sábado, marzo 10, 2018
Reseña: Ju-on: Black Ghost (2009)
lunes, marzo 05, 2018
Reseña: Ju-on: White Ghost (2009)
lunes, febrero 20, 2017
Reseña: The Wailing (2016)
domingo, enero 22, 2017
Reseña: Bajo la sombra (2016)
martes, septiembre 20, 2016
Reseña: Train to Busan (2016)
Yeon Sang-ho, director surcoreano más famoso por sus trabajos de animación, nos trae su primer largo con actores de carne y hueso, Train to Busan (2016), una historia de zombis que funciona como díptico con su largometraje animado Seoul Station (2016), y que por lo visto ha causado furor allá donde se ha presentado. No es para menos teniendo en cuenta lo difícil que resulta hoy por hoy sacar algo interesante u original del subgénero zombi, y aunque muchos de sus elementos están bastante vistos (incluyendo su nada sutil metáfora social) lo cierto es que es una de las películas de muertos vivientes más intensas que he visto desde los tiempos de 28 días después (2002).
miércoles, marzo 11, 2015
Reseña: The Eye 2 (2004)
viernes, enero 09, 2015
Reseña: Go Goa Gone (2013)
domingo, mayo 18, 2014
Reseña: Rigor Mortis (2013)
jueves, agosto 01, 2013
Reseña: A Blood Pledge (2009)
martes, julio 30, 2013
Reseña: Voice (2005)
jueves, julio 25, 2013
Reseña: Wishing Stairs (2003)
martes, julio 23, 2013
Reseña: Memento Mori (1999)
En Memento Mori nos situamos una vez más en un colegio de chicas en Seúl (no sé si es el mismo colegio que en la primera parte, aunque bien podría ser), en el que una joven encuentra el diario compartido de dos chicas que alguna vez tuvieron una fuerte amistad que se ve rota por motivos que vamos descubriendo gradualmente. Este es el núcleo narrativo de una historia que se pone en movimiento mediante un suicidio (hecho que se anuncia en la carátula y en el trailer pero que no tiene lugar hasta pasada la primera media hora de película) y en la que se van mezclando diferentes aspectos de la vida en el colegio que hablan sobre todo de la relación lésbica entre las dos chicas y cómo cada una de ellas aborda el tema de la aceptación en medio del conservadurismo en el que viven. Una vez más, el colegio es mostrado como un sitio cruel y opresor que termina destruyendo cualquier intento por alcanzar la felicidad, con lo que de nuevo nos vemos antes una crítica a la fuerza represora de un sistema rígido e inflexible.
¿Dónde está el horror en esto? Buena pregunta. Así como Jim Jarmusch dijo en su momento que The Limits of Control (2009) era "una película de acción sin acción", los directores y guionistas de esta película, Tae-Yong Kim y Kyu-Dong Min, manifestaron su deseo de rodar una historia de fantasmas sin fantasmas ni escenas de miedo, por más increíble que parezca. En el caso de los dos surcoreanos, los productores no dejaron que se salieran con la suya y exigieron a los cineastas la incorporación a la trama de algunos sustos (muy escasos) y escenas de corte sobrenatural que, hay que decirlo, se sienten un tanto forzadas. Hay una muy ligera mención a la telepatía presente en las dos chicas y a la conexión espiritual que se forma con la protagonista a través del diario compartido, pero se cuenta de forma muy ambigua y abierta a interpretación. Además, esta es una de esas películas en la que el espectador realmente tiene que prestar atención porque la historia es contada de forma no-lineal con saltos imprevistos en el pasado que resultan en ocasiones un tanto confusos. Tampoco ayuda que, tal como mencionaba arriba, el hecho que desencadena realmente la trama no ocurra hasta pasados ya treinta minutos.
Por todos estos motivos, clasificar a Memento Mori como una película de terror es algo bastante arbitrario. El casi inexistente ángulo sobrenatural (a excepción de ese delirante clímax que parece sacado de una película distinta) y el énfasis en la relación amorosa de las chicas y su posterior ruptura la convierten más en un drama/romance juvenil que en una historia de fantasmas. A pesar de todo esto me parece muy positiva la forma en que, al igual que en la primera entrega, esta secuela aborda un tema tabú como la homosexualidad adolescente y lo presenta de una forma atrevida resistiéndose a la salida fácil de glorificar al instituto, al que muestra con todas sus miserias y horrores cotidianos. Al final, resulta que estamos ante una película muy interesante, pero que reconozco no es para todo el mundo, ciertamente no para aquellos que estén buscando una película de miedo. Eso seguro.
lunes, julio 22, 2013
Reseña: Whispering Corridors (1998)
viernes, julio 19, 2013
Reseña: Infection (2004)
En Infection asistimos a una película que parece mucho más centrada en conseguir una atmósfera de pesadilla que en el argumento en el que supuestamente se basa. Todas las sinopsis que uno encuentra por ahí coinciden en que la cinta va de una misteriosa enfermedad que se apodera de un hospital en crisis y que va esparciéndose de forma descontrolada por entre el personal y los pacientes, pero dicho resumen resulta un tanto engañoso porque la trama de la plaga (representada como una extraña sustancia viscosa de color verde que no sólo disuelve a sus víctimas sino que también causa locura) no entra en juego sino hasta la mitad de la película; Ochiai de hecho está mucho más interesado en mostrar el caos de un hospital en el que la falta de recursos y la mezquindad y miseria del personal médico han convertido el centro en un calvario. El mismo hospital está representado con un clima irreal, oscuro y abandonado, y como los personajes nunca salen al exterior da la sensación de que el centro de salud es una especie de último refugio ante el fin del mundo. La supuesta infección también es tratada de forma interesante ya que anuncia cierto componente sobrenatural del que su director saca mucho partido.
Este ángulo sobrenatural es quizás lo único que enlaza a Infection con otros trabajos de terror japoneses más típicos, pero esto es sólo uno de los aspectos de una película muy extraña y menos convencional de lo que en un principio podríamos creer. Lástima que Ochiai no pueda resistirse a incluir una revelación final que no sólo es un tanto predecible sino que (en mi opinión) no enriquece la película para nada ya que elimina gran parte de esa ambigüedad tan interesante que había conseguido hasta ese momento, aunque a decir verdad no resuelve todos los misterios. Esta primera entrega del proyecto J-Horror Theater no meterá tanto miedo como otras, pero como película me parece mucho más interesante y con un discurso y una estética mucho más original que remite a otros arquetipos de terror no tan usados por sus contemporáneas.
sábado, julio 13, 2013
Reseña: Examen final (2006)
martes, marzo 29, 2011
Reseña: Dream Home (2010)

Ahora que ha pasado la fiebre del mainstream occidental por el cine de terror asiático, es el momento perfecto para la llegada de una película como Dream Home (2010), una producción hongkonesa que no sólo es una gran muestra de humor negro y virtuosismo gore, sino también la primera cinta de terror (al menos que yo recuerde) sobre la burbuja inmobiliaria, argumento que le viene como anillo al dedo ahora que el auge de China en la economía mundial es un tema ampliamente reconocible. En la película, el personaje principal es una joven empleada de telemarketing con un solo sueño en la vida: hipotecarse hasta el cuello para tener un piso con vista a la bahía de Hong Kong, una idea que asocia irremediablemente a la felicidad. Cuando su deseo empieza a ponerse cada vez más cuesta arriba, la chica decide hacer lo que sea para alcanzar su objetivo, así tenga que hacer una carnicería con sus futuros vecinos.
La película no sigue una estructura lineal sino que va saltando entre diferentes flashbacks y episodios situados en el presente en el que presenciamos la masacre desatada por la protagonista. Estas secuencias son sin duda las que permanecerán en el recuerdo del espectador ya que son de una brutalidad bastante notable, aunque la característica más curiosa de estas escenas es la torpeza con la que se desarrolla una violencia para nada estilizada y dotada de un negrísimo humor que se aprovecha de la evidente falta de experiencia de la protagonista en las artes del asesinato. Pero sería un error quedarnos únicamente con esto y no apreciar por otro lado el ambiente opresivo que crea el director Ho-Cheung Pang a través de la muestra nada disimulada de una ciudad tan carente de espacio como Hong Kong, llena de rascacielos que se montan unos sobre otros y con una realidad cotidiana tan asfixiante que hace que el público inmediatamente asuma a la protagonista como una víctima que ejecuta una merecida venganza contra las circunstancias que la oprimen. Hay mucho de catársis en el arrebato violento de esta mujer que ejecuta su carnicería con vulgares herramientas que recuerdan mucho a la visceralidad setentera de The Toolbox Murders (1978).
Algunos han comentado una supuesta falta de equilibrio entre el contenido sociológico de Dream Home y su entrega a la casquería fina, aunque personalmente no me ha parecido así; por el contrario, creo que ambos lados de la historia están perfectamente balanceados no sólo a través de la estructura fragmentada del relato sino también gracias a la soberbia actuación de la protagonista, Josie Ho, quien consigue de forma sobresaliente la transición por la cual pasa su personaje de sufrida asalariada a psycho-killer sin por ello caer en excesivos dramatismos ni rehuir al humor. La actriz, por cierto, también produjo la película y según cuentan tuvo gran parte del control sobre el resultado final. Es cierto que el cine de terror con crítica social y el más dado a los excesos sanguinolentos no siempre encuentran el mismo público, pero este es un ejemplo que ciertamente marca una excepción y vale la pena. Acercaos a ella sin duda alguna.
sábado, mayo 08, 2010
Reseña: The Shock Labyrinth 3D (2009)

Tras volver a su Japón natal, y a la espera de la tercera y última parte de su saga Ju-on, el director Takashi Shimizu nos trae su último trabajo, titulado The Shock Labyrinth 3D (2009), una curiosa historia de fantasmas que ha sido publicitada como la primera película de terror japonesa que echa mano del ahora generalizado recurso del 3-D. Independientemente de la veracidad de esta afirmación (algo que reconozco no me interesa demasiado) lo cierto es que estamos ante la que probablemente es la cinta más comercial de Shimizu, algo evidenciado en el hecho innegable de estar dirigida principalmente a un público joven. Pero aunque no sea tan oscura y deprimente como las historias de Kayako y Toshio, sigue siendo sin embargo una cinta muy recomendable y un trabajo que para nada abandona las constantes formales de este director, con todo y su apoyo en artificios aparentemente muy ajenos al resto de su filmografía.
El argumento es una estructura muy conocida: un grupo de amigos juegan dentro de la "casa del terror" de un parque de atracciones cuando una de las chicas desaparece misteriosamente sin dejar rastro, sólo para reaparecer (en circunstancias igual de misteriosas) diez años después, cuando todos los niños han crecido. La chica no recuerda qué ha pasado ni donde ha estado durante esa década, así que el grupo decide regresar al lugar donde empezó todo. Lo que sigue es un festival de horrores surrealistas una vez que los chicos se hallen prisioneros en un lugar donde las reglas de la lógica no parecen tener mucho asidero. Es precisamente este desborde de imaginación visual lo que hace atractiva la película y lo que termina por desvincularla de la filmografía pasada de Shimizu, ya que el resto de los temas de este director están presentes, desde las venganzas de ultratumba, el desfiguramiento del cuerpo y los juegos temporales, sólo que esta vez no tenemos la narración desordenada que caracterizaba a las entregas de la saga Ju-on, sino que son los mismos personajes los que parecen moverse en una paradoja espacio-temporal.
Decíamos arriba que The Shock Labyrinth 3-D estaba dirigida a un público juvenil, y esto se nota no sólo en que el tratamiento del horror es menos intenso que en la obra anterior de Shimizu (si bien la película no carece de imágenes inquietantes) sino también en su estética colorista y el carácter abiertamente festivo y lúdico de su atmósfera, una aparente jovialidad que se acerca a una visión infantil (y precisamente por ello cruel) de la muerte. No es para menos ya que la atracción donde transcurre la película existe: se trata del "Labyrinth of Horrors" del parque Fuji-Q Highland, una de las mayores atracciones de casas embrujadas del mundo. La mayor parte del protagonismo de dicha atracción se dispara ya en la secuencia final, y a pesar de que en papel pueda parecer poco más que un simple patrocinio, la verdad es que la película nunca deja de contar su propia historia y sabe aprovechar la locación del parque sin hacer que sus personajes pierdan relevancia, ya que pese a todos estos detalles, el concepto del público que se pierde en el espacio y en el tiempo es ambicioso, tal y como muestra la muy recomendable página web de la película, que por desgracia esta sólo en japonés.
Ahora, no todo puede ser tan perfecto. El principal problema que le veo es que con todo y su arriesgada propuesta estética, el elemento del 3-D no está lo que se dice muy bien aprovechado. Yo tuve la oportunidad de ver la película en un cine con todo y las gafas, pero aparte de un par de ocasiones y algún que otro momento donde el efecto de profundidad era más que notable, la verdad es que el gimmick de las tres dimensiones no otorga a la película nada que no hubiese estado presente antes. Sin embargo, independientemente del 3-D, creo que verla en una sala tiene su recompensa en cuanto a la ya mencionada desorientación que constituye parte esencial de la propuesta. The Shock Labyrinth 3D no pasará a la historia como lo mejor de Shimizu, pero como muestra de terror juvenil es francamente interesante, y facilita un juego estético con el espectador envidiable. Abstenerse, eso sí, detractores de la obra de este director o del cine de terror asiático en general, porque esta no será la película que les hará cambiar de opinión. En todo caso, no hemos ocultado aquí nunca nuestra parcialidad hacia la obra de Shimizu como perfecto malabarista entre la concesión a los gustos del público y el apego su propia visión como artífice del horror, y esta es una película que nos confirma el por qué.
jueves, abril 22, 2010
Reseña: Reincarnation (2005)

Reincarnation (2005), o Rinne, como se le conoce en su Japón de origen, es otro trabajo del director Takashi Shimizu, quien deja de lado sus acostumbradas historias de fantasmas y juegos narrativos para realizar una película mucho más convencional destinada en su momento al proyecto J-Horror Theater, una antología de cintas de terror que intentó aprovechar el interés de Occidente por este tipo de cine. El plan se quedó, sin embargo, a medias; de las seis películas que originalmente conformaban la propuesta sólo llegaron a realizarse tres, siendo las otras dos Infection (2004), de Masayuki Ochiai y Premonition (2004), de Norio Tsuruta. De las tres restantes, dos de ellas (Retribution (2007), de Kiyoshi Kurosawa, y Kaidan (2007), de Hideo Nakata) se rodaron y estrenaron de forma independiente.
Decíamos antes que Reincarnation es una película mucho más convencional dentro de lo que Shimizu nos tiene acostumbrados. El argumento, que gira en torno a una masacre acontecida en un hotel en las afueras de Tokio y el rodaje de una película sobre los hechos en el mismo lugar del crimen, está evidentemente inspirado en El resplandor (1980), y no sólo en el tema del hotel lleno de fantasmas sino también en determinados momentos y recursos que remiten de forma muy clara a la película de Kubrick. Sin embargo, y a pesar de tener una narrativa lineal que carece del desorden temporal que caracterizaba a la saga de Ju-on, sí hay un juego de carácter estructural al ser esta una película narrada no sólo desde el punto de vista de la chica protagonista (una actriz que consigue el rol protagónico debido a su inusitada conexión con el personaje) sino también otros personajes periféricos cuyas líneas argumentales coinciden todas en el hotel donde ocurrió la matanza.
A pesar de que el principio puede parecer un tanto carente de fuerza, Shimizu guarda sus mejores momentos para el clímax final, no sólo a nivel argumental sino también porque es aquí cuando la película abandona gran parte de su estética realista para adoptar una atmósfera mucho más acorde con el cuento de fantasmas que propone. Es aquí también donde el director se aprecia mucho más contundente en cuanto al imaginario empleado, no sólo en lo referente a la ya citada El resplandor sino también a alusiones obvias a otros clásicos como El amanecer de los muertos (1978). Cierto es, sin embargo, que en muchas ocasiones su tratamiento del miedo puede pasar por indulgente en algunas imágenes que se supone que deben dar miedo porque sí (sobre todo en lo que se refiere a la aparición de niños en medio de un relato de terror), pero otras son muy poderosas, incluyendo el que probablemente sea uno de los muñecos más inquietantes que he visto jamás en una película.
Reincarnation fue conocida en el público occidental por primera vez gracias a la primera edición del After Dark Horrorfest, y aunque se trataba de una de las más potables de ese año, lo cierto es que llegó tarde, cuando la fiebre por las importaciones de terror asiáticas estaba ya en decadencia. A pesar de que no llega a los niveles de otras producciones similares (incluyendo la obra del propio Shimizu) es todavía reinvindicable frente a otros ejemplos mucho más conocidos. El final incluye una revelación sorpresa que ciertamente no me esperaba pero, por fortuna, es sólo un aspecto más de la película y no se siente que esta haya estado dirigida exclusivamente hacia ese truco final. Por el contrario, el equilibrio argumental está muy bien llevado y Shimizu demuestra ser un director de atmósferas incluso en su faceta más comercial.
domingo, noviembre 15, 2009
Reseña: Ju-on: The Curse 2 (2000)

Si bien las primeras partes de cada encarnación de la saga The Grudge tienden a parecerse mucho y tener varios elementos en común entre sí, las secuelas siempre han ido por libre, explorando cada una sus propios argumentos y llevando la historia de Toshio y Kayako a conclusiones bastante distintas. Este es el caso también de Ju-on: The Curse 2 (2000), secuela del telefilme original que dio inicio a la saga creada por Takashi Shimizu y que se estrenó el mismo año. Como su antecesora, esta segunda parte fue hecha para la televisión, pero debido a su éxito también gozó de un breve y limitado paso por los cines de su Japón natal, y con todo y las evidentes prisas para sacarla a la calle, es una muy digna continuación que gustará mucho incluso a aquellos que ya hayan pasado por todas las entregas cinematográficas.
Y es que a pesar del escaso tiempo entre las dos producciones, esta segunda parte resulta más ambiciosa que la anterior al aumentar las dosis de surrealismo presentes no sólo en Ju-on: The Curse (2000) sino también en la obra de Shimizu en general. La película nuevamente maneja varias líneas argumentales y está dividida en segmentos representados en las víctimas de la maldición: el agente inmobiliario que vende la casa, la psíquica de su hermana que le advierte de la presencia de los espíritus, la nueva familia que se muda a la residencia e incluso los policías que investigan la misteriosa desaparición de los anteriores inquilinos. Algunos de los elementos de estas historias serían tratados en encarnaciones posteriores, pero es en esta donde se aprecia una mayor creatividad no sólo en el apartado de las muertes de los personajes sino en las diferentes formas que tiene el horror de manifestarse en la cotidianidad. Impresionante resulta otra vez la capacidad de Shimizu para otorgarnos imágenes inolvidables aún contando con las limitaciones técnicas del vídeo y un recurrente uso de la luz natural.
Estos grandes aciertos a nivel de atmósfera y unos muy sencillos pero ingeniosos trucos de cámara usados por su director (como esa Kayako que se multiplica durante la persecución a una de sus víctimas) hacen que perdonemos algun que otro efecto especial sonrojante, que sin embargo no entorpece para nada nuestra apreciación de la película ni opaca los momentos en los que Shimizu inserta en el mundo moderno los arquetipos fantasmales japoneses del Yōkai y el Yūrei. De hecho, sólo se me ocurre un defecto que atribuirle a la película, y tiene que ver más con las prisas de su proceso de producción: Ju-on: The Curse 2 dura aproximadamente setenta y cinco minutos, de los cuales treinta son metraje reciclado de la película anterior. De no ser por este detalle, estaríamos hablando quizás de la mejor de las secuelas (o segundas partes) que conforman esta peculiar saga. Aún así, los cuarenta y cinco minutos de material original son lo suficientemente terroríficos para hacerla imprescindible para los seguidores de este par de iracundos fantasmas nipones.
domingo, septiembre 27, 2009
Reseña: Hansel & Gretel (2007)

Una cosa que sinceramente no me puedo explicar es por qué Hansel & Gretel (2007) no está entre las más conocidas películas del género fantástico salidas de Corea del Sur. Confieso que no la conocía y no fue hasta muy recientemente que tuve la oportunidad de verla. El resultado ha sido encontrarme con una película que reinvindica la estructura formal y temática del cuento de hadas y lo hace, curiosamente, a través de la perspectiva de un adulto literalmente sumergido en un mundo de niños, lo que conlleva la que sin duda es la mayor pesadilla de la edad adulta: la pérdida de control y el dominio de lo irracional.
La trama va de un hombre que, tras tener un accidente en medio de una solitaria carrera de bosque, va a parar a una misteriosa cabaña llena de dulces y juguetes, donde habita una muy extraña familia que parece dominada por los gustos y caprichos de sus tres pequeños hijos. Todo va bien al principio hasta que el joven se da cuenta de que, por más que lo intenta, no puede salir del bosque que rodea esa pequeña e idílica casa, cuyos habitantes son más de lo que aparentan ser.
Al igual que la también surcoreana 2 hermanas (2003), película con la que guarda muchos parecidos, Hansel & Gretel toma como base temática un conocido cuento popular, aunque en este caso no se trata de una adaptación encubierta. Aparte del hecho de guardar diferencias más que obvias en cuanto a argumento (en la película hay tres niños en lugar de dos), el relato de los hermanos Grimm es empleado únicamente como elemento intertextual aunque, en el fondo, aborde el mismo tema: los niños como víctimas de los adultos y lo que los pequeños están obligados a hacer para defenderse. Esta defensa, en el caso de la película, es no sólo física sino también emocional, ya que los críos deciden voluntariamente recluirse en aquella idílica casa en el bosque para preservar su inocencia y evitar la ruptura del único mundo que conocen, aunque dicho mundo sea sólo una ilusión.
El argumento de la película nos remite también (de forma demasiado clara como para creer en la pura casualidad) al episodio de The Twilight Zone titulado It's a Good Life, que fuera adaptado por Joe Dante en la película de 1983. Al igual que dicho episodio, la historia explora el lado siniestro del mundo infantil pero sin llegar a convertir a los niños en villanos. De hecho, esa es una de las cosas más interesantes de esta película, y que la aleja de la mayoría de las producciones occidentales de "niños chungos": a pesar de que los críos son una de las principales fuentes de conflicto (por no decir la principal), en ningún momento se les demoniza. Por el contrario, la cinta en este sentido recupera el auténtico ángulo temático del cuento de hadas al retratar la niñez en toda su complejidad, mostrando cómo esa prisión auto-impuesta por los personajes (atrapados en su eterna niñez de autocomplacencia) es el refugio frente al mundo de los adultos a quienes temen y de quienes justificadamente recelan. El carácter emocional de la película es sincero y efectivo, y especialmente el tramo final está muy bien resuelto a nivel emocional y hace que la cinta abandone su envoltorio de relato de terror para convertirse en una historia de fantasía agridulce que, ante todo, reinvindica el poder de la imaginación como elemento redentor, aún en medio del mayor de los horrores.
Otra cosa en la que destaca Hansel & Gretel (y que también la asemeja a la película antes citada de Kim Jee-woon) es el imaginario preciosista y colorista que emplea. Visualmente, la cinta es una de las más hermosas que he visto en muchos años, lo cual no le impide alcanzar en determinados pasajes un aire siniestro superior (pero vamos, de calle) a historias aparentemente similares como El laberinto del fauno (2006), a la que supera por mucho no sólo en cuanto a belleza estética sino también en emotividad y auténtico conocimiento de la dualidad moral presente en los cuentos de hadas. Altamente recomendable sin reservas.













