miércoles, febrero 21, 2018
Reseña: Unfriended (2014)
viernes, febrero 24, 2017
Reseña: As Above, So Below (2014)
miércoles, octubre 12, 2016
Reseña: Blair Witch (2016)
sábado, marzo 26, 2016
Reseña: Creep (2014)
Pero primero que nada hay que hablar un poco de lo que se trata la película: Creep es también un claro ejemplo de ese modelo de historias en las que el protagonista es seducido por algo "demasiado bueno para ser verdad". En este caso, nuestro personaje principal es un joven cineasta que acepta un encargo visto en un anuncio puesto por un misterioso hombre que lo cita en una cabaña apartada de la civilización y que le pagará una buena suma simplemente por grabar su vida cotidiana durante un día en una especie de video-diario de confesiones. No cuento más porque la sorpresa acerca de lo que empieza a suceder es parte del disfrute que la cinta ofrece, pero basta decir que, muy previsiblamente, aquella oferta resulta tener un reverso siniestro y la interacción entre los dos personajes comienza a cobrar tintes cada vez más inquietantes a medida que el día transcurre y la psique de este desconocido es expuesta.
Lo primero que debo decir es que ya de entrada el hecho de que esta fuese un película de metraje hallado ya me echó para atrás, sobre todo teniendo en cuenta que el formato no está del todo justificado más allá de un punto de vista meramente presupuestario. Me explico: hay un momento en el que uno de los personajes hace una referencia explícita a Mi vida (1993), cinta en la que se intercalaba el video-diario de un hombre enfermo de cáncer terminal con escenas en perspectiva omnisciente de toda la vida, en la evidente suposición de que no todo el día a día de una persona tiene por qué ser grabado. Es curioso que Creep no haya decidido optar por el mismo estilo dual ya que le habría sentado muy bien, sobre todo en la segunda mitad de la película, cuando el protagonista continúa guardando un meticuloso registro de todo lo que le ocurre a pesar de que no tiene ningún motivo para hacerlo, o al menos ninguno que haya sido explicado antes.
Esta segunda mitad es para mí lo que al final hizo de esta cinta algo poco destacable, y que desinfló por completo la sorprendente tensión generada durante los primeros cuarenta minutos. De hecho, me atrevería a decir que esta es una obra que funciona mejor en su sencillez inicial, ya que con muy pocos recursos, con escenarios naturales, dos únicos actores y diálogos, consigue sus mejores momentos. Pero esto es también lo único que puedo destacar de ella. Del resto, poca cosa a decir verdad.
domingo, noviembre 22, 2015
Reseña: Paranormal Activity: The Ghost Dimension (2015)
Para entender un poco esto último es necesario hacer memoria y recordar cómo comenzó todo: el estreno de la Paranormal Activity (2009) original fue, como todos sabemos, un gran éxito, dando inicio tanto a la fiebre por el terror de formato documental como a lo que se perfilaba como una de las franquicias más rentables del cine de terror moderno. Tanto es así que las siguientes tres entregas de la saga se estrenaron religiosamente cada año siempre por las mismas fechas, alrededor de Halloween. La película de Oren Peli las tenía todas consigo para convertirse en la sucesora de Saw (2004) en cuanto a periodicidad e incluso cierto estilo de continuidad que se quería dar a todo el producto, con una historia que en teoría al menos se iba tejiendo a lo largo de cada entrega. Pero entonces, tras el estreno de Paranormal Activity 4 (2012) todo pareció cambiar. Desmotivados quizás por las malas críticas hacia una película que no hizo nada por avanzar la trama general, en el 2013 no tuvimos ninguna entrega de Paranormal Activity, y la quinta entrega, subtitulada The Marked Ones (y que, no olvidemos, no estaba planteada originalmente como una secuela sino como un remake/spin-off enfocado en el público latino) terminaría siendo estrenada en enero, que tradicionalmente es el mes en el que los estudios de Hollywood sacan la basura, esos estrenos destinados al fracaso. Pasó el 2014 y nada que se escuchaba de continuar la saga. Hemos tenido que esperar hasta el 2015 para que se estrenara esta sexta y última entrega, con muy poco bombo en comparación con las cintas anteriores. Para mí es evidente que algo se rompió en el juguete, y que la saga ya no interesaba tanto al estudio como en otros tiempos.
Esta desgana de la que hablo se siente en toda la película, empezando por el hecho de que no hay un interés real en terminar la enrevesada historia que habían ido tejiendo. Nuevamente tenemos el mismo esquema de todas las entregas anteriores, con otra familia de pareja joven/hija pequeña que en esta ocasión encuentran una extraña videocámara en la casa a la que se acaban de mudar y terminan siendo acosados por una presencia que se hace más palpable cada noche que pasa. El gimmick en esta ocasión es que la cámara hallada tiene la extraña facultad de "ver" al ente que los acosa, lo que sirve para regalar al público un ocasional uso de efectos especiales digitales destinados (no nos engañemos) a justificar el gancho del 3D con el que han querido rentabilizar el producto a nivel de taquilla. Como podemos ver, no sólo el argumento es increíblemente perezoso al reciclar la misma trama y estructura de todas las entregas anteriores, sino que el abuso de los efectos especiales roba a la película de la única carta que la saga tenía a su favor y que era precisamente la sencillez con la que conseguía meter miedo en el público, algo que aquí se ha perdido por completo y que desentona con la supuesta atmósfera realista que quieren dar. Todos los efectos que se muestran aquí se ven, por el contrario, increíblemente falsos y totalmente injustificados porque el hecho de "ver" al demonio que acosa la casa no parece tener ningún efecto en los protagonistas.
Pero lo peor sin duda es la continuidad con la saga anterior. Esta sexta entrega retoma por supuesto la historia de las dos hermanas y el cónclave de brujas que se introdujo en la segunda entrega, hasta el punto en que parece ignorar absolutamente todo lo demás y abandona muchas de las subtramas que había abierto con secuelas posteriores, como si se hubieran dado cuenta de que estas no tenían ninguna posibilidad de seguir de forma decente. Lo que quiero decir con todo esto es que incluso si se es un seguidor de esta saga será inevitable caer en una decepción al darse cuenta de hasta qué punto los responsables de Paranormal Activity decidieron matar su franquicia. Por todos estos motivos no tengo reparo en decir que es lo peor que he visto este año, porque inclusive con los ejemplos más cutres que he visto en el 2015 al menos tenía la sensación de que estaba viendo una película de verdad, y no el estertor final de una saga que, repito, debió quedarse en la primera entrega.
lunes, octubre 05, 2015
Reseña: La visita (2015)
martes, agosto 04, 2015
Reseña: La cueva (2014)
miércoles, mayo 27, 2015
Reseña: V/H/S: Viral (2014)
jueves, noviembre 20, 2014
Reseña: What We Do in the Shadows (2014)
sábado, julio 12, 2014
Reseña: The Sacrament (2014)
De hecho es así; en un intento de mezclar el cine de terror con el periodismo gonzo, The Sacrament cuenta la historia de un equipo de periodistas de Vice que viajan hasta una selva remota en Suramérica para hacer un reportaje sobre una secta religiosa conducida por un carismático líder. Este grupo de gente ha decidido abandonar el mundo moderno y construir una comunidad idílica desprovista de crimen, odio y racismo en medio de la jungla, un lugar en el que por supuesto descubren que tras esa fachada utópica se encuentra algo mucho más siniestro. A pesar de que en ningún momento se menciona, la película está claramente inspirada en un hecho real ocurrido hace ya algunas décadas y que muy probablemente muchos conseguirán identificar. Si no digo explícitamente cuál es es sólo porque hacerlo sería un spoiler de los gordos.
Si algo bueno se puede decir de la película es que Ti West una vez más demuestra ese manejo tan certero del suspense que ya asomaba en las dos cintas arriba mencionadas; toda la primera mitad es maravillosa en cuanto a la tensión generada y en cuanto al ambiente conseguido en el escenario donde se desarrolla la acción. Además la película sube muchísimo cuando aparece el personaje del líder de la secta, una figura imponente que se come la pantalla durante la tensa secuencia de la entrevista con el grupo de reporteros. Toda esta primera parte es en realidad muy buena a pesar de que a nivel de argumento y forma no aporta nada que no hayamos visto antes.
Este, por desgracia, es el principal problema que tiene The Sacrament. Si bien es admirable el hecho de que Ti West haya decidido hacer algo distinto al resto de su filmografía, no deja de ser un bajón el que su nueva película pertenezca a un género tan manido como este. Aparte de que no es cien por cien coherente: la película en ocasiones parece metraje crudo y en ocasiones parece un documental perfectamente editado y montado, dependiendo de lo que convenga para hacer avanzar la trama, como si West no terminase de hallarse cómodo por las restricciones de la perspectiva en primera persona y nos condenase a preguntarnos una vez más por qué ciertas escenas están siendo filmadas. Pero quizás lo más lamentable del asunto es que es una película sin sorpresas ni riesgos: si quien está leyendo esto conoce el caso real en el que la película se inspira, sabrá exactamente cómo termina esta cinta. Hasta el final estuve esperando un giro que llevase la historia por derroteros diferentes a los que me esperaba, pero ese golpe de efecto nunca llegó. Es una lástima porque, repito, Ti West me encanta como director y realmente le tenía muchas ganas a esta película. Se queda en un manejo muy bueno de la tensión (sobre todo en su primera mitad) y en algunas actuaciones sobresalientes, pero al final se queda también en lo evidente y eso me decepcionó un poco.
miércoles, mayo 28, 2014
Reseña: Grave Encounters 2 (2012)
lunes, mayo 19, 2014
Reseña: Europa Report (2013)
lunes, enero 13, 2014
Reseña: Paranormal Activity: Los señalados (2014)
Lo más interesante de esta producción está, sin embargo, en su decisión de alejarse al menos un poco de la enrevesada historia de las cuatro entregas anteriores y ofrecer un relato más o menos independiente. Digo más o menos porque a pesar de que los protagonistas son distintos, el argumento sí que guarda relación con las primeras cuatro películas y elabora un tanto más la mitología de posesiones diabólicas y cónclaves de brujas que se han convertido en marca de la casa y que en la anterior película habían sido olímpicamente ignoradas. Esta vez, sin embargo, la víctima es masculina, un muchacho de origen latino de un barrio de Los Ángeles que descubre poco a poco cómo los inusuales poderes que va mostrando son el producto de una posesión demoníaca que se va apoderando de él. El formato de metraje hallado es, eso sí, completamente arbitrario: los personajes no tienen motivo alguno para estar registrando con una cámara todo lo que ocurre, y muy pronto te das cuenta de que la película no tiene el más mínimo interés en justificarlo.
Sin embargo, esto no es tan sorprendente; siempre me ha parecido curioso que se compare la reciente fiebre del metraje hallado con El proyecto de la bruja de Blair (1999) puesto que la tendencia actual no tiene nada que ver con aquella película. Si la bruja de Blair utilizaba su formato de cámara en mano por un afán de conseguir realismo, en la saga de Paranormal Activity (así como en sus secuelas y en prácticamente todo el resto de este subgénero) el interés no está en conseguir verosimilitud alguna sino en usar el formato para hacer trampa: el look amateur no sólo reduce costes de producción sino que además permite que los responsables echen mano de ciertas crudezas técnicas que normalmente no se podrían permitir: una iluminación pobre, pocos ángulos de cámara, un montaje a tropezones en el que las escenas se van superponiendo unas a otras sin transición alguna, y sobre todo una perspectiva en primera persona que da pie al empleo de trucos baratos para sorprender al espectador. Todo esto está presente en este spin-off, aunque debo reconocer que en menor medida que en otras entregas de la saga, y aunque me parece encomiable que hayan querido intentar algunas cosas nuevas, la película en general es tan pobre que si hubiesen empleado una perspectiva omnisciente de toda la vida, el resultado no habría tenido el más mínimo interés.
Dicho esto hay que dejar claro que estamos ante la que probablemente sea la única de las secuelas de Paranormal Activity (2009) que al menos se preocupa en extender un poco el mundo que sus creadores han ido tejiendo, y el carácter semi-independiente de esta entrega hace que al menos no se sienta como un burdo abreboca de la quinta parte. Eso sí, el componente de terror no está tan marcado como en la primera entrega, y el hecho de que el público ya conoce aquello que está afectando a los protagonistas hace que la película abandone un poco su historia de horror para adquirir unos toques de descubrimiento de superpoderes que recuerdan mucho a Chronicle (2012), cuyas semejanzas ya han sido mencionadas por prácticamente todos los que la han reseñado. En definitiva, me ha parecido más interesante de lo que esperaba para los estándares de esta malograda franquicia, y sólo lamento que este no vaya a ser el camino a seguir y tengamos seguramente que volver a aquel descabellado argumento una vez más.
domingo, enero 12, 2014
Reseña: El proyecto de la bruja de Blair (1999)
domingo, diciembre 08, 2013
Reseña: V/H/S/2 (2013)
Tanto es así, que incluso el segmento más débil (aquel marco argumental que se encarga de unir a todos los demás) intenta tener una historia que se cierra, cosa que no ocurría en la primera parte. La otra diferencia en que esta ocasión sus responsables parecen haber aprendido la lección del primer V/H/S (2012) y han decidido controlar un poco más el desarrollo de los diferentes relatos dándoles un poco más de coherencia sin renunciar a probar caminos nuevos; en esta segunda parte sólo hay cuatro historias, en las cuales el tiempo de metraje es más o menos el mismo pero el tema es completamente distinto, así como las motivaciones para que la cámara esté permanentemente encendida. El primer segmento en este sentido se rinde a una premisa un tanto sci-fi al mostrarnos un ojo artificial con cámara incorporada, pero incluso esta idea se presenta de forma razonablemente verosímil.
Es imposible, por supuesto, no comparar las historias entre sí, y en este sentido el público ha sido casi unánime en decretar el segmento dirigido por Gareth Evans y Timo Tjahjanto (conocidos por The Raid (2011) y Macabre (2009), respectivamente) como el mejor de los cuatro, y es algo con lo que es difícil estar en desacuerdo. De hecho, este segmento ambientado en Indonesia perfectamente habría podido ser adaptado a un largo y hubiese sido una de las mejores películas de terror de este año. Enhorabuena también a Gregg Hale y Eduardo Sánchez, que demuestran que todavía se puede sacar algo nuevo de lo zombi a estas alturas del calendario.
Y ya para finalizar, una de las mejores cosas que para mí tiene V/H/S/2 es que todas las historias dejan espacio a elementos cómicos y ninguna es cien por cien seria. Este detalle, que en otras manos quizás hubiera restado fuerza al conjunto final, está sin embargo muy bien llevado e incluso resalta la fuerza de algunas de las escenas más terroríficas, de las cuales sin duda alguna hay. Cuatro historias, cuatro tipos de horror distintos, pero todas con un gran potencial que la convierten fácilmente en una de las piezas más disfrutables de este año que se acaba. Incluso si os pasó como a mí y el primer V/H/S no os convenció para nada, echadle un vistazo a este que no os arrepentiréis.
jueves, mayo 23, 2013
Reseña: The Tunnel (2011)
Sin querer entrar demasiado en detalles, la premisa de la película no es lo que se dice muy original, y varios de sus elementos más interesantes remiten a otros clásicos de horror ambientado en el subsuelo urbano como la británica Death Line (1972) o la americana C.H.U.D. (1984), e incluso de ejemplos más recientes como The Descent (2005), con la que tiene muchos semejanzas. El formato narrativo que usa es, de hecho, la principal diferencia que podemos encontrar. Por desgracia es este mismo formato el que le juega una mala pasada y termina siendo su principal punto en contra al alargar innecesariamente una película cuyo principal atractivo está en el supuesto metraje realista. Aparte de eso hay que resaltar que este material supuestamente real está intercalado con entrevistas que no sólo no aportan nada al básicamente comentar de forma supérflua cosas que ya estamos viendo, sino que encima son en sí mismas un spoiler ya que revelan quien sale con vida de la experiencia y quien no.
Pero aparte de los conflictos de originalidad y del hecho de que se alarga demasiado para lo que cuenta, la verdad es que es una película bastante digna con algunos momentos de terror bastante buenos considerando lo generalmente poco atractivo que es este formato, aunque aquí quizás esté pecado de poco objetivo ya que por lo general me suelen atraer mucho estas historias ambientadas en un mundo subterráneo debajo de la ciudad donde se esconden horrores indescriptibles. En este sentido lo interesante de la película es precisamente lo que no cuenta, al sugerir un catálogo de monstruosidades de los que únicamente vemos una parte. Eso y el subtexto de leyenda urbana con el que comienza (y que por desgracia no es demasiado explotado) la hacen un tanto más tolerable. Lamento sólo que el formato de falso documental le quite gran parte de su interés, ya que en los últimos años hemos notado bastante que esta decisión estética es simplemente una forma bastante obvia de abaratar costes de producción.
Con todo y eso, uno de los detalles más interesantes de The Tunnel tiene que ver con su curioso método de distribución, ya que sus realizadores combinaron el estreno en cines con ofrecer la película gratis a través de torrent, con el objetivo de desperta interés en la película a nivel mundial en aras de un eventual lanzamiento en mercado doméstico. Esta iniciativa (que ojalá se repita en más ocasiones) por lo visto les funcionó, ya que está confirmada una segunda parte para dentro de poco.
domingo, diciembre 09, 2012
Reseña: V/H/S (2012)
Pero quizás el mayor escollo al que debe enfrentarse V/H/S es uno que paradójicamente no pertenece al de las cintas de metraje hallado sino por el contrario a las películas de antología, y no es otro que la desigualdad de los diferentes segmentos en cuanto a calidad. En el caso de la película que hoy nos ocupa, esto se hace más evidente al estar rodados los seis cuentos por directores distintos, entre ellos el muy prometedor Ti West, quien sorprendentemente se encarga de la historia que a mi parecer es la más floja de todas. El resto de los cuentos hacen una labor bastante decente en cubrir varios de los distintos arquetipos de cine de terror que hemos encontrado en los últimos años, desde el muy básico creature feature inicial (el mejor de todos en mi opinión) hasta una historia de casas embrujadas que cierra la película (que también me parece muy destacable). El resto de las historias manejan otros códigos bastante conocidos como el slasher rural o incluso un segmento visto completamente desde la perspectiva de una webcam que se convierte en una evidente emulación del horror minimalista de Paranormal Activity con un toque del thriller polanskiano de apartamento.
Como decíamos arriba, la desigualdad de los distintos relatos en cuanto a su efectividad como cine de terror juega bastante en contra de V/H/S, pero no es el único problema; las ansias de "realismo" del formato y sus intenciones de hacerse pasar por material bruto no pasan de ser un mero guiño estético sin consecuencia alguna porque el espectador sabe que aquello que está viendo es una simulación. Por este motivo, el auténtico disfrute de una película de estas características no está en que de miedo o no sino en la utilización de los diferentes tipos de imaginario terrorífico de los que se vale, y que no están tan bien utilizados. Quizás sea por esto que yo al menos considero el primer y último segmento como los mejores y los que hasta cierto punto salvan la película. Lástima que el marco narrativo utilizado sea tan pobre porque la presentación de los personajes que "ven" las diferentes historias junto a nosotros parecía preparar un desenlace impactante que finalmente se queda en nada.
Aquellos que no la hayan visto aún seguramente se habrán dado cuenta ya de que esta película ha generado una gran expectación que se ha visto acompañada por una agresiva campaña publicitaria en internet propiciada principalmente por los chicos del portal web Bloody Disgusting (quienes además son productores de la película). Personalmente no me ha impresionado demasiado, al menos no en su conjunto, pero sí que cuenta con un par de historias muy interesantes que hacen que valga la pena. Por lo visto, a pesar de que las reacciones han sido bastante variadas, la cinta ha generado el éxito suficiente para dar salida a una secuela que tendremos con toda seguridad el año que viene, si es que la moda del metraje hallado sigue en pie para entonces.
sábado, noviembre 03, 2012
Reseña: Paranormal Activity 4 (2012)
Es muy probable que de todas las sagas de terror que se han llevado a la pantalla en las últimas décadas, Paranormal Activity tenga el éxito más difícil de explicar. Es sabido por todos que la primera es una película que me gustó mucho quizás por su puesta en escena minimalista y por la ingeniosa forma como aprovechaba su muy sencillo formato de plano fijo y tiempo muerto, pero con el pasar de los años cada secuela que ha venido (con la probable excepción de la tercera parte) insistía en un estilo francamente aburrido y soporífero al que sin embargo el público sigue siendo constantemente atraído. Dicho esto, Paranormal Activity 4 (2012) viene a ahondar más en el problema. Se trata simplemente de un subproducto diseñado única y exclusivamente para su rendimiento en taquilla y basado en la repetición hasta la náusea de un estilo de terror vago y fácil.
Aquellos que deseen profundizar en la historia de brujería y posesiones diabólicas que las anteriores películas habían insinuado se quedarán con las ganas, ya que esta cuarta entrega no hace nada por avanzar el argumento y más bien se siente como un abreboca de la ya inevitable quinta parte, uno que encima introduce personajes nuevos pero que sigue el mismo argumento, esta vez con unos adolescentes que instalan una alarmante cantidad de cámaras web en la casa de la chica protagonista para investigar las extrañas costumbres del raro niño de la nueva vecina, que por lo visto tiene algún tipo de conexión con lo sobrenatural. La premisa pone de manifiesto una de las cosas más exasperantes de la saga, y es que en cada secuela el motivo por el cual los personajes deciden grabar todo lo que ocurre a su alrededor se hace cada vez más extraño e inverosímil, trayendo el eterno problema de este tipo de cintas (¿por qué el protagonista está grabando esto?) pero sin lograr vencer la incredulidad del espectador espabilado. Encima esta cuarta entrega no ofrece absolutamente ningún punto de interés, una escasísima cantidad de sustos más allá de salidas vulgares como mover repentinamente una silla (¡!), y por supuesto ninguna novedad más allá del curioso hecho de que el Kinect de la Xbox sumado a la visión nocturna de una cámara puede ser usado para detectar entes sobrenaturales.
Pero el que para mí es el principal problema de la película, más allá de la falta de imaginación de sus escenas de miedo o de la escasa originalidad, es algo que viene ocurriendo en todas las secuelas de la saga, y es la falta de conflicto o tensión dramática alguna. En la primera Paranormal Activity (2009) por lo menos había cierta evolución argumental que mantenía el interés del espectador: los protagonistas comenzaban registrando todo lo que ocurría en la noche para explicar extraños fenómenos que les ocurrían y la progresiva aparición de estos fenómenos provocaba una investigación acerca de lo paranormal que acababa en el descubrimiento de un demonio, una maldición familiar, y un desesperado intento por salvarse que por supuesto acababa de muy mala manera. Pero en todas las secuelas que han salido hasta la fecha esto no ocurre; los personajes no parecen tener la más mínima idea de lo que está pasándoles, no se enfrentan al peligro que les acosa porque ni siquiera saben de su existencia, y la película tiene un tono desesperadamente fatídico porque para el momento en que los protagonistas caen en cuenta de aquello que el público ya sabe desde el principio es demasiado tarde y la película simplemente termina.
Que los guionistas incurran en el mismo error es comprensible, pero que el público siga cayendo en la misma trampa una y otra vez es algo francamente inexplicable. Que una película tan aburrida y monótona como Paranormal Activity 4 tenga un éxito tan grande es algo difícil de explicar, aunque si quien lee esto es alguien que ha visto las tres entregas anteriores de la saga muy probablemente irá a ver esta cuarta a pesar de todas las críticas negativas. Mi esperanza en todo caso es que aquellos que todavía no hayan visto las películas de Paranormal Activity tengan el buen juicio de detenerse después de la primera a ver si finalmente llega el fin de esta filón de películas nula factura y gran rentabilidad en las que el público mayoritario va en masa a ver cómo no ocurre nada.
domingo, octubre 07, 2012
Reseña: The Devil Inside (2012)
En The Devil Inside (2012) tenemos la conjunción de dos tendencias bastante recurrentes en el cine de terror comercial de hoy en día: por un lado el auge del formato de metraje hallado o falso documental que se ha multiplicado a la enésima potencia gracias al éxito de Paranormal Activity (2009), y por otro lado el recuperado interés por las historias de exorcismos y el uso de la religión como tema central de una historia de horror. El cruce entre los dos responde evidentemente a una estrategia comercial ante la que es casi imposible fracasar al mezclar la rentabilidad del falso realismo (con sus irrisorios costes de producción y la más que probada tolerancia del público ante sus carencias estéticas) y el morbo por la religión de una sociedad en gran medida marcada por la ofensiva conservadora de la Iglesia, algo que esta película deja bastante claro al meter con calzador la infaltable crítica a la cúpula jerárquica del Vaticano y sus pretendidos misterios.
Por desgracia para la película del director William Brent Bell, uno de los mayores problemas a los que debe enfrentarse es la cercanía temporal con El último exorcismo (2010), una película bastante más sólida con la que comparte formato y premisa. Eso y el empaque de un producto comercial bastante obvio diseñado para dar con el filón fácil de las posesiones diabólicas de toda la vida, género bastante curioso en el que casi siempre el espectador se encuentra a sí mismo deseando estar viendo El exorcista (1973), puesto que nunca faltan las referencias (y por lo tanto comparaciones) con la película de William Friedkin.
Sabiendo esto, es muy probable que incluso los espectadores menos espabilados sepan ya de antemano que en The Devil Inside se dan cita casi todos los clichés de las cintas de posesiones, a excepción de uno: en esta ocasión la poseída no es una joven chica sino la madre de la protagonista, recluida en un psiquiátrico cerca del Vaticano al que la joven acude en compañía de un director de documentales para intentar "descubrir la verdad" detrás de la condición de su madre y de los asesinatos que cometió cuando se le intentó practicar un exorcismo años atrás. La premisa mejora un poco con la aparición en escena de una pareja de jóvenes sacerdotes que deciden hacer un ritual clandestino y se encuentran con más de lo que pueden manejar.
El punto interesante de The Devil Inside está precisamente en esto; sus personajes están un poco más desarrollados que en el promedio de este tipo de películas y el argumento maneja bien su minimalismo al detallar bien a sus cuatro o cinco actores y hacer un uso adecuado de sus limitados recursos. El problema subyace quizás en su ocasional efectismo, su empleo demagógico y folletinesco de la religión revestido de "película seria" y sus concesiones a los clichés de cintas de exorcistas incluyendo el uso de contorsionistas en el elenco. El hecho de que en ella no ocurra nada que no hayamos visto antes cientos de veces, sumado a un final bastante abrupto que se siente criminalmente incompleto (como si la película no hubiese sabido cómo cerrar de forma satisfactoria) hacen de este un ejemplo de falso documental tramposo y genérico diseñado para sacar un rendimiento rápido en taquilla que sólo funciona debido a lo barata de su producción. En mi opinión bastante prescindible.
lunes, octubre 31, 2011
Reseña: Grave Encounters (2011)
Y de tres van tres. Ahondando aún más en la manía actual por los falsos documentales llegamos a una pequeña producción canadiense llamada Grave Encounters (2011), que además sirve de prometedora carta de presentación para sus directores, que trabajan aquí bajo el pseudónimo de The Vicious Brothers. Confieso que estaba reacio a ver esta, no sólo por ser un ejemplo más de la moda del terror documental y el recurso narrativo del "metraje hallado", sino también por el hecho de que su trailer (que lleva rodando por la red alrededor de un año) ciertamente no auguraba nada demasiado destacable, si acaso una película de terror del montón de esas que suelen poblar Fangoria o Bloody Disgusting. Pero de hecho no ha sido así; la verdad es que hay aquí no sólo una película bastante eficiente, sino también un par de sorpresas para quienes puedan temporalmente dejar de lado sus prejuicios.
El argumento, que parte de la típica premisa de las cintas perdidas de un reality show (llamado precisamente "Grave Encounters") que tuvo un misterioso final, recicla muchas de las constantes de casas embrujadas y tiene grandes parecidos con otras películas de terror como House on Haunted Hill (1999), manteniendo conocidos esterotipos como el psiquiátrico abandonado y la leyenda negra de un doctor psicópata asesinado por sus pacientes, historia que el equipo de "Grave Encounters" decide no sólo investigar sino también explotar de una manera desvergonzada y arrogante; la película deja claro desde el principio que los protagonistas, si bien no pierden la esperanza de entrar en contacto con lo sobrenatural, quedan evidenciados como unos fraudes dedicados por encima de todo a excitar el morbo del público. En este sentido una de las cosas más interesantes es cómo la película comienza en un tono abiertamente cómico y se va poniendo progresivamente más seria hasta alcanzar un clímax que es puro horror del bueno.
Aparte de los clichés de casas embrujadas y fantasmas iracundos (lugares comunes que ciertamente abundan), la cinta tiene algunas salidas argumentales muy interesantes gracias a un uso curioso de las convenciones del fantástico para plantear juegos espacio/temporales dedicados a desorientar al espectador y romper con el tono "realista" de la trama y su ambientación. No puedo hablar de dicho recurso narrativo sin revelar sorpresas clave del argumento, así que tendréis que confiar en mi palabra que cuando este momento llega la cinta toma un giro mucho más siniestro que nos obliga a abandonar gran parte de nuestro recelo e incluso lleva a los personajes a un nivel de sufrimiento superior. Es un toque inusual en este tipo de producciones y francamente de agradecer.
Ahora, si algún problema tiene Grave Encounters es sin duda el mal aprovechamiento de su condición amateur, que lleva a momentos francamente un tanto cutres cuando opta por los efectos especiales digitales, que son bastante rudimentarios y de andar por casa. De hecho la película es mucho más efectiva en aquellas secuencias más sutiles y ambiguas en las que la principal fuente de terror viene del muy efectivo uso de esa maravillosa locación que es el psiquiátrico abandonado. Pero estas son cosas que podéis comprobar vosotros mismos. No es casualidad que las más interesantes muestras de este sub-género del horror documental nos estén llegando precisamente de la mano de estas propuestas independientes. Desde aquí recomendamos acercarnos a esta como precisamente uno de esos ejemplos positivos.



















