domingo, mayo 16, 2010

Reseña: Cold Prey (2006)

Si por algo es significativa Cold Prey (2006) es porque su considerable éxito comercial propició un repentino interés dentro del mainstream por el moderno cine de terror noruego, prácticamente desconocido a nivel internacional por el público de masas. No es que sea la mejor representante de la filmografía de terror de este país, principalmente porque resulta demasiado convencional y muestra pocas ganas de salirse de los lugares comunes más manidos de los slasher films, pero no es menos cierto que de todos estos recientes ejemplos de terror nórdico, es el que probablemente tenga mayores posibilidades de convertirse en una saga tan prolífica como sus congéneres del otro lado del Atlántico.

Del resto, la verdad es que estamos ante el enésimo ejemplo de un grupo de jóvenes que se van de fin de semana (esta vez a hacer snowboarding) y de repente quedan aislados en una locación apartada del mundo (en este caso un hotel abandonado en medio de las montañas nevadas), sólo para ver cómo empeora su situación al empezar a ser presas de un misterioso asesino que acecha el lugar y no parece tener en mucha estima a los intrusos. Como siempre ocurre en estos casos, el psycho-killer de turno forma parte de una oscura historia del pasado del hotel con aires de leyenda negra, aunque este es un tema en el que no se ahonda mucho. De hecho es curioso que a lo largo de todo el metraje no se nos explica quién es el asesino, cuales son sus motivaciones para matar o cual exactamente es la historia del misterioso hotel en el cual los protagonistas se encuentran. En vez de eso, Cold Prey decide hacer énfasis en las jóvenes víctimas y en la ridícula sensación de seguridad que parecen tener a pesar de hallarse en un sitio altamente sospechoso. Eventualmente (quizás tras demasiado tiempo) empiezan a morir uno por uno, y a pesar de que en muchas ocasiones la historia está relatada con cierta clase, todo en esta película, incluso la violencia, es de manual y no toma ningún riesgo en cuanto a argumento ni impacto. Parece más bien como si sus responsables simplemente hubiesen querido demostrar al mundo que podían hacer una película de terror con todos los elementos que se supone debe tener.

La verdad es que Cold Prey me lo pone difícil; es poco lo que puedo decir de ella, ya que aparte de las locaciones nevadas, todo lo que sucede lo hemos visto literalmente cientos de veces. Cabría si acaso mencionar que con todo y su medianía es capaz de presentar sus arquetipos de manera eficiente, desde el descomunal asesino (quien tarda un tiempo inexplicablemente largo en ser revelado) hasta la guapa chica protagonista que habrá de enfrentarse a él en un duelo final. De todas formas es todo tan obvio y en el fondo tan inofensivo que francamente no entiendo el abultado número de críticas positivas que la película se ha granjeado (quizás me pierdo de algo aquí) más allá del hecho de ser una curiosidad proveniente de tierras europeas con una factura técnica un tanto superior a la media. De todas formas, si lo que se desea es catar ejemplos de slasher y survival horror europeos, hay decenas de ejemplos recientes que me parecen valen la pena muy por encima de Cold Prey, no sólo en cuanto al componente de terror sino también en cuanto a tomar riesgos con aquello que planean contar.

Al final creo que el auténtico mérito de este cuento noruego de asesinos yace en las posibilidades (evidentes en el sonado éxito que ha tenido) de convertirse en una saga de esas que lanzan secuelas cada cierto tiempo. Esta primera parte sin embargo se queda bastante corta en ambiciones y en posibilidades de explotar sus elementos de slasher, que estarían mucho mejor aprovechados en su secuela de un par de años después, una película mucho más sencilla pero al mismo tiempo más intensa de la que hablaremos en otro momento. Esta sería recomendable únicamente como una curiosidad cuyo gusto se desvanece pronto una vez que nos damos cuenta de que no piensa ir más allá de sus esquemas más repetidos. Y por cierto, curioso también es el subtítulo que le pusieron en España: Fanáticos del snow. Me pregunto si será para atraer como público potencial a, que sé yo... ¡los fanáticos del snow! Como estrategia comercial me parece muy triste.

2 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

Me encontré el DVD muy barato y decidí comprarlo, cuando vi la película, terminé un poco decepcionado. El filme no es lo peor, pero yo leí muchísimos halagos que la verdad no son nada merecidos.

La tercera parte está fichada para éste año, pero tampoco he visto la segunda. Espero que estén mejores que la primera.

¡Saludos!

Cannoball AKA Kenny Rotten dijo...

Hombre, compararla con Alta Tension es muy injusto, porque aunque ambas son Slashers europeos, sus referentes son bien distintos.

Cold Prey juega a ser digna emula del Halloween de Carpenter (y de todo su cine, en general) y sale bien parada en la comparación, convirtiéndose en "El gran silencio" del género; no es sobresaliente, pero casi.