martes, febrero 21, 2017
Reseña: Desde la oscuridad (2014)
viernes, agosto 28, 2015
Reseña: La casa del fin de los tiempos (2013)
Tengo que reconocer que esta película me gustó mucho más de lo que inicialmente esperaba, y creo que el principal motivo es que a pesar de la sencillez de su planteamiento (toda la película transcurre prácticamente en un único escenario de una casa oscura y laberíntica) es sin embargo un trabajo ambicioso que no trata al espectador como idiota sino que le permite ir armando él mismo la historia a través de una estructura de narrativa fragmentada, saltando de una época a otra intentando esclarecer la desaparición. Es en el misterio del niño desaparecido y la madre que lo busca desesperadamente donde se encuentran los únicos elementos de terror, puestos delante del espectador como una cortina ante lo fantástico que únicamente se revela al final. Espectadores más espabilados que yo muy probablemente pillen este desenlace desde mucho antes que se produzca, pero no fue mi caso y aún así creo que el misterio está muy bien construido. Ciertamente ayuda mucho el escenario de la casa, que está muy bien aprovechado, como aprovechada está también la actuación de su absoluta protagonista, Ruddy Rodríguez, quien me sorprendió con un trabajo sumamente natural teniendo en cuenta lo que hasta la fecha le he visto hacer.
No engañamos a nadie si mencionamos las evidentes aspiraciones comerciales de una película como esta, y su estructura es completamente mainstream no sólo por la presentación sino también por sus muy evidentes influencias, de las que sin embargo no abusa para nada. Pero al mismo tiempo se agradece que se haya tomado su argumento y su propuesta en serio y haya conseguido esquivar algunas de las trampas de trabajar con niños y la falta de naturalidad que muchas veces he visto en este tipo de productos, al menos en cuanto a actuación. A nivel técnico se notan a veces las carencias, sobre todo en el intento de envejecer treinta años a su protagonista, pero al mismo tiempo hay una compensación en el empleo de la casa como un sitio sin artificios de ninguna clase. Honestamente, considero que el cine venezolano necesita muchas más películas como esta, y en lo personal me agrada la idea de revitalizar para el cine de terror a mitos eróticos noventeros como Ruddy Rodríguez.
Curiosamente, y a diferencia de lo que suele ocurrir en estos casos, el desenlace es uno de los mejores detalles de La casa del fin de los tiempos, y aunque como decía arriba es probable que muchos lo vean venir (sobre todo si han pillado las referencias de la película) no por eso desmerece. Para mí el principal problema de este final es que desmonta el ambiente de terror tan eficiente que la película había construido, algo que por cierto también pasaba en El orfanato pero que aquí al menos es mucho más interesante. Vale la pena, así que echadle un vistazo.
miércoles, noviembre 20, 2013
Reseña: Somos lo que hay (2010)
Confieso que escuché hablar de Somos lo que hay (2010) únicamente por su remake americano que se ha estrenado este año. De lo contrario, muy probablemente no habría sabido de su existencia, lo que demuestra hasta cierto punto lo tremendamente aislado que estoy de las propuestas de cine de terror latinoamericano que nos han ido llegando. En esta ocasión ya sólo por el argumento me pareció atractiva: la historia de una familia de caníbales que habita en las barriadas de la capital mexicana y que se ven obligados a buscar la forma de continuar su macabro sustento cuando el patriarca muere de forma repentina en medio de la calle.
Esto que he comentado arriba es sólo la premisa inicial de una película que reconozco tiene grandes ideas, aunque la mayoría de ellas terminan siendo bastante alejadas del género que nos toca. De hecho, como película de terror encuentro que promete mucho más de lo que realmente da, y no serán pocos los que argumenten que no es en realidad una película de miedo sino más bien un drama social con uno que otro toque sangriento. A decir verdad, el director y guionista Jorge Michel Grau parece estar mucho más interesado en resaltar ciertos aspectos de la realidad socio-económica de los protagonistas y su mundo que su afición a la carne humana, detalle que está siempre relegado a un segundo plano y al que los personajes principales nunca se refieren de forma directa y explícita.
Tanto es así que el propio tema del canibalismo no es aprovechado en su faceta de impacto al espectador sino como simplemente otra manifestación del poder deshumanizante de la miseria y una puesta en evidencia del abismo entre clases de un país como México. En realidad, más que sobre la antropofagia es una película sobre la pobreza y el inframundo de las barriadas de D.F, una ciudad que se retrata oscura y decadente con sus policías corruptos, prostitutas vengadoras y bandas de niños ferales que le dan un ambiente casi post-apocalíptico. En medio de todo este caos y degradación, la presencia de una familia que mata para comerse a sus víctimas pasa a ser una simple rareza poco reseñable, como deja bien claro la primera escena en la que se muestra cómo pasa desapercibida la muerte del padre con una muy poco sutil carga de comentario sociológico.
Todas estas ideas están muy bien mostradas y son lo que probablemente llame más la atención de la película. El comentario social está plasmado de forma tan evidente que me pregunto hasta qué punto se habrá mantenido en el remake americano, aunque ya el trailer de este último augura una película muy distinta. El problema en este caso es que este discurso social predomina por encima de todo lo demás; la película se me hizo tremendamente aburrida y en ocasiones frustrante ya que deja abiertas muchas interrogantes acerca de la familia protagonista y está constantemente prometiendo cosas que nunca llegan. Como nota curiosa, eso sí, hay en esta cinta una evidente reverencia al fantástico mexicano con una clara alusión a Cronos (1993) de Guillermo del Toro, mediante la inclusión de un personaje de dicha película que vuelve a aparecer aquí, interpretado por el mismo actor y repitiendo prácticamente la misma escena, como para darnos a entender que ambas películas transcurren en el mismo universo. Un curioso y agradecido detalle para una película que es sin duda interesante, pero que puede terminar echando para atrás a más de un aficionado al terror de verdad.
miércoles, diciembre 26, 2012
Reseña: Juan de los muertos (2011)
martes, octubre 30, 2012
Reseña: La casa muda (2010)
La uruguaya La casa muda (2010), película de la que ya llevamos tiempo escuchando hablar, viene a revelarnos una importante carencia en el hecho de que es la primera cinta de terror latinoamericana que hemos reseñado en Horas de oscuridad, error que planeo enmendar en el futuro cercano. Lo que más se resaltó en el momento de su estreno fue, aparte de lo ínfimo de su presupuesto y lo minimalista de su puesta en escena (una joven que se hospeda junto con su padre en un antiguo caserío rural y es acosada por una extraña presencia que la hará pasar un muy mal rato) fue su factura técnica, ya que supuestamente su director, Gustavo Hernández, filmó toda la película casi sin diálogos y en un gigantesco plano secuencia cercano a los ochenta minutos. Esto, de entrada, os podemos revelar que no es del todo cierto, ya que hay claros momentos en los que se ha "ocultado" el corte entre una escena y otra (digamos que hay un motivo muy claro por el cual la pantalla se queda en total oscuridad varias veces).
Con todo y esto, es en el aspecto formal donde la película se hace más interesante; por mucho que el dichoso plano secuencia no sea real, la cámara se presenta como un personaje más que sigue a la protagonista de forma casi constante y en ocasiones parece tener incluso su propio punto de vista, como si fuese de manera consciente una ventana destinada al público, creando una sensación de inmediatez que se me hizo muy similar a la vivida en cintas como REC (2007). Pero no nos confundamos: en La casa muda no hay una voluntad de imitar el realismo de las películas de metraje hallado o falso documental. De hecho, la película en ningún momento intenta ser cien por cien realista ya que hay música incidental y la cámara juega en ocasiones a desorientar al espectador de forma premeditada pasando de la omnisciencia a la primera persona e incluso creando "planos" fijos y distantes en momentos muy específicos. Alguno de los lectores con mayor conocimiento del oficio cinematográfico que yo podría ahondar en esto, pero en verdad os digo que la forma narrativa de esta cinta es lo que más me ha gustado.
Esto nos lleva claro está al argumento, que como decíamos arriba, no es tan ingenioso. Aparte de ser una historia de casas tenebrosas de toda la vida, la casi perpetua oscuridad de la película reduce muchísimo el espacio y, lejos de proporcionar una sensación de claustrofobia, uniformiza la escenografía en pos de una supuesta atmósfera de desorientación que a mi juicio no se llega a construir de forma efectiva y hace que la cinta sea, francamente, bastante monótona por momentos. De hecho en determinados pasajes me ha recordado mucho a Los abandonados (2007) de Nacho Cerdá, en el sentido de que aquí también se va gran parte del metraje en mirar cómo los personajes exploran habitaciones oscuras con una linterna. A esto se suman algunos problemas de inverosimilitud ya que este deseo de investigación por parte de la protagonista parece privar por encima de la angustia que normalmente produciría un intruso en la casa, máxime cuando dicho invasor ha probado ya ser un asesino. Aunque claro, todo esto imagino que va en pos de los auténticos momentos de horror de la película, entre los que se incluyen varios de los más típicos clichés de cine de miedo como los falsos clímax, las fotos antiguas o las subidas de audio. Todos estos sustos a veces funcionan y a veces no. No es realmente algo demasiado destacable, pero la cinta tiene sus buenos momentos de miedo, y en algunas ocasiones consigue crear ese vínculo emocional con el espectador debido a la cercanía estética con la protagonista y su "realista" puesta en escena.
Por desgracia todo se echa a perder casi al final de la cinta con una revelación sorpresa absurda y tramposa que tiró por los suelos todo mi disfrute inicial. De no haber tenido este giro argumental y haber optado por una historia quizás más literal y "sencilla", La casa muda habría terminado siendo un interesante ejercicio de estilo y una entrada bastante solvente en el mundo del horror de ambientación rural. No voy a deciros cual es dicho giro final, pero si os advertiré que es de esos que hacen replantearse todo lo que ha pasado antes, por desgracia revelando las trampas de guión y ambientación diseñadas para engañar al público de una forma muy básica y tonta. Con todo y esto, esta película de Gustavo Hernández causó bastante ruido en su momento e incluso tuvo como consecuencia un remake americano que aún estoy pendiente de ver pero que por lo visto no se aleja demasiado del original.




