sábado, febrero 25, 2017

Reseña: The Hallow (2015)

Si, como yo, os habéis acercado a The Hallow (2015) atraidos por su premisa de película de terror acerca de las criaturas de la mitología irlandesa, quizás salgáis un poco decepcionados. Lo cierto es que se trata de una cinta mucho más convencional que parte de un esquema mucho más básico que ya hemos visto cientos de veces: una familia aislada en una cabaña en medio del bosque que de repente se ve acosada por una horda de monstruos ansiosos por poner las manos sobre aquellos que han invadido su territorio. El tema de las leyendas de Irlanda es sólo un pretexto, hay muy poco de auténtica exposición y muy probablemente se me ocurran decenas de ejemplos que han ahondado en el tema de criaturas mágicas de forma más interesante, siendo Pumpkinhead (1988) la primera que se me viene a la cabeza. 

Pero todo esto no debe descorazonarnos ni hacernos tirar la toalla, porque la verdad es que estamos ante una película de terror muy bien hecha que mejora con un segundo visionado, y su superficialidad queda parcialmente compensada con un enfoque muy preciso y una sincera intención de huir de varios de los clichés de estas historias de estado de sitio. Hay una suerte de mensaje ecologista y de dominación cultural que asoma la cabeza por momentos, pero en su mayor parte esta es una película de monstruos que conoce su público y le da lo que pide prácticamente desde el principio, ya que (milagrosamente) la trama se establece rápido y el ataque de las criaturas a la cabaña donde se refugia esta pareja de citadinos y su bebé se produce en la primera media hora. El resto del metraje es una larga noche donde hacen frente al ejército de hadas, dríades y criaturas nocturnas representadas no de la forma tradicional sino como espíritus malévolos y sobre todo incansables. 

Una cosa que me pareció especialmente satisfactoria y que seguro muchos de vosotros sabréis apreciar es la carencia de efectos especiales digitales; en The Hallow todos los monstruos están principalmente hechos a base de disfraces y efectos prácticos, lo cual no sólo les da una presencia física importante sino que también obliga a los responsables de la película a no abusar con la muestra de sus criaturas en pantalla, jugando en cambio a mantenerlos en las sombras y sólo haciéndolos evidentes cuando es realmente necesario. Esto la hizo subir muchos enteros para mí y me hizo sentir que estaba ante una cinta que realmente intentaba meter miedo y llevar efectivamente su premisa hasta el final. Además, al tener pocos personajes la película carece por completo de escenas y personajes de relleno y se hace angustiosa por momentos, como por ejemplo con todo lo que tiene que ver con el bebé, cuya situación de peligro te mantiene en tensión hasta el final.

No le faltan detalles mejorables, por supuesto: hacia el final se vuelve un tanto predecible, con un innecesario guiño efectista ya en su último plano. Aparte, el desaprovechamiento de su tema mitológico es lamentable porque no se le da ninguna importancia a lo que en principio parecía algo atractivo: por el contrario pareciera que por momentos intentase asomar una explicación "científica" al fenómeno de las hadas y otras criaturas del bosque, como si el tema de la magia en sí no fuese algo lo bastante atrayente. Pero a pesar de todo, me ha gustado mucho, y aunque dudo que vayamos a recordarla de aquí a unos años, me parece que cumple a cabalidad su cometido.

viernes, febrero 24, 2017

Reseña: As Above, So Below (2014)

Estrenada en España con el poco agraciado título Así en la Tierra como en el Infierno, As Above, So Below (2014) es una película de metraje hallado y por lo tanto, en teoría al menos, partía de una mala base conmigo. Sin embargo, hay que reconocer que la idea de ambientar una película de terror en las catacumbas de París es de entrada muy atractiva y que esta cinta gana puntos por usar (en parte) locaciones reales y por emplear de forma efectiva los elementos del found footage. Esto último no debería resultar una sorpresa tratándose del director John Erick Dowdle, quien ya se había pulido en este formato gracias a películas anteriores como The Poughkeepsie Tapes (2007) y Quarantine (2008). Dowdle también es el director de Devil (2010), una película que me gustó por lo visto sólo a mi, a juzgar por los comentarios que he leído al respecto.

Lo interesante es que si bien se trata de una película de terror, el argumento participa más del género fantástico, ya que aquí no hay monstruos ni maldiciones sino una trama que tiene más que ver con la alquimia, la magia y el esoterismo, con lo que en muchos aspectos se asemeja más bien a una cinta de aventuras con un tono más oscuro de lo habitual. También hace un fuerte hincapié en el empleo de situaciones imposibles, trucos de cámara y efectos especiales destinados a desorientar al espectador y añadir un componente de irrealidad a lo que estamos viendo, por lo que el formato de metraje hallado no se emplea, como en la mayoría de los casos, para dar una sensación de realismo sino únicamente como una perspectiva subjetiva dedicada única y exclusivamente a meter al espectador en la historia. Honestamente pienso que habría ganado mucho de haber usado un formato en tercera persona de toda la vida, pero no es la única cinta que hace esto: ya lo habíamos visto en películas como Grave Encounters (2011) o la más reciente Blair Witch (2016). 

Pero a pesar de que sus formas y recursos a la hora de intentar crear una atmósfera de miedo no sean los más originales (esto quizás debido al agotamiento de este subgénero de metraje hallado) es al menos una película interesante que toca algunos temas que en lo particular me atraen mucho, y sé que a mucha gente también. La idea de la magia y lo fantástico como algo escondido en el subsuelo de las ciudades es una idea realmente buena y, de nuevo, el hecho de usar las catacumbas de París como escenario le da una capa de realismo que quizás no habría tenido de haber empleado una localidad más exótica. En este sentido es digna de aplausos, aunque a la hora de la verdad muchos de sus giros narrativos estén muy vistos y, en general, sea quizás demasiado "ligera" como película de terror, sobre todo comparada con las cintas arriba citadas o con otros ejemplos de terror subterráneo como The Descent (2005), con la que surgirán las inevitables comparaciones durante los primeros minutos. 

Debo reconocer que los primeros minutos no pintaban nada bien y todo el inicio antes de entrar a las catacumbas me pareció bastante aburrido, pero una vez que coge impulso y se mete de lleno en la exploración de las catacumbas la película gana mucho en atmósfera e interés, al menos lo suficiente como para poder perdonarle sus fallos. En general me ha gustado y teniendo en cuenta lo denso del tema que toca me parece una decisión valiente el que se hayan atrevido a hacer de ella una historia de aventuras que raramente se suele abordar hoy en día de una manera seria. Sigo creyendo que podría perfectamente no haber sido de metraje hallado y el resultado habría sido mejor, pero también es cierto que dicho formato se usa hoy por hoy en gran medida como coartada a la hora de justficar medios más limitados y una estética menos trabajada que la que suele mostrar una película más convencional. Ha valido la pena. 

jueves, febrero 23, 2017

Reseña: La mujer de negro 2 (2014)

Con La mujer de negro 2: el ángel de la muerte (2014), la Hammer realiza su primera secuela en más de cuatro décadas, y también retoma una de sus más fervientes tradiciones: tomar una exitosa saga de terror y arruinarla a base de continuaciones banales y poco agraciadas. Algo de eso ocurre aquí, puesto que la primera entrega de La mujer de negro (2012), si bien no era ninguna joya a la altura de las más famosas producciones de la productora británica, al menos era eficiente como película de terror y tomaba algunos riesgos poco  habituales en este tipo de trabajos. En esta secuela menor de un par de años después hay muy poco de eso, y de hecho la mayoría de sus aciertos son cosas que ya estaban tanto en la primera parte como en el telefilme británico de 1989 en el que se basa. 

El único acierto de esta secuela, y algo que en papel al menos auguraba cosas buenas, ha sido desvincularla por completo de la primera entrega y situar la historia varias décadas después, en medio de la Segunda Guerra Mundial, cuando dos maestras de escuela toman un grupo de niños y los llevan a una casa en medio del campo inglés para escapar de los bombarderos alemanes que están dejando Londres en ruinas. Por supuesto, la casa en cuestión no es otra que la mansión en medio del pantano habitada por el rencoroso espíritu de la Mujer de Negro, que inmediatamente se prendará de uno de los niños y tendrá que ser detenida por la más joven de las dos maestras, protagonista absoluta de la historia. De entrada la idea de poner la trama en medio de una guerra funciona porque da al escenario en el que se desarrolla una suerte de otredad, de lugar en medio de la nada y rodeado de peligros, además de que justifica en cierta medida la presencia de los niños en lo que es básicamente una ruina. Es este escenario, además, lo único realmente atractivo de la película porque tanto la casa como el paisaje que la rodea es de auténtica película de terror, así que en ese sentido está bien.

Lástima que estos aciertos visuales son, en gran medida, reciclados de la primera parte, la cual aprovechaba mucho más su atmósfera por el hecho de tener en la mayor parte de su duración un único personaje. Aquí resulta muy superficial y sobre todo muy visto, no sólo en sus antecesoras sino también en la televisión; quiso la mala suerte que el estreno de La mujer de negro 2 ocurriese después de series como Penny Dreadful (con la que comparte una de sus actrices, Helen McCrory, y que definitivamente es superior en su tratamiento de ese gótico británico del que esta película hace alarde. Es una lástima porque en todo lo demás resulta muy convencional: largas escenas de un personaje explorando la oscuridad con una lámpara, una protagonista asolada por un trauma que (obviamente) guardará muchas similitudes con el conflicto principal, la típica historia del niño raro en peligro y un larguísimo etcétera de topicazos que hacen de este un trabajo sumamente olvidable.

Tampoco es que hubiese muchas esperanzas aquí: después de todo, La mujer de negro terminaba con un final que daba escaso pie a una continuación, y aunque la idea de la que parte es atractiva al centrarse en un grupo de personas completamente distinto que tiene la desgracia de visitar la misma casa, el resultado final es un total desaprovechamiento de sus posibilidades y resulta por el contrario una secuela más del montón que, por supuesto, fue estrenada en enero con escasas probabilidades de éxito, encima en una época en la que, salvo por su ambientación de época, este tipo de historias abundan. Como hemos dicho otras veces, esto es terror de usar y tirar. 

miércoles, febrero 22, 2017

Reseña: Split (2016)

Tras haber pasado ya demasiado tiempo en la lista negra de gran parte de la critica mainstream, y luego de un interesante pero definitivamente tímido regreso con La visita (2015), M. Night Shyamalan pone todas las cartas sobre la mesa con Split (2016), con la que no sólo se ha marcado un impresionante regreso sino que ha conseguido la que en mi opinión es una de sus mejores películas, sin duda alguna la mejor en más de una década. También es uno de sus trabajos más pequeños: bajo presupuesto, pocos personajes y escenarios, elementos que muy han sabido ser muy bien explotados por el omnipresente productor Jason Blum, quien una vez se ha aliado con M. Night en una interesante propuesta que construye el suspense principalmente a base de diálogos y actuaciones, y lográndolo de forma envidiable.

Es poco lo que se puede decir sobre la trama porque es muy básica: un trío de chicas adolescentes son secuestradas a plena luz del día y llevadas al sótano de un misterioso hombre que las ha recluido con un fin que de entrada no les es revelado pero que tampoco augura nada bueno. El hombre en cuestión sufre además de una enfermedad mental conocida como trastorno de identidad disociativo, que hace que en su cuerpo convivan veintrés personalidades distintas, cada una con su propia historia y características, por lo que las chicas deberán buscar la manera de lidiar con todos estos "individuos" si desean escapar con vida. Todo esto está narrado con el acostumbrado tono oscuro y tenso del cine de Shyamalan, y la película engancha desde el primer momento y crea un genuino interés por saber qué es lo que ocurrirá después a medida que la situación se vuelve más desesperada y las posibilidades de supervivencia de las chicas se ven reducidas.

Por supuesto, si tal como ponía arriba esta es una película que se sostiene mediante diálogos, está claro que las actuaciones tienen que ser su principal fuerte, y es así; tal como ha mencionado todo el mundo ya, James McAvoy en el rol del secuestrador "Kevin" está absolutamente enorme, demostrando una vez más ser un actor que domina una gran cantidad de registros por mucho que su reciente omnipresencia en el cine comercial haga poco por lucir su talento. No es el caso aquí: McAvoy consigue dominar las seis o siete personalidades que muestra en la película con una sutileza que pone los pelos de punta. Esto no es raro porque Shyamalan suele sacar trabajos muy buenos de sus actores incluso cuando estos no son tan conocidos por sus dotes histriónicas (no es el caso aquí, pero es importante señalarlo). Otra que está espectacular es la chica protagonista, Ana Taylor-Joy, a quien ya conocíamos de La bruja (2015) y que, aunque tiene una considerablemente menor cantidad de diálogos, tiene un arco argumental muy interesante que se va desenvolviendo a lo largo de la película y que hace de ella una heroina bastante poco común. En general todo el aspecto del secuestro está muy bien llevado a cabo y huye de prácticamente todos los clichés que se podrían esperar de un trabajo así. Si esta película se hubiese hecho hace diez años en plena efervescencia del cine de torturas, el resultado habría sido mucho menos interesante.

Es una lástima quizás que estos dos personajes, la chica protagonista y el secuestrador, sean los únicos que están realmente desarrollados ya que Shyamalan no parece haber mostrado ningún interés en los demás más que como apoyos para la trama principal. También imagino que esta película se granjeará comentarios negativos por la si se quiere amarillista manera que tiene de retratar la enfermedad mental y sus características, pero honestamente creo que juzgarla en ese sentido sería un error: la intención de Split no es en ningún momento erigirse como una representación seria de un trastorno psicológico real, sino que pertenece a un universo de ficción cien por cien fantástico, como sin duda alguna queda claro por su tramo final. No lo voy a revelar aquí porque vale la pena verlo de primera mano, pero digamos simplemente que esta película transcurre en un mundo con unas reglas distintas a las nuestras y que termina siendo partícipe de esa ruptura con la realidad que el cine de M. Night nos ha mostrado tantas veces: ya sea con fantasmas, alienígenas o superhéroes, este es un mundo en el que hay cosas más allá de lo que podemos ver o conocer, y eso me ha convencido.

Definitivamente muy recomendable, de las mejores de su director con diferencia. Aquellos que han venido siguiendo su obra desde el principio la disfrutarán mucho porque en muchos sentidos es un regreso de M. Night a aquellos trabajos de sus inicios que le hicieron ganarse nuestro corazón. Pero como bien han dicho por ahí, Split debería funcionar al menos como una prueba de que en realidad nunca se fue, por mucho que fracasos comerciales y ocasionales trampas del ego hayan podido dar señas equívocas de lo contrario. Me ha encantado. Quiero más.

martes, febrero 21, 2017

Reseña: Desde la oscuridad (2014)

Producción hispano-colombiana rodada en inglés, con una muy típica historia de fantasmas que involucra niños, un crimen del pasado sin resolver, y un terrible secreto por parte de un personaje cuyas consecuencias caen sobre sus descendientes, además de una típica estructura de la familia en peligro. Estos topicazos son los que llenan de lado a lado una película como Desde la oscuridad (2014), cuya única diferencia radica en su sonrojante ambientación en una exótica Colombia de postal turística que ya ha sido criticada por muchos, pero que honestamente me parece menos insultante que el montón de clichés que muestra su argumento.

Como mencionaba arriba, Desde la oscuridad abre con una pareja-joven-con-niño que viaja a la Colombia profunda para tomar el control de una fábrica fundada por el padre de uno de los personajes. De entrada la manera como representa todo un país en la forma de un pueblito idílico de casitas coloridas ubicado al lado de una selva es casi una broma, pero pronto observamos como público que el sitio no es tan idílico como pinta, puesto que la propiedad parece estar acosada por los fantasmas vengativos de unos niños con muy malas intenciones. 

No hay que ser muy espabilado para ver qué pasa aquí, y todo aquel que haya visto algunas películas de este tipo adivinará de qué trata prácticamente desde el principio, y entenderá que la aparente prosperidad de la familia se asienta sobre un terrible secreto de explotación y miseria que se ha cebado con los habitantes del pequeño pueblo y que, por supuesto, no parará hasta que la ofensa sea vengada. Únicamente la ambientación en la selva colombiana cambia el registro, ya que todo lo demás es exactamente igual, desde la pareja joven hasta la madre coraje que defiende a su niña y que sólo así logra empatizar con la misión vengativa de los fantasmas. Para ser honestos, también es cierto que la cinta no hace grandes esfuerzos por ocultar nada de esto, así que supongo que es muy consciente de su general medianía.

Y ese es precisamente el problema: no hay nada aquí que no hayamos visto antes y mejor hecho, pero la película tampoco es tan mala como para resultar memorable por los motivos equivocados. Su desarrollo es muy sencillo, su ambientación ni siquiera es interesante y su supuesto mensaje social es demasiado obvio e ingenuo para tocar cualquier fibra. Si queréis ver algo en este estilo pero mucho mejor llevado a cabo, una gran recomendación es la muy superior El espinazo del diablo (2000), de Guillermo del Toro, esta incluso contada desde una perspectiva infantil que, honestamente, le habría venido mucho mejor a la cinta de la que hablamos hoy.

lunes, febrero 20, 2017

Reseña: The Wailing (2016)

Un policía de una pequeña comunidad rural surcoreana investiga una serie de asesinatos inusuales por su carácter aparentemente arbitrario y por su tremenda violencia. Al principio se sospecha que estos crímenes pueden estar ligados a una rara enfermedad que se va apoderando del pueblo, pero pronto empieza a asomar la posibilidad de que tengan un origen sobrenatural, y nuestro policía protagonista debe darse prisa una vez que el terrible mal comienza a atacar a su pequeña hija. Hasta aquí la trama de The Wailing (2016), nuevo gran éxito del horror surcoreano, parece algo convencional, y de hecho varios de sus elementos recuerdan a otros éxitos del pasado en el cine de género de su país (tales como su estructura de thriller policial con un protagonista moralmente ambiguo). Nada más lejos de la realidad: su director Na Hong Jin ya era un nombre establecido para el momento de este rodaje, y su película de poco tiene que ver con el lado más comercial del cine de terror asiático que estamos acostumbrados a ver.

Digo todo esto porque The Wailing es una película que me vino recomendada por todos lados. Apareció en varias de las listas con lo mejor del 2016, y prácticamente todo el que la ha visto se ha deshecho en alabanzas hacia un trabajo que, lo confieso, ha puesto a prueba mi paciencia en más de una forma. El resumen que he hecho arriba en el párrafo anterior definitivamente no le hace justicia porque a medida que la trama se va adentrado en lo sobrenatural cobra una nueva dimensión que introduce muchos elementos nuevos, la mayoría girando en torno a un misterioso hombre japonés que vive cerca del pueblo y a quien Na Hong Jin convierte en la excusa perfecta para meter varias referencias a la tradición sobrenatural de la cultura budista/oriental. Todo esto hace de la cinta un trabajo muy interesante a nivel cultural y atractiva para aquellos que busquen un trabajo distinto alejado del tratamiento que el cine más convencional por lo general le da a este tipo de temas. 

Sin embargo, lo que me refería en cuanto a paciencia tiene que ver con la propia estructura de la película: en un esfuerzo por adentrarse en la evolución del protagonista (inepto, fallido y moralmente cuestionable como lo son la mayoría de los "héroes" de estos policiales surcoreanos) y en los elementos sobrenaturales de su trama, la cinta se hace excesivamente larga y reiterativa. Con 2 horas y 36 minutos, es una de las cintas de terror más largas que he visto en toda mi vida, y su duración se siente porque en ocasiones me pareció interminable y es sólo al final cuando sus elementos sobrenaturales realmente se desatan en un clímax que, eso sí, es muy bueno y será lo que al final todo el mundo recuerde. Es una lástima que para llegar allí haya tenido que pasar por todos aquellos silencios, planos del bosque y minutos de duración de algo que perfectamente habría podido durar menos.

De manera que no salí lo que se dice demasiado impresionado con The Wailing, aunque en este caso es probable que las muy altas expectativas que tenía hayan afectado mi experiencia. Lo digo porque casi todas las reseñas que había leído hasta la fecha la ponían prácticamente como la nueva Ring (1998) y al final ha resultado ser otra cosa. Sé que parece que estoy contradiciéndome porque hace poco dije que estaba más interesado en ese cine de terror lento, aburrido y atmosférico del que esta película parece formar parte, pero este caso en particular me pareció demasiado extremo y lejano para mí gusto, aunque ciertamente interesante de ver.

martes, enero 24, 2017

Un mundo propio

No llegué a anunciarlo nunca por aquí, pero desde hace poco más de un mes está disponible en Internet mi nuevo atrevimiento narrativo, titulado Un mundo propio. Se trata de algo un poco alejado de los géneros que suelo tratar, una pieza sci-fi sobre realidad virtual e invasiones alienígenas con algún que otro toque de horror, pero a pesar de lo lejos que me toca estoy muy orgulloso del resultado y les invito a que le echen un vistazo y me dejen sus comentarios en esta ficha de Goodreads que le hemos montado.

El relato está disponible en formato mobi y epub, por lo que se puede leer en cualquier dispositivo. Se puede descargar de forma gratuita en mi tienda de Selz, en Google Play, en Smashwords, en iBooks y en Lektu. También hay una versión para leer en línea en Wattpad

No suelo comentar mis trabajos por aquí pero creo que la ocasión lo amerita. Espero que os guste y, sea como sea, me encantaría saberlo.

La portada, por cierto, es obra del gran Raúl Gil, quien ha sido habitual visitante de esta casa desde hace muchos años, prácticamente desde el inicio.

domingo, enero 22, 2017

Reseña: Bajo la sombra (2016)

Si estás leyendo esto muy probablemente hayas visto Bajo la sombra (2016) incluida en numerosas listas de lo mejor del año pasado en materia de cine de terror. Si aquí no hicimos lo mismo fue en parte porque cuando la vimos allá por el verano pasado no nos dejó tan impresionados, al menos no inicialmente. De hecho, ha sido la insistencia de gran parte de la crítica mainstream la que nos ha animado a revisitarla y ver si efectivamente nos habíamos perdido una obra maestra. Aunque es cierto que este segundo visionado me ha revelado cosas que había pasado inicialmente por alto, sigo pensando que gran parte de la complacencia de la crítica ante esta película tiene que ver con su condición de producto foráneo alejado del círculo comercial tradicional, aunque la cinta en sí misma no sea muy innovadora.

Ambientada en el Teherán de finales de los ochenta, en pleno clímax de la guerra Irán/Irak (la película, sin embargo, no es iraní, sino una coproducción británica rodada en Jordania y con diálogos en farsi), en Bajo la sombra asistimos a la historia de una mujer que se refugia en un edificio junto a sus vecinos y su hija pequeña mientras su esposo es llamado al frente. A la amenaza constante de la guerra y el miedo a los misiles que aleatoriamente caen por la ciudad, se suma el peligro de una presencia demoníaca que parece haber llegado al edificio y fijado su objetivo en la niña, ante la mirada inicialmente incrédula de la madre quien poco a poco se va quedando sola a medida que el edificio se vacía y sus inquilinos huyen de la ciudad en ruinas.

La idea es muy buena, y a su favor tengo que decir que lo mejor que tiene la película es su guión, redondo y prácticamente perfecto en cuanto a estructura, sin momentos de relleno y con una genuinamente interesante progresión del hecho terrorífico. La idea de la guerra que poco a poco va cercando la ciudad es maravillosa porque realmente existe la sensación de que hay un peligro inminente que se acerca y que hace más urgente la huida de los personajes. Pero al mismo tiempo, el progresivo deterioro del edificio y la manera como se va quedando despoblado dan la sensación de otro peligro que acecha dentro de la vivienda y al cual no es tan fácil eludir. Al igual que como ocurría en Paranormal Activity (2009), el paso del tiempo se manifiesta en la repetición cíclica de ciertos elementos, en este caso la alerta de bombardeos que obliga a los inquilinos a refugiarse en el sótano durante unas horas, escena en la que cada vez que se repite hay menos gente. Esta imagen por sí sola ya contiene toda la información que necesitamos saber acerca de la situación por la que pasan los protagonistas, y está muy bien llevada en una película que en general está casi desprovista de datos inútiles: no hay ningún misterio del pasado por resolver y las "reglas" que gobiernan a la presencia demoníaca son muy básicas y están muy bien delimitadas.

Con todo y eso no es una película que yo pondría entre las mejores del año, ya que a pesar de que me ha gustado tampoco es que ofrezca nada que no hayamos visto antes en materia de cine de terror. En muchos aspectos, me recordó mucho a la japonesa Dark Water (2002), con la que tiene en común muchas cosas a nivel de ambientación y de historia, tales como su premisa de madre coraje, la idea del padre ausente y el deterioro progresivo del edificio como símbolo de lo sobrenatural (en Dark Water era una mancha de humedad en el techo y aquí una grieta en el techo). Aparte de eso, hay algunos momentos CGI un tanto pobres y el final es bastante apresurado y dejará a mucha gente con una sensación anticlimática algo molesta. Pero es sin duda una película muy buena y merece la pena por más que su reciente elevación crítica se deba (probablemente) a la tendencia que tienen algunas personas a sobreanalizar ciertas obras con el propósito de darles una intelectualidad que no necesitan. Un ejemplo de esto último es que algunas reseñas han destacado un supuesto subtexto político sobre las condiciones de la mujer en la sociedad iraní, cosa que honestamente pienso se trata sólo de un agregado superficial, sobredimensionado únicamente por el hecho de que el demonio parece ser un ente femenino. Pero sí, recomendada sin duda alguna.

miércoles, enero 11, 2017

Reseña: Before I Wake (2016)

A pesar de no ser la última en rodarse y de haber estado un tiempo perdida en un limbo esperando estreno, Before I Wake (2016) es la película más reciente de Mike Flanagan, un interesante director que hemos recomendado aquí muchas veces y que todavía, visto lo visto, tiene mucho que ofrecernos. Este largometraje, que originalmente estaba titulado Somnia (tengo entendido que incluso dejaron este título en varios países fuera de Estados Unidos) vendría a completar una especie de trilogía no-oficial de lo sobrenatural en concordancia con dos de sus trabajos anteriores, Absentia (2011) y Oculus (2014). Se trata, sin embargo, de una película muy distinta en la que incluso su clasificación dentro del género de terror queda en entredicho, siendo en cambio una especie de drama sobrenatural con algunos elementos de miedo. 

Este drama comienza con una pareja (Kate Bosworth y Thomas Jane, a quién últimamente estoy viendo en cuatro de cada cinco estrenos de terror comerciales) que ha perdido a su hijo en un trágico accidente y que decide adoptar un niño, sólo para descubrir muy pronto que este crío tiene una muy extraña habilidad: la facultad de materializar sus sueños cuando duerme. El problema, y algo que sin duda podéis anticipar tratándose de una película de este género, es que las pesadillas del joven Cody también se manifiestan en el mundo real, en ocasiones con terribles resultados. 

La idea de la que parte es muy buena, y lo bueno es que una premisa tan atractiva como esta está bien aprovechada ya desde el principio, sobre todo evitando la trampa usual en este tipo de historias al hacer del niño alguien consciente de su poder y que desesperadamente intenta ser "normal", al mismo tiempo revirtiendo uno de los principales miedos infantiles como es el miedo a la oscuridad y a esa hora justo antes de dormir donde todo es posible. Aquí ocurre al revés: el verdadero peligro tiene lugar durante el sueño, lo que al principio puede parecer una vuelta a los preceptos de Pesadilla en Elm Street (1984) pero al contrario se muestra como algo nuevo y una idea bastante original que da para mucho juego. También a diferencia de muchas otras películas, los padres adoptivos de Cody no tardan mucho en descubrir las habilidades del niño e incluso surge una muy interesante subtrama acerca del aprovechamiento de sus poderes en una forma que casi califica como explotación sentimental. Es en general un guión con unas ideas muy buenas.

Donde quizás esté el ángulo decepcionante, para algunos, es que no estamos realmente ante una película de terror sino ante una obra de fantasía oscura con un mayor hincapié en el lado dramático de los protagonistas, la pérdida del ser querido y la presencia en todo esto de un "monstruo" que en cierta medida representa el dolor de esa pérdida. En muchos sentidos me recordó mucho a Mamá (2013), aquella producción de Guillermo del Toro que ya reseñamos tiempo atrás y con la que comparte tanto sus fortalezas como sus principales problemas; al igual que en aquella película, el monstruo del que hablamos aquí está sobrexpuesto, se muestra prácticamente desde el principio y cada vez que aparece lo vemos, por lo que resulta cada vez menos inquietante. Mucho más tenebroso, en cambio, es el ambiente creado por algunos de los momentos más "felices" de la película, especialmente todo lo que tiene que ver con el recuerdo del hijo muerto. Algunas de esas escenas son sin duda las más terroríficas y memorables de todo el conjunto. 

Al igual que como suele ocurrir en el cine de Flanagan, el final es lo mejor de todo porque se niega a dejarle todo masticadito al espectador y es, en cambio, bastante ambiguo en cuanto a su resolución. En muchos aspectos es un final "feliz" pero ciertamente no es un final "fácil". Al menos carece del cinismo fatalista que suele impregnar la mayor parte del cine de terror de hoy en día, a pesar de que ocurren cosas terribles. En definitiva, es una muy buena película que por desgracia no parece haber tenido mucha repercusión, quizás por haber sido vendida como una película de miedo y por haber retrasado su estreno considerablemente debido a la quiebra de su distribuidora en Estados Unidos.

lunes, enero 02, 2017

Reseña: Poltergeist (2015)

Recuerdo que el de Poltergeist (2015) fue uno de esos remakes que se anunciaron durante muchos años; casi una década llevaba escuchando sobre él hasta que finalmente se estrenó, y no fue hasta que vi el primer trailer que acepté que, efectivamente, se haría realidad. El avance no me dejó lo que se dice muy impresionado, pero le di el beneficio de la duda al ver que su elenco contaba con Sam Rockwell, un actor muy bueno poco dado a prestarse al tipo de producción banal que la cosa auguraba. Al final, resulta que las impresiones iniciales no iban demasiado desencaminadas: esta nueva versión del clásico de Tobe Hooper hecho 32 años después es un remake bastante superficial y sobre todo innecesario ya que decide tomar el camino fácil de cambiar muy pocas cosas con respecto a su antecesora, y los cambios que sí acomete son todos para peor.

La historia es exactamente la misma: una familia en dificultades económicas se muda a una casa en los suburbios y poco a poco descubre que su nuevo hogar está embrujado. Tal como en la cinta del 82, la irrupción de lo sobrenatural en el hogar familar es al principio benévola, para luego ir adquiriendo tintes cada vez más oscuros cuando resulta obvio que los fantasmas desean apoderarse de la pequeña niña de la familia, quien es pronto secuestrada por los espíritus y arrastrada a otra dimensión donde deberá ser rescatada por sus padres, con la ayuda de investigadores paranormales que conforman el lado puramente esotérico del argumento.

En su favor debo decir que en esta nueva entrega hay un intento sincero por hacer una versión moderna de Poltergeist (1982), sólo que siguiendo la filosofía de gente que piensa que la definición de "moderna" es simplemente volver a hacer la misma película amplificando aquellos elementos superficiales de la original, es decir los efectos especiales. Esto también significa que todos aquellos detalles que en la original eran mostrados con sutileza y ambigüedad aquí son arrojados a la cara del público de forma explícita. El mejor ejemplo de esto que estoy diciendo es algo que ya sabía iba a ocurrir desde mucho antes: en esta nueva versión, a diferencia de la original, llegamos a ver el mundo de espíritus al que es arrastrada la hija menor, por supuesto en toda su gloria CGI y en tres dimensiones. El imaginario de esta zona fantasma es, además, tremendamente convencional, lo que delata el abandono de esta nueva película de los preceptos esotéricos "new age" que tanto caracterizaron a la cinta original en su contexto de los ochenta. Aquí, por el contrario, el investigador paranormal interpretado por Jarred Harris es mucho menos interesante que Zelda Rubinstein, quien se convirtió en la imagen más identificable de la saga original junto con la pequeña niña, quien también es mucho menos memorable en esta ocasión. 

Pienso aún así que la mayoría de la gente rechazó este remake por los motivos equivocados. A juzgar por las expectivas que despertó antes y después de su trailer, casi todo lo que leí al respecto fue un cúmulo de prejuicios ante lo que intuían sería sólo un entretenimiento familiar cargado de efectos especiales. Dichas quejas eran un poco absurdas porque, tal como comentábamos al reseñarla hace un tiempo, la original era exactamente eso: un espectáculo de efectos con una trama sobrenatural que nunca llegaba a ser completamente de terror sino más bien de asombro hacia lo Desconocido. En esta, todos estos elementos están suavizados a excepción de los efectos, y aunque la película sí que intenta por momentos ser terrorífica de la manera más barata posible (léase el payaso malévolo y cierta escena con un taladro), todo se siente muy desganado y tremendamente superficial, con lo que incluso la subtrama de los apuros económicos de la familia, que parecía que sería importante al principio, es dejada pronto de lado.

Esta nueva versión de Poltergeist es poco más de lo que esperaba, y verla sólo me hizo sentir una mayor reverencia hacia la original de 1982, que todavía se mantiene vigente como una muy buena historia con la que iniciar a los más jóvenes en el cine de terror. Esta en cambio se siente como otro ejemplo más de un horror mainstream plagado de sustos típicos y fantasmas agresivos con niños de por medio, con todo bien explicado y que difícilmente será recordado después.