martes, agosto 23, 2011

Reseña: Los Hamilton (2006)

Muy probablemente no sean pocos los que conozcan a los directores Mitchell Altieri y Phil Flores, quienes trabajan bajo el pseudónimo de The Butcher Brothers a pesar de tener apellidos diferentes. En este blog ya hemos reseñado su relativamente reciente remake de April Fool's Day (2008), que no salió muy bien parado pero que de alguna manera tiene cierta continuidad temática con la película de la que hablamos hoy y por la cual se dieron a conocer. Los Hamilton (2006) fue una de las cintas salidas del primer After Dark Horrorfest, y valga decir que de ese año fue la que tuvo el look más amateur (cada quien decidirá si dicho término esconde o no una connotación peyorativa).

En Los Hamilton vemos uno de los arquetipos más conocidos del cine de terror actual en lo que se refiere a la encarnación de familias de psicópatas que se dedican a capturar y torturar desconocidos, preferentemente jovencitas de buen ver. Sin embargo, algo ha de reconocerse a los hermanos Butcher y es su explícita voluntad de romper el lugar común que esto representa y centrarse no tanto en las depravaciones carniceras de los miembros de este clan familiar sino más bien en la representación de la cotidianidad de estos seres desquiciados a través de una perspectiva hasta cierto punto innovadora. La familia Hamilton en cuestión está formada por una camada de jóvenes huérfanos que idolatran a sus padres muertos y parecen protegerse mutuamente de un mundo exterior que depredan pero que al mismo tiempo parecen temer.

La idea central y la forma tan curiosa como los Butcher han usado este arquetipo de terror para elaborar una sátira de la típica unidad familiar de clase media es lo más interesante de una propuesta por lo demás poco atractiva en su desarrollo. El principal problema que veo aquí es la estética plana y aburrida que inunda el metraje producto sin duda de un uso indebido del formato digital. Sorprende en este sentido la existencia de un prólogo puramente "de terror" en el que destaca la presencia de la actriz Brittany Daniel en un brevísimo cameo. La Daniel no es solamente la única actriz conocida de la película (si no contamos la descolocante presencia como actor del productor Joel Silver), sino que encima este breve prólogo tiene una estética, tono y estilo completamente diferentes al resto de la cinta, con lo que se hace evidente que estamos ante un fragmento rodado de forma separada como posible estímulo para inversores.

Este prólogo es además el primer momento en que se nos adelanta el que será tema constante durante la película, y es el misterio que ronda a la familia y que se explica mediante las continuas referencias a una "enfermedad" que acosa permanentemente a los Hamilton y que sienta las bases de una subtrama de intriga con uno de los miembros más jóvenes de la hermandad. La revelación final es, eso sí, bastante predecible (la película prácticamente te la tira en cara más o menos a la mitad) y algo cutre una vez llegado el momento decisivo. Con todo y eso, y a pesar de que Los Hamilton tenga buenas ideas en cuanto a su concepción, su pobre estética y su desarrollo lento y aburrido hace que no me termine de convencer.

domingo, agosto 07, 2011

Reseña: Insidious (2011)

Hace poco pude ver finalmete Insidious (2011), que a pesar de ser una de las cintas de terror más esperadas de este año se estrenó tarde y mal en una ciudad que tiene por norma un abierto desprecio hacia este género en particular. A estas alturas espero que todos los que leen esta página la hayan visto, aunque sea por los nombres que se encuentran tras ella: el título del que hablamos hoy es el nuevo trabajo del director James Wan y el guionista Leigh Whannell, los responsables de Saw (2004) y Dead Silence (2007). La primera fue, como sabéis todo, un gran éxito que partió de una película con una premisa básica y sencilla y una producción muy modesta que terminó generando un fenómeno taquillero que se extendió por una larga serie de secuelas en las que Wan y Whannell tendrían cada vez menos participación. Dead Silence, por el contrario, fue una película muy distinta con énfasis en lo sobrenatural, arquetipos clásicos del cine de miedo y una clara inspiración en las estilizadas grandes obras del fantaterror europeo, con Bava y Argento como material de cabecera.

He de repetir aquí algo que ya he confesado anteriormente: Dead Silence siempre me ha parecido una película muy superior a Saw, al menos mucho mejor construída, más ambiciosa y sobre todo con un mayor despliegue de imaginación que la repetitiva saga de Jigsaw. No son muchos los que lo ven así, ya que si bien los excesos sanguinolentos de Saw han generado toda una avalancha de secuelas y hasta un supuesto "sub-género" de torturas, el horror sobrenatural de Dead Silence fue casi universalmente ninguneado por público y crítica. Insidious parece entender esto y por ello podríamos clasificarla como un hipotético punto intermedio: su ángulo es marcadamente sobrenatural, pero la forma en que está rodada (sobre todo en los primeros dos tercios) la revela como una producción muy modesta que se vale de pocos artificios y de una estética muy sobria acorde con las limitaciones de su ajustadísimo presupuesto (apenas millón y medio de dólares). La presencia como productor de Oren Peli, responsable de Paranormal Activity (2009), resulta muy reveladora porque como esta, Insidious también se vale de la sensación de inmediatez transmitida en un principio por su ambientación netamente doméstica: una joven familia acosada por seres sobrenaturales que parecen ensañarse con el hijo que ha entrado en un misterioso estado de coma.

Este acoso de los fantasmas, sutil al principio pero progresivamente más siniestro y terrible a medida que transcurre el metraje, no tiene en sus inicios nada de novedoso pero aún así es de agradecer debido a que me reconocilia con un género que en los últimos años se ha dejado llevar por un cinismo mal asumido que hace que la gran mayoría de las cintas de terror que se estrenan (tanto en el mainstream como en las producciones independientes) sólo parecen tomar la senda del horror físico o la parodia. Insidious por el contrario es una película que al menos intenta dar realmente miedo, y a mi parecer lo consigue sobradamente a pesar de que gran parte de sus logros son tomados de otras películas. Es así como el esquema del niño en peligro y la llegada (ya casi llegando al tercer acto) de unos investigadores paranormales vincula a la película de Wan con otras conocidas cintas del género como Poltergeist (1982) o El ente (1982), siendo esta última una referencia más que obvia al contar en el elenco con la protagonista de aquella cinta, Barbara Hershey.

Es precisamente a partir de este punto en el que Insidious entra en la polémica que divide al público en cuanto a su calidad y se deja llevar por sus delirios estéticos, abandonado el sobrio ambiente realista de sus primeros dos tercios para entrar en una espiral atmosférica en la que Wan hace gala de sus influencias construyendo un imaginario tan estridente que en ocasiones parece caer en la comedia involuntaria. Aquí sin embargo he de estar nuevamente en desacuerdo con aquellos que han despreciado la película por eso ya que desde el principio la cinta nos ha preparado para ello gracias al planteamiento inicial del poder de la imaginación como puerta al terror, un gran concepto que por otro lado valida la siempre difícil tarea de hacer cine de terror con niños. Todo ello hace de esta una cinta muy recomendable para aquellos que buscan realmente cine de terror desprejuiciado y conocedor de sus referentes más básicos. En medio de la plaga de secuelas, remakes, precuelas y adaptaciones, el trío de Wan, Whannell y Peli han conseguido el que quizás sea el primer estreno comercial de terror genuino de este año, uno que se merece sobradamente el considerable éxito que ha tenido.

Ahora os pido a todos que volváis a ver Dead Silence y seguramente la miraréis con otros ojos.

lunes, agosto 01, 2011

Tres tristes trailers 36


La primera vez que escuché hablar de Knights of Badassdom pensé que su producción sería algo más amateur, pero el trailer ha terminado por revelarme lo contrario gracias al despliegue de efectos especiales y rostros conocidos en lo que se perfila como una comedia de horror que toma como evidente inspiración a Army of Darkness (1993). El argumento ya lo conoceréis todos: un grupo de jugadores de rol ataviados con vestimentas medievales invocan por accidente un demonio de otro mundo al que ahora deberán enfrentar. Siempre puedo estar equivocado al ser este no más que un avance promocional, pero todo parece indicar a una cinta mucho más convencional de lo que esperaba, aunque con todo y eso será difícil arruinar una idea tan buena. Desde aquí mantenemos la fe aunque sea por el hecho de ver a nuestra Summer Glau repartiendo estopa una vez más.
Por otro lado, y a escaso tiempo de su estreno, no ha dejado de sorprenderme el trailer de la nueva versión de La cosa, el cual ha terminado de convencerme de que estamos ante un evidentísimo remake encubierto ya no de la versión original de Christian Niby de 1951, sino de la versión que John Carpenter sacara en 1982. A pesar de que esta nueva película supuestamente es una precuela que narra los eventos transcurridos antes de que el monstruo llegara a la base americana en el Polo Sur, ya el trailer nos deja ver que veremos exactamente el mismo argumento que en la película de Carpenter y que, para colmo, la cinta tendrá el mismo título (gracioso será el día en que intentemos hablar a un amigo de una o de la otra). El avance deja entrever una mirada un tanto más profunda en la mitología del monstruo, con esos maravillososo planos de la nave espacial que adentran la historia aún más si cabe en la clara inspiración lovecraftiana de En las montañas de la locura, pero las excesivas ganas de referencia la original y la desesperación actual del cine mainstream por parasitar los éxitos del pasado llaman a la cautela. Aún así,y a pesar de que hubiese preferido una secuela, sigue siendo La cosa y su regreso es más que bienvenido.

Sorprendentemente, de los tres avances este es el que más ha llamado mi atención. 11-11-11, como ninguna otra película de este año, basa gran parte de su efecto en su fecha de estreno, algo por otro lado poco recomendable si se desea tener algo de validez en fechas posteriores. Sin embargo, lo nuevo de Darren Lynn Bousman (aquí publicitado únicamente como el director de tres entregas de Saw a pesar de tener una carrera más allá de dichas películas) tiene una pinta mucho mejor de lo que esperaba con su historia de corte apocalíptico y su estética amateur y tradicional. Al menos el gancho temático del 11 de noviembre de 2011 le asegurará un nicho en salas comerciales y dará a su director una oportunidad a pesar del fracaso de Repo! The Genetic Opera (2008) y el todavía pendiente estreno de su versión de El día de la madre (2010), la cual continúa atascada en el ciclo de festivales sin todavía encontrar distribución comercial. En Bousman confiamos.

miércoles, julio 27, 2011

Reseña: El bosque maldito (2006)

Con un título muy apropiado en su versión española, El bosque maldito (2006) (The Woods en el original) fue en su momento el proyecto más problemático de Lucky McKee. El director que ya venía de cosechar grandes halagos con May (2002) se encontró de repente con que la cinta que había concebido con apoyo del estudio quedaba atascada en líos de distribución y engavetada por dos años antes de pasar directamente al formato doméstico. La decisión es incomprensible ya que esta película cuenta con grandes aciertos a pesar de no ser el mejor trabajo de McKee, por lo que el rechazo puede deberse a la fría recepción que tuvo en numersoso festivales o a las expectativas creadas en cuanto a qué clase de cinta es simplemente por el hecho de tener a Bruce Campbell en el reparto. La presencia del protagonista de The Evil Dead (1981) es algo puramente anecdótico no sólo porque su personaje no tenga mucho peso argumental sino también porque estamos ante un trabajo muy diferente con el que McKee intenta dar un tono diametralmente opuesto a la pieza indie con la que había comenzado su carrera.

De hecho, la misma trama de El bosque maldito ya deja esto bien claro al hacernos entrar en un argumento más acorde con lo que sería otro ejemplo práctico de un oscuro cuento de hadas: una jovencita problemática va a parar a un curioso internado ubicado en medio del bosque y descubre, tras una serie de misteriosas muertes y desapariciones de las alumnas, que las directoras de la escuela ocultan un terrible secreto relacionado con un antiguo cónclave de magia negra. Si esto os suena de algo no es casualidad; varias veces se ha mencionado que McKee y el guionista David Ross han calcado su premisa argumental de Suspiria (1977), lo cual es una gran verdad, tanto que si en su momento alguien me hubiese dicho que estábamos ante un remake de la cinta de Dario Argento yo me lo hubiese creído. Pero es que aparte de las semejanzas narrativas y el tono de cuento de hadas macabro, hay aquí también un importante regodeo estético que si bien no tiene nada que ver con el colorido mundo del director italiano, sí está bastante marcado en su intención de mostrar el arraigo del Mal con las fuerzas de una Naturaleza hostil de la cual los villanos sacan su poder.

Pero lo más interesante de la película es como ese mismo tratamiento de cuento de hadas se mantiene con coherencia incluso a través de dos formas distintas de relato; lo que en un principio parece una historia juvenil de instituto con énfasis en la crueldad de las chicas y algunos momentos de contenido sobrenatural poco a poco se va dejando llevar por una escalada de excesos estéticos hasta ofrecernos un clímax argumental de malvadas brujas, ramas vivientes, árboles que sangran y hasta Bruce Campbell al rescate hacha en mano. Todo esto hace que El bosque maldito sea una película injustamente maltratada que ciertamente no se merecía haber sido dejada de lado tan radicalmente, aunque sea por el hecho de que con ella McKee demuestra ser capaz de algo en el fondo muy distinto a la película que le hizo famoso, encima mostrando un gran respeto por el legado de cine de terror fantástico que ostenta.

lunes, julio 18, 2011

Reseña: Mum & Dad (2008)

A pesar de ser una de las más recientes entradas destacables del horror británico independiente, Mum & Dad (2008) parte con la desventaja de no sorprender demasiado a aquellos más acostumbrados a este tipo de relatos de horror físico. Todo en ella muestra cosas que ya hemos visto antes en muchas ocasiones, partiendo de la base argumental de una chica prisionera de una familia de perturbados psicópatas que se cebarán con ella durante casi todo el metraje, esquema popularizado tras La matanza de Texas (1974) y que aquí encuentra una de sus más recientes encarnaciones. Hay, sin embargo, diferencias sustanciales en esta película que la hacen un ejemplo más interesante de lo que pudiera parecer en un principio. En primer lugar, la cinta acomete de forma exitosa el riesgo que significa situar su argumento en un contexto netamente urbano (específicamente, una residencia de clase media-baja en las inmediaciones del aeropuerto de Heathrow, en Londres), lo que ya de entrada evita la ambientación rural que suele acompañar este tipo de trabajos.

En segundo lugar, Mum & Dad desarrolla su ya trillado argumento de una forma mucho más inteligente de lo normal al mostrar a la familia de psicópatas de una forma mucho más detallada dando importancia a las miserias personales de sus miembros y de cómo la estructura familiar depende exclusivamente de un juego de dominación del que todos forman parte, manteniendo una estructura autoritaria vertical en la que la espantosa figura del padre brutal, represivo e irascible se complemente con una madre portadora de un sadismo y una crueldad que tiene mucho de gratificación sexual, elementos que ambos intentan inculcar a sus hijos “adoptivos”.

Con todo esto sólo queremos decir que la película consigue dar a sus personajes un delicado equilibrio que les aleja un tanto de la sórdida caricatura paleta normalmente dada a este tipo de psicópatas; lo realmente terrible de esta familia es lo normal que parece en la superficie y el hecho de que detrás de su locura parece haber un método y una lógica bastante retorcida pero sin duda presente. No quiere decir esto, sin embargo, que el director y guionista Steven Sheil escatime esfuerzos a la hora de mostrar todo el repertorio de depravaciones de las que estos seres son capaces y que sin duda consiguen el efecto buscado de hacernos temer genuinamente por la vida de la joven protagonista.

Todos estos excesos de violencia y ensañamiento (remedo sin duda no sólo de La matanza de Texas sino también de Hostel (2006), película de la que esta cinta hasta cierto punto toma su esquema y lo invierte) está intercalado con un humor bastante negro que no pasa desapercibido y que está centrado sobre todo en el espectacular trabajo actoral de Perry Benson como el padre, hecho curioso dado que este actor es principalmente conocido por su trabajo en comedias que en poco desentonan con el elemento estrafalario y satírico de las clases populares urbanas que Mum & Dad parece entrever. De todas formas, este ángulo humorístico mezclado eficientemente con una película tan depravada como esta la convierten en una pieza muy recomendable dentro del panorama británico de terror, por mucho que su premisa ya esté bastante vista.

martes, julio 12, 2011

Reseña: Blancanieves: La verdadera historia (1997)

Blancanieves: la verdadera historia (1997) es otra de esas joyas que vale la pena volver a rescatar, una película de gran interés que por desgracia quedó sepultada entre historias similares durante los noventa. Por un lado no es de extrañar, ya que este telefilme realizado para la cadena americana Showtime tiene muchos puntos en común con otras historias de terror gótico que proliferaron en la misma década como Drácula de Bram Stoker (1992), Frankenstein de Mary Shelley (1994) e incluso Entrevista con el vampiro (1994), de las que se diferencia sin embargo por un tratamiento mucho más oscuro de la dualidad horror/fantasía. Con todo y eso la crítica en su momento la pasó bastante por alto, si bien se reconocía por un lado su valor al revivir el lado perverso de los cuentos de hadas (prácticamente anulado por el cánon Disney y reforzado en parte por las producciones de Hallmark que empezaron a surgir entonces), así como el trabajo de Sigourney Weaver como la villana, quien fue nominada a varios premios y cuya actuación es sin duda lo mejor de la película y por sí sola una razón para verla.

El argumento se toma varias libertades con todas las versiones conocidas del cuento de los hermanos Grimm, pero como decíamos arriba rescata el lado siniestro de la original y al menos se esfuerza en incluir detalles del cuento que no son conocidos por el público mayoritario. Asimismo, la historia de rivalidad entre la madrastra y la joven Lilliana (quien nunca en la película es referida como Blancanieves) está aderezada con directas aluciones a la brujería, canibalismo, satanismo, incesto y necromancia impensables para una cultura audiovisual en la que los cuentos de hadas apelan únicamente al lado bueno de los niños. De hecho una de las cosas más interesantes de esta versión es que en ella Blancanieves pasa a ser un personaje secundario, centrando más bien la atención en la madrastra interpretada por Sigourney Weaver, un personaje interesante, complejo y el único que muestra cierto tipo de evolución, comenzando como una mujer que intenta sinceramente ser aceptada por la hija de su nuevo esposo y que sólo sucumbe ante la maldad (y la magia negra heredada de su madre) luego de una desgracia personal.

Todo esto está narrado desde una perspectiva sombría y cruel que no escatima cebarse con personajes normalmente calificados como héroes, tales como el príncipe salvador y hasta la propia Blancanieves (una joven Monica Keena), quien se podría decir tiene la subtrama más trasgresora pero por otro lado predecible una vez que se establece su relación con los siete desconocidos que la albergan en el bosque, no enanos sino una banda de forajidos cuya adoración hacia la joven no es precisamente unánime. Sin embargo, y como ya hemos dicho antes, el personaje de la joven no es aquí lo principal de la película y el argumento no se ocupa de elaborar mucho la relación entre Blancanieves y sus nuevos amigos: nunca queda muy claro por qué la joven no regresa a casa inmediatamente, y su enemistad con uno de los integrantes del grupo queda sin cerrar dramáticamente hablando. Pero los vacíos argumentales quedan en cierta forma compensados con una muy cuidada estética renacentista ayudada por las locaciones reales de Alemania y República Checa y sobre todo por la inquietante figura de ese espejo mágico habitado por una fuerza maligna cuyo origen muy sabiamente permanece en medio de un misterio.

Blancanieves: la verdadera historia queda fuertemente recomendada para aquellos que busquen un ejemplo de cómo llevar correctamente un cuento de hadas oscuro y cruel a la pantalla. Algunos sin embargo puede que queden algo decepcionados con el tratamiento lento y sobrio de una película más dada a la imagen y en la que ni siquiera hay muchos diálogos, pero la perfecta síntesis de fantasía y terror de la que hace gala sorprenderá a más de uno, especialmente por la soberbia actuación de una Sigourney Weaver particularmente inspirada en un personaje que sin duda es el que está mejor escrito. El formato televisivo, si bien condiciona a la película a tener un desenlace carente de epílogo que se siente algo abrupto, no debería por otro lado hacer surgir un prejuicio completamente injustificado. si no la conocéis, echadle un vistazo lo antes posible.

domingo, julio 10, 2011

Otras versiones

Si la última reseña dejada por aquí os ha picado la curiosidad en cuanto al tratamiento más o menos diferente que ha tenido Caperucita roja en el cine, entonces es un momento tan bueno como cualquier otro para mencionar otras adaptaciones que he visto anteriormente y que (a mi parecer) vale la pena revisar. Hay muchas más, evidentemente, pero estas cuatro que he visto son de las que considero más destacables, al menos por los motivos que nos atañen en esta página.
De las cuatro, En compañía de lobos (1984) es probablemente la más famosa y una de esas reseñas que llevamos pendientes desde hace mucho tiempo. El tratamiento que esta suntuosa película de Neil Jordan hace de Caperucita roja es más bien alegórico y temático en vez de anecdótico, pero toca las teclas correctas en cuanto a cine de terror y posee algunas imágenes inolvidables, como por ejemplo la del cartel que adorna estas líneas y que a mí en lo personal me estuvo rondando durante años mucho antes de ver la película.

Sin salida (1996), o como dice su mucho más apropiado título original, Freeway, ha sido desde hace tiempo una película que me ha fascinado, aunque queda claro que no es cine de terror sino más bien una sátira violenta hecha a la sombra de Natural Born Killers (1994), teniendo ambas en común el nombre de Oliver Stone, que aquí hace de productor. Se trata de una adaptación sucia y violenta de la historia de Caperucita en donde esta es una prostituta adolescente que debe escapar a casa de su abuela para eludir a la justicia y termina encontrando a un asesino en serie de la carretera convenientemente apodado Bob Wolverton. Pero lo mejor de la película es sin duda la actuación de Reese Witherspoon, aquí en uno de sus primeros trabajos, y en un tipo de papel que nunca más ha vuelto a hacer, lo cual es sin duda una lástima. Por cierto que el director es Mathew Bright, el mismo de Bundy (2002), una cinta que guarda muchas similitudes con esta.
Red Riding Hood (2003), título similar al que apenas hemos reseñado, es una modesta producción italiana del prolífico Ovidio G. Assonitis que cuenta una versión moderna de Caperucita desde el punto de vista del lobo, incluyendo claras alusiones a la Mafia, enfermedades mentales, y sangre a borbotones. Es una película bastante inusual que aún no sé si reseñar debido a que no se amolda mucho a los estándares (arbitrarios) de este blog, pero que aún existe como posibilidad.
Finalmente llegamos a una de las más interesantes entradas de esta breve lista, que no es otra que Little Erin Merryweather (2006), un slasher film de bajo presupuesto con Caperucita como eje temático, el cual a pesar de su premisa tiene grandes similitudes estéticas con la versión de Catherine Hardwicke, incluyendo un poster muy similar y un derroche visual bastante parecido. No tan destacable como otras de su género pero sí muy interesante aunque sea por el hecho nada común de hacer del asesino una figura femenina, algo que pocas veces se maneja con tanta efectividad.

jueves, julio 07, 2011

Reseña: Caperucita roja (2011)

No exageran aquellos que dicen que Caperucita roja (2011) es el primer clon “oficial” de Crepúsculo (2008), algo que va mucho más allá del hecho fortuito de que la directora sea Catherine Hardwicke, la misma que nos trajo en su momento la famosa saga de películas de romance vampírico adolescente. Pues bien, esta adaptación bastante libre (por decir algo) del cuento recopilado por los hermanos Grimm viene efectivamente a llenar un vacío que aquella historia de amor y chupasangres ha dejado, puesto que las semejanzas estilísticas son demasiadas para creer en la casualidad. Aunque debo decir que a pesar de la casi unanimidad de críticas negativas que ha recibido, esta película de la que hablamos hoy hace al menos un intento un tanto mayor por ser realmente una historia de terror, lo bastante para que le dediquemos unas líneas.

Decíamos arriba lo de adaptación libre en el sentido más literal de la palabra; lo cierto es que esta Caperucita roja tiene poco que ver argumentalmente hablando con el relato original, aunque sí se nota que tanto la directora Hardwicke como el guionista David Johnson (responsable del guión de La huérfana (2009), lo que en esta casa da caché) sí muestran un interés claro en explorar el lado perverso de la historia dejando entrever el subtexto erótico-agresivo del relato original y al mismo tiempo evidenciando un sinfín de referencias a otros cuentos de hadas en los que los lobos son los protagonistas, algo que se nota desde el nada casual nombre del prota masculino (Peter) hasta un personaje haciendo una parodia de “Los tres cerditos”.

Pero esta es ante todo una historia de terror, por lo que la película muy pronto se encarga de mostrarnos aquello que ya anunciaba el trailer: que el supuesto lobo que asola la aldea de la joven Valerie (una bellísima Amanda Seyfried) es en realidad un licántropo que ha pasado a tener una muy malsana fijación con ella, lo que provoca la intervención de un grupo de cazadores de brujas liderados por un inquisidor que no piensa dejar escapar al monstruo con vida. El problema en todo caso es que la historia del guión original ha terminado por ser alterada para satisfacer las intenciones del público hacia el cual va dirigido; Caperucita roja intenta ser no sólo un cuento de hadas y una historia de terror sino también un misterio de baratillo y, sobre todo, un romance adolescente destinado a hacer suspirar a la fanaticada femenina de Crepúsculo. Tal mezcla de géneros no está lo que se dice muy bien llevada, sobre todo las escenas románticas, las cuales se notan incluso más artificiales que los cursis decorados que componen la película, increíblemente falsos más allá de su estética preciosista y bucólica. Todo el aspecto romántico de la cinta está tan mal hecho que por momentos parece una parodia. El lado del “misterio” (básicamente, quién es el hombre lobo) tampoco está mucho mejor porque la película no hace sino tirar pistas falsas en un intento de parecer más lista de lo que es y fingir al menos por un momento que esta no es una orgía camp de lo más sonrojante en ocasiones, tomándose en serio un tono que en muchas ocasiones mueve a la risa. Únicamente Gary Oldman en el papel del inquisidor parece saber en qué clase de película está, y lo demuestra con una gloriosa sobreactuación que sorprende por lo caricaturesca, con su terrible villano de fina barba, uñas postizas de plata y guardaespaldas multiculturales.

Todo esto al final termina siendo una lástima porque Caperucita roja es al menos en su concepción una película mucho más interesante de lo que pintaba en su momento Crepúsculo, y si falla es precisamente por su insistencia en emular a esta a través de un triángulo amoroso plagado de clichés entre los que destaca el ofensivo estereotipo de la niña guapa enamorada perdidamente del “chico malo” mientras que da esquinazo al guaperas decente. De haber desechado este ángulo y concentrarse en el lado perverso del argumento (algo insinuado muchas veces durante el metraje) habríamos tenido lo que en un principio parecía prometer y que sólo logra a medias: un cuento de hadas oscuro que devolviese al menos en parte el auténtico legado de horror que los hermanos Grimm quisieron dejarnos. Si queréis algo de eso, yo recomendaría que os acercarais mejor a Blancanieves: la verdadera historia (1997), una película con Sigourney Weaver que a pesar de haber sido hecha para la televisión está mucho mejor que esta, tanto que os prometo será la próxima reseña.

martes, julio 05, 2011

Reseña: Cold Prey 2 (2008)

Cold Prey 2 (2008), secuela de uno de los mayores éxitos comerciales del nuevo cine de terror nórdico (aunque también uno de los más convencionales), es una película por la que siento una confesa debilidad. A pesar de no haber sido tan bien recibida, en realidad me parece mucho más destacable que la primera entrega, al menos como muestra de lo que es un slasher clásico. Lo es en el sentido más literal de la palabra; esta continuación de la gélida aventura iniciada en la primera parte es, sin ir más lejos, una copia nada disimulada de lo visto en otros trabajos similares, especialmente Halloween 2 (1981), la cual fusila sin ningún disimulo al incluir un argumento muy similar situado inmediatamente después de los eventos del primer Cold Prey (2006) y ambientado en un hospital donde la heroína deberá hacer frente al asesino de una vez por todas.

Pero su falta de originalidad se ve más que compensada en esta ocasión al tener todo lo que un slasher necesita y mostrar una genuina evolución a partir de la primera cinta muy a pesar de de sus semejanzas estilísticas. La final girl Jannicke (otra vez interpretada por Ingrid Bolsø Berdal) no se limita a correr desesperada por los pasillos sino que se enfrenta valientemente al misterioso montañés que ha empezado a despedazar a los trabajadores del hospital. Este asesino en particular también ha sufrido una evolución al convertirse en una máquina de matar con una fuerza y habilidad casi sobrenaturales que chocan frontalmente con el supuesto realismo de la primera entrega, pero que hacen de esta una película de terror mucho más efectiva. En general Cold Prey 2 es mucho más sangrienta y otorga menos concesiones que su antecesora, lo cual es de agradecer.

Y lo más curioso de todo es que la película echa mano de toda esa truculencia y bagaje en cuanto a horror físico se refiere sin caer en la tentación de hacer su contenido más digerible mediante la ironía o el guiño fácil con el espectador, un error que cometen muchos ejemplos recientes de este cine de asesinos misteriosos. Es encomiable también la manera en que esta secuela complementa la original al ahondar un poco más en su propia mitología y explorar los orígenes del asesino (que ya se intuían en la primera parte pero que aquí están mucho más detallados gracias a la gratuita inclusión de un antiguo testido de dicha génesis) y cerrar con una vuelta al hotel abandonado donde comenzó todo, rematando con la confrontación final entre la bestia y la chica final.

No hay realmente mucho más que destacar: Cold Prey 2 es aún más básica que su predecesora en cuanto a argumento y probablemente no pasará a la historia como uno de los ejemplos más destacables del terror nórdico que nos ha llegado recientemente, pero su mayor fiereza y su sincero respeto hacia las formas clásicas del cine que emula (nuevamente, la primera secuela de Michael Myers asoma por todos lados) la hacen para mí mucho más válida que la primera parte, y sin duda bastante recomendable para aquellos interesados en el nuevo cine de terror comercial noruego. Echadle un vistazo y lo compraréis. Falta comprobar ahora si la tercera parte estrenada en 2010 (muy previsiblemente, una precuela) estará a la altura.

domingo, junio 26, 2011

Reseña: The Creature Walks Among Us (1956)

La tercera y última película del monstruo de la laguna negra fue también la única que no se rodó en 3D y la única que no fue dirigida por Jack Arnold. De hecho, The Creature Walks Among Us (1956) es una cinta muy diferente de sus dos antecesoras, empezando por el hecho de que muestra ya una transición del cine de monstruos puro y duro hacia un tratamiento más ambicioso en su temática de ciencia-ficción sobre la curiosa crisis de identidad de la criatura, y lo mejor de todo es que lo hace con un argumento que muestra una clara coherencia con la forma como se venía desarrollando la saga. En esta tercera parte, un grupo de científicos con ínfulas de aventureros son contratados por un millonario mad doctor para capturar al monstruo (que tras huir del parque acuático de la segunda entrega se ha refugiado en los pantanos de Florida) y llevarlo a su mansión, no para exhibirlo sino para hacerlo parte de un misterioso experimento genético que buscará dar con las claves de cómo controlar la evolución humana.

Aparte del subtexto de ciencia ficción, sorprende por otro lado el oscuro tratamiento que el nuevo director, John Sheerwood, da a la película, desprovista esta vez de héroes intrépidos y en la que incluso está ausente la típica subtrama romántica; en The Creature Walks Among Us todos los personajes principales son moralmente bastante cuestionables, desde el científico desequilibrado que financia la expedición hasta su joven y martirizada esposa que ventila su frustración matando tiburones rifle en mano desde el bote, por no hablar del guaperas que busca seducirla aunque para ello tenga que recurrir a la fuerza. En este contexto de despreciables humanos la figura del hombre-pez se percibe una vez más como un personaje trágico que sólo busca escapar de sus captores, y los inquietantes paralelismos que traza el argumento entre el monstruo y su recién descubierta humanidad (que en un recurso un tanto risible pasa incluso por proporcionarle vestimenta) hace de esta una película distinta que sólo por eso merece ser revisada.

La mayoría de las reseñas que he leído de esta película siempre la califican de aburrida principalmente por sus diferencias con las dos anteriores y su menor inclinación al cine de monstruos que Universal había popularizado. Estoy de acuerdo en que tiene, efectivamente, menos acción que sus antecesoras y que la premisa de ciencia-ficción de la que parte es bastante disparatada bajo cualquier estándar posible, pero considerando que los monstruos clásicos del estudio como Drácula, el hombre-lobo o Frankenstein terminaron convertidos en parodias de sí mismos a lo largo de sus muchas secuelas, el que los responables de The Creature Walks Among Us intentaran hacer algo diferente y en cierta forma atrevido para el estricto código moral de los cincuenta es algo bastante loable que los amantes de este monstruo no pueden dejar de ver. Esta, como ya decíamos arriba, fue la última película de dicha criatura, aunque desde hace varios años se ha hablado de la posibilidad de hacer una nueva versión en la que la tecnología actual de efectos especiales nos permitiría ver al monstruo definitivo. Tras el gran salto temático que esta tercera entrega dio, incluyendo el agridulce (y, sorprendentemente, abierto) final, un remake es de hecho la única opción posible.