miércoles, mayo 27, 2015

Reseña: V/H/S: Viral (2014)

Si habéis estado prestado atención a nuestros prejuicios, sabréis sin duda que aquí en Horas de oscuridad no somos muy asiduos al subgénero de metraje hallado o falso documental, y sin embargo no nos desagradó del todo cuando vimos la cinta de antología V/H/S (2012). Es más, todavía hoy consideramos que su secuela, V/H/S 2 (2013) es una excelente película que se encuentra incluso entre lo más destacable de cine de terror que hemos visto en los últimos años. Fue precisamente ese subidón de calidad el que elevó mucho nuestras expectativas para la tercera y hasta la fecha última entrega de la saga, V/H/S: Viral (2014), la cual se encargó a finales del año pasado de aniquilar prácticamente todas nuestras ganas una vez estrenada y las críticas negativas empezaron a caer por todas partes. Creo que por este motivo decidí esperar y comprobar por mí mismo si aquellos palos estaban justificados. En mi caso lamento que haya sido efectivamente así: esta tercera entrega es una secuela muy inferior con un nivel muy bajo incluso para los modestos estándares de la primera película.

Uno de los problemas que tiene ya se ve desde el momento en que vemos el título y la ausencia de un numero de secuela nos confirma algo que ya sospechábamos, y es la falta de continuidad con las entregas anteriores aún a costa de la coherencia con la propia premisa de la saga. En esta ocasión ya no se explora aquella misteriosa casa llena de cintas de vídeo sino que el marco de la trama cuenta una confusa historia acerca de una persecución y los efectos psicológicos de una maldición viral que se extiende por Internet, lo cual ya de por sí invalida el título de la película al no tocar la figura arcaica de las cintas. Incluso el cierre de este argumento es extraño y deliberadamente incomprensible, y encima aderezado con fallos técnicos intencionales añadidos como código estético, que son tan abundantes que terminan siendo molestos.

Al igual que en las dos entregas anteriores, los diferentes segmentos de V/H/S: Viral están dirigidos por distintos cineastas como Justin Benson, Gregg Bishop o Nacho Vigalondo, pero la calidad de ellos es muy desigual y algunos ni siquiera pueden ser considerados del todo como historias de terror. El de Vigalondo es el más interesante de todos (al menos al principio) pero en la mayoría de ellos (salvo quizás el último, un risible segmento tejido alrededor de unos jóvenes patineteros) el motivo por el cual la acción está siendo grabada queda como algo meramente arbitrario, lo cual es una lástima porque eso era precisamente un detalle que la saga había cuidado muy bien. Y es que eso es básicamente el principal problema: comparada con las dos anteriores, esta se siente como una película perezosa y muy poco cuidada, encima con algunos intentos de humor muy mal equilibrados que terminan restando gran parte de efecto a algunas ideas que en principio parecen mostrar gran promesa, como (de nuevo) el relato de mundos paralelos de Vigalondo.

En definitiva creo que este es uno de esos escasos momentos en los que la mala fama despertada por una película está más que justificada, aunque en mi caso creo que se debe a las expectativas generadas por la muy superior y recomendable segunda entrega de la saga. En esta pareciese que sus responsables se hubiesen cansado ya de la propuesta y decidido tirar por la ventana todo lo que hacía interesante a V/H/S. Por cierto debo mencionar algo que quizás todos saben, pero existe un cuarto segmento dirigido por Todd Lincoln, el mismo director de The Apparition (2012) que por lo visto sólo fue incluido como contenido adicional en la edición de formato casero de esta película. Yo la vi en Netflix, por lo que este segmento no lo he visto aún, pero tengo entendido que es muy diferente del resto hasta el punto de que incluso abandona el formato de metraje hallado en favor de una perspectiva tradicional, por lo que puede que haya sido ese el motivo por el cual fue suprimido. En todo caso, dudo mucho que tras la experiencia tenga ganas de repetir. 

domingo, mayo 24, 2015

10 de hace 10: El exorcismo de Emily Rose (2005)

Nota explicativa: "10 de hace 10" es el nombre de una nueva sección en la que re-visitamos diez películas estrenadas hace diez años, en la esperanza de ver qué tan bien (o mal) han envejecido. La idea es que consigamos publicar estas diez entradas durante el 2015, año del décimo aniversario de "Horas de oscuridad". La inspiración para este invento la tenéis aquí.

Hoy en día Scott Derrickson es conocido principalmente como el director de Sinister (2012) pero hace diez años, cuando este blog estaba dando sus primeros pasos, sólo tenía un par de créditos como guionista tales como Leyenda urbana 2 (2000) o Hellraiser: Inferno (2000), la cual también dirigió. Eso y El exorcismo de Emily Rose (2005), una película que en aquel entonces confieso me dejó muy impresionado y que en cierta forma se adelantó a lo que sería un renacer del cine de posesiones diabólicas, pero a diferencia de lo que vendría después, en esta cinta nos encontramos con un trabajo distinto a lo que se había entendido hasta entonces por este tipo de historias. Tan positiva fue mi reacción que incluso llegué a incluirla en el primer brevísimo ránking de horror de ese año como una de las piezas más destacables que había tenido oportunidad de ver. Ahora, diez años después, hay que preguntarse qué tan bien se mantiene y si algunas de sus virtudes todavía pueden ser señaladas hoy en día.

Gran parte de mi opinión de aquel entonces se mantiene; con todos sus problemas y sus medianías típicas del cine de terror comercial de los últimos años, El exorcismo de Emily Rose sigue siendo una de las más interesantes películas de posesiones demoníacas que he visto desde El exorcista (1973), por otro lado inevitable referencia de este tipo de historias. Con toda seguridad se encuentra entre las escasas realmente destacables que se han hecho en los últimos años, cosa nada fácil puesto que fue precisamente el éxito de esta cinta de la que hablamos hoy la que propició el renacer de una serie de lugares comunes estéticos y temáticos que se repetirían una y otra vez y que todavía no parecen dejarnos del todo.

Y sin embargo, parte del motivo por el cual hoy en día no se habla tanto de ella puede que tenga que ver con lo contradictorio de sus expectativas; el público que se acerque a esta película esperando una pieza de terror puede sentirse defraudado ya que la cinta es, por encima de todo, un thriller judicial de temática religiosa en el que los componentes de terror ocupan un lugar secundario. Esto se agrava teniendo en cuenta que el material publicitario de entonces intentó venderla principalmente como una película de miedo a pesar de que en el fondo no lo era. En lugar de eso la historia se dedica a un subgénero que fue muy prolífico en los tardíos noventa pero que ya en el 2005 estaba en pleno retroceso comercial, lo que probablemente sea lo único que da cierto aire desfasado a la propuesta de Derrickson. Quizás por esto sus responsables insistieron en que el público general la entendiera como una heredera del legado de William Friedkin, y así lo hicieron saber en ambos de los carteles oficiales.

La estrategia es un tanto confusa porque al mismo tiempo la película echa el anzuelo de "basado en hechos reales" para seducir a un espectador que muy probablemente desconozca que esta cinta está inspirada en el caso de la joven alemana Anneliese Michel en los años setenta y el posterior juicio, aunque claro está las semejanzas con el caso real son muy escasas gracias al intento de "americanizar" la historia y al nada trivial hecho de que el caso judicial tuvo un resultado diametralmente opuesto a lo que finalmente ocurre en la película de Derrickson.

Dicho esto, y vuelta a ver diez años después, reconozco que la temática religiosa de la película puede echar a muchos para atrás, ya que la trama abre un debate acerca de la validez de la Fe frente a la ciencia y toma partido claramente a favor de la primera. Sin embargo, hay sobre esto algo que en su momento no supe apreciar y sólo ahora, con la apropiada distancia, soy capaz de comprender: el supuesto mensaje pro-religioso de la película es mucho más complejo de lo que la gente en su momento le dio y no es simplemente propaganda religiosa. Si algo me queda claro tras ver nuevamente El exorcismo de Emily Rose es que lo que se defiende en la película no es la existencia del Mal o el poder curativo de Dios, sino el reconocimiento de una realidad espiritual en el ser humano y el llamado a no despreciar esa experiencia. La existencia o no de Dios, el origen de lo que le sucede a Emily en la película no es lo principal; lo importante en el juicio es que el sacerdote acusado intentó realmente ayudarla validando las creencias de la joven.

Es por eso que me sorprende de buena manera que la cinta haya tomado decisiones arriesgadas teniendo en cuenta su carácter comercial. La mayor y más significativa de estas decisiones es que la abogada protagonista en ningún momento tiene un encuentro directo con lo sobrenatural; a pesar de que en determinados momentos se insinúa que el juicio está dejando algún tipo de efecto en ella, nunca llega a ver demonios o a tener ningún tipo de experiencia más allá de la realidad. Esto es algo que parece una tontería pero que, de haberse hecho la película hoy, con toda seguridad habría sido hecho de forma muy diferente, especialmente si querían vender la cinta como una historia de terror; de haberse hecho este año, la trama habría terminado por repetir en la abogada las experiencias de la propia Emily y habría tenido inevitablemente un clímax explícito de confrontación con los demonios. Nada de eso ocurre aquí, y en parte no ocurre por la decisión irrenunciable de la película de dejar el personaje de Emily Rose en un plano puramente referencial: al inicio de la cinta la joven ya está muerta (la película incluso abre con una imagen de un alambre de espino que gotea sangre, cosa que luego contradice el carácter sobrenatural de la experiencia de Emily) y todo lo que sabemos de ella es contado y referido por otros personajes durante el juicio.

Aparte de todo esto la película tuvo una gran suerte en lo que respecta a su elenco, no tanto en cuanto a su protagonista, Laura Linney, quien hace aquí prácticamente el mismo personaje que hacía en Las dos caras de la verdad (1996), sino con la joven Jennifer Carpenter, quien para entonces era prácticamente desconocida y que tuvo con su actuación como Emily su entrada en el cine mainstream por medio de un trabajo lleno de un histrionismo físico sobresaliente que por desgracia tuvo como consecuencia la repetición incesante de jóvenes poseídas que se retuercen enfundadas en un camisón de dormir blanco.

Así que, en definitiva, ¿qué tal se sostiene El exorcismo de Emily Rose diez años después? Es difícil decirlo; por otro lado los aspectos de terror de la película se siguen viendo muy bien gracias a una sobresaliente actuación y a pesar de los ocasiones efectos digitales (por fortuna escasos) pero si la cinta se mantiene dentro de lo positivo es por ser una aproximación distinta al fenómeno de las posesiones diabólicas y por acometer algunos riesgos impensables en una película de terror de hoy en día. Para algunos puede resultar difícil ya que es, tal como decíamos arriba, un drama judicial antes de todo, y su tendencia a apoyar el lado religioso del conflicto puede que se le atragante a más de uno. Muy probablemente esto último tuvo mucho que ver en la atención que llamó la cinta alemana Requiem: el exorcismo de Micaela (2006), una película estrenada casualmente justo al año después y que también estaba inspirada en el caso Anneliese Michel, abordándolo esta vez sí como un drama desprovisto de componentes de terror y con la balanza claramente inclinada en favor de la explicación racional, mostrando el verdadero efecto que dicho caso tuvo en la relación del Estado con la religión. Aún así, esta de la que hablamos hoy sigue siendo un muy buen trabajo al que ha valido la pena volver.

martes, abril 28, 2015

Reseña: Under The Skin (2014)

Reseñada hasta el hartazgo en el momento de su estreno, en nuestro caso hemos decidido esperar meses antes de volver a acercarnos a Under The Skin (2014), una de las destacables del año pasado y una película destinada como pocas a dividir al público en sus extremos más radicales. De hecho, si algo quedó claro tras el paso de esta cinta fue que gran parte del público parece haberse deshecho en alabanzas hacia un trabajo fuera de lo común mientras que otra gran parte la tildó de gran tomadura de pelo y como un ejemplo claro de un cine supuestamente pretencioso y vacío. Nuestra opinión aquí en Horas de oscuridad busca no tanto decidirnos por una de estas dos propuestas (aunque quizás estemos más cerca de la primera) y más en cambio por elucubrar acerca de las razones por las cuales no fue bien recibida por el público general. Porque lo cierto es que más allá de lo que puedan decir aquellos críticos más sesudos que habitualmente suelen despreciar el cine de género, esta es una gran película que merece ser vista y tras la cual uno no queda igual.

El principal problema que vemos en cuanto a la recepción que tuvo Under The Skin tiene que ver con la manera cómo fue anticipada; la presencia como protagonista de Scarlett Johansson (de quién se anunciaba además alguna escena de contenido erótico para estimular el morbo del personal) y una trama muy en la línea de otros ejemplos altamente conocidos de "ciencia ficción guarra" seguramente avivaron el interés comercial de un público ajeno tanto a la surrealista novela de Michel Faber como al cine del director británico Jonathan Glazer, un muy interesante y poco convencional cineasta que ha aprovechado la ocasión para traernos la que con toda seguridad es su película menos comercial hasta la fecha. Es así como aquellos que esperaban una historia de monstruos cargada de erotismo malsano se encuentran con una historia surrealista de ciencia-ficción introspectiva contada desde el punto de vista de un depredador que termina cuestionando su naturaleza y encontrando empatía en la humanidad a la que ha decidido cazar, y el erotismo al que nos hemos referido antes es frío, poco atractivo y destinado más bien a ser una trampa que causa un nada desdeñable grado de repulsión y atávico miedo a los misterios de la sexualidad femenina. Incluso el tan anticipado desnudo de Scarlett Johansson es desprovisto de todo factor erótico, lo que causó además una muy lamentable reacción en los predios de Internet que por desgracia se centraron en la supuesta falta de atractivo de la actriz, como si ese no hubiera sido el objetivo en primer lugar.

Por todos estos motivos, por la distancia que plantea con el espectador y su estética deliberadamente feísta que incluye hasta escenas de cámara oculta rodadas con figurantes no profesionales, estamos ante una película poco accesible para el público general. Pero esto no tiene nada que ver (como hemos leído en muchos sitios) con un supuesto carácter anti-narrativo de la película o con aquella idea errada de que la película no tiene un argumento. Todo lo contrario: si algo tiene es que la trama es tremendamente sencilla y muy fácil de discernir incluso teniendo en cuenta la escasa cantidad de diálogos y la prácticamente total ausencia de explicaciones. Sabemos desde el principio que el personaje de Scarlett Johansson es un ente inhumano que se oculta bajo la apariencia de una joven y hermosa muchacha para seducir hombres solitarios y luego llevarlos a una trampa mortal, y todas estas escenas transcurren casi sin diálogos y sin nadie explicando lo que estamos viendo, y aún así queda bastante claro a pesar de los toques de misterio como esa habitación negra o el personaje de la moto que constantemente sigue de cerca a nuestra protagonista y que se intuye pertenece a su misma especie aunque nunca se dice claramente.

Pero si bien argumentalmente se trata de una cinta muy accesible, todos los demás elementos que Glazer pone a nuestra disposición pueden ser difíciles de soportar cuando se espera un trabajo mucho más convencional; como ya decíamos arriba, el ritmo deliberadamente pausado, la casi total ausencia de diálogos explicativos o la estética desprovista de embellecimiento puede hacer mella en un espectador que busque algo de terror al uso y que puede incluso verse espantado por algunas escenas genuinamente desagradables como esa visita a la playa (y la tragedia múltiple que en ella ocurre), el encuentro con una víctima que hace que nuestra protagonista descubra su hasta entonces ignorada humanidad, y por supuesto el desenlace que cierra la película dejándonos con un sabor de boca muy negativo. Esa falta de "cierre" y ese distanciamiento y frialdad estéticas de la que hace gala Under The Skin han despertado muchas comparaciones entre Glazer y el Kubrick de 2001: Odisea espacial (1968), cosa que francamente no terminamos de ver más allá de parecidos muy superficiales, pero de lo que sí estamos seguros es de que esta es una pieza muy recomendable y que en ocasiones da cierto alivio encontrarse con algo así que nos replantee aquello que realmente buscamos cuando nos acercamos a lo desconocido. Muy buena.

martes, abril 21, 2015

Reseña: Honeymoon (2014)

Otra grata sorpresa que nos llevamos el año pasado, Honeymoon (2014) es otra muestra de que la mayoría de las propuestas más interesantes del cine de terror están llegando de fuentes ajenas al circuito mainstream. Partiendo de unas ideas muy básicas y un escenario ya visto antes (una pareja joven que pasa su luna de miel en una apartada cabaña en el bosque), la directora Leigh Janiak consigue un relato de miedo con una premisa fantástica pero tratada de una forma muy realista que la hace tremendamente cercana incluso a costa de ir en contra de lo que normalmente solemos encontrar en este género. 

Sabiendo esto, la trama es muy sencilla y se toma su tiempo con los personajes. Gran parte de la cinta, de hecho, se va en establecer la relación entre Bea y Paul, con sus cursilerías, sus anécdotas, sus chistes privados y todos los detalles de su cotidianidad. Estos elementos, sin embargo, no están allí de relleno sino que serán vitales una vez que se da el giro de terror: una noche, Bea parece tener un episodio de sonambulismo tras el cual su comportamiento cambia de forma repentina hasta el punto que su marido comienza a albergar dudas acerca de la persona que está a su lado. Lo más curioso de todo es que casi la totalidad de la trama muestra únicamente los dos actores y un único y gigantesco escenario del solitario bosque donde una misteriosa presencia parece rondar a los protagonistas. 

Estos detalles que en principio parecen opuestos a lo que una historia de terror debe ser son sin embargo lo mejor que tiene: en realidad, más que buscar la complicidad con el espectador avisado de que está viendo "una de miedo", la película proyecta una luz un tanto incómoda sobre la degradación (vertiginosa esta vez) de la vida en pareja y cómo la convivencia cercana termina aflorando el reverso siniestro de aquellos que amamos, en este caso además simbolizado en un creciente sentimiento de paranoia y una transformación física que presagia un terrible, inevitable y violento desenlace. Todo esto es importante porque en muchos sentidos, Honeymoon es muy parecida a lo que sería una hipotética versión explícita de Anticristo (2009), de Lars von Trier, quizás más inclinada de forma obvia hacia el terror pero con muchos puntos en común. Es probable que esos paralelismos, sin embargo, sean una casualidad puesto que los referentes de esta película de la que hablamos hoy son más que obvios, con Cronenberg a la cabeza pero también con ciertos elementos de terror de los cincuenta de los que toma sobre todo el clima de desconfianza propio de la idea del Doble.

Leyendo opiniones que he conseguido por allí, veo que las reacciones ante esta cinta han sido muy dispares. Considero que gran parte de esto se explica por el hecho de que la película parece prometer un acercamiento mucho más comercial debido a sus dos protagonistas, Rose Leslie y Harry Treadaway, actualmente famosos gracias a sus roles televisivos en Juego de tronos y Penny Dreadful, respectivamente. Su presencia ciertamente augura un producto mucho más convencional de lo que termina siendo, puesto que como mencionábamos arriba, la parte de auténtico terror tarda en llegar y la sutileza de la película está continuamente provocando al espectador y prometiendo una revelación explícita que nunca termina de llegar del todo. Sin embargo creo que el objetivo de la cinta es otro, y es el drama entre los dos personajes y la frustración del público ante una situación que se escapa de su control lo que al final la hace más memorable, por mucho que la película sí tenga algunas imágenes realmente perturbadoras en sus concesiones a conceptos como la Nueva Carne. Lo juramos, Cronenberg estaría muy orgulloso.

viernes, abril 10, 2015

Reseña: Starry Eyes (2014)

Durante una escena crucial de Starry Eyes (2014) hay un personaje que suelta un discurso acerca de la decadencia de Hollywood, de la apatía de sus habitantes y de la miseria de una ciudad envuelta en niebla e indigna de la gloria de su pasado. En estos diálogos se esconde el punto central de una de las películas de terror que mayor impacto han causado en mí recientemente, y una que sorprende más aún por el hecho de que sus muy interesantes ideas se esconden tras la fachada de una historia muy sencilla que incluso puede ser resumida en unas pocas líneas: Sarah Walker, una de las miles de aspirantes a actriz que pueblan la ciudad paseando entre un trabajo miserable y decenas de castings infructuosos, recibe de repente la oportunidad de su vida cuando un ataque de histeria llama la atención de los misteriosos jefes de una muy antigua productora que le ofrecerá convertirla en una estrella a cambio de un muy alto precio.

Siguiendo las constantes del género que tocamos aquí, es muy probable que quien lea estas líneas ya pueda intuir a qué se refiere ese precio que Sarah habrá de pagar, así como los puntos clave de una historia que toca un gran número de puntos comunes con otros relatos de terror: satanismo urbano, sectas, y sobre todo el pacto sobrenatural producto del choque entre una ambición idealista y las frustraciones del mundo real. En el caso de Starry Eyes esto está aderezado con una fijación casi enfermiza en el sufrimiento del personaje de Sarah, quien a lo largo de la cinta no sólo sufre las vejaciones propias de su frustrante situación sino que también pasa por una martirizante transformación física que constituye probablemente la mayor concesión que la película hace al cine de miedo, con una mirada muy evidente a la obra de otros directores que han tratado el tema tales como el Polanski de antaño.

Digo que esto es la mayor concesión porque los principales logros de la cinta están en su muy marcado simbolismo; desde el nombre de la productora (Astraeus Pictures) hasta la constante visión de la colección de fotografías que Sarah tiene en su habitación y que muestran a grandes estrellas del pasado, revelando así el carácter cíclico del argumento, eso por no hablar de la manera cómo se representa un Hollywood oscuro, gris y casi permanentemente nublado (sólo he visto la película dos veces pero creo recordar que no hay ningún plano en donde se vea el sol). Pero lo que probablemente sea el tema que más me ha interesado ha sido la manera cómo la cinta describe un conflicto generacional visto a través de los amigos de Sarah, un grupo de jóvenes a los que la película muestra como seres completamente indolentes que se reúnen para pasarlo bien y que se autodefinen como artistas pero a quienes nunca vemos hacer realmente nada. Es este carácter vacuo lo que empuja a Sarah a aceptar el pacto y dejar que sus responsables cambien su vida infundiéndole unos nuevos ojos, una nueva perspectiva que la transforma por completo. 

Es precisamente esta transformación final y su muy sangriento desenlace lo que el público suele recordar más de una película como Starry Eyes, y también el motivo por el cual se puede enmarcar dentro del género de terror. El resto de la película es muy asfixiante morality tale acerca de la ambición pero también acerca de la búsqueda de sentido vital en medio de una existencia gris de la que vale la pena escapar así sea a través de lo monstruoso. Una gran obra llena de detalles a la que ha valido la pena revisitar.

lunes, abril 06, 2015

10 de hace 10 (presentación)

Probablemente muchos de vosotros no lo sabéis, pero hoy lunes, 4 de abril, Horas de oscuridad cumplirá diez años.

Esperad un momento mientras asimilo esto.

Una vez repuesto de la sorpresa, he estado pensando un buen rato acerca de la mejor manera de conmemorar esta primera década de una página que he ido actualizando a ritmos diferentes y no siempre con el mismo ahínco. De entrada algo que puedo decir es que la estructura oficial de tres reseñas seguidas de dos entradas de transición no siempre funcionó, algunas secciones que me entusiasmaron en su momento han quedado en el olvido, y algunas decisiones por mi parte tuvieron algo de polémica y aún así me aferro a ellas a pesar de que terminaron perjudicándome a nivel de visitas, como por ejemplo la decisión de dejar de poner notas a las reseñas. Esta es una idea que sigo defendiendo, valga decir, por una sencilla razón: está demostrado empíricamente que cuando le pones notas a las películas, la mayor parte de los lectores tiene a fijarse en esta nota y pasar completamente del texto que has preparado.

Con todo y eso, ha llegado la hora de hacer algo especial, algo con perspectiva, y para ello se me ha ocurrido algo que no sólo me sacará del apuro sino que además me permitirá hacer un homenaje al que fue uno de mis blogs favoritos de cine y uno que por desgracia duró muy poco tiempo: hablo del absolutamente genial blog de Tumblr 10-year-old movies, que analizaba con gran detalle y un envidiable criterio una serie de películas que sólo tenían en común el haber sido estrenadas diez años antes.

Aquí en Horas de oscuridad haremos lo mismo, lo que nos permitirá dejar constancia de esa perspectiva de la que hablo al re-visitar una selección de diez películas que vi allá por el lejano 2005, películas que en su momento me gustaron (o no) y que ahora pondré nuevamente bajo escrutinio para comprobar de primera mano qué tan bien (o mal) las ha tratado el tiempo. Ojo: no serán nuevas reseñas, sino un intento de ver lo que esas películas significaron en su momento y la influencia que han tenido en el cine de terror posterior. Esta sección se llamará, como no podía ser de otra forma, 10 de hace 10, y si sale bien, muy probablemente la repita el año que viene.

¿Cuánto aguantará este invento antes de que todo desaparezca y esta página (como todo) se una al Nirvana digital? Imposible saberlo de momento. Esperad entonces muy pronto la primera aportación, esperando que sea de vuestro agrado una vez más. Y a aquellos que me hayan estado acompañando durante los últimos diez años: gracias, aunque sinceramente no sé cómo me aguantáis.

sábado, marzo 28, 2015

Reseña: German Angst (2015)

Mi primera candidata a lo más destacable del año, German Angst (2015) es la nueva entrada en esta tendencia cada vez mayor del cine de terror de antologías, especialmente aquel que recupera viejas glorias del cine de miedo de décadas pasadas. En el caso de la que hoy nos ocupa, se trata de una producción de la cual no había escuchado mucho y de la que ni siquiera vi en su momento el trailer; un avance engañoso, por cierto, ya que la mayoría de sus imágenes se realizaron con actores y escenarios diferentes a los que terminaron apareciendo en la película. Pero a pesar de que fui prácticamente a ciegas, tenía grandes expectativas sólo por el hecho de que uno de los tres segmentos traía de vuelta a Jörg Buttgereit, director de la controversial Nekromantik (1987) y uno de los nombres más conocidos del cine de terror alemán de las úlimas décadas y a quien le perdí la pista hace muchos años. El resultado superó todo aquello que podía esperar; se trata de una película muy sólida que no sólo es muy desagradable de ver en ocasiones sino que incluso guarda un discurso coherente en torno a su procedencia ya intuible desde el título, que hace un juego entre un término que habla de la identidad típicamente germana con una palabra que, además, significa literalmente "miedo".

Buttgereit dirige el primer segmento, Final Girl, probablemente el menos convencional y el más minimalista en cuanto a su pequeña puesta en escena, sus escasos personajes y su total ausencia de diálogos más allá de una voz en off desconectada de una acción principal, una historia transgresora al involucrar una joven adolescente y una trama de psicopatía, abusos y mutilación explícita. El segundo segmento, Make a Wish, pertenece a Michal Kosakowski, director del documental Zero Killed (2012) y que aquí explota su origen polaco en pos de la creación de un relato de torture porn con un mensaje marcadamente político. De las tres historias, esta es probablemente la más difícil de ver no sólo por lo violenta que es sino por su tono profundamente pesimista acerca del carácter abritrario de la violencia racista y su vuelta macabra a los conceptos de víctima y verdugo. Este relato en particular, coherente además con el tono que ha mostrado Kosakowski en sus anteriores trabajos, terminó diviendo al público de la sesión que presencié.

Finalmente el tercer relato de la película, Alraune (nombre alemán de la mandrágora que guarda un gran parecido fonético con la palabra alemana para "pesadilla") fue mi favorito de los tres. Está dirigido por Andreas Marschall, y a pesar de que es el más convencional en cuanto a narrativa (con tres actos muy diferenciados y una narración líneal), es también el más elaborado en cuanto a estética, lo que evidencia de forma clara tanto su trabajo de ilustrador de portadas heavy metal como su preferencia por el Giallo italiano que ya había demostrado en Tears of Kali (2004). En esta ocasión se trata de una historia de contenido erótico/surrealista que se va por los derroteros de la Nueva Carne y cuyo explícito tratamiento de lo sobrenatural la convierte en la única de las tres historias que se puede considerar cien por cien de terror.

En general puedo decir que salí de esta experiencia muy impresionado, y sintiendo que estaba ante una de las mejores del año. A pesar de que son pocas las historias, German Angst consigue algo que normalmente no se suele encontrar en este tipo de cintas de antología y es un equilibrio en cuanto a la calidad de los segmentos y un hilo temático unitario que en este caso se debe principalmente a su excelente manejo de los rincones ocultos de Berlín como escenario del terror. De las tres, Alraune (sabiamente colocada al final) es la que quizás termine gustando más a todo el mundo ya que se siente como un largometraje sin partes de relleno, mientras que las otras dos poseen argumentos mucho más sencillos y pueden llegar a ser muy desagradables para un público mayoritario. En todo caso, si tenéis oportunidad de verla, entrad sin duda. 

jueves, marzo 26, 2015

Reseña: Tusk (2014)

Antes de comenzar a hablar de Tusk (2014) creo necesario mencionar que nunca he conseguido comulgar del todo con la obra de Kevin Smith. Uno de los principales motivos de ese prejuicio es lo cargante que me parece ese personaje que ha creado en torno a sí mismo y que en muchas ocasiones ha prevalecido por encima incluso de sus películas, algo a lo que parece contribuir de forma consciente. De todas formas, había escuchado opiniones muy encontradas de la cinta de la que hablamos hoy, la primera de su trilogía canadiense y su nuevo acercamiento al género de terror desde la desconcertante (aunque interesante, he de admitir) Red State (2011). De todas formas, y para dejar demostrado cómo en muchas ocasiones las anécdotas personales del director quedan por encima de su obra, hay que hablar un poco de cómo se gestó la cinta ante la que hoy nos encontramos: como muchos saben ya, esta película parte de un charla que el propio Smith mantuvo en su podcast en la que se hizo referencia a un supuesto anuncio de Craiglist en el que un hombre ofrecía una habitación gratuita con la condición de que el inquilino se pusiera de vez en cuando un traje de morsa que había confeccionado. A partir de esta bizarra anécdota (que probó más adelante ser falsa) Kevin Smith empezó a construir en directo un posible relato de terror pidiendo a su audiencia que votara a través de Twitter si quería que la película se realizara o no. El resultado salta a la vista.

Y eso es precisamente lo que tenemos con Tusk. En un alarde de metatextualidad con mucho de autobiográfico, la película cuenta la historia de un joven aspirante a cómico que consigue gran fama a a través de un provocador podcast muy popular y que viaja a Canadá en busca de historias extrañas qué relatar en su programa. El personaje principal es muy coherente con la obra de Smith y de hecho en muchos aspectos no es sino una versión exagerada de sí mismo: un antiguo nerd catapultado a la fama gracias a su corrosivo ingenio y que ha terminado por adoptar una máscara que ha suplantado por completo su personalidad y lo ha convertido en un ser arrogante y egocéntrico. Es sin duda un personaje muy bueno y muy bien construido, lo que ciertamente ayuda una vez que se topa de frente con el horror y asistimos a su muy prolongado sufrimiento. A partir de aquí es mejor que no cuente nada más porque mientras menos se sepa del argumento mejor, cosa por otro lado difícil ya que el propio director lo ha destripado en numerosas ocasiones.

Sabiendo ya todas estas cosas, y siendo consciente de entrada acerca de lo polarizadas que han sido las opiniones en cuanto a ella, debo decir que la película me sorprendió de forma muy positiva, al menos en mayor medida de lo que hizo en su momento Red State. Hay sin duda muchos aciertos, el principal de ellos un elenco que nuevamente echa mano de Michael Parks (más desquiciado que nunca y bordando su papel a la perfección), un Justin Long que canaliza muy bien su rol de alter-ego de Smith, así como algunas sorpresas tales como un Haley Joel-Osment adulto y hasta Johnny Depp en un caricaturesco papel por el que ni siquiera aparece acreditado con su nombre verdadero. Todo esto no hace sino resaltar el tremendo nivel de absurdo de una propuesta que va entre la comedia negra y una historia de horror truculenta al estilo de The Human Centipede (2009), inevitable y obvia referencia una vez que llegamos a la premisa principal.

Pero si algo está claro es que no es una película fácil ni una que vaya a calzar muy bien con todo tipo de público. En ocasiones se hace un tanto larga y reiterativa y muchas veces se vuelve autocomplaciente al regodearse de forma excesiva en su propio absurdo (hay escenas de diálogos con el personaje de Johnny Depp que parecen eternas), y tanto la confrontación final como el desenlace sólo se pueden tomar a broma. Ha sido precisamente este final, y el momento durante los créditos cuando escuchamos el podcast que dio origen a la idea, lo que finalmente me terminó de convencer que una vez más Kevin Smith está troleando a su público y que toda la cinta (al igual que la mayor parte de su carrera) no es sino una broma jugada a expensas de la audiencia. Esto en parte explica las reacciones tan variadas y las emociones tan intensas que despierta su director. En todo caso, me ha parecido una película interesante que merece ser vista, a pesar de todas sus carencias.

miércoles, marzo 25, 2015

Reseña: Spring (2014)

Entré a ella sin saber absolutamente nada y quedé gratamente sorprendido al descubrir en Spring (2014) uno de los mejores ejemplos recientes de mezclar de forma exitosa géneros diametralmente opuestos; si bien los componentes de horror están allí, la verdad es que esta es en realidad una cinta de claro corte fantástico que desemboca en un romance sobrenatural, y tanto su argumento como su marcado carácter exótico le dan una estructura innegable de cuento de hadas moderno. Con el tiempo hemos tenido muchos ejemplos similares, pero pocos tan destacables.

Comienza, eso sí, como una película muy diferente, con nuestro protagonista huyendo de su país por problemas legales e iniciando una aventura de mochilero por Europa que lo lleva hasta un pueblo costero italiano, donde conoce a una hermosa chica que podría o no ser un monstruo. Dicho así el argumento parece por un lado la típica historia de terror de turistas o una monster movie en toda regla, pero muy pronto esto cambia. En primer lugar porque, contrariamente a lo que suele suceder en este tipo de cine, la revelación acerca de la verdadera naturaleza de la chica se revela muy pronto, y el personaje en cuestión no es simplemente antagónico sino que tiene tanto protagonismo como el chico, y gran parte del tiempo de metraje se va en hablar de sus orígenes y de la verdad acerca de su condición polimorfa.

De hecho es la profusión en los diálogos una de las cosas que más me llamaron la atención; casi toda la cinta transcurre entre estos dos únicos personajes, y la mayor parte de su interacción es dramática (salvo una escena en particular que alude precisamente a ese aspecto de "trampa para turistas" la película es muy parca en horror) y no deja de resaltar en todo momento los conflictos morales que la chica tiene con su naturaleza. La gran cantidad de diálogos y el constante paseo por el hermoso (y antiguo) paisaje del sur de Italia me hicieron pensar en una hipotética versión fantaterrorífica de Antes del amanecer (1995), con la que comparte muchos temas no sólo en cuanto a su vertiente romántica sino también en cuanto a la búsqueda de sentido vital. Pero todo esto, a pesar de lo que muchos podáis pensar, no se siente para nada forzado y está dotado de algunas imágenes de gran belleza. 

Probablemente esta película no sea del agrado de todos los visitantes de esta página debido a la evidente carga romántica y el hecho de que sus componentes de horror cedan preferencia a la fantasía mitológica, pero sería un error. Estamos de hecho ante una cinta muy buena cuyo único pecado sea quizás el de ahondar demasiado en una larga y recurrente serie de explicaciones pseudocientíficas acerca de la naturaleza del monstruo que francamente desentonan con el ambiente de mitología y cuento de hadas que se deja entrever en todo momento. Con todo y eso me ha parecido un trabajo muy digno al que pienso dar un nuevo visionado a la menor oportunidad.

martes, marzo 24, 2015

Lo mejor del Fantasy Filmfest Nights 2015

Este fin de semana estuvimos metidos de cabeza en el Fantasy Filmfest Nights, pequeña maratón que como todos los años trae un abreboca del festival para el próximo verano. Nuevamente hemos tenido la oportunidad de ver las diez películas que se presentaron el sábado y el domingo, y aunque a nivel general no hubo tantas obras destacables como en entregas anteriores, ha habido un par de descubrimientos interesantes que compartir. Los que lo deseen pueden pasarse por esta lista de Letterboxd donde hemos preparado una serie de micro-reseñas de todo lo que vimos, aunque desde ya hay que dejar claro que no todas son de terror.

En cuanto al género que nos toca en este blog, y debido a nuestra escasa periodicidad de los últimos tiempos, no podemos prometer que caerán reseñadas todas, pero sí podemos asegurar un espacio para aquellas tres que más impresionados nos dejaron: Spring (2014), Tusk (2014) y sobre todo la excelente German Angst (2015), nuestra favorita de esta edición. Y lo haremos ya, mientras las tenemos frescas en la memoria, así que a partir de mañana, ya sabéis el trío de reseñas que se avecina.