miércoles, febrero 21, 2018

Reseña: Unfriended (2014)

Uno de los prejuicios más antiguos que he evidenciado en los años que llevo escribiendo en este blog ha sido mi rechazo general a la estética de metraje hallado o falso documental. En el pasado ya hemos soltado el argumento de que si bien es cierto que existen trabajos ingeniosos que han echado mano de este estilo convertido ya en subgénero propio, en la mayoría de los casos se trata sólo de una estrategia económica que permite a la película abandonar aspectos técnicos que una cinta convencional no puede permitirse dejar de lado. A pesar de eso, es algo que reconozco como una limitación propia y busco encontrar trabajos que me convenzan de lo contrario, ya que en ocasiones surgen muestras de este tipo de estética que me parecen más interesantes de lo que normalmente se suele ver. Tal es el caso, para mí al menos, de Unfriended (2014).

Metraje hallado o falso documental no es exactamente lo que tenemos aquí ya que la película apunta a su estética „realista“ mediante otro tipo de truco: a través de casi 90 minutos mostrados en "tiempo real", presenciamos a un grupo de amigos de instituto acosados por el fantasma de una antigua compañera que los ataca en medio de una sesión de Skype de la que no pueden salir en ningún momento. El gimmick reside en que la cinta está narrada por completo desde la perspectiva de la pantalla del ordenador de la protagonista, que va pasando de ventana en ventana a medida que la historia se va desarrollando frente a nuestros ojos sin aparentes cortes y con cierta simultaneidad que nos obliga a prestar atención a eventos que van ocurriendo en paralelo frente a nuestros ojos, detalle que por sí solo requiere de una inmersión total en la historia que, por increíble que parezca, se produce desde el principio ya que ni siquiera hay títulos de crédito iniciales.

Tanto la perspectiva permanente de la pantalla como el empleo de las redes sociales como método de narración no son cosas nuevas: recuerdo un cortometraje argentino de terror llamado Alexia (2013) que tenía la misma premisa, además de la película de Nacho Vigalondo Open Windows (2014), casualmente del mismo año y que contenía una perspectiva similar aunque en tono sci-fi y mucho menos realista. Pero lo interesante de Unfriended no es su originalidad sino lo bien ejecutada que está su premisa y la atención que han prestado a detalles que por lo general son ignorados en una idea como esta. Una de las cosas que más me sorprendió, por ejemplo, es que sus responsables hayan usado las auténticas interfaces de aplicaciones como Skype, Facebook, Youtube, etc. en vez de crear sus propios sustitutos ficticios de esos programas y plataformas. Este detalle, que puede parecer una tontería, funciona porque le otorga a la película cierto margen de realismo que contrasta con el ángulo sobrenatural, aunque lo más pavoroso del argumento no es el fantasma como tal sino la posibilidad de que alguien conozca nuestros secretos y los comparta en línea, ese espacio donde es fácil perder el control de aquello que decidimos mantener como privado. 

Por supuesto, no estamos hablando aquí de una gran película de terror ni nada por el estilo: con sus sustos baratos, sus burda manipulación del espectador basada en trucos de montaje, su final absurdo y algunos momentos risibles como la secuencia de Chat Roulette (bastante desfasada además, porque no sé hasta que punto siga siendo esa una plataforma popular), esta sigue siendo una cinta de miedo de usar y tirar. Sigo defendiendo, sin embargo, lo ingeniosa que puede llegar a ser y lo interesante de una premisa que se disfruta mejor a una menor escala. Esto último que digo es algo literal: debido a su formato y estética, Unfriended es una película que nunca debió haberse estrenado en un cine y que se disfruta mucho más si ve en casa en la pantalla de un portátil, y en ese sentido sí que me parece única y un ejemplo del cine de terror adaptado a las nuevas tecnologías y a la vez sobreponiéndose a sus limitaciones técnicas. No tardaréis en olvidarla, pero tiene cosas que me han impresionado y eso no es poco.