lunes, agosto 22, 2005

Reseña: The Frighteners (1996)

Antes de que los hobbits le cubrieran de gloria (y dinero), Peter Jackson dirigió esta maravillosa comedia de horror en su Nueva Zelanda natal. The Frighteners (1996) estaba destinada a ser parte de la saga de películas de Tales From the Crypt, siguiendo los pasos de Demon Knight (1995) y Bordello of Blood (1996), pero Robert Zemeckis, productor ejecutivo, quedó tan fascinado con el guión que decidió darle una oportunidad en solitario. La verdad es que fue una sabia decisión, porque así evitó el estigma de gran parte del público para con esta película, que cumple a cabalidad con la nada fácil tarea de producir una comedia utilizando los elementos clásicos del cine de terror. Nada fácil, en verdad.

La historia va de la vida y aventuras de Frank Bannister (interpretado por el eternamente joven Michael J. Fox), un arquitecto fracasado que, tras sufrir una experiencia traumática que le costó la vida a su joven esposa, ha desarrollado la extraña facultad de "ver" a los muertos. En vez de amargarse la vida por ello (como cierto niño), Frank ha entablado amistad con tres fantasmas que le ayudan a ganarse el pan a través de una serie interminable de estafas: los espectros aterrorizan casas de adinerados particulares que luego Frank, haciéndose pasar por experto paranormal, logra exorcizar a un módico precio. Pero un día sus habilidades son puestas a prueba cuando un espíritu no tan benévolo comience a matar sin piedad a cuantos se le cruzan por delante, y Frank tendrá que detenerle antes de que sea él el próximo.

Como dije antes, mezclar terror y comedia es difícil, pero en esta película se logra casi a la perfección. Esto no se debe únicamente a la hábil mano de Peter Jackson (quien ya había dirigido una comedia/horror de culto en 1993 llamada Brain Dead) sino a un elenco realmente ideal. Michael J. Fox resulta simpático, como siempre, Jake Busey se la pasa muy bien en su papel de asesino en serie, Peter Dobson está correcto como un parásito detestable que no puede aceptar el hecho de que ha muerto ("tengo solamente 29 años, hago ejercicio, como bien, ¡mi mujer es una jodida doctora!") pero el que realmente SE ROBA EL SHOW es el veterano actor de serie B Jeffrey Combs, quien está absolutamente GENIAL en su rol de un desquiciado agente del FBI tipo Mulder que sencillamente se ha vuelto loco de tanto lidiar con fenómenos paranormales (recomiendo ver la película en inglés para no perderse sus míticas frases como "estás intentando entrar en mi mente, ¿verdad?" y "mi cuerpo es un mapa de dolor").

Entre sus defectos padece la presencia de algunos personajes demasiado estereotipados (como ese fantasma negro de los 70) y un recurso final bastante insulso: el clásico "todavía no era tu hora", aunque esto no desmerece el buen rato que se pasa con sus habilidades cómicas. Pero lo mejor de todo es que, aún siendo graciosa, The Frighteners logra crear una atmósfera que en nada desentona con lo que debe ser una película de terror, por lo que considero que estamos en presencia de una obra hecha por gente que conoce el género, y sobre todo, lo aprecia. Altamente recomendable, sin lugar a dudas.

5 comentarios:

EBE dijo...

Terror y comedia??, suena bien...me recuerda el panorama venezolano!!!, ja,ja...un bacio

Eki dijo...

Solo un 3'5!!!!

Por el sheriff diciendo frases como 'La meurte no es forma de ganarse la vida, Frank' o el general que cuida de la tranquilidad del cementerio 'tarde o temprano vendrás aquí, y te estaré esperando.' o las escenas del fantasma de la casa... buff...
¡¡¡esta peli se merece un jodido 5!!!

Hombre Lobo dijo...

Sabía que no estarías de acuerdo, mr. Ekiza, pero la verdad, si te debo ser sincero, TENGO que permanecer fiel a esta sentencia. ¿Por qué? Bueno, la verdad es que me encanta la película, pero me parece tan nefasto ese personaje de los 70 y ESE FINAL celestial que... bueno, gracias a Dios por el personaje de Jeffrey Combs, que otorga nivel a cualquier metraje en el que esté.

Anónimo dijo...
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Noel dijo...

A mí me sigue pareciendo una de las mejores de Jackson y la confirmación de Jeffrey Combs como un semidios de la interpretación.