viernes, julio 04, 2008

Este verano, quédate en casa

Si, tal como decía Roger Ebert, el slasher se puede definir como la Dead Teenager Movie, hoy en día parece haber un resurgir de algo que se podría llamar la Dead Tourist Movie. Prácticamente cada año tenemos tres o cuatro películas que intentan revivir el esquema que popularizara Tobe Hooper con su ópera prima, La matanza de Texas (1974): jóvenes urbanos e ingenuos en terreno hostil y atacados por los locales. No es que Hooper inventara la fórmula -esta ya existía, sin ir más lejos, con 2000 maníacos (1964) de Herschen Gordon Lewis- pero fue el tejano quien la terminó de llevar a los grandes públicos y quien dio el pistoletazo de salida a una legión de seguidores, entre ellos Wes Craven, Sean S. Cunningham, o más recientemente Rob Zombie.
Si algo nos quedó claro cuando se realizó el remake de La matanza de Texas (2003) es que sus creadores no entendieron (o no les importó) de que iba el original de Hooper. Después de todo, lo que hacía realmente especial aquella cinta no eran los litros de sangre o las demostraciones varias de charcutería humana (la película original es muy contenida en ese sentido y para nada gráfica), sino el retrato de ese reducto de atraso y locura en el propio patio trasero de América, una sensación de estar "fuera del mundo" que caía encima de los incautos que dejaban la seguridad de la carretera o de las cuatro paredes de casa. El morbo por el gore es algo completamete supérfluo que vino después, cuando en el 2003 proliferaran una larga serie de películas que buscaban excitar al público con truculencias varias. Pero esto no es para nada el meollo del asunto.
A partir de entonces se han realizado varias películas que explotan este contenido. De la América profunda se pasa al exterior, mostrando uno de los mayores clichés acerca de los estadounidenses como es su supuesta reticencia a dejar las fronteras de su propio país (fenómeno que podría extenderse a prácticamente toda la civilización occidental). Nuevamente se repite un esquema muy manoseado pero no por eso menos efectivo: si sales de casa, los lugareños extranjeros muy probablemente te tiendan una trampa mortal.
El caso más evidente de nuestros tiempos, y el canónico por excelencia, es Hostel (2006), y con esta pasa algo curioso: Eli Roth ofrece, queriéndolo o no, una de las miradas más agudas y divertidas que se han hecho acerca del llamado imperialismo americano. Todavía, incluso en su país de origen, hay gente que no lo ha entendido, voces críticas que argumentan como uno de sus fallos el que los personajes protagonistas sean tan despreciables. ¡Pero si de eso precisamente se trata!
Más que una epopeya gore (que no lo es) la película de Eli Roth habla sobre la pesada actitud del Turista del Primer Mundo, ese para quien el sitio a visitar no es más que el telón de fondo de unos días de juerga, un parque de diversiones que dejará de existir en el momento en el que él regrese a su tierra, único sitio en el planeta que puede ser catalogado de "mundo real". Pero todo esto ya lo sabemos; la película habla por sí sola en su contínua alegoría de la explotación de la carne: así como los tres chicos protagonistas explotan carnalmente a las mujeres que les seducen en el hostal eslovaco, ellos mismos son aprovechados como carne de tortura para el disfrute de aquellos "turistas" que llevan el tópico de la explotación al siguiente nivel, uno mucho más explícito.
No es casualidad ni mucho menos que esta película esté ambientada en la Europa del Este, ya que, aparte de las razones meramente económicas que puedan existir (rodar allá al parecer es un chollo), el antiguo bloque soviético es a menudo visto desde nuestra mirada occidental-capitalista como la Tierra de Nadie por excelencia, un arquetipo de desolación que se muestra como la prueba palpable de un Algo que dejó de existir. El Miedo a los comunistas de los cincuenta muere tras la caída del muro de Berlín para ser sustituido por el recelo hacia las ruinas de eso que se pretendía pasar por Imperio del Mal y que ahora, para nuestras miradas ingenuas, esconde un universo de oscuros secretos. Estos subtextos no son exclusivos del cine norteamericano, ya que cintas como la francesa Ellos (2006), la británica Desmembrados (2006) o la española Los abandonados (2007) también participan de este morbo por las antiguas naciones comunistas. Incluso entradas más modestas como El regreso de los muertos vivientes 4: Necrópolis (2005) o la sentimental Blood and Chocolate (2007) no han dudado en explotar el inagotable filón de las "salvajes tierras más allá de Europa".
Y no sólo en el viejo continente se dan este tipo de casos. Quizás como respuesta a Hostel, existe una larga lista de cintas que hacen leña del árbol de los "turistas muertos". No hablemos ya de las infinitas re-invenciones y re-interpretaciones de La matanza de Texas, sino de las mucho más explícitas aventuras en las que ingenuos americanos se adentran en parajes paradisíacos que en un principio se mostraban amigables. Es el caso de las más recientes Turistas (2006) y Las ruinas (2008), las cuales seguían un mismo patrón de ciudadanos primermundistas mostrando poco criterio a la hora de planear sus vacaciones. El que muchos hayan catalogado de xenófobas sus aproximaciones a determinados países (Brasil y Méjico respectivamente) demuestra que no se ha entendido nada.

5 comentarios:

Haplo dijo...

Muy buena reseña, no había leído antes esto de los odiosos turistas gringos... incluso, por ejemplo en Hostel 2, hay una que es tan insufrible que uno grita por su muerte pronta.

Ah, es MéXico, no MéJico.

Saludos.

alfaya dijo...

Comentario lingüístico: tanto México como Méjico son términos aceptados por la RAE. Eso sí, el recomendado es México.

Por cierto, buen post, como siempre ;)

Sam_Loomis dijo...

Buen post. Ya había visto ésta fórmula en el cine de horror, pero mas que nunca se está cimentando últimamente ya que el slasher ha estado bajando su potencia en pantallas. Algunos ejemplos si son sólidos como "Hostel" y "The Ruins", y claro "The Texas Chainsaw Massacre".

Muchos saludos

Cannonball dijo...

Yo tampoco me preocuparia en exceso, es bastante habitual que el publico mayoritario no se entere de nada en esto del terror, no sera la primera ni la ultima polemica que tengamos que ver

Cesare dijo...

Interesante articulo, viene bien leer algo con un poco de perspectiva a lo que estamos viendo últimamente en las pantallas.