domingo, enero 31, 2010

Reseña: The Gravedancers (2006)

Otra de las películas de la primera edición del After Dark Horrorfest, The Gravedancers (2006) es el más reciente largometraje de Mike Méndez, un director no muy publicitado pero con un estilo bastante reconocible y que sin duda se merece una mayor difusión. Esta película es a mi juicio una de las mejores que han pasado por el antes mencionado mini-festival, e incluso la considero abiertamente una de las interesantes de su respectivo año, al menos muy por encima de Los abandonados (2006), que fue la que finalmente se ganó el premio del público. La película fue también un proyecto muy ambicioso para Méndez, que planeaba convertirla en la primera parte de una trilogía que nunca llegó a realizarse.

The Gravedancers va de tres amigos que, tras coger una borrachera tremenda después del funeral de un antiguo compañero de juergas, terminan bailando sobre tres tumbas de una sección abandonada del cementerio local. Por desgracia, debido a esta profanación comienzan a ser acosados violentamente por los fantasmas de aquellos allí enterrados, quienes por una nefasta casualidad fueron en vida terribles asesinos y no parecen haber perdido el gusto por la sangre a pesar de estar muertos. Sin embargo, y a pesar de que tiene un comienzo muy serio y oscuro, la película es en realidad una comedia, aunque sin duda una poco convencional. Es, por decirlo de alguna manera, lo que hubiera sido Los cazafantasmas (1984) si hubiese tenido la clasificación R. De hecho es compañera en espíritu de The Frighteners (1996), de Peter Jackson, aunque con menos tendencia al cartoon y más hacia los horrores de feria. Los fantasmas aquí son graciosos, pero no por ello menos letales, y su peligrosidad no está reñida con un diseño abiertamente basado en los típicos espectros de parque de atracciones.

Los elementos cómicos de la película son, eso sí, graduales; algunos de los ataques de los fantasmas son crueles y despiadados (sobre todo en cuanto al que le toca soportar a la chica), pero a medida que se acerca al desenlace la película se va haciendo cada vez más ligera. El clímax final es completamente cómico, con los protagonistas recibiendo la ayuda de unos investigadores de lo paranormal que no pueden ser más caricaturescos (una de ellos está, de hecho, claramente inspirada en la Velma de Scooby-Doo). Es este tono desenfadado y divertido la verdadera naturaleza de la cinta, lo que pone en evidencia momentos como la primera escena, la cual no tiene nada que ver con el resto de la película y que fue impuesta por los productores (ni siquiera fue dirigida por Méndez), que exigían que alguien muriera al principio para que el público supiese que estaba viendo una peli de miedo.

Así que si no habéis visto las películas del primer After Dark Horrorfest no pasa nada, pero al menos podéis echar un vistazo a The Gravedancers, una que ciertamente se merecía un trato mejor, o al menos el estreno comercial dedicado a la ganadora de dicho certamen. Advertidos quedáis, sin embargo, de que el cambio de discurso horror-comedia puede ser un tanto difícil (de hecho esto es algo que he apreciado con un visionado posterior, ya que la primera vez desconocía la obra de este director y por lo tanto me costó más aceptar dicho salto), pero no me queda duda de que vale la pena, al menos dentro de lo que el Horrorfest puede llegar a ofrecer.

viernes, enero 29, 2010

Reseña: El padrastro 3 (1992)

Tercera y última de las películas que componen la saga original, El padrastro 3 (1992) resulta, como tantas otras veces, un ligero traspié debido al abandono de aquellos elementos que hacían interesante las dos entregas anteriores sin, por otro lado, proponer un nuevo camino a seguir. Es, básicamente, un producto de explotación diseñado para seguir sacando jugo de la misma idea pero esta vez directamente en formato casero (aunque en verdad se estrenó en HBO unos meses antes). Tiene algunas ideas interesantes en su planteamiento, pero por otro lado, se nota muchísimo la ausencia de Terry O'Quinn, sustituido aquí por otro actor, hecho que la película intenta justificar en un prólogo en el que se ve al asesino sometiéndose a una sesión extrema de cirugía plástica clandestina digna de un tebeo de terror por lo exagerada que es.

Tras alterar completamente su rostro, nuestro psicópata logra infiltrarse en una pequeña y apacible comunidad llena de sol y de niños donde todos son felices, cristianos y blancos, y donde él espera encontrar a su próxima unidad familiar. Básicamente es el mismo esquema de las dos películas anteriores, y sin embargo algo falla, ya que esta tercera parte se siente como un thriller mucho más genérico y convencional. Las carencias en muchos casos son evidentes: para empezar, la película es más larga que las dos anteriores, y el argumento carece de la sencillez de sus antecesoras. El nuevo padrastro (Robert Wightman, un actor principalmente televisivo) hace un buen trabajo, sobresaliente incluso considerando que tiene que hacerse cargo de un papel asociado irremediablemente a otro actor, pero su personaje no tiene el carisma instantáneo de aquel interpretado por Terry O'Quinn, quien realmente parecía un buen tipo y hasta conseguía ganarse en cierta forma al público. Este nuevo asesino es bastante desagradable desde el principio, por lo que sus brotes psicópatas son incluso lógicos considerando lo artificialmente simpático que pretende ser y lo evidentemente falsa que resulta su postura.

La película tiene, sin embargo, algunos detalles interesantes que no sería justo pasar por alto, ya que al menos trae una novedad al introducir una subtrama en la que el padrastro, por primera vez, se enfrenta a la tentación de otra familia que le hace cuestionar su supuesta fidelidad al clan familiar. Este elemento novedoso por desgracia no compensa el misterio policial de saldo y, sobre todo, el excesivo protagonismo del hijastro lisiado, uno de esos críos listillos que tanto abundan en películas de terror y que a mí particularmente me duele ver triunfantes sobre los monstruos a los que se enfrentan.

El desenlace de la historia, con una confrontación climática en un invernadero cuya resolución es predecible y francamente vergonzosa, pone punto final a la saga original de El padrastro, que acaba aquí con una muy inferior tercera parte que no está a la altura de las dos anteriores. Como thriller televisivo podría ser peor, cierto, y es principalmente el trabajo de sus actores protagonistas lo que lo sitúa un poco por encima de la media de este tipo de producciones, pero teniendo en cuenta la calidad de las entregas anteriores de la saga, esta secuela sabe a poco.

miércoles, enero 27, 2010

Reseña: All The Boys Love Mandy Lane (2006)

La situación de la que parte esta película es bastante conocida: un grupo de jóvenes se deciden a pasar un fin de semana en un rancho propiedad de uno de ellos, viaje que en realidad tiene otro objetivo, ya que para los chicos representa una oportunidad de conquistar a Mandy Lane, la chica más deseada por todo el instituto, algo que nos queda fatalmente claro en un prólogo en el que la belleza de la joven causa la muerte de uno de sus compañeros. Una vez llegados a su aislamiento rural, un misterioso asesino comenzará a rondarlos haciéndoles desaparecer uno por uno. Esto lo hemos visto, con ligeros cambios, varias veces. Las principales diferencias de tono de All The Boys Love Mandy Lane (2006) con el resto de películas juveniles de asesinos misteriosos están en su retrato sucio y nada idealizado del mundo de los jóvenes, mostrados aquí como unos miserables muy poco glamurosos que contrastan con la belleza de la protagonista. Esto es básicamente el único aporte de distinción de la película, ya que al final no es más que un slasher convencional de toda la vida, a pesar de que intenta desesperadamente parecer algo más.

Entre los aciertos de la película está el que la identidad del asesino es revelada bastante pronto, lo cual es algo bueno ya que realmente no existen muchas probabilidades en cuanto a quién puede ser. El auténtico misterio de la historia es, a decir verdad, Mandy Lane y el embrujo que causa en todos, incluyendo aquellos de su mismo sexo. Es por desgracia también un personaje que está presentado bajo una luz muy negativa, haciendo difícil que el público la vea realmente como víctima. Es muy duro decir que lo mejor que podemos llegar a pensar de ella (al menos durante gran parte de la película) es que es simplemente tonta o, al menos, tremendamente ingenua.

Esta negatividad no se centra sólo en ella: aparte de mostrar de forma bastante despectiva a los jóvenes protagonistas, la película tiene un discurso abiertamente misógino; los personajes femeninos están retratados bajo los estereotipos más manidos siempre en torno a su disponibilidad sexual (no hay ninguna que no sea una tonta o una zorra o una arpía o una calientapollas), y en cuanto a los hombres, si bien no son tratados de mejor manera, se deja bien claro que son como son por culpa de las mujeres. Debido a esto, el único personaje presentado de forma positiva es el maduro y apuesto guardia de la finca, cuya principal virtud está en su laconismo y en su capacidad inusitada para resistirse a los encantos de las féminas. La muy cutre revelación final, que por supuesto no voy a descubrir, deja este discurso de misoginia mucho más claro y evidenciado.

Si hay una virtud que pueda destacar de la cinta, sin embargo, esta yace en la escogencia de la joven actriz Amber Heard para el papel de Mandy Lane, una auténtica belleza que se impone incluso sobre esa imitación banal de la estética de los setenta de la que hace gala la película: el look granuloso y “realista” choca frontalmente con un tratamiento videoclipero bastante molesto, no en cuanto a edición frenética sino en cuanto al uso repetido de montajes musicales, sumado a unos créditos finales falsamente setenteros que parecen sacados de una película distinta a la que hemos visto. Esto convierte a All The Boys Love Mandy Lane en algo poco más que prescindible, principalmente por un desarrollo aburrido y repetitivo incluso para los estándares de ese subgénero del que intenta (sin éxito) escapar. En otras palabras, para ver esto mejor me veo un slasher de verdad de esos que no tienen vergüenza en mostrar su auténtico y explotativo linaje.

lunes, enero 25, 2010

Tres tristes trailers 26

Seleccionada por el After Dark Horrorfest para su tanda de este año, Dread es una de las películas que esperamos con más ganas por el simple hecho de estar basada en uno de los relatos de Clive Barker de Los libros de sangre. La película cuenta también con el propio Barker como productor, y el avance muestra un producto final bastante en la línea de su antecedente literario: los perturbadores experimentos psicológicos de un estudiante universitario alrededor del Miedo como paradigma. Algunos de los que leen esto seguramente ya habrán tenido la oportunidad de verla en el pasado festival de Sitges; a los demás nos queda esperar.

También en el pasado Sitges se pudo apreciar esta adaptación de El retrato de Dorian Gray, y la verdad es que en un principio no me llamaba mucho la atención pero he escuchado buenas cosas de ella por parte de gente en cuyo criterio confío. Confieso además que me agrada la idea de adaptar la novela de Oscar Wilde como un relato de horror, ya que fue así como me fue presentada dicha obra hace ya muchos años, cuando la leí por primera vez. El avance, sin embargo, me preocupa en cuanto a que no parece abordar el subtexto homoerótico del original de Wilde, uno de sus aspectos más interesantes y que aquí parece disminuido con la intención de hacer de Dorian un mujeriego más acorde con la figura de Ben Barnes, a quien pudimos ver como Caspian en la segunda parte de Las crónicas de Narnia. Veremos al final si es así o sólo me lo imagino.

Y para terminar, el remake de The Crazies, uno de los primeros trabajos de George Romero y uno que, por desgracia, ha sido opacado por la fama de sus películas de zombis. Los responsables de esta nueva versión parecen tener esto en cuenta, ya que yo (personalmente) no recordaba la original como un producto tan similar a una película de zombis/infectados de toda la vida, cosa que esta reencarnación sí parece ser. A pesar de que el avance no me llama mucho la atención, no voy a estar exigiendo fidelidad a estas alturas, así que no tocará más remedio que esperar el inminente estreno para comprobar si el traslado de la obra de Romero a las lindes del cine de terror/acción con brotes epidémicos de por medio da resultado.

sábado, enero 23, 2010

Reseña: Halloween 4 (1988)

Esta cuarta entrega de la saga iniciada por Halloween (1978) es considerada por muchos como una de las mejores secuelas del clásico de John Carpenter. Ciertamente fue aquella que devolvió la saga al camino antes trazado y en el que los fanáticos del slasher deseaban seguir: las andanzas del asesino Michael Myers como centro de la trama. Lo interesante además es que Halloween 4: El regreso de Michael Myers (1988) fue también la primera entrega de Halloween realizada sin la colaboración de Carpenter, quien no estaba interesado en continuar por la senda del asesino enmascarado. Finalmente, esta nueva película también inicia una trilogía temática con las partes quinta y sexta que se centra ya no en Laurie Strode (ausente a partir de esta entrega) sino en su hija, Jamie Lloyd.

Lo más sorprendente de Halloween 4 es lo efectiva que resulta teniendo en cuenta que fue una producción realizada a toda prisa: el guión, de hecho, fue escrito en sólo once días para evitar la huelga de guionistas de ese año, lo cual explica que el argumento sea poco elaborado, lleno de agujeros y que pase de explicar muchas cosas que merecían al menos cierta aclaración. La película también reescribe en cierta forma el final de la segunda parte, en el que tanto Myers como el doctor Sam Loomis morían en una explosión. Ahora parece que ambos, contra todo pronóstico, han sobrevivido, sólo que el doctor lo ha hecho con horribles quemaduras en su rostro y Myers ha permanecido en coma durante diez años, despertando finalmente al enterarse de que tiene una pequeña sobrina que habrá de convertirse en su nuevo objetivo. La película nunca da grandes explicaciones acerca de por qué Myers despierta o los motivos del vínculo telepático que le une con su sobrina, pero ya deja bastante claro que nuestro asesino es más que un ser humano común y corriente. Con todo y eso, los aspectos sobrenaturales de Halloween 4 son bastante sutiles, y la película se mantiene sorprendentemente fiel a sus esquemas iniciales, especialmente teniendo en cuenta los giros disparatos que sus dos sagas contemporáneas (Viernes 13 y Pesadilla en Elm Street) estaban teniendo para ese entonces.

El director Dwight H. Little, a decir verdad, mantiene el espíritu del original de Carpenter al hacer una película poco gráfica en cuanto a violencia (el par de secuencias gore fueron introducidas posteriormente a petición del estudio por el creador de efectos especiales John Carl Buechler, y desentonan con el resto de la cinta) y centrada más bien en el suspenso que crea la imagen de Myers como amenaza. Uno de los mejores momentos de la saga, por ejemplo, se da en la escena en la que Loomis y Myers se encuentran en la estación de gasolina. El doctor sigue siendo uno de los mejores personajes, un capitán Ahab carismático que por lo visto nunca está justo cuando más se le necesita. El resto se podría decir que es bastante convencional, con nuestro asesino despachando a la buena gente de Haddonfield que esta vez se ha armado hasta los dientes para dar caza a su enemigo. Y repito, a pesar de que todo esto lo hemos visto antes y que muchas situaciones no son explicadas, la película es tan efectiva que fácilmente se perdonan sus ocasionales fallos. Resulta sorprendente, entre otras cosas, que la introducción de un niño en peligro en la trama principal no dañe la película sino todo lo contrario; Jamie Lloyd (interpretada por Danielle Harris, quien también aparece en las dos entregas de Rob Zombie) es un personaje muy bien hecho cuyo desarrollo y desenlace enlaza perfectamente con la mitología creada por la original ante la figura del "hombre del saco" y el imaginario de la Noche de Brujas.

Con todo y eso, esta claro que no es la mejor entrega de Halloween, pero resulta loable ver cómo respeta el legado de la original y al mismo tiempo muestra el necesario valor para buscar elementos nuevos que más adelante serían explotados, quizás con menos efectividad. De acuerdo con los responsables de esta película, el proyecto original de Carpenter era una cinta ambientada en una Haddonfield que se recuperaba del azote de Myers y veía florecer un nuevo horror con toques más psicológicos, y aunque nunca sabremos cómo hubiese sido la saga si hubiera prosperado dicha idea, nos queda el consuelo de tener en Halloween 4 una secuela muy superior a lo que originalmente promete, y eso no es algo fácil de encontrar.

jueves, enero 21, 2010

Reseña: Species 4 (2007)

El recuerdo de su antecesora era tan terrible que me siento obligado a reconocer que Species 4: El despertar (2007), hasta la fecha última entrega de la saga, tiene al menos el acierto de ser considerablemente más corta que la secuela anterior y tener un argumento mucho menos enrevesado que no hace mención ni referencia alguna a la tercera parte, como si esta nunca hubiera ocurrido. De hecho, se trata de una película desvinculada por compleo de las entregas anteriores, construída esta vez alrededor de la figura de una nueva híbrido alienígena llamada Miranda (la modelo/actriz sueca Helena Mattson) y cuya principal novedad es que, en esta ocasión, la chica protagonista no sabe que es una extraterrestre. Una vez que se entera (de la peor manera posible) que en realidad el hombre que ella siempre había tomado por su tío es en realidad su creador, ambos emprenden un viaje a México para encontrar al único hombre que puede ayudarle a curar sus malogrados genes humanos, que parecen estar matándola poco a poco.

Debí suponer que algo andaba mal cuando vi que el papel del científico protagonista era interpretado por Ben Cross, un actor que suele hacer casi siempre de villano rastrero y que aquí se supone es el héroe de la historia. Como personaje ciertamente no resulta muy heróico que digamos, ya que toda la premisa de la película parte de decisiones morales bastante cuestionables. Paradójicamente, a pesar de que no quedan dudas de que esta entrega es la más modesta de las cuatro en cuanto a medios, ha perdido por completo la desvergüenza serie B de las anteriores (sobre todo las primeras dos), por lo que pretensiones y resultados se anulan en secuencias claramente bochornosas; el tono de seriedad y oscuridad que la película ostenta se pierde en medio de largas lenguas retráctiles, un bochornoso uso de CGI, monjas voladoras y la visión de un flemático Ben Cross bailando una cumbia cubana.

Como en Species 3 (2004), esta vez también hay una alienígena malvada, que en un evidente alarde de exotismo es interpretada por Marlene Favela, una famosa actriz mejicana de telenovelas quien, muy previsiblemente, resulta mucho más atractiva que la sosa rubia protagonista. Los despelotes de las dos chicas son un poco más pronunciados que en la anterior secuela, pero el auténtico subtexto erótico de las dos primeras películas está completamente desperdiciado. La Favela (que más bien parece una femme fatale asistente de un supervillano) es todo un placer para los ojos pero poco más, ya que no sólo su personaje resulta ridículo y confuso en cuanto a sus intenciones, sino que encima escucharla hablar es una experiencia bastante penosa (imprescindible la versión original para captar el horror). Aunque siendo justos, la verdad es que la mayor parte de sus diálogos hubiesen sido imposibles de recitar con naturalidad.

El clímax final, previsiblemente una confrontación entre los dos monstruos, es bastante pobre y caótico, ya que las dos alienígenas pasan de buena a mala sin ningún tipo de criterio, limitándose sólo a darse mamporros mientras Ben Cross intenta sobrevivir de la mejor manera posible. Está claro entonces que todo el argumento anterior ha sido simplemente una excusa para tener esta escena de lucha en particular, lo que la hace aún más decepcionante. Y sí, esta es una de esas películas en las que al final hay una gran explosión. Es también la única de las cuatro entregas de la saga que no deja el final abierto para una secuela, lo cual sumado a su escasa notoriedad, pareciera indicar que esta serie de rubias extraterrestres parece haber llegado a su fin. Sin embargo, nunca se sabe, principalmente porque al estar ya a quince años del estreno de la primera parte, algo me dice que en unos cuantos años a lo sumo nos podrían sorprender con un remake de esos que salen de la nada.

martes, enero 19, 2010

Reseña: Una escapada perfecta (2009)

Hace ya un tiempo, con motivo de la reseña de Pitch Black (2000), reivindicábamos el nombre de su director, David Twohy, un cineasta interesante con un estilo muy singular, independientemente del género que toque. Su última incursión, Una escapada perfecta (2009), lo aleja esta vez de sus habituales terrenos de ciencia-ficción para entrar en una historia de supervivencia muy en sintonía con el tema de desconfianza generalizada de gran parte del cine de terror actual, tema del que también hemos hablado en alguna ocasión. Resulta curioso también ver a su protagonista, Milla Jovovich, desesperada por desencajarse (al menos momentáneamente) de su rol de mujer de acción, metiéndose en el papel de esposa tontita y con un exageradísimo acento americano.

Lo cierto es que Una escapada perfecta, si bien es una experiencia fallida que dista mucho de ser la mejor película de David Twohy, es lo suficientemente interesante para alzarla por encima de muchas historias similares, muy a pesar de su general intrascendencia dentro de la obra de su director. El argumento se vale de la paranoia que se apodera de una pareja de recién casados que, en una excursión durante sus vacaciones en Hawaii, se ven forzados a compartir trayecto con otra pareja que podrían ser (o no) dos implacables asesinos perseguidos por la justicia. La premisa se introduce rápidamente, y la mayor parte de la película se basa en la tensión existente entre los personajes al no poder realmente estar seguros de que depositar su confianza en el otro sea una buena idea.

Al principio no parece que Twohy vaya a salir airoso de esta prueba, pero la verdad es que lo logra; el suspense está bien dosificado en el sentido de que siempre está ocurriendo algo y hay suficientes giros argumentales para despistar al espectador, y si bien es cierto que la ya inevitable revelación sorpresa nos hace arquear la ceja desmesuradamente, también termina redimensionando toda la película y otorgando a la historia un nuevo matiz en su clímax que resulta muy efectivo. Este final es tramposo, sin duda, pero no más que otras grandes sorpresas muy celebradas. Además, y esto se menciona poco, si uno presta atención durante la película, dicha sorpresa está poco menos que cantada. El nuevo rumbo que toma la historia tras esta revelación tiene por otro lado la ventaja de despojar a la película un poco (aunque no del todo) de la general ligereza que la caracteriza; aquel que espere encontrarse aquí con las vejaciones y masacres vistas en ejemplos anteriores como Wolf Creek (2005), Hostel (2005) o Turistas (2006) se llevará una gran decepción, ya que la principal fuerza de esta película no está en su impacto, sino en el misterio que arrastran consigo los personajes.

Es precisamente por eso que gran parte del mérito está en el elenco; ya mencionábamos arriba a Milla Jovovich pero quien probablemente llame más nuestra atención es Timothy Oliphant, prácticamente irreconocible y uno de los personajes más imponentes de esta cinta. Aparte están los personajes de Steve Zahn (habitual en su pose cómica y vulnerable) y Kiele Sánchez, quien tuvo un breve paso por la serie Perdidos, con la que esta película comparte escenarios de rodaje. Todos ellos hacen su trabajo bastante bien, y en general los diálogos son sorprendentemente buenos para una película de estas características (atención a la conversación de las dos mujeres en la tienda, bastante reveladora). Con todo y eso, Una escapada perfecta es un thriller modesto dentro de la carrera de David Twohy que pasará a engrosar la lista de ejemplos cinematográficos del "miedo a los extraños". Una tensión mejor que el promedio y un radical cambio de registro tras su no tan sorprendente revelación (de nuevo: la película te da claros indicios) la convierten, sin embargo, en algo curioso.

domingo, enero 17, 2010

Freddy contraataca... más o menos

Completistas de Pesadilla en Elm Street que no se hayan hecho aún con la totalidad de la saga seguramente habrán estado esperando esto tanto como yo; Warner (recordemos que New Line Cinema como tal se fue a pique hace ya un tiempo) ha decidido lanzar por primera vez las ocho películas de la saga en un sólo DVD pack para Zona 1, incluyendo esta vez Freddy vs Jason (2003), la cual hasta la fecha sólo podía adquirirse en solitario. Evidentemente, todos tenemos muy claro que el principal motivo para el lanzamiento de esta colección es el futuro estreno del remake de la primera película de Pesadilla... Si no nos quedaba claro, la fecha de lanzamiento (6 de abril, para coincidir con la nueva película) y el que el Freddy de la portada no sea el de Robert Englund sino el de Jackie Earl Haley lo dejan más que evidenciado. Al principio la emoción se apoderó de mí, pero por desgracia un vistazo más detallado al enlace original me ha revelado un par de cosas que desploman mi entusiasmo inicial. Inexplicablemente, este nueva colección se queda corta en aspectos que a estas alturas deberían estar más que cubiertos. Aparte del hecho de que la cantidad de extras deja bastante que desear (no olvidemos que el pack anteriormente lanzado por New Line con las primeras siete películas incluía los guiones de todas las entregas más un considerable apartado de material adicional), hay algunos fallos importantes que me echan definitivamente para atrás:
  • La edición empleada esta vez para Pesadilla en Elm Street (1984) parece ser la misma edición de un disco incluída ya en el pack anterior, dejando de lado la muy superior edición de Infinifilm, que hasta ahora es la mejor versión que se puede encontrar en DVD de esta película.
  • La edición empleada para Pesadilla final: la muerte de Freddy (1991) no viene esta vez en 3-D, y evidentemente, tampoco trae las gafas. Vale que la película es bastante mala y que dicha secuencia no es para tanto, pero para una cosa destacable que tiene es terrible que no se haya incluído, especialmente teniendo en cuenta que el pack anterior de New Line Cinema sí traía las gafas y respetaba el formato original.
  • Si bien es cierto que por primera vez se incluye en el paquete Freddy vs Jason (2003), es una edición de un solo disco, desechando el segundo disco de extras que traía la edición de New Line Platinum Series.
  • Por último, parece ser que sólo la última película tendrá subtítulos en castellano, lo cual no sólo es injustificable teniendo en cuenta la fecha en la que estamos sino que también delata una gran pereza por parte de los responsables.
Y un detalle más: de momento esta colección está planificada sólo para DVD, de Blu-Ray nada de nada. Imagino que estarán aprovechando la actual senectud del formato para quemar los últimos cartuchos y de paso garantizarse algo de publicidad ante el inminente estreno de la nueva versión. De todas maneras, creo que el intento es bastante pobre considerando el material que ya existe.
Podéis leer las reseñas de la saga de Pesadilla en Elm Street en su totalidad aquí.

viernes, enero 15, 2010

Reseña: The Children (2008)

De entre los más recientes ejemplos de thrillers de niños chungos, hay uno que se nos pasó comentar el año pasado, uno titulado, precisamente, The Children (2008), eficiente película británica de ambientación familiar dirigida por Tom Shankland, el mismo de Waz (2007). El argumento del que parte es el de dos familias que se recluyen con sus cuatro niños en una apartada cabaña para pasar las navidades y cuyo plan se va al garete cuando un extraño virus comienza a apoderarse de los críos, convirtiéndolos en implacables asesinos.

Algo que me vino a la mente en el momento de ver la película y que todos vosotros seguro ya habréis notado es que esta cinta recuerda mucho a la obra de Narciso Ibañez Serrador ¿Quién puede matar a un niño? (1976), película que por supuesto el director conoce y cuya influencia está reconocida por él en varias entrevistas. La principal semejanza entre ambas películas, aparte de la obvia premisa de los críos asesinos, está en el dilema moral que presenta la visión de adultos obligados a matar a niños para poder sobrevivir. En este sentido la película de la que hablamos hoy incluso sube las apuestas al hacer de dichos críos los hijos de los protagonistas, a sabiendas de que el planteamiento original de Ibañez Serrador difícilmente podría haber sido trasladado a la época actual.

Pero al igual que dicha cinta, The Children destaca por ser más que la burda explotación de esta idea; en la película hay un subtexto bastante obvio de crítica hacia el tratamiento condescendiente y muchas veces cosificador que los adultos damos a los niños, algo que la cinta resalta en los personajes de los padres. Dos de ellos, por ejemplo, viven obsesionados con los preceptos de la “educación alternativa”, mientras que otro vive empeñado en hacer de su hija una superdotada que compense las carencias de su otro hijo autista. En realidad, para estos adultos, sus hijos no son más que prolongaciones de sus propios proyectos y deseos, pero a la hora de la verdad no les toman realmente en serio. Esto tiene como consecuencia que nadie sea capaz de darse cuenta de la amenaza hasta que es demasiado tarde.

La película para mí falla, sin embargo, sólo en una cosa, y es que requiere que el espectador (bueno, al menos yo) ponga mucho de su parte en cuanto a suspensión de la incredulidad. Por mucha música espeluznante que le pongas, por muchos ángulos de cámara inquietantes que uses, al final los “monstruos” siguen siendo cuatro miserables críos vestidos con ropa de invierno, y el mayor de ellos si acaso tendrá ocho o nueve años de edad a lo sumo. Para mí hay un límite en cuanto a qué tan seriamente me puedo tomar una premisa así. No puede ser que las únicas opciones sean matarlos o dejarse matar por ellos (como la película llega literalmente a sugerir). Aparte de que resulta en ocasiones vergonzoso cómo la cinta intenta pintar como terroríficas secuencias que no lo son, como la del niño en las barras o el ataque de los pequeños al invernadero, escenas exageradas donde las haya.

Si logro perdonar todo esto es porque The Children es una película mucho más cruel y efectiva de lo que en un principio podemos llegar a creer, lastrada por algunas cosas menores como el final, que aunque potente a nivel de imagen, no guarda mucho sentido con el resto de la película, así que es principalmente efectista. Con todo y eso, el conjunto no está nada mal, siempre y cuando, repito, pongáis de vuestra parte.

miércoles, enero 13, 2010

Reseña: Night of the Demons 2 (1994)

Seis años después del estreno de la original nos llega esta secuela de Night of the Demons (1988), uno de los grandes clásicos menores del fantaterror de los ochenta y que ya habíamos examinado por aquí como una de esas películas que, a medio camino entre el horror y la comedia, reivindican el espíritu lúdico de Halloween. Esta segunda parte tiene como objetivo repetir aquellos elementos exitosos de su antecesora, dando como resultado una secuela muy modesta que, aunque lejos del nivel de la original, no carece de méritos propios.

Una de las cosas más evidentes de Night of the Demons 2 (1994) es la manera como busca recorrer de nuevo el camino trazado por la original elevando la dosis de comedia. La trama de la película de Kevin Tenney se repite, de hecho, con pocas variaciones: nuevamente una fiesta clandestina de Halloween libera a los demonios habitantes de Hull House, con la diferencia de que esta vez las criaturas infernales, lideradas por el espíritu de Angela, irrumpen en un internado religioso cercano para cebarse con los estudiantes. La locación da pie no sólo a un mayor número de víctimas humanas sino también a un subtexto de burla hacia la religión cristiana que está presente a lo largo de todo el metraje y se hace muy evidente incluso desde la primera escena, en la que Angela despacha a un pareja de apóstoles, así como en la presentación de dos personajes secundarios que cobran gran importancia cerca del desenlace: el cura liberal (no sólo en cuanto a su permisividad para con los estudiantes sino también porque en una escena lo vemos leyendo El guardián en el centeno antes de dormir) y la conservadora monja erigida en guardiana de la castidad del ala de señoritas (entre ellas una Christine Taylor en uno de sus primeros papeles cinematográficos). Este personaje de la religiosa acapara la mayor parte de los chistes de la película y es tan caricaturesca que parece salida de un corto de Tex Avery. En sí el tono general es bastante explícito en cuanto a los elementos cómicos, que dominan la película en detrimento de las secuencias de horror y de tetas, pilares de la original y que aquí ceden un poco el protagonismo ante las evidentes intenciones paródicas de esta secuela.

No quiere decir esto, sin embargo, que Night of the Demons 2 carezca por completo de elementos de terror. A manera de referencia con el original tenemos el regreso del fatídico lápiz de labios de Linnea Quigley, que aquí vuelve al ataque contra una desdichada víctima. Asimismo, la película no se olvida nunca de las dos mayores influencias de esta saga: The Evil Dead (1981) y Demons (1985), de las que vuelve a tomar algunos de sus mayores aciertos. El maquillaje de los demonios está en ocasiones muy bien conseguido teniendo en cuenta la mayor modestia de esta película en cuanto a presupuesto, y algunos efectos especiales son sorprendentemente eficientes, sobre todo en el final cuando los protagonistas, liderados por la monja convertida en auténtico paladín justiciero, se enfrentan a Angela transmutada en monstruo infernal. En cuanto a esta, nuevamente está interpretada por Amelia Kinkade, la única integrante del elenco original que regresa para esta secuela, y a quien por cierto se le notan bastante los años que han pasado entre una película y otra.

De hecho, si algo tiene en su contra la cinta es que, en el fondo, no es más que una ampliación light del concepto de la original, con menos presupuesto y al mismo tiempo con menos ambiciones. Aquellos que hayan disfrutado de la primera sin duda sabrán apreciarla por lo que es, y reconocerán asimismo sus autocomplacencias y la estética marcadamente noventera de los personajes (frente al look pasmosamente eighties de su antecesora). El resto sabe qué es lo que se va a encontrar: una repetición del esquema de la original con mayor énfasis en el humor, sin ese genuino espíritu de Halloween que destilaba la primera película, pero al mismo tiempo con la suficiente sabiduría para no tomarse demasiado en serio.