miércoles, febrero 03, 2016

Reseña: Poltergeist 3 (1988)

Gary Sherman, director conocido por películas de terror como la británica Death Line (1972) o la muy recomendable Dead and Buried (1981), dirige y co-escribe esta tercera entrega de la saga Poltergeist realizada ya en los albores de los noventa, con intenciones mucho más claras en su tentativa de ser una película de terror al uso. Estas dos cosas, la presencia de Sherman como director y el ángulo terrorífico, deberían haber bastado para asegurar el éxito de Poltergeist 3 (1988) pero por desgracia no fue así. Aquellos que la conozcan saben que desde el momento de su estreno fue considerada como la peor de la saga y una de las más problemáticas secuelas que jamás se hayan realizado. En mi caso particular había olvidado gran parte de ella salvo algunas escenas puntuales, por lo que verla de nuevo ha sido todo un redescubrimiento, porque honestamente no la recordaba tan terrible.

Una cosa que sí resalta a la vista es que el argumento de esta tercera entrega intenta de forma muy obvia repetir aquellos elementos exitosos tanto de Poltergeist (1982) como su secuela de apenas dos años antes, hasta el punto de que podemos fácilmente hablar de una trama que es una mezcla de las dos películas anteriores: nuevamente la historia gira en torno a la obsesión de los fantasmas por la pequeña Carol-Anne (único personaje de la familia original que regresa en esta ocasión) y el acoso por parte del espíritu del maligno reverendo Kane que habíamos conocido en Poltergeist 2 (1986). La acción tiene lugar esta vez en un inmenso y moderno edificio donde Carol-Anne ha venido a pasar unos meses con sus tíos, pero el cambio de escenario es lo de menos porque se repiten muchos de los giros narrativos de la primera película: el ataque de los fantasmas, el rapto de la niña hacia un universo paralelo, y el regreso de la mística Tangina (nuevamente interpretada por Zelda Rubinstein) que de nuevo debe ayudar a la familia a rescatar a la pequeña a través del siempre redentor poder del amor. En este sentido es prácticamente la misma película del 82 y habrá pocas sorpresas para aquel que la conozca.

La principal diferencia se encuentra esta vez en un mayor énfasis en los aspectos de terror que la historia propone, pero curiosamente se hace desde una propuesta estética diferente de las entregas anteriores: el escenario del edificio lleno de espejos y el constante juego que estos ofrecen son probablemente lo más interesante de la película y un ejemplo de terror de estética surrealista tremendamente similar a lo que se venía haciendo con la saga de Pesadilla en Elm Street, la cual todavía para 1988 estaba en plena forma en cuanto a popularidad. A pesar de que el argumento se mueve a trompicones y que sus giros son poco originales al estar prácticamente calcados a los de la primera parte, esta estética le da a la cinta una sensación de irrealidad que se convierte en su única seña de identidad propia y es algo al menos digno de ver. Por otro lado, es difícil ignorar lo atropellado del argumento y algunos momentos sonrojantes producto de un guión muy poco trabajado y unas decisiones francamente insólitas. Choca muchísimo, por ejemplo, que Heather O'Rourke se vea evidentemente mayor que su personaje de Carol-Anne, aunque intentan (sin éxito) hacerla parecer más pequeña de lo que es. Tampoco ayuda que la película trata de hacer ruido y acudir al recurso fácil de personajes histéricos e irracionales que gritan el nombre de Carol Anne en 121 ocasiones (alguien en IMDB las contó). 

Aunque sería injusto pasar por alto el hecho innegable de que esta fue una producción con muchos problemas que se retrasó en varias ocasiones debido a diversos contratiempos que normalmente habrían dado al traste con toda la producción, como el hecho de que Zelda Rubinstein abandonara el rodaje debido a la muerte de su madre, a lo que debemos sumar, como todos sin duda sabéis ya, el fallecimiento de la propia Heather O'Rourke debido a una misteriosa enfermedad que se nota de forma trágica en el físico de la pequeña actriz. Insólitamente, ninguna de estas cosas fue considerada como un impedimento para los productores de Poltergeist 3, que editaron la película de tal forma que pudiesen terminar por los pelos una trama sin contar demasiado con sus dos actrices principales, dando como resultado una película muy pobre, plagada de problemas y francamente sin ninguno de los aciertos que las dos anteriores entregas consiguieron. Este desastre del que hablo es, de hecho, el principal motivo por el que esta película es conocida hoy en día, y tras verla de nuevo uno no puede sino entenderlo.

miércoles, enero 27, 2016

Reseña: The Veil (2016)

Uno de los primeros estrenos mainstream del año, The Veil (2016) nos llega además en el mes de enero, que es aquel que normalmente suele ver aquellos proyectos con los que hay pocas esperanzas. El fenómeno es real y hay hasta un artículo de Wikipedia sobre él, por lo que os imaginaréis que no guardaba lo que se dice muchas expectativas. Menos aún teniendo en cuenta algunas de las cosas que se ven ya de entrada como la presencia de Jessica Alba de protagonista, ya que el recuerdo del remake de The Eye (2008) está todavía muy fresco.

Y resulta que no: a pesar de tiene una gran cantidad de problemas y de que se queda corta en muchos de sus aspectos más interesantes, esta cinta de la que hablamos hoy no ha sido tan terrible como esperaba y de hecho me ha sorprendido en más de un punto. Si os estáis preguntando de qué se trata, digamos que es una especie de "secuela por defecto" de The Sacrament (2014), en el que un grupo de jóvenes cineastas ruedan un documental acerca de una secta religiosa, con la diferencia de que esta vez dicho rodaje se lleva a cabo después del suicidio en masa realizado por los acólitos y su líder, con la única superviviente de la masacre haciendo de guía en el lugar de los hechos. Al igual que en la ya citada cinta de Ti West, esta película también hace muy evidente su inspiración en la masacre de Jonestown, así como en otras historias de sectas chungas de los noventa como Heaven's Gate o el sitio de Waco, Texas. Lo interesante, sin embargo, en que en esta ocasión dichas historias son sólo el punto de partida para un relato de terror sobrenatural y no se queda meramente en la truculencia de un hecho ya de por sí bastante horrible. 

Una cosa a destacar es que a pesar de que la trama gira alrededor de un equipo de documentalistas, no estamos ante una película de metraje hallado, algo lógico ya que el elenco cuenta con demasiadas caras conocidas como para dar sensación alguna de realismo: Jessica Alba, Lily Rabe y Thomas Jane, quien se roba cada escena en la que aparece con una actuación histriónica y caricaturesca de un predicador sureño. Esto último es una suerte porque Jane le da a su personaje tanta vitalidad que termina contagiando el tono de una película por otro lado muy sobria y que no tiene ningún otro personaje realmente interesante. Lo que sí me pareció destacable, sin embargo, es el argumento, una historia de un muy marcado estilo lovecraftiano que mezcla ciencia y magia y que sigue muchas de las estructuras, temas y giros narrativos del autor de Providence. Pero es que además la trama es interesante y nos mantiene con expectativas hasta el final a pesar de que la mayoría de sus giros se ven venir a leguas y el desenlace es tan descabellado que se vuelve un poco ridículo. Otra cosa que se le podría criticar es la forma en que emplea el recurso narrativo de las películas antiguas, presentadas como simples flashbacks que rehuyen de la estética de metraje hallado pero que tampoco parecen proponer una alternativa visualmente atractiva. 

Con todo y eso The Veil es una película interesante, ciertamente muy superior a la mayoría de estrenos de terror que suelen llegar en enero, y me atrevería a decir que la mayor parte de sus problemas tienen que ver más bien con las limitaciones obvias de una cinta de terror comercial, porque este mismo argumento en manos de realizadores más arriesgados y menos condescendientes habría dado un resultado tremendo. Por cierto: hace poco leí una noticia en la que se comentaban sus sospechosos parecidos con una famosa novela gráfica de El Torres, y aunque no he leído aún la obra a la que hacen referencia, por la sinopsis me ha parecido que cuenta una historia completamente distinta y es sólo el título en lo que coinciden, pero en cuanto a este punto quizás haya alguien mejor informado que yo. En definitiva, lo que sí está claro es que esta cinta de la que hablamos hoy no cambiará la vida de nadie, pero me ha sorprendido de forma muy positiva teniendo en cuenta el panorama que se suele ver en estos meses.

domingo, enero 24, 2016

Reseña: The ABCs of Death 2 (2014)

En el género de terror las secuelas lo suelen tener difícil, y sin embargo The ABCs of Death 2 (2014) tiene todos los elementos necesarios para convertirse en una franquicia de éxito. Después de todo, la propuesta de esta cinta de antología es tan extrema pero a la vez tan variada que se hace reutilizable prácticamente hasta el infinito. La libertad creativa que tienen sus directores hace que las posibilidades sean prácticamente infinitas por lo que en teoría podríamos estar viendo nuevas entregas de esta saga hasta cansarnos. Precisamente con esta idea en mente pude por fin ver esta segunda parte, y si no lo había hecho hasta ahora es por un motivo muy sencillo: quería esperar a poder hacerlo en un formato que me permitiera parar la película cuando quisiera. Finalmente ha sido así, y tal como esperaba he terminado viéndola en dos tandas.

Al igual que su antecesora, The ABCs of Death 2 consta de 26 historias breves, cada una inspirada en una letra del alfabeto y dirigida por un reconocido o sonado realizador que por lo general se asocia al cine de miedo. Los estilos son muy variados precisamente porque sus directores tuvieron absoluta libertad creativa a la hora de llevar a cabo su visión, y por lo tanto hay desde historias clásicas con comienzo, medio y final hasta trabajos más experimentales sin diálogos, aunque debo decir que la mayoría de los relatos esta vez son más accesibles que en la primera parte. La experiencia para muchos de estos directores tuvo que haber sido positiva porque hay varios nombres que repiten tras la primera parte, además de las muchas caras nuevas. Al igual que como ocurría con la anterior, el nombre del director y el título se mencionan al final de cada episodio, por lo que parte del juego es tratar de adivinar quién es el realizador detrás de él, cosa que en muchas ocasiones es posible gracias a detalles como el tipo de historia o el elenco.

En cuanto a la película en sí, es fácil hablar de ella debido a que es muy similar a la primera parte, aunque a mi gusto la propuesta pierde un poco de frescura y no tiene episodios tan memorables como tenía la primera. Con todo y eso hay algunos muy buenos, y el que han escogido para dar cierre a la historia es particularmente destacable. Hay asimismo (o al menos me ha parecido notar) un mayor énfasis en directores europeos, lo que parece ser un esfuerzo por dar algo de variedad a la cinta a pesar de que repiten muchos de los que hicieron las piezas más notables del primer The ABCs of Death (2012). 

Eso es todo lo que puedo decir, en realidad. Sigo pensando que 26 relatos son demasiados para aguantar de una sentada y eso causa que muchos terminen diluyéndose en tu cerebro para dar paso a los segmentos realmente interesantes, pero la propuesta ha calado y puedo asegurar que en formato doméstico la experiencia gana y mucho. Al final de los créditos sus responsables auguran una tercera entrega que supuestamente se iba a estrenar este año pero por lo visto no va a poder ser; hace cerca de un año sus creadores soltaron la noticia de que es escaso rendimiento de esta segunda entrega y el gran número de descargas ilegales que había sufrido hacía poco probable que se volviera a asumir un riesgo de este calibre, así que por lo visto tocará continuar con otras obras de antología quizás más redondas en algunos casos, pero definitivamente menos ambiciosas. 

sábado, enero 23, 2016

Tres tristes trailers 41

Esto me ha pillado por sorpresa, porque realmente llegué a pensar que no iba a ocurrir. Resulta que estaba equivocado, y 2016 será el año del estreno de 10 Cloverfield Lane, secuela de la muy popular Cloverfield (2008), la cual ya reseñamos en esta página en su momento. Fiel al poco convencional marketing de la primera parte, su primer trailer ha llegado de la nada y muestra muy poco, tanto que os juro que el único motivo por el cual sé que estamos ante una secuela de aquella película es porque así lo han confirmado sus propios responsables. El avance, sin embargo, ya perfila algunas cosas como el abandono del formato de metraje hallado y la presencia de actores establecidos como la siempre bienvenida Mary Elizabeth Winstead y el incombustible John Goodman. Esta caerá seguro.

Otra sorpresa ha sido El bosque de los suicidios (en inglés The Forest), aunque sea por motivos distintos. El avance y todo lo que le rodea parece augurar una típica producción de terror mainstream de las que normalmente se estrenan en enero, que es cuando los estudios de Hollywood sacan la basura. Y sin embargo, las primeras reseñas que he leído de ella no la ponen mal. El argumento es también algo que me extraña que no haya sido tratado antes: una chica que busca a su hermana perdida en el bosque de Aokigahara, una foresta a los pies del monte Fuji en Japón donde por lo visto ocurren más de cien suicidios al año. La película además viene acompañada de polémica ya que por lo visto su argumento y título parecen haber sido casi calcados de la novela gráfica de Juan Antonio Torres y Gabriel Hernández, quienes por supuesto no han recibido reconocimiento alguno. No he leído la obra así que no puedo hablar de la veracidad de estas afirmaciones, aunque esto honestamente es tema aparte.

Y finalmente, como no podía ser de otra forma, lo más esperado por mí es el regreso de James Wan al terror con The Conjuring 2, secuela de una de mis películas de terror favoritas de los últimos años y que esta vez tiene a los Warren investigando el caso del poltergeist de Enfield, una muy conocida historia "real" de fantasmas que quizás os suene porque ha sido la base de otras obras del género de terror, destacando en lugar especial el telefilme británico Ghostwatch (1992). Honestamente no espero que Wan pueda mantener el mismo nivel que consiguió con su película anterior, pero con que esté a la altura de lo que estamos viendo en el trailer y nos ofrezca terror sobrenatural sin ironía ni ese distanciamiento cínico que es tan común hoy en día, me conformo.

martes, enero 19, 2016

Reseña: Cuernos (2014)

Nada más empezar Cuernos (2014) ya es fácil darse cuenta de que no estamos realmente ante una película de terror. Por más que el imaginario diabólico haya sido su principal carta de presentación, esta cuarta película hollywoodense de Alexandre Aja (y la primera que no es un remake de una obra anterior) muestra una estética colorida y brillante que la asemeja más a un cuento de hadas marcado por un romance trágico, la historia de un joven locutor de radio acusado de haber asesinado a su novia y a quién de la noche a la mañana le empiezan a crecer unos extraños cuernos de macho cabrío que por algún motivo nadie parece encontrar fuera de lo común. Pronto descubre que esta inusual mutación tiene algunos efectos curiosos: de repente puede ver los secretos más oscuros e inconfesables de todo aquel que entra en contacto con él, convirtiéndose así en la encarnación misma del Mal con el que todos lo identifican. 

Cuernos también sonó en su momento por ser otro de los intentos del actor Daniel Radcliffe de dejar atrás su pasado como estrella de la saga de Harry Potter, por mucho que esta película guarde en su trama ciertas similitudes de tono con aquel relato de hechiceros. La magia, de hecho, es un componente esencial de la película de la que hablamos hoy; nunca termina de explicarse del todo la extraña condición del protagonista, y el argumento da por sentado que tanto los personajes como el público deben aceptar su mutación y los poderes que poco a poco va desarrollando. Aunque debo confesar que en mi caso el principal interés que tenía en verla residía en el nombre de su director y en la novela de Joe Hill en la que se basa. No he leído el libro, así que no puedo hablar mucho de las bondades de su adaptación, pero sí me ha sorprendido en cuanto a que no me esperaba para nada el tono que ha demostrado tener.

Esto último lo menciono porque antes de ver la película pensaba que me encontraría ante un trabajo mucho más oscuro de lo que ha terminado siendo: el elemento romántico no es simplemente un agregado, sino el verdadero centro emotivo del argumento, más aún que la idea de la venganza, el Mal o el "misterio" acerca del asesinato de la novia del protagonista. Lo pongo entre comillas porque la respuesta a dicha interrogante está cantadísima prácticamente desde el principio, no porque yo sea muy espabilado sino porque la cinta destaca muchos detalles que lo hacen tremendamente obvio, tanto que para cuando el misterio finalmente se resuelve la película decae un poco porque insiste en explicarnos y hasta mostrarnos cosas que ya sabíamos o que directamente resultan redundantes a estas alturas, como por ejemplo ese innecesario flashback que muestra la terrible muerte de la chica en cuestión y que resulta una de los pocos momentos realmente oscuros de la película.

Más una historia de amor fantástico que de terror al uso, Cuernos tiene algunas cosas interesantes, sobre todo al principio cuando vemos los efectos que la transformación del prota tiene sobre el resto de personajes. Por desgracia sus dos horas de duración se me hicieron un poco largas, los personajes están tratados de forma muy desigual en cuanto a interés, el final se hace muy predecible, y la actuación del propio Daniel Radcliffe muestra muchos de esos habituales manierismos suyos que hacen que no termine de convencerme como actor. Es una cinta que demuestra entre otras cosas la inmensa capacidad de adaptación de Alexandre Aja, que no ha parado de hacer trabajos muy distintos entre sí, pero a mi juicio se me ha quedado algo corta. 

domingo, enero 10, 2016

Reseña: February (2015)

A pesar de que ocupó el segundo lugar en nuestro podio de terror del año pasado, es muy probable que la mayoría de los que leen estas líneas no hayan tenido todavía la oportunidad de ver February (2015). En tal caso, sirva este texto para poneros sobre aviso y que no dejéis pasar uno de los trabajos de horror más interesantes (al menos para mí) de tiempos recientes, una película minimalista y nada convencional que esconde bajo su apariencia de thriller psicológico varios temas que hemos tocado en el blog en más de una ocasión. Los lugares comunes que puede presentar se refieren más a los ya conocidos arquetipos de producción y estética del horror indie que a cualquier cliché que pueda presentar su argumento.

En su debut como director, el guionista Osgood Perkins (hijo por cierto del actor de Psicosis (1960), Anthony Perkins) construye un relato íntimo de dos jovencitas en un internado femenino que, por motivos distintos, se quedan solas en el inmenso colegio durante las vacaciones de invierno. Una de ellas buscará aprovechar ese raro momento de libertad mientras la otra, mucho más tímida y retraída, comienza a sospechar de una siniestra presencia en las paredes de la institución, algo relacionado con un misterioso crimen del pasado ocurrido en esos mismos pasillos. Dicho así el argumento parece algo sumamente común y ciertamente pudo haberse abordado de esa manera, pero Perkins monta por el contrario una historia nada condescendiente hacia el público y muy sutil en su tratamiento del horror, dando prioridad a una atmósfera cargada de silencios, pasillos oscuros y una tenebrosa caldera donde se esconde aquello de lo que la protagonista intenta escapar y no puede. 

Si me convenció tanto February ha sido no sólo por este tratamiento inusual del horror sino también por ciertos temas recurrentes en este tipo de cine y que por lo general me atraen mucho: el siniestro ambiente colegial, la soledad como preámbulo de la locura y un subtexto de satanismo urbano que está tratado de forma más inteligente de lo normal. Sobresaliente además la actuación de sus protagonistas, aunque estoy seguro de que la inclusión de estrellas televisivas en su elenco como Emma Roberts (American Horror Story) y Kiernan Shipka (Mad Men) obedece al inevitable reclamo comercial de una película que definitivamente no está dirigida a un público mayoritario.

Hablando de Emma Roberts, esta aparece como una tercera chica que viaja por carretera en una especie de huída hacia adelante cuyo propósito no se nos revela casi hasta el final y que constituye el principal juego argumental de la historia de la que hablamos hoy. Dicha revelación nos muestra además el verdadero tema de la película a pesar de que contiene una resolución un tanto efectista. En todo caso, y reconociendo además mi subjetividad ante los arquetipos que se muestran aquí, February ha sido un descubrimiento que no esperaba, y una que recomiendo ampliamente. 

jueves, enero 07, 2016

Reseña: REC 4: Apocalipsis (2014)

Iniciando el año con una que tenía pendiente desde hace ya mucho tiempo: REC 4: Apocalipsis (2014) es la entrega final de la que probablemente sea una de las sagas más populares del cine de terror español de los últimos tiempos. De entrada saben todos los que se pasan por aquí que la primera REC (2007), dirigida por el duo Jaume Balagueró/Paco Plaza es además una de mis cintas de horror favoritas, y un proyecto muy exitoso que salió prácticamente de la nada. La segunda entrega, REC 2 (2009) fue muy similar en cuanto a estilo y como secuela debo decir que funcionó bastante bien. REC 3: Génesis (2012) rompió con la tradición no sólo abandonando el formato de metraje hallado de las dos entregas anteriores sino además separando a la pareja de directores de sus predecesoras (sólo Paco Plaza dirigió en aquella ocasión) y al mismo tiempo haciendo de su película una precuela y dándole un muy agradecido toque de comedia que la convirtió en una rareza muy destacable. Para esta cuarta cinta, dirigida esta vez por Balagueró en solitario, el regreso de su protagonista Ángela Vidal prometía una vuelta al horror de la original, un cierre de la historia que había quedado abierta en la segunda entrega y un tono épico que se intuía por la palabra Apocalipsis en el título.

Al final nada de eso ha parecido tener mucha importancia, y lo cierto es que más allá del retraso de una secuela que (honestamente) llega a destiempo, REC 4 ha terminado por ser una gran decepción muy alejada de todas las especulaciones que me había hecho sobre ella. Pero es una decepción no porque Balagueró haya decidido no darnos una continuación de la trama de posesiones diabólicas que ya perfilaba en la segunda REC y abordar en cambio una historia distinta, sino porque el resultado es una cinta tremendamente convencional que desprecia prácticamente todo el legado de sus antecesoras y construye en cambio un remedo barato de una peli de zombis en un barco, con sus personajes en un muy predecible estado de sitio y un tratamiento cutre de sus posibilidades al rendirse a una superficial película de acción en alta mar. Es básicamente una producción de The Asylum rodada en España, perezosa y casi en piloto automático hasta su final.

Mientras la veía lo único que conseguía preguntarme era qué intención existía realmente al hacer esta película, si había alguien que efectivamente quería abordar esta secuela tal como lo han hecho. Después de todo, la segunda entrega ya dejaba asomar en su final un conflicto muy específico que se auguraba como algo grande, con el demonio habitante de la niña Medeiros escapando a la ciudad y Ángela Vidal convertida en villana. Nada de eso ocurre aquí: por el contrario el argumento vuelve en cierto modo a la casilla uno al situar la acción en el espacio reducido de un barco en alta mar. Aparte de eso, el guión hace grandes piruetas para (inexplicablemente) volver a hacer de Manuela Velasco la heroína a pesar de que se pasa gran parte del metraje sin hacer nada y es sólo en los últimos minutos cuando su personaje toma realmente la iniciativa de algo. Por supuesto el formato de metraje hallado y la perspectiva cámara en mano ha sido completamente abandonada en favor de una estructura de película de acción muy básica y sobre todo muy predecible, con giros narrativos imposibles y varias escenas que buscan emular cintas mucho mejores, desde La cosa (1982) de John Carpenter hasta la propia REC original.

En realidad el problema de la cinta se resume muy fácilmente: lo que prometía ser una gran franquicia se ha cerrado con su entrega más convencional, con un nivel de calidad muy inferior a todas sus predecesoras, y hasta el punto de que muy probablemente estemos hablando también del trabajo más pobre en la carrera de Jaume Balagueró, cuyo estilo no encuentro aquí por ningún lado. El abandono de los elementos más interesantes de la saga y la rendición a un género fácil y a una historia simplona con efectos especiales baratos y acción confusa es algo que sólo me puedo explicar si considero que esta fue una secuela que llegó demasiado tarde cuando el interés por la saga ya había decaído. Es una lástima porque había un gran potencial que se ha dejado perder aparentemente sin motivo alguno.

jueves, diciembre 31, 2015

Brevísimo ránking de horror del 2015

Llega el fin de año y parece ser que las listas son menos populares que nunca, pero también es cierto que es muy difícil romper con una de las tradiciones más nobles de Horas de oscuridad: el ya conocido trío de largometrajes que considero necesario destacar de este 2015 que se acaba hoy. A pesar de que digo lo mismo cada año, estos títulos que expongo a continuación no son sino una opinión muy personal acerca de las tres películas de terror que más me impresionaron durante los últimos doce meses, las que más se quedaron conmigo después de acabar los créditos. Una de ellas todavía no ha sido reseñada, pero lo será sin lugar a dudas en los próximos días. Por supuesto, y como vengo haciendo de unos años para acá, he incluido una mención especial para la película de terror favorita de los lectores. Así que no perdamos el tiempo, y resolvamos este misterio.

POSICIÓN No. 3

La tercera posición de este ranking va curiosamente para una de las primeras que vimos este año, la cinta alemana German Angst, un compendio de tres historias de terror ambientadas en Berlín y realizadas por tres directores distintos. Esta cinta de antología fue una de las experiencias menos sanas que tuve este año, aunque debo advertir desde ya que no es una historia de terror convencional. Mención muy especial para el tercero de sus relatos, Alraune, una historia de horror y sexualidad que me ha hecho querer volver a revisar las pesadillas estéticas de los maestros del terror italiano. Muy recomendable sin duda.

POSICIÓN No. 2

En la segunda posición se encuentra una que todavía no he reseñado, pero que es sin duda otra de las que más me han impactado este año. Se trata de February, una minimalista historia que mezcla varios de mis temas favoritos en el cine de terror como la locura, el aislamiento y las sutiles (o no) muestras de satanismo urbano. Algunos de vosotros ya habéis podido verla sin duda en festivales, y puede que lo hermético de su ritmo y su propuesta la aleje de las salas comerciales a pesar de que cuenta en su elenco con nacientes estrellas femeninas de la tele como Emma Roberts o Kiernan Shipka. De todas formas, si tenéis la oportunidad no la dejéis pasar.

POSICIÓN No. 1

Y en la primera posición, una que no tuve que pensar muchos. Como ya sabéis si habéis leído mi muy entusiasta reseña. Krampus ha sido una de las mayores sorpresas que me he llevado este año, y una muy buena manera de cerrarlo ya que con ella he descubierto la que para mí es un nuevo clásico navideño y una de las más destacables películas ubicadas a medio camino entre el horror y la comedia, perfectamente a la par de otras joyas juveniles como Gremlins o The Gate. La Navidad ya pasó, es cierto, pero buscadla y dadle una oportunidad.

MENCIÓN ESPECIAL

Finalmente, y tras una votación muy reñida, la elegida por los lectores de Horas de oscuridad como la cinta más destacable del año ha sido Crimson Peak, el último trabajo de Guillermo del Toro. La elección de esta película ha sido sin duda un gran acto de justicia ya que sabemos que su recepción comercial ha sido un tanto ambigua, e incluso a mí hubo algunas cosas que no me convencieron, aunque tiene más que ver en mi caso con ciertas ideas recurrentes en su director que no son de mi preferencia. El caso es que estamos ante una cinta muy fuera de lo común, y sólo por eso ya vale la pena acercarse a ella. Los lectores también parecen haber estado de acuerdo con esto ya que le dieron el 21% de los votos, por encima de otros trabajos como La visita (16%), Krampus (14%) y The Final Girls (10%). Como nota curiosa, varios lectores propusieron como lo mejor del año a la cinta It Follows, olvidando quizás que ya la propusimos el año pasado y de hecho salió triunfadora en mi podio personal del 2014.


En definitiva, eso ha sido 2015. Ha sido un año difícil e irregular en cuanto a actualizaciones, pero salvo causa mayor aquí seguiremos, y espero que este año que viene sea el mejor para ustedes. Gracias una vez más por seguir aquí después de una década. Se dice rápido, pero es increíble.


martes, diciembre 29, 2015

10 de hace 10: The Ring 2 (2005)

Nota explicativa: "10 de hace 10" es el nombre de una nueva sección en la que re-visitamos diez películas estrenadas hace diez años, en la esperanza de ver qué tan bien (o mal) han envejecido. La idea es que consigamos publicar estas diez entradas durante el 2015, año del décimo aniversario de Horas de oscuridad. La inspiración para este invento la tenéis aquí.


Llegamos así (finalmente y en la raya) a la última entrega de este especial aniversario de diez películas de terror re-reseñadas diez años después de su estreno. El criterio seguido para esta última cita no resultará extraño para aquellos que hayan seguido este blog desde el principio: The Ring 2 (2005) fue la primera película que reseñé en Horas de oscuridad hace ya una década, la que comenzó todo, y una de las mejores cosas de este especial ha sido ver cómo han evolucionado tanto mis gustos personales como mi soltura a la hora de dejar caer párrafos acerca de lo que iba viendo. En el aspecto puramente cinematográfico, ha sido interesante reencontrarme con una película que no había vuelto a ver desde su lejano estreno (de hecho, nunca la había visto en versión original) y si bien mantengo muchas de las cosas que pensé en aquel momento, también hay otras que he descubierto apenas ahora y que debieron resultar obvias para mí en aquel entonces. 

Pero primero, como siempre, un poco de contexto. Quizás debo soltar esto de una vez para que los que me leéis tengáis una idea de cuales son mis prejuicios a la hora de abordar una película como esta: como todos sabéis bien, The Ring (2002) es una de mis películas de terror favoritas, incluso hoy en día. Considero que de todos los remakes americanos del horror oriental fue el único que se hizo realmente bien, e incluso me atrevo a decir que si tuviera que escoger una sola cinta de terror de la década del dos mil en base a lo que significó para mí y lo que me afectó en el momento en que la vi por primera vez, la versión de Gore Verbinski ocuparía sin duda ese lugar de honor. Es por eso que estaba esperando ansiosamente esta continuación a pesar de que la primera entrega ya había quedado más o menos cerrada y existían escasas posibilidades de continuar la trama. Sin embargo, este recelo se veía compensado con el hecho de que Hideo Nakata, el director de la Ring (1998) sería el encargado de dirigir esta continuación americana, por lo que al menos por ese lado la cosa prometía.

El resultado dista mucho de ser el óptimo. El tiempo transcurrido entre su estreno y ahora me ha hecho darme cuenta de hasta que punto The Ring 2 es no sólo una decepción sino una película muy pobre y una secuela muy mal planificada a pesar de que cuenta con algunos elementos que la hubieran podido hacer un éxito, no sólo la incorporación de Nakata al equipo sino también el regreso tanto de Naomi Watts como protagonista como de David Dorfman en el papel de su hijo, acosados unos meses después de lo ocurrido en la primera película por el espíritu vengativo de Samara Morgan. De entrada esto es el primer problema porque nunca se establece realmente el por qué de esa fijación específica con dos invididuos que en teoría no deberían ser sino otros supervivientes más de la maldición viral que se extiende a través de la cinta de vídeo de la primera película. El tema de la cinta, por cierto, es completamente abandonado en esta secuela en favor de una historia de fantasmas mucho más convencional, lo que no es sino la primera de las muchas faltas que la propia historia comete contra su ya establecida mitología y sus otrora muy bien definidas reglas; ahora por el contrario parece que Samara tiene habilidades que en su momento no tenía, y la película utiliza esos poderes de la peor forma posible a través de numerosos clichés y lugares comunes que hemos visto ya demasiadas veces.

El mayor de estos lugares comunes quizás sea el haber empleado muchas convenciones de otras películas a la hora de ir tejiendo la historia de Samara y su amenaza contra una madre y su hijo. Algunos de los detalles más significativos de la trama de The Ring 2 están literalmente calcados de clásicos como Poltergeist (1982), y tal como mencionábamos en la reseña original hace diez años, el enfrentamiento entre Samara y Rachel en el desenlace de la cinta tiene parecidos demasiado grandes con Dark Water (2002) (también dirigida por Nakata, por cierto) como para creer en una simple coincidencia. El resultado de todo esto es una película que no sabe muy bien a dónde va, no entiende su mitología y no aprovecha sus posibilidades. El único punto novedoso que ofrece es la por otro lado predecible profundización en los orígenes de Samara, apoyada por una Sissy Spacek desquiciada y demostrando por otro lado una cercanía mayor con los orígenes de la versión japonesa de lo que la primera película dejaba ver. Esta última idea es interesante pero está sugerida de forma muy vaga. Además, nada de eso importa al final, donde una vez más parece que lo crucial para derrotar a una amenaza sobrenatural es el poder del amor

Quizás lo que más lamenté en este segundo visionado fue comprobar cómo la dirección de Nakata no parece aportar absolutamente nada al resultado final. Todo en esta película, incluyendo la estética y los efectos especiales, resulta tremendamente convencional aún teniendo en cuenta el contexto mainstream en el que se estrenó, y la trama se mueve de forma demasiado lenta sin una dirección real de investigación como sí tenía la primera película, la cual por cierto es mucho más estilizada que esta. La secuela, por el contrario, es completamente plana y en muchas ocasiones me parecía estar viendo una cinta de mediados de los noventa. 

Si bien ya hace una década me pareció que dejaba mucho que desear, estaba dispuesto a dejar pasar muchos de los problemas de The Ring 2 tan sólo por el hecho de ser la continuación de una de mis películas preferidas. Ahora, diez años después, me doy cuenta de lo pobre que fue el resultado final de una secuela completamente innecesaria, que contradice sus propias reglas y desprecia gran parte del legado de la primera parte para echar mano de cosas que funcionaron en otras películas. Una muy leve mirada a los orígenes de la maldición no compensa el tedio general de una cinta considerablemente más lenta y aburrida, y aunque todavía no se me ocurre cómo se podría haber continuado una historia como la de la primera parte, sí pienso que tiene que haber habido una forma mejor de llevarla a cabo.

domingo, diciembre 27, 2015

10 de hace 10: La tierra de los muertos (2005)

Nota explicativa: "10 de hace 10" es el nombre de una nueva sección en la que re-visitamos diez películas estrenadas hace diez años, en la esperanza de ver qué tan bien (o mal) han envejecido. La idea es que consigamos publicar estas diez entradas durante el 2015, año del décimo aniversario de Horas de oscuridad. La inspiración para este invento la tenéis aquí.


De las diez integrantes de este especial de aniversario, La tierra de los muertos (2005) era aquella a la que tenía más ganas de volver, y las tenía precisamente porque la decepción que originalmente me llevé durante su estreno se ha visto opacada por el bajón de calidad que han sufrido los posteriores trabajos de George Romero, quien se ha visto de repente acorralado por el cambio en los tiempos e incapaz de revivir aquello que causó con sus primeras películas. Esta, su cuarta cinta de zombis, contiene en muchos sentidos el germen de los problemas en los que más tarde ahondaría, y es una lástima porque independientemente de las expectativas que generó, lo cierto es que hay aquí una valiente continuación y una cinta muy coherente con aquello que ya venía tratando en su trilogía de zombis anterior.

El tema ya lo conocen todos: a pesar de que en ningún momento se vendió oficialmente como una secuela, La tierra de los muertos tiene lugar en un futuro post-apocalíptico por lo visto posterior a los eventos de El día de los muertos (1985), mostrando otros personajes humanos que viven protegidos en una ciudad donde no sólo han recreado algo parecido a la civilización humana antes de que los muertos se alzaran, sino que incluso han revivido la por lo visto recurrente división de clases entre los ricos viviendo cómodamente en un rascacielos dotado de todos los lujos y una gran masa de pobres que sobrevive como puede en las barriadas de la superficie. Todo esto se va al garete cuando un conflicto entre humanos lleva la seguridad del recinto a una situación límite, y por si fuera poco los zombis han comenzado a apilarse en las afueras de la ciudad dispuestos a llevar a cabo un ataque final. Es aquí donde reside la novedad de la película de Romero: en clara continuidad con la entrega anterior, esta vez los muertos han comenzado a desarrollar cierto grado de inteligencia y son capaces no sólo de aprender sino también de comunicarse y trabajar juntos de forma consciente, con lo que ahora representan una amenaza mucho mayor.

Esta continuidad temática en la que los muertos vivientes se van haciendo cada vez más listos es sin duda alguna lo más interesante de La tierra de los muertos, y aunque no me atrevería a decir que es una idea realmente novedosa, sí que está muy bien llevada a cabo con el equilibrio perfecto entre horror y comedia (el necesario protagonismo que se le da a los zombis hace imposible tomarlos completamente en serio). Como es habitual en el cine de Romero, el subtexto político de esta historia de zombis está muy marcado, en ocasiones demasiado ya que ciertos elementos son referencias tremendamente obvias de la era Bush en la que la película se estrenó, no sólo la división entre ricos y pobres sino también el muy evidente paralelismo del conflicto humano con la (todavía vigente) Guerra contra el Terrorismo, con un John Leguizamo (actor que siempre me ha encantado y que en esta película está genial) haciendo de un muy explícito alter-ego ficticio de Osama bin Laden. Esta intencionalidad política puede que se le atragante a muchos y a otros les parezca ingenua por lo obvia y poco sutil que es, pero está en perfecta coherencia con el desarrollo de las cintas anteriores y resalta la idea principal de que el verdadero conflicto de la trama se da siempre entre los vivos.

Otro punto en que la película me sorprendió fue en el apartado técnico: no recordaba por ejemplo que el maquillaje de los zombis fuera tan bueno (es la película de zombis de Romero con mayor presupuesto hasta la fecha) y los efectos gore están muy bien realizados por mucho que Tom Savini ya no esté al mando. El ambiente de la película está muy logrado a pesar de que sus locaciones no se explotan mucho, y al igual que ocurría en las entregas anteriores, Romero se encarga de hacer a los zombis distintos entre sí y muestra algunos bien diferenciados y recurrentes para recordarle siempre al público su anterior humanidad, algo que pocas veces se le reconoce y que se había dejado un poco de lado en otras cintas contemporáneas a esta como Resident Evil (2002) y el muy recomendable remake de El amanecer de los muertos (2004).

Entonces, ¿cuál es la conclusión? ¿Supera La tierra de los muertos la prueba proporcionada por esta espera de diez años? No exactamente. Ha tenido que pasar todo este tiempo para que le de una nueva apreciación y reconozca que, efectivamente, fui demasiado simplista en mi opinión inicial (la película, de hecho, recibió muy buenas críticas durante su estreno en su país de origen), pero aún así no me ha terminado de convencer. Y es que a pesar de tener una muy buena idea detrás y una factura técnica muy eficiente, Romero deja un poco de lado aquello que hacía especial su saga y trata de hacer una película más comercial abordando su criatura como una película de acción. Con un ritmo vertiginoso, todo en la película ocurre demasiado de prisa y no se profundiza ninguna de sus muy interesantes posibilidades tanto en la lucha de clases (grupo guerrillero incluido) como en la evolución zombi. Incluso personajes interesantes como el de John Leguizamo simplemente son abandonados y parecen renunciar a sus intenciones iniciales con demasiada facilidad. Eso y el criminal desaprovechamiento de Asia Argento hacen de esta una película un tanto superficial y definitivamente muy inferior a la trilogía que se había marcado Romero veinte años atrás. En esta ocasión no sabemos casi nada del mundo en el que transcurre la trama cuando en el pasado eso era algo a lo que se le dedicaba un tiempo y metraje que ahora se va en gratuitos enfrentamientos a tiros entre los muertos y los vivos. Al menos la sangre todavía no es digital.

Con todo y eso me alegra haber revisitado La tierra de los muertos y darme cuenta de que no era tan terrible como la recordaba (aunque sigue sin gustarme el final). La idea de la que parte es muy buena, pero sus excesivas concesiones a un tipo de cine en el que Romero no se mueve con comodidad terminan por pasarle factura y augurar los problemas que vendrían después. Lo cierto es que para 2005 ya el género zombi estaba siendo renovado con otras aportaciones más interesantes a las que hay que añadir otros trabajos posteriores no solamente en el cine sino también en la televisión como la serie The Walking Dead, que tomaría una clara inspiración en la saga romeriana y la exploraría de forma mucho más atractiva (dato curioso: el protagonista de esta película también llama a los zombis "caminantes"). Esta de la que hablamos hoy es interesante revisarla, pero me sigo pareciendo una entrega menor y muy desaprovechada, sin nada del impacto que causaron las tres anteriores, por mucho que diez años hayan matizado mi opinión inicial un poco.