jueves, octubre 13, 2005

Reseña: Dark Water (2002)

Una vez le puse el calificativo de “mediocre” a esta película, pero en realidad estaba equivocado. Dark Water (2002) es probablemente la más completa de las películas de Hideo Nakata, superando (en mi opinión) a Ringu (1998) en muchos aspectos. Lo curioso es que mi aprecio por esta cinta llegó solamente después de ver la adaptación americana de Walter Salles, de la cual hablaré otro día.

Si ha fallado con un determinado tipo de público (en el cual me incluía) se debe a que Dark Water es, principalmente, una película conceptual, en la que todo (trama, personajes, fotografía y situaciones dramáticas) está puesto al servicio de un tema, en este caso el del abandono. El lei motiv del agua (presente a lo largo de toda la película) se convierte en la constante de una historia que gira alrededor de un sencillo drama doméstico: Yoshimi, madre recientemente divorciada, se muda a un ruinoso apartamento en una zona devaluada de Tokio con su pequeña hija Ikuko. Pronto descubre que el piso donde se han mudado es una ruina afectada con un problema de humedad de proporciones bíblicas, pero Yoshimi debe aguantar porque, si no lo hace, los abogados de su ex–marido verán esto como otra prueba más de su carácter inestable y le quitarán a su hija. Yoshimi ante todo desea ser una buena madre, especialmente porque la que ella tuvo no resultó nada buena. Para colmo, desde el mismo día de la mudanza su cordura se pone a prueba con la presencia recurrente de una pequeña niña que se parece mucho a una que desapareció misteriosamente varios años atrás.

Como decía antes, Dark Water es una película sobre el abandono, y eso se nota en cada uno de sus elementos. Nakata toma la decisión correcta al ubicar la historia en un lugar completamente opuesto a la imagen que tenemos de Tokio: el barrio donde se mudan madre e hija es una ruina prácticamente desierta, y los sucios pasillos del edificio están permanentemente vacíos, inmersos en un silencio que sólo se rompe con el ruido del destartalado ascensor o los pasos que suenan constantemente en el piso superior, donde por cierto, no vive nadie. La tensión poco a poco va aumentando a medida que nuevos elementos de la fantasmal historia del edificio y de la niña desaparecida comienzan a salir a la superficie, pero estos detalles no surgen porque Yoshimi realice una severa investigación del fenómeno (como pasa en Ringu), sino porque el mismo fantasma afinca su presencia cada vez más, utilizando como metáfora una mancha de humedad en el techo de la casa de Yoshimi que cada vez se hace más grande.

Al ser una historia de carácter estático, donde casi todos los eventos ocurren en el mismo escenario, éste se convierte asimismo en un personaje más. El edificio está cubierto de colores fríos, opacos y borrosos, a los que el detalle del agua da una imagen de vaguedad casi ilusoria. En este sentido, la presencia del fantasma con sus colores brillantes (amarillo el impermeable y rojo el bolso) causa desconcierto, como la auténtica llegada de un invasor.

Muchos de los que ven esta película quedan desconcertados por su final, ciertamente atípico en cuanto a lo que el público esperaría de los personajes con los que ha llegado a encariñarse. Creo que es una historia sin duda distinta a lo que estamos acostumbrados, pero pocas veces se encuentra uno con una construcción narrativa en la que todo esté tan laboriosamente cuidado. Muy recomendable.

5 comentarios:

Lino dijo...

Primero vi la version gringa y no me parecio TAN mala como todo el mundo decia. Habian cosas que me gustaron. Despues vi la version japonesa y quede muy impresionado. Unas de las pocas peliculas que de verdad me han puesto bien tenso (los ultimos momentos son excelentes). El final final me parecio que se alargo mucho, pero de todas maneras tambien creo que pueda ser lo mejor de Nakata.

Eduardo dijo...

Me saco el sombrero con este director, realmente ha hecho una excelente pelicula.
Siempre pense que los japoneses hacian un cine horrible, lento, aburrido...
Realmente me equivoque, los japoneses son unos maestros en el arte de sembrar terror (de todo tipo: gore, psicologico...).
Yo vi las versiones americanas de La Llamada y no me impresionaron tanto, ahora estoy dispuesto a ver las peliculas originales. Los yanquis pueden tener toda la guita, sin embargo, no son capaces de igualar tal terror.
Peliculas de terror eran los de antes, y los de ahora, con el cine asiatico.
Saludos desde Argentina.

Anónimo dijo...

c ke miedo kreo ke asta se pudieran aser pipi los carrdiakos ajajajajajaj tienes siete diasde vida para los ke lean este comentario JAJAJAJAJAJAJAJ

Txus de la Paz dijo...

Esta fué también la primera pelicula que vi, pero con la diferencia de que primero vi la original; Me pareció magnifica; Nakata es un gran director; el ver esta peli me abrió puertas para interesarme por el cine oriental; Y no solo el Japonés, Los coreanos hermanos Pangy su saga de: "The eye" por ejemplo nos dejan una estupenda muestra de cine de terror,el más puro gore del increible Takashi Miike, como : Three extremesó audition;Tambien sus inolvidables Ichi the killer,llamada perdida. Norio Tsuruta dirigió Premonition (creo que hay un remake americano)y por supuesto el que comenzó todo este lio de introducir oriente en USA: Takashi Shimizu y su saga de "La maldición" los remakes americanos los dirigió el mismo; No me extiendo más pues ería un empezar y no acabar, Son una fuente inagotable de buen cine, y no solo de terror.

Txus de la Paz dijo...

Uy! una cosa más, se me olvidaba nombrar a Kiyoshi kurosawa (nada que ver con el otro kurosawa) que junto con Nakata, Tsuruta Miike y Shimizu, fueron los primeros en introducir al resto del mundo su forma de hacer cine de terror, alguna de sus peliculas son:Seance,Pulse,(con versión Usa), Loft, retribution..Y si alguien estuviera interesado en este tema, por favor no puede perderse "el club del suicidio" de Sion sono, ni "Battle royal" d Kinji Fukasaku, sobre un grupo de alumnos que deben pasar una sellección en una isla y para sobrevivir los obligan a matarse unos a otros hasta que solo quede uno. ¡Es fantástica!