto grado de creatividad, inusitado en un trabajo de estas características.
Cuando digo "estas características" a lo que me refiero es que, pese a sus buenas ideas y pese a ser sin duda mucho mejor que las tres entregas inmediatamente anteriores, esta es una película bastante pobre con una estética y estilo en gran medida limitados por su formato y por la época en que se estrenó. En este sentido, es importante saber que su título original era Amityville 1992: It's About Time, y que el estudio borró la mención al año en que se estrenó cuando la película salió en DVD más de una década más tarde. Pero a pesar de sus defectos y de su pertenencia a un terror de saldo demasiado ligero e intranscendente, ha sido la primera entrega de la saga que he conseguido ver de corrido en varios años, y eso por sí solo me ha demostrado que hay algo de oficio detrás.
lunes, marzo 20, 2017
Reseña: Sinister 2 (2015)
viernes, marzo 17, 2017
Reseña: Amityville 5 (1990)
jueves, febrero 23, 2017
Reseña: La mujer de negro 2 (2014)
miércoles, octubre 12, 2016
Reseña: Blair Witch (2016)
domingo, agosto 14, 2016
Reseña: The Conjuring 2 (2016)
Al igual que la primera parte, esta secuela comienza con un pequeño prólogo de otro caso de los Warren, y ya desde los primeros fotogramas Wan juega con la familiaridad del público asiduo al horror cuando el alejamiento de la cámara nos muestra las inconfundibles ventanas de la casa de Terror en Amityville (1979), probablemente uno de sus casos más sonados y que ya de entrada establece el tono de la película a la vez que introduce un sentido de urgencia en el argumento al enfrentar al matrimonio de Ed y Lorraine con un nuevo némesis. Sin embargo, esto es sólo una escena al comienzo porque el argumento realmente va de otra cosa: tal como todos sabéis ya, el caso al que los Warren se enfrentan esta vez es el del llamado "poltergeist de Enfield", una de las más famosas historias "reales" de fantasmas de Inglaterra, y que ya ha sido material de adaptación de numerosas películas, entre ellas la excelente Ghostwatch (1992), que aprovecho para recomendar una vez más.
Una vez establecida la premisa, la verdad es que no hay muchas novedades en esta segunda parte. The Conjuring 2 toma muchas de las pautas ya establecidas no sólo por su antecesora sino por gran parte del cine de terror sobrenatural de décadas pasadas. Sin embargo, esto es en gran medida una buena noticia porque tanto la dirección de Wan está a años luz de lo que normalmente solemos ver en el cine de miedo comercial. Una cosa que siempre se destaca aunque nunca lo suficiente es cómo la película se niega a utilizar sustos "falsos", es decir que aquellas escenas que buscan crear una tensión en el espectador siempre culminan en algo realmente sobrenatural y no toman al público por idiota. Pero curiosamente, si la película funciona es sobre todo por los Warren y porque la relación entre los dos es el auténtico centro emotivo de la trama, mucho más que la típica premisa de la familia en peligro. Esto es algo que nunca está de más repetirlo porque los verdaderos Ed y Lorraine Warren no eran ni por asomo tan carismáticos y ciertos detalles sobre su vida y aventuras los convierte en personajes bastante cuestionables que son ampliamente superados por sus contrapartes en la ficción.
Entiendo que el 2 en el título pueda alejar incluso a aquellos que gustaron de la primera parte pero sería un error. Esta continuación de The Conjuring es una muy buena película de miedo que demuestra que detrás de ella se encuentra gente no sólo conocedora de las cosas que funcionan en este género sino además con un mínimo de respeto por su público, además de contar con un ángulo dramático poco usual en este tipo de producciones. En serio, creo que el único problema real que tiene esta película es que, a la hora de la verdad, no es tan buena como la primera parte, por lo que las inevitables comparaciones no le harán justicia.




















