domingo, julio 18, 2010

Reseña: Revenge of the Creature (1955)

Un año después del estreno de Creature From the Black Lagoon (1954), primera película del último de los grandes monstruos clásicos de la Universal, llegó esta secuela llamada Revenge of the Creature (1955), la cual volvió a contar con el director Jack Arnold y al parecer fue también la más taquillera de las tres películas que llegaron a hacerse sobre este personaje. No es poca cosa teniendo en cuenta que para los cincuenta el género de monstruos estaba rápidamente cediendo el terreno al cine de ciencia-ficción, por lo que una cinta de aventuras exóticas y dupla chica/monstruo no era lo que estaba en boga. Al igual que la primera parte, esta secuela sigue una fórmula muy común en estas historias de criaturas legendarias, ya que comienza con el monstruo capturado en el Amazonas y llevado como prisionero a un parque acuático en Florida, lo que reproduce uno de los más viejos arquetipos narrativos del cine: aquel de la naturaleza salvaje que no puede ser contenida por la mano del hombre, una idea de la que han bebido una buena cantidad de grandes películas desde King Kong (1933) hasta Parque Jurásico (1993).

Al igual que la primera parte, Revenge of the Creature fue estrenada en 3-D, aunque no se conserva hoy en día ninguna edición casera que mantenga dicho efecto. Independientemente de esto, como secuela es bastante inferior, y hoy en día su fama es más bien anecdótica, entre otras cosas por contener (junto con Tarántula (1955), también de Jack Arnold) la primera aparición en el cine de Clint Eastwood, quien tiene un pequeño papel de figurante al principio de la película. Una de las razones por las cuales esta secuela es claramente menos divertida que la primera parte es que el componente de aventuras que tan bien funcionó con anterioridad se pierde al transcurrir la mayor parte de esta cinta en el parque acuático con el monstruo preso y los científicos estudiándole, lo que priva a la película de la sensación de constante peligro de la primera entrega. Para colmo todo este trozo está excesivamente alargado con numerosas escenas de la vida cotitidiana en el parque, sin duda rodadas para aprovechar la locación real del parque Marineland, en Florida.

Un detalle curioso pero tremendamente significativo es que la película tiene una notable pátina conservadora (presente por ejemplo en que la científica no deja de ser en el fondo una típica representación de mujer florero de los cincuenta) que la hace esquivar no sólo sus mayores muestras de violencia sino también temas que se perfilan como interesantes pero que no son aprovechados. Entre estos está la rivalidad (que tiene mucho de pavoneo sexual de macho Alfa) entre los dos protagonistas masculinos: el intrépido y varonil cazador que atrapa al monstruo y el meticuloso científico que lo estudia, así como el poder hipnótico (no desprovisto tampoco de cierto subtexto erótico) que el monstruo ejerce sobre la protagonista femenina. Este último detalle vuelve a emparentar la historia con King Kong hasta el punto de poseer un final casi idéntico y un clímax que muestra nuevamente la lucha por recuperar a la chica de las garras del monstruo.

Todas estas son grandes ideas que se pierden al ser Revenge of the Creature una película de estudio en la que Jack Arnold debe forzosamente dejar por fuera los sugeridos aspectos polémicos del guión. Encima la cinta se alarga innecesariamente una vez se abandona la locación del parque acuático, sitio donde se produce la emergencia que da a pie al argumento. De hecho la película tiene tres grandes momentos en los que podría haber llegado el clímax pero este continuamente se retrasa. Arnold pasa también de puntillas sobre el componente trágico del monstruo, terriblemente acosado por los humanos y hasta cierto punto la verdadera víctima de la trama. Pero a pesar de no ser tan atractiva como la original, su éxito tuvo como consecuencia el estreno de una tercera parte poco después, cerrando una trilogía que por lo visto está a punto de ser resucitada con la aparición de un inevitable remake para el año que viene.

2 comentarios:

Javi Gómez dijo...

Esra secuela solo pude disfrutarla hace tiempo en v.o, pero es cierto que es inferior al clasicazo que es la 1ª parte, pero como toda peli fantastica de los 50, tiene su encanto. lo mejor del maestro Arnold, fué sin duda "El increible hombre menguante".
P.D: me encanta tu blog, me gustaria que le echaras un vistazo al mio, y me dieras tu opinion o sugerencia.
saludos

Anónimo dijo...

Opino igual que tu, todo el primer tramo en el parque acuatico es insufrible y solo merece la pena la ultima media hora. A mi la original me fascino, ahora solo queda la tercera, a ver que tal.

Mario Parra