lunes, febrero 14, 2011

Reseña: I Spit on Your Grave (1978)

I Spit on Your Grave (1978), archifamosa película de venganza conocida también con el mucho más apropiado título Day of the Woman, forma parte de una tendencia muy popular durante los años setenta que nos trajo películas crudas tanto en estética como en temática, y que casi siempre se centraban en mostrar mujeres en peligro, lo cual no estuvo exento de cierto grado de polémica. Uno de los ejemplos más conocidos de este tipo de cine es La última casa a la izquierda (1972), película con la que siempre se le compara. Sin embargo, esta cinta de Meir Zarchi es muy superior en todo sentido, y al contrario de la cinta de Wes Craven, todavía sigue manteniendo gran parte de su fuerza y capacidad de impacto, aún a más de 32 años de su estreno. Aunque a decir verdad las dos se parecen sólo en su premisa inicial y tienen objetivos temáticos y discursivos muy distintos, siendo la fundacional Deliverance (1972) una película mucho más cercana en espíritu a la que hoy nos ocupa, desde su contraposición de incautos citadinos y peligrosos paletos hasta un catálogo de salvajismo y crueldad que en ocasiones se hace bastante difícil de ver.

Las comparaciones con la película de John Boorman son muy pertinentes ya que I Spit on Your Grave tiene incluso un argumento muy similar que trata sobre una joven escritora llamada Jennifer Hill que representa el arquetipo ideal del citadino (joven, bella, inteligente, liberal), que se encuentra de repente acosada por un grupo de salvajes rústicos que la violan, humillan y dejan por muerta. Toda esta serie de vejaciones ocupa un trozo considerable de película y resulta bastante incómodo no sólo por lo que muestra sino por su frialdad y su repetición, algo que justifica ante el espectador la segunda mitad de la cinta, en la que Jennifer planea y ejecuta su terrible venganza contra aquellos que la han agredido.

Por supuesto es por todos sabido el grado de controversia que siempre ha rodeado a esta película y que explica en parte su éxito; por su parte, el director Meir Zarchi siempre ha defendido su trabajo alegando que se trata en realidad de una alegoría pro-feminista debido (evidentemente) a su muestra final de poderío femenino. Estoy seguro de que él cree realmente en eso que dice, sin embargo también es cierto que el argumento de la película muestra simplemente el otro lado de una de las más comunes fantasías misóginas, aquella que habla de la furia que nace dentro de una mujer ultrajada. No es casualidad en este sentido el retrato de Jennifer en la segunda mitad de la cinta como un bello ángel vengador ni tampoco el regodeo en la crueldad y frialdad absoluta con la que ejecuta su vendetta personal.

Por suerte, y a diferencia de la anteriormente citada película de Wes Craven, I Spit on Your Grave tiene suficientes méritos estéticos como para considerarla una pieza alejada del uso despectivo del término amateur, llegando a sorprender en ocasiones por las elecciones formales de Zarchi, inusuales en un supuesto producto de explotación. Sorprende por ejemplo la total ausencia de música (exceptuando un momento en específico en el que dicho acompañamiento musical se usa literalmente para ahogar los gritos de horror de uno de los momentos más conocidos de la cinta) y el ambiente conseguido por el director durante los primeros minutos, dedicados a mostrar el refugio de Jennifer como un sitio idílico que pronto se verá roto por la llegada de la violencia. Aparte de todo esto hay que reconocer la acertada elección de la protagonista Camille Keaton (nieta de Buster Keaton, valga decir), cuya frágil belleza contrasta con una soberbia actuación de justiciera que le valió en su momento el premio a Mejor Actriz en el festival de Sitges.

Confieso que llegué a ver I Spit on Your Grave muy tarde en mi vida y que durante mucho tiempo dudé en incluirla entre las reseñas de esta página. Si al final lo he hecho ha sido únicamente para poder hablar de su reciente remake del año pasado y comprobar si el grado de violencia ha aumentado y si realmente tiene sentido resucitar una obra así alejada de su contexto de provocación propio de la época en la que se estrenó. Por mi parte, me ha sorprendido re-visitarla y descubrir que sigue siendo una muy buena película, quizás no tanto como la ya mencionada Deliverance, pero al menos sigue teniendo gran parte de su energía y valor icónico, aparte de que algunas de sus escenas llegarán a producir una reacción emocional bastante desagradable en aquel que se acerque a ella. Con todo y eso, yo diría lo que tantas veces se ha comentado respecto a estos clásicos de venganza: con verla una vez ya seréis libres.

3 comentarios:

lazonamuerta-cine dijo...

Uno de los "rape and revenge" más conocidos de los 70. Estoy muy de acuerdo con el director, es un claro ejemplo del poderío de la mujer respeto al hombre.
Deliverance es tema aparte, más abstracto su contenido.

Josue Rincon dijo...

El remake es mejor pero esta es inprescindible

Marco dijo...

Para mi este film es un vulgar exploitation con la únioca finalidad de mostrar a la chica desnuda.