viernes, febrero 23, 2018

Reseña: Verónica (2017)

Emergiendo después de sus trabajos con Jaume Balagueró, y con su primer largometraje en solitario fuera de la saga de REC (2007) en una década, Paco Plaza vuelve con Verónica (2017), una cinta de terror sobrenatural basada en el famoso caso "real" ocurrido en el barrio madrileño de Vallecas a principios de los noventa. Esta cinta sonó mucho en el momento de su estreno y si no pude verla en aquella ocasión fue, para variar, por motivos geográficos. Finalmente he podido acercarme a ella y comprobar de primera mano que se trata de una muy sólida y eficiente película de terror con la que Plaza se marca no sólo su mejor obra en solitario hasta la fecha sino también la que probablemente sea una de las cintas de miedo más sólidas del panorama mainstream español en mucho tiempo, una historia muy sencilla que aunque bebe de numerosas fuentes tanto foráneas como dentro de la propia obra de Plaza, es altamente recomendable para todos los que se acercan regularmente por aquí.

Una cosa que siento que tengo que decir de entrada es que el cartel con que la han anunciado no le hace justicia ya que parece presagiar una historia de posesiones diabólicas de toda la vida cuando la película es algo completamente distinto: en la cinta Verónica es una chica de quince años que tras una muy torpe e imprudente sesión de Ouija con sus amigas comienza a ser acosada por un ente maligno que se obsesiona con ella y sus tres hermanos pequeños. Por mi parte yo no conocía el supuesto caso real en el que se basa así que el argumento me pilló más o menos de sorpresa, y puesto que de todas formas los nombres están cambiados es probable que incluso aquellos que lo conozcan superficialmente puedan llevarse un par de sorpresas. Es precisamente el gancho de "basado en hechos reales" lo que hasta cierto punto representa una de las principales fortalezas de la película ya que su ambientación de barrio de clase obrera es magnífica y de lejos una de las principales marcas de identidad de la película, sobre todo en lo que se refiere al clima familiar de Verónica, su madre ausente y la tremenda carga de responsabilidad que son sus hermanos, algo que hace aún más creíble a su personaje y su decisión de enfrentarse valientemente a la amenaza sobrenatural que los está poniendo en peligro.

Toda la película está narrada desde el punto de vista de la chica, lo cual funciona principalmente gracias a un muy buen elenco, sobre todo el de los niños, algo muy poco habitual en este tipo de cine. La perspectiva infantil/juvenil se nota mucho en ciertos momentos y la emparenta con otra muy buena película de Plaza como es Cuento de Navidad (2006), con la que comparte además el empleo de elementos pop para destacar su ambientación de época (en Cuento de Navidad era el cine fantástico de los ochenta y aquí es la presencia constante de Héroes del silencio en la banda sonora). Al ser una película de terror comercial de nuestra época es muy evidente la huella que ha dejado el trabajo de directores como James Wan, aunque no es la única referencia ya que parte de la ambientación y la forma como está presentada la película y su énfasis en el realismo traen también a colación otros éxitos del cine de terror hispano como el propio REC, cuya huella se siente en los oscuros pasillos de ese edificio viejo convertido en escenario de terror.

Oscura y tensa por momentos, pero dotada de momentos de humor y con una protagonista grandiosa por su fuerza y determinación, Verónica ha sido todo un descubrimiento para mí, con todo y sus fallos producto más bien de los clichés normalmente asociados a este tipo de cine de terror con fantasmas y demonios de por medio. A pesar de todo es una gran película de miedo, y un regreso por todo lo alto para Paco Plaza, de quien espero muchas cosas más en el futuro. Muy buena.