viernes, febrero 12, 2010

Reseña: Scream (1996)

Sin entrar en discusiones referentes a su calidad o efectividad, una cosa que queda clara es que Scream (1996) es una de las películas más influyentes en el horror mainstream de los noventa. Es también la última gran película de su director, Wes Craven, quien tuvo una contundente resurrección gracias al inesperado éxito de esta cinta. Pero si bien su labor tras las cámaras no deja de ser destacable (sobre todo en una magnífica primera secuencia cronometrada por una bolsa de palomitas que actúa además como reflejo anímico de lo que ocurre en pantalla), gran parte de los aciertos de la película están en el guión de Kevin Williamson, quien junto a Craven muestra un manejo envidiable del suspense a la vez que parodia los lugares comunes más manidos del género slasher. Es por eso entre otras cosas que la película nunca llega a ponerse demasiado seria, lo cual en su caso es un grandísimo acierto.

La historia construye aquí la típica trama de jóvenes enfrentados al asesino de turno, en este caso un extraño personaje vestido con un hábito negro y ataviado con una máscara inspirada en El grito de Munch, que va asesinando jovencitas indefensas a la vez que acosa telefónicamente a la final girl, Sidney Prescott (una joven y lacónica Neve Campbell). El giro temático en esta ocasión es que el asesino parece ser un gran conocedor de películas de terror y está continuamente retando a los protagonistas a salvar sus vidas siguiendo las reglas fácilmente deducibles de este tipo de cine. Cierto que el subtexto discursivo e irónico de Scream está tan subrayado que deja de ser subtexto, pero está hecho con gracia y proporciona momentos de humor bastante simpáticos como la escena en la que un personaje ve Halloween (1978) de John Carpenter y le habla a la protagonista en la pantalla advirtiéndole que mire detrás suyo, sin darse cuenta de que él también debería seguir su propio consejo (!). En ese mismo espíritu la cinta recurre a una larga lista de lugares comunes, pero estos están tan evidenciados que terminan formando parte del discurso.

Nada de esto impide, sin embargo, que Scream tenga sus toques personales. Contrariamente a lo que podríamos creer al principio, el asesino es uno de los mejores personajes, y un rasgo característico que lo separa del resto de matarifes del cine de terror es su general torpeza y patosidad que constrasta con lo brutal y sádico que es. Esta caracterización es muy efectiva porque justo cuando estás empezando a reírte de sus accidentes es cuando este personaje demuestra ser genuinamente letal y despiadado. La película hace un especial énfasis en la identidad del asesino como el centro del misterio, en una estructura típica de whodunit que está bastante bien construída, ya que incluso da varias pistas ya desde el principio. Posteriores visionados te hacen preguntarte cómo no pudiste verlo si en todo momento se te estaba diciendo de quién se trataba, a veces de forma directa y a veces de forma sutil. Con todo y esto, el misterio es muy interesante, y el eje temático de las películas de terror no está compuesto de vulgares referencias ni reducido a una condición de gimmick, sino que está genuinamente integrado a la historia que desemboca en una confrontación final que hasta cierto punto rompe los arquetipos del género slasher al mostrar a una chica final consciente de su rol en la historia y de lo que debe hacer para sobrevivir.

Tras catorce años de su estreno, es cierto que el guión de Scream revela varias autocomplacencias por parte de Kevin Williamson, pero estas son fácilmente perdonables al ver cómo él y Wes Craven construyen una película tan divertida que no escatima en la comedia (voluntaria, para variar) y ayuda a la construcción de un estereotipo juvenil completamente ficticio que se propagaría por el cine de entonces y que llegaría a su punto más alto en su serie Dawson's Creek. Al mismo tiempo, la película destripa el cine de asesinos enmascarados al tiempo que muestra un genuino respeto y amor hacia él, ridiculizando sus aspectos más superficiales en busca de su auténtica esencia como cine de miedo. Lo paradójico de todo el asunto es que se suponía que Scream acabaría así con los slasher films pero lo que ocurrió fue lo contrario: debido a su abrumador éxito de taquilla, el género abrazó con más fuerza sus lugares comunes y dio inicio a una larga serie de imitaciones y un renacer del horror de jóvenes en el que estos pasaban a tener el auténtico protagonismo y no eran simplemente las víctimas, algo que se vio potenciado con la inclusión de nacientes estrellas juveniles provenientes de la tele. El primero en seguir este camino a la perdición fue el propio Wes Craven, quien realizó dos secuelas, con una tercera en camino. Con el tiempo tocaremos más ejemplos de este tipo de cine, sin embargo podemos concluir diciendo que Scream es una cinta muy recomendable que no sólo vale la pena, sino que incluso se mantiene como quizás la única de sus congéneres noventeras que resiste el paso del tiempo.

7 comentarios:

Juan J. Espinoza dijo...

Influyente? Por supuesto!. Mira en que termino a parar H20. Siempre cuando una pelicula sienta unas bases (buenas o malas) pero que resultan en taquilla lo mas logico es que esperes una serie de imitaciones hasta que se desgasta y pasamos a lo siguiente. Fijate lo que paso con Matrix y todas las peliculas de accion que vinieron despues.

Lucksaw dijo...

Una piedra fundamental en el camino de los Slashers.

Es tan interesante y divertida a la vez que es difícil que no te quedes mirándola cuando la estén transmitiendo por tele.

Gran gran película que riza le rizo en su segunda y se despide cordialmente con la tercera. ¿La cuarta vivirá a la expectativa?

http://www.lucksaw.blogspot.com/2008/09/scream.html

Acá está la reseña de esta priera entrega, y la de las secuelas también pululan el blog!

Sr. Delmónico dijo...

Inluso yo le agregaría que es una película que nunca morirá y al paso del tiempo, cuando estemos cargando nietos, la veremos en ediciones especiales y su remake.

Lo más fuerte de todo, su guión, Naomi Campbell y el asesino. Simplemente memorables.

Las otras dos ya no tenían sentido, pero hubiesemos presenciado una peor cosa y no fue así, tanto, que la tercera me parece genial en cuanto a diversión se trata... gracias, de nuevo, a su incoherente y divertido guión.

Anónimo dijo...

Esta pelicula me volvio loco en su momento, gracias a ella me decidi a estudiar Cine.
Es simplemente genial.
Para mi es inmortal.
La primer secuela estuvo a la altura a mi juicio, pero ovbiamente no supera a esta obra.
De verdad, genial por donde se la mire.

Nosédecine dijo...

Muy buena sin duda e influyente como pocas, anda que no hemos visto en otras de este estilo mamar y copiar elementos de aquí. La que marca un buen precedente siempre es la más recordada.
Una gran crítica. Saludos.

Adrián dijo...

La 2 y la 3 siguen la idea de la primera de parodiar y asustar al mismo tiempo. Si son peores es solo porque ya no tenian esa originalidad, pero no creo que hayan estado de mas. La dos, sobre todo, tiene momentos muy interesantes, en los que se parodia las secuelas, y la 3 tiene el interés agregado de jugar con el guión de la película que se está filmando en la ficción, por lo que en determinados momentos se alude tanto a las primeras películas, como a la película de ficción, como a lo que realmente sucede allí. Creo que fueron ejercicios muy interesantes.

MonoRojo dijo...

Interesante ejercicio, que en realidad nunca me convenció mucho, lo más interesante para mí son las constantes preguntas sobre películas de terror que realiza el asesino, después no más