lunes, septiembre 22, 2014

Las 10 mejores del Fantasy Filmfest 2014

Cada año, en Berlín, tengo la oportunidad de pasarme por el Fantasy Fimfest y así echar un vistazo a varios productos que por lo general nunca vería en salas de una ciudad como esta tan poco dada al género de horror. Este año además tuve la suerte de contar con un pase de temporada que me permitió tragarme 60 largometrajes en 12 días. Con esto quiero decir que finalmente he podido traeros una selección de mis diez películas de horror favoritas de este festival, muchas de las cuales por supuesto jamás veremos en una sala comercial, aunque no por eso dejaremos de reseñarlas llegado el momento.

Y ahora, sin perder más tiempo, pasemos a enumerar las diez películas de terror (o terror/comedia) que más llamaron mi atención durante el festival. Por supuesto de sobra sabéis que podéis revisar mis comentarios sobre todas las películas del Fantasy Filmfest 2014 en esta lista de Letterboxd.

10. La casa del fin de los tiempos (2013, Alejandro Hidalgo)

Publicitada como la primera película de terror del cine venezolano, una afirmación un tanto arriesgada no sólo por la posible existencia de obras anteriores sino porque en el fondo (mejor decirlo de antemano) esta no es exactamente una película de terror sino un thriller fantástico en el que la sensación de miedo sirve de tapadera a un discurso más acorde con ejemplos que hemos visto del universo cinéfilo de Guillermo del Toro. Los paralelismos con otras obras son inevitables pero sus influencias están muy bien integradas a una película mucho más inteligente y medida de lo que en un principio parece. Dentro del esquema de cine hecho en Venezuela, me sorprendió además la naturalidad de las actuaciones, sobre todo Rudy Rodríguez, de quien no me esperaba un trabajo así. Muy recomendable, y desde ya deseando que haya muchas más como esta.

9. Life After Beth (2014, Jeff Baena)

Ningún festival por lo visto está completo sin una comedia zombi, y Life After Beth es la que llena el cupo este año. No tenía muchas esperanzas antes de entrar pero al final me encontré con una historia muy divertida que por momentos se vuelve muy macabra. Dos cosas a destacar: la primera de ellas el casi nulo énfasis que la película hace en el Apocalipsis zombi en favor del "drama" entre los dos protagonistas, y por otro lado la nada sutil metáfora que construye acerca de lo difícil que resulta no sólo asumir la pérdida del ser amado sino también salir del círculo vicioso de una relación autodestructiva. El elenco además está muy bien, sobre todo John C. Reilly en el papel del padre de Beth.

8. Suburban Gothic (2014, Richard Bates Jr.)

El mismo director de Excision (2012) se aventura en un trabajo situado en las antípodas de su anterior película, pero no importa porque estamos ante una de esas comedias de terror destinadas a encontrar un público devoto debido a sus diálogos y sobre todo por un elenco en estado de gracia, destacando especialmente el protagonista  Matthew Gray Gubler y un Ray Wise que ilumina la pantalla cada vez que aparece. Es bastante parca en componentes de terror, pero su manejo de los clichés de casas embrujadas mezclados con su comentario acerca de la supuesta falta de dirección de la generación del nuevo milenio me la terminaron de vender. 

7. Faults (2014, Riley Stearns)

Lo máximo que puedo decir sobre Faults es que es una película acerca del poder de las sectas en las que misteriosamente nunca vemos a la secta en cuestión. Es también una película poco común que en Wikipedia aparece clasificada como "drama" a pesar de sus evidentes concesiones al horror metafísico. Lo curioso, además, es que la cinta comienza como una comedia y se va haciendo progresivamente más siniestra a medida que nos adentramos en la vida de su personaje central, una bellísima Mary Elizabeth Winstead que aguanta el tipo en una historia hecha principalmente a base de diálogos entre dos personajes. Muy recomendable sin duda.

6. The Babadook (2014, Jennifer Kent)

La principal referencia de esta cinta australiana es evidente: hay un intento marcado por seguir los pasos de Insidious (2010), a la que se asemeja en su tratamiento de los miedos infantiles, su estética y su desenlace descabellado. Pero por encima de todo dejo constancia de que el argumento es muy bueno y la desesperación de la madre cuidando de su hijo poblemático es creíble. De verdad entré a ella pensando que vería la típica cinta de horror con niños y salí impresionado por algunos momentos de gran crueldad impensables en un trabajo mainstream.

5. Honeymoon (2014, Leigh Janiak)

Al principio engaña por su premisa típica y por su elenco televisivo, y a pesar de que se toma un buen rato para empezar su trama de horror, todo el giro que da me ha dejado genuinamente perturbado y con una sensación de la que autores como David Cronenberg estarían orgullosos. Tampoco me deja de sorprender el que la película consiga sostenerse con un elenco tan pequeño en el que apenas dos personajes tengan la casi totalidad de los diálogos. Aunque la historia en sí es algo que hemos visto muchas veces, la forma tan poco convencional en la que está contada hace de esta una de las indispensables del año.

4. Under the Skin (2013, Jonathan Glazer)

Engaña por momentos puesto que a pesar de la presencia de Scarlet Johansson y su premisa de serie B calenturienta, se trata quizás de la película menos comercial de Jonathan Glazer hasta la fecha. Pero lo que la hace quizás menos accesible son cosas como la estética y el ritmo, porque el argumento es muy sencillo y fácil de seguir. Posee algunas imágenes que se quedan en tu cabeza mucho después de que la proyección acaba, y es refrescante encontrarse con una película que no intenta explicarlo todo sino que te deja intuir aquello que está pasando. Es una que tengo pendiente volver a ver apenas tenga la oportunidad.

3. Starry Eyes (2014, Kevin Kölsch/Dennis Widmyer)

Para mí una de las mayores sorpresas del festival al no venir precedida de comentarios de ningún tipo, y desde ya una de las mejores del año. Una historia de ambición ambientada en el poco glamuroso Hollywood actual con unas connotaciones polanskianas muy evidentes pero también muy bien integradas, y con un final tan retorcido que hizo de esta otra de esas que tengo que visitar nuevamente. Por lo visto ha tenido una muy buena recepción en todos los festivales donde se ha presentado, así que no descarto que la veamos en salas algún día.

2. It Follows (2014, David Robert Mitchell)

A pesar de que no la he puesto en la primera posición, esta es probablemente la única película de terror que me ha dado realmente miedo este año. Se trata de una de esas historias de terror viral, de una maldición que se propaga de persona a persona y que gira alrededor del arquetipo del Perseguidor de una forma muy sutil pero perturbadora de verdad. Puesta en papel la premisa es absurda, pero la película la lleva a cabo de forma muy efectiva y a pesar de que sus imágenes publicitarias parecen mostrar lo contrario, la cinta está rodada de una forma muy poco convencional, con una banda sonora digna de John Carpenter y una atmósfera que recuerda al Shyamalan de antaño. Todavía no tiene fecha de estreno y ni siquiera han sacado un trailer, pero si tienen la oportunidad de hacerlo véanla porque me ha dejado muy jodido.

1. What We Do In The Shadows (2014, Jemaine Clement/Taika Waititi)

Mi favorita del festival, esta comedia de horror neozelandesa de los creadores de Flight of the Concords está llamada a convertirse en un exitazo gracias a su divertida premisa de falso documental acerca de cuatro vampiros que comparten un piso en el Wellington moderno. Muy rica en detalles y con una precisión cómica en la que cada miembro del elenco brilla en sus respectivos personajes, la película sabe además jugar con la mitología no sólo de los vampiros sino también de otras criaturas del imaginario de horror. Está por lo visto arrasando allí donde va, así que muy probablemente la tengamos en salas comerciales, y si es así hay que ir de cabeza porque vale la pena.

martes, septiembre 16, 2014

Reseña: Dead Snow 2 (2014)

Tras una no muy destacable entrada hollywoodense, Tommy Wirkola vuelve a Noruega a revisitar sus orígenes y lanza la que para mí ha sido una de las mejores comedias de horror de este año. Esto es un logro nada desdeñable teniendo en cuenta que a mí, en lo personal, nunca me entusiasmó tanto la Dead Snow (2009) original, pero esta secuela hecha a lo bestia me ha parecido no solamente superior sino directamente una muy buena película que encantará no sólo a aquellos que hayan disfrutado de la original sino también a un público más escéptico.

El motivo por el cual funciona es muy sencillo: como sin duda recordaréis, la primera película basaba todo su éxito en su premisa de zombis nazis y en su secuencia final completamente desatada en la que la violencia se mezclaba con un sentido del humor muy negro. Esta segunda parte es por completo así; de hecho transcurre inmediatamente después de la primera, con nuestro héroe y único superviviente siendo trasladado a urgencias, donde accidentalmente terminan injertándole una mano zombi con superpoderes que será clave a la hora de derrotar nuevamente a las huestes de cadáveres nacional-socialistas. De entrada se puede ver que la premisa no sólo es completamente cómica sino que además juega con estructuras más típicas del cómic de superhéroes, incluyendo un némesis: el líder de los zombis nazis que a su vez se ha injertado la mano humana del protagonista y se dispone a terminar su misión de conquista y masacre.

Todos estos elementos le dan a la película un aire más fantástico y la despojan de los pocos elementos de terror que tenía la original. Lo bueno es que el propio Wirkola se encarga de compensar esto aumentando las dosis de humor hasta lo imposible ya desde el principio, así como superando el gore de la primera parte y llegando a hacer gala de una comedia muy grotesca que en mi opinión deja en pañales a la original. Quizás todo esto hace que a su director se le termine pasando la mano y abandone la película a una muy caótica escena final con el enfrentamiento entre dos ejércitos zombi y un tanque fuera de control, pero aún así resulta muy revelador comparar este trabajo con su reciente entrada en Hollywood para darse cuenta de la enorme distancia entre ambos trabajos.

Llegados a este punto ignoro si tendremos la oportunidad de ver Dead Snow 2: Red vs Dead (2014) en la cartelera comercial, pero de hacerlo sería un exitazo seguro. Fácilmente de las que más me han gustado este año, y una seria competidora para mis favoritas del 2014.

domingo, agosto 17, 2014

Reseña: Survival of the Dead (2009)

Tras cinco años evitando hacerlo, finalmente ha caído en mis manos Survival of the Dead (2009), última película de George Romero y la más reciente entrega de su larga saga de zombis. Fueron las mayoritarias críticas negativas las que en su momento me impidieron acercarme a ella, por lo que mis expectativas ya de por sí iban bajas. Por desgracia, todas las advertencias que había tenido están más que justificadas; Survival of the Dead es sin duda la peor de todas las entregas de la saga romeriana de muertos vivientes, y no sólo eso sino que su fracaso taquillero (inédito, por cierto, en una saga que hasta la fecha había siempre dado dividendos) muy probablemente haya terminado por ser el beso de la muerte para la carrera de un director que, al igual que otras viejas leyendas del cine de horror como John Carpenter o Wes Craven, no parece tener cabida en el cine hoy en día.

El punto novedoso que tiene Survival of the Dead es que a diferencia de las demás películas de zombis de Romero, tiene una continuidad directa e inequívoca con la anterior entrega: en esta ocasión la historia se cuenta desde el punto de vista de un grupo de militares que aparecieron brevemente en Diary of the Dead (2007) y que aquí se topan sin quererlo con una comunidad de refugiados en una isla del norte de Estados Unidos, en la que dos familias rivales entablan una guerra sin cuartel debido a la disputa entre si se debe acabar con los muertos reanimados o si estos, por el contrario, pueden ser reeducados para que aprendan a convivir con los humanos. Debo reconocer que el argumento parte de una buena idea en la que Romero vuelve a aquello que le hizo famoso al hablar no tanto de los zombis como de los conflictos que surgen entre los humanos y cómo precisamente su incapacidad para colaborar es la que termina trayendo la desgracia. En este sentido la película está claramente en la línea de las anteriores hasta el punto en que se puede decir que ignora casi por completo el cambio radical de registro que significó Diary of the Dead.

Pero a pesar de que el argumento base le da mil vueltas al de su antecesora y su falso mensaje mediático, el problema de Survival of the Dead yace en la ejecución increíblemente barata, cutre y aburrida con la que dicha premisa se ha llevado a cabo. Por comparación, la entrega anterior parece una obra maestra. Esta se ve lastrada en cambio por unos efectos especiales bochornosos, una estética plana y predecible, y sobre todo por un desarrollo bastante aburrido en el que los zombis aparecen muy poco y hay en cambio una gran cantidad de diálogos que pasan por encima de los protagonistas militares, reducidos a simples comparsas de una trama que en el fondo no tiene nada que ver con ellos. Como decía más arriba, hay un punto de partida interesante y una historia que se ve mucho más atractiva, pero está muy desaprovechada por culpa de su producción de tercera fila y un tono ambiguo que por momentos parece más apropiado para una comedia, pero una en la que los personajes se empeñan en hablar de temas serios. A mí por lo menos se me hizo muy difícil de ver de una sola sentada. 

Mi única conclusión tras este muy retrasado visionado es que Survival of the Dead os la podéis ahorrar. Es recomendable (imagino) sólo para aquellos incondicionales de Romero que necesiten ver el descenso en espiral de una saga que ya empezaba a flaquear con el estreno de Land of the Dead (2005), la cual visto lo visto habrá que ver revisitar un día de estos, porque la diferencia de calidad con esta última entrega es abismal incluso en su caso. Puede ser verdad que el género zombi hoy en día se ha convertido en un cliché, pero no es menos cierto que todavía se encuentran trabajos interesantes que, en la actualidad, está haciendo gente distinta al hombre que encendió la chispa inicial.

miércoles, agosto 13, 2014

Reseña: The Purge: Anarchy (2014)

Mucho más inclinada a la acción que su antecesora, The Purge: Anarchy (2014) es uno de esos ejemplos de secuelas-a-lo-bestia que intenta ofrecer lo mismo que la primera parte pero a lo grande. Ya desde su muy buen trailer hace unos meses le tenía ganas puesto que prometía darnos aquello que la primera parte nos había negado: una mirada a lo que ocurre en la ciudad durante esa noche anual en la que todos los crímenes son permitidos. La primera parte decepcionó al ambientarse toda dentro de una casa y convertir una interesante premisa en una sencilla película de invasión doméstica, pero esta segunda entrega abandona esa perspectiva y se convierte en un survival por las calles de Los Ángeles. No es necesario haber visto la primera para entenderla, y aunque no se trata de una película perfecta ni mucho menos, sí tiene varios puntos a destacar.

El primero y principal ya lo he dicho arriba: a diferencia de su antecesora, esta segunda parte tiene lugar en las calles de Los Ángeles y ofrece el punto de vista no de una familia adinerada como la primera sino de gente común y corriente que por un motivo u otro se encuentra atrapada en medio de la masacre. Los primeros minutos muestran todas estas historias por separado hasta converger todas en el encuentro entre un Frank Grillo convertido en héroe de acción (y haciendo sin duda el mejor papel de la película) y los demás personajes a los que tendrá que proteger durante la noche. El misterioso carácter justiciero del personaje (anónimo por lo demás) de Grillo encarnado a un remedo del Punisher de Marvel despoja a la película de su tono realista y le da un marcado componente de acción, pero no nos engañemos: la cinta no escatima a la hora de mostrar algunas imágenes muy buenas y el mayor presupuesto permite mostrar un universo más amplio en el que no sólo apreciamos lo que es la Purga sino que también vamos presenciando varios escenarios y situaciones que se dan en una sociedad cuando colapsa de esa forma. 

Es este quizás el motivo por el que a la trama de venganza del protagonista se le juntan la persecución a una pareja de un grupo de pandilleros enmascarados, tragedias familiares, una conspiración gubernamental y la presencia de un grupo guerrillero que lucha contra el gobierno corrupto que ha instaurado la tradición de la Purga en América. El contenido político, de hecho, está tan evidenciado como en la primera parte e incluso augura una secuela que muy previsiblemente tratará sobre el alzamiento de las masas contra el gobierno de los Nuevos Padres Fundadores.

Sabiendo todas estas cosas, está claro que The Purge: Anarchy es una película comercial y hollywoodense y que incluso sus aspectos más escabrosos están desprovistos de polémicas demasiado grandes. Pero dentro de este criterio es una secuela muy eficiente que en mi opinión supera por mucho a la original y que incluso se permite algún que otro momento de genuino terror. Fui con las expectativas muy bajas y he quedado sorprendido, tanto que con todo gusto me echaría al hombro la tercera entrega que parece intuirse en el horizonte. Espero que la cosa vaya a más y que este survival urbano lleve su interesante premisa hasta sus últimas consecuencias.

domingo, julio 13, 2014

Reseña: Splinter (2008)

Injustamente desconocida (quizás por el hecho de no tener actores conocidos en su elenco), Splinter (2008) es una de esas películas que vale la pena revisitar, y uno de los raros casos hoy en día en los que una cinta de terror llega hasta mí sin haber visto un avance o sin haber leído nada sobre ella con anterioridad. La he vuelto a ver recientemente tras varios años después de haberla encontrado, y no sólo se sostiene muy bien sino que merece sin duda una mayor notoriedad aunque sea por el hecho de ser probablemente el mejor plagio que jamás se haya hecho de La cosa (1982).

Realizada por Toby Wilkins (a quien más adelante veríamos en trabajos menos agraciados) Splinter trata de un grupo de desconocidos que toman refugio en una gasolinera ante el ataque de un misterioso monstruo mutante, una bacteria inteligente que se vale de los cadáveres de sus víctimas para construir su propio cuerpo. Parca en efectos especiales, la película sabe hacer de sus limitaciones su principal arma; es precisamente el diseño del monstruo (al que decide mostrar sólo lo necesario y nunca en todo su esplendor) lo más sobresaliente. Los efectos no sólo están muy bien trabajados sino que el concepto de la criatura es en sí una idea muy buena que en su ejecución adentra a la película en los terrores de la carne y genera una auténtica repulsión que francamente no recuerdo haber visto en muchos años, al menos no en el cine de terror comercial.

Es este alarde de creatividad en la recreación del monstruo lo que me hace perdonar un esquema de estado de sitio que es todo menos novedoso: los personajes no son lo que se dice muy interesantes aunque la sensación de peligro es bastante real y, nuevamente, el hecho de que se haya decidido mostrar poco a la criatura se agradece mucho en estos tiempos de sobrexposición de efectos especiales. Esta misma película en las manos equivocadas hubiese sido un desastre, pero curiosamente sus responsables parecen haber decidido alejarse lo más posible de lo que hubiera sido el tratamiento típico, y con ello han creado un muy memorable trabajo que sorprenderá a muchos como me sorprendió en su momento a mí.

Todo esto no debe hacernos olvidar, sin embargo, que tal como decía en el primer párrafo estamos ante una película con un estilo muy similar al de La cosa y que recicla varios de los elementos que John Carpenter popularizara en su faceta de terror más exitosa. Pero eso es algo que ya se viene haciendo desde hace mucho tiempo y no siempre con buenos resultados. Así que si queréis echar un vistazo a una muy buena película de monstruos que para variar sí que da aquello que promete, entonces echad un vistazo a Splinter, todo un acierto que ha aguantado sin problemas los seis años que tenía sin verla. Muy recomendable.

sábado, julio 12, 2014

Reseña: The Sacrament (2014)

Aquí en Horas de oscuridad somos seguidores confesos del director Ti West, y aunque Cabin Fever 2 (2009) nos haya dejado un tanto fríos, lo cierto es que tanto The House of the Devil (2009) como The Innkeepers (2011) son dos grandes películas de terror que no nos cansamos de recomendar. Por eso estábamos muy emocionados cuando vimos que se avecinaba su nuevo trabajo, The Sacrament (2014), y con ella la mirada de West al mundo de las sectas chungas y perturbadores cultos religiosos que ya nos han dado grandes obras en el pasado. Esta ilusión se diluyó un poco, sin embargo, cuando vimos que la nueva película de nuestro querido director es también otro exponente de esta pesada moda del horror con formato documental que se ha hecho tan popular en los últimos años.

De hecho es así; en un intento de mezclar el cine de terror con el periodismo gonzo, The Sacrament cuenta la historia de un equipo de periodistas de Vice que viajan hasta una selva remota en Suramérica para hacer un reportaje sobre una secta religiosa conducida por un carismático líder. Este grupo de gente ha decidido abandonar el mundo moderno y construir una comunidad idílica desprovista de crimen, odio y racismo en medio de la jungla, un lugar en el que por supuesto descubren que tras esa fachada utópica se encuentra algo mucho más siniestro. A pesar de que en ningún momento se menciona, la película está claramente inspirada en un hecho real ocurrido hace ya algunas décadas y que muy probablemente muchos conseguirán identificar. Si no digo explícitamente cuál es es sólo porque hacerlo sería un spoiler de los gordos.

Si algo bueno se puede decir de la película es que Ti West una vez más demuestra ese manejo tan certero del suspense que ya asomaba en las dos cintas arriba mencionadas; toda la primera mitad es maravillosa en cuanto a la tensión generada y en cuanto al ambiente conseguido en el escenario donde se desarrolla la acción. Además la película sube muchísimo cuando aparece el personaje del líder de la secta, una figura imponente que se come la pantalla durante la tensa secuencia de la entrevista con el grupo de reporteros. Toda esta primera parte es en realidad muy buena a pesar de que a nivel de argumento y forma no aporta nada que no hayamos visto antes.

Este, por desgracia, es el principal problema que tiene The Sacrament. Si bien es admirable el hecho de que Ti West haya decidido hacer algo distinto al resto de su filmografía, no deja de ser un bajón el que su nueva película pertenezca a un género tan manido como este. Aparte de que no es cien por cien coherente: la película en ocasiones parece metraje crudo y en ocasiones parece un documental perfectamente editado y montado, dependiendo de lo que convenga para hacer avanzar la trama, como si West no terminase de hallarse cómodo por las restricciones de la perspectiva en primera persona y nos condenase a preguntarnos una vez más por qué ciertas escenas están siendo filmadas. Pero quizás lo más lamentable del asunto es que es una película sin sorpresas ni riesgos: si quien está leyendo esto conoce el caso real en el que la película se inspira, sabrá exactamente cómo termina esta cinta. Hasta el final estuve esperando un giro que llevase la historia por derroteros diferentes a los que me esperaba, pero ese golpe de efecto nunca llegó. Es una lástima porque, repito, Ti West me encanta como director y realmente le tenía muchas ganas a esta película. Se queda en un manejo muy bueno de la tensión (sobre todo en su primera mitad) y en algunas actuaciones sobresalientes, pero al final se queda también en lo evidente y eso me decepcionó un poco.

sábado, junio 28, 2014

Reseña: El hombre sin sombra 2 (2006)

La decisión de hacer una secuela de El hombre sin sombra (2000) es algo francamente inexplicable, ya que dudo mucho que alguien haya estado esperando una continuación de la que es considerada por muchos como la más floja de las aventuras hollywoodenses del director Paul Verhoeven. Pero por lo visto algún atractivo tenía que haber, ya que el propio Verhoeven pone la mano como productor ejecutivo de El hombre sin sombra 2 (2006), tardía secuela lanzada directamente a formato doméstico y que intenta nuevamente mostrarnos lo que ocurre cuando un hombre es dotado con el poder de la invisibilidad y pierde el control de sí mismo.

Algo que hay que destacar como positivo es que la película, a pesar de no guardar casi ninguna relación de continuidad con la anterior entrega, no nos hace pasar nuevamente por todo el proceso de descubrimiento del suero de invisibilidad y va directamente al grano. Curiosamente, en esta ocasión la historia no está contada desde el punto de vista del hombre invisible sino de aquellos que deben enfrentarse a él. Esto hace que el personaje del villano (interpretado por un Christian Slater que por motivos evidentes casi no sale en la película más allá de su trabajo de voz) no sea ya el protagonista sino una amenaza a derrotar, un asesino a sueldo traicionado por el gobierno a quien el poder de hacerse invisible ha roto su ya de por sí frágil psique y lanzado en una senda homicida para conseguir la cura para el inevitable deterioro físico que trae su condición. 

Todo esto está muy bien, he de reconocer, y sobre todo me gusta que al menos el hecho de hacer del personaje un supersoldado (con todo y lo poco creíble que pueda resultar Christian Slater en dicho rol) es una buena excusa para el carácter casi invencible de alguien que en el fondo no deja de ser un hombre desnudo y descalzo que se enfrenta a personajes armados hasta los dientes. Este desequilibrio de fuerzas alcanza a veces momentos francamente ridículos de lo inverosímil que resulta, pero esto es algo que ya ocurría en la primera entrega así que no sé hasta qué punto se le pueda reclamar. El principal defecto que tiene la película es que su desarrollo es muy aburrido, su argumento es demasiado sencillo y el elenco está compuesto por actores de tercera fila entre los que destacan negativamente los dos nefastos protagonistas construidos como sendos clichés de este tipo de historias: la joven y guapa científica que tiene la respuesta para todo y el joven y guapo policía que aporta el músculo y que está (por supuesto) motivado por la muerte de su compañero a manos del villano.

Siendo sinceros, El hombre sin sombra 2 no es peor que la mayoría de estas secuelas tardías directo-a-vídeo que son hoy por hoy un género en sí mismo; es innecesaria, plana y sólo ligeramente entretenida, hecha con actores en sus horas bajas (Christian Slater tiene además una pinta extrañamente femenina en esta película) y francamente olvidable. La primera se salvaba al menos por sus increíbles efectos especiales y por un elenco carismático que se sostenía gracias al trabajo de Elisabeth Shue y Kevin Bacon. Esta ni siquiera tiene eso. Pero la he visto hasta el final y de corrido, cosa que en estos casos no siempre ocurre.

sábado, junio 14, 2014

Fantasy Filmfest 2014

El próximo 27 de agosto tenemos una cita con el Fantasy Filmfest de Berlín, y este año es especial porque finalmente tengo un pase y hasta me he pedido vacaciones para absorber todas las películas que pueda durante los 12 días que dura el festival. 

Las cintas que se podrán ver durante estos doce días ya están comenzando a salir en la página oficial, pero para poder llevar bien la cuenta e ir actualizando lo que será nuestra actividad de reseñas de los meses siguientes, he decidido crear esta lista de Letterboxd en la que iré metiendo aquellos títulos que vayan siendo confirmados. Llegado el momento, en esa misma lista caerán micro-reseñas en caliente que luego serán extendidas aquí en Horas de oscuridad

Mientras tanto, seguiremos intentando revitalizar esto mientras seguimos enfrascados en proyectos personales que han acaparado nuestra atención en los últimos meses. ¿Qué se le va a hacer?

martes, junio 03, 2014

Reseña: Retornados (2013)

Habría que reconocer el inmenso mérito de Retornados (2013) tan sólo en el hecho de haber conseguido algo nada fácil hoy en día: sacar un ángulo novedoso al muy manido tema de lo zombi. Y efectivamente, es la idea base de la que parte una de las cosas más interesantes de esta producción hispano-canadiense que llegó a mi ciudad luego de haber pasado por varios festivales. Es curioso, sin embargo, que no haya escuchado hablar más de ella durante su paso por España (ni siquiera sé si se llegó a estrenar comercialmente) porque, insisto, me ha gustado mucho y pienso que da mucho juego en una época en la que el cine de muertos vivientes se ha uniformizado aún más de lo habitual.

Su premisa tiene lugar precisamente años después del Apocalipsis Zombi, cuando la humanidad se ha salvado gracias no sólo a la erradicación de los muertos vivientes, sino al descubrimiento de una droga capaz de mantener a raya la transformación en aquellos víctimas que están todavía en la fase inicial después de haber sido infectados. Pero la droga tiene un inconveniente, y es que debe ser inyectada periódicamente para detener el virus, por lo que nos encontramos ante una sociedad en la que una parte importante de la población es una bomba de relojería. Estos habitantes, conocidos en todas partes como los "retornados", se convierten así en seres temidos por todos y señalados por el gobierno, lo que por supuesto no pintará bien cuando llegue la inevitable crisis producto de la escasez de la milagrosa cura.

La ambientación de sci-fi realista y la mezcla de elementos de horror con una obvia metáfora social empareja a esta película con otras obras que ya hemos reseñado aquí como Daybreakers (2009) o The Purge (2013), aunque Retornados es quizás mucho menos explícita al tener lugar después de la crisis que da inicio a la trama y manejarse por el contrario bajo la amenaza de que dicha situación de horror pueda regresar. Este detalle es muy significativo porque estamos ante una de las pocas muestras de cine zombi en el que dichos cadáveres ambulantes brillan por su ausencia; de hecho, quitando el prólogo, en toda la película sólo hay una escena de violencia zombi, mientras que todo el resto del metraje no hace sino resaltar que el verdadero peligro reside no en los infectados sino en el miedo que poco a poco domina a la sociedad cuando la escasez y la amenaza del Otro se hacen presentes.

Esto último tiene también una interesante consecuencia y es que ninguno de los personajes se libra de momentos de ambigüedad moral; una de las cosas que la película explota (y muy bien) es hasta dónde somos capaces de llegar por proteger aquello que amamos incluso a costa de actos moralmente reprochables. Son estas ideas y la forma inteligente y honesta en la que maneja su premisa lo mejor que tiene y el motivo de que me haya gustado tanto, ya que del resto es una película muy sencilla en cuanto a estética y desarrollo. Con todo y eso, muy recomendable. 

miércoles, mayo 28, 2014

Reseña: Grave Encounters 2 (2012)

Un año después de la primera parte nos encontramos con esta secuela de Grave Encounters (2011), una película que en lo personal me gustó mucho, sobre todo teniendo en cuenta mi predisposición negativa hacia el género de metraje hallado y sus ya muy vistos recursos. Para esta segunda parte, en la que los directores de la original han escrito el guión pero dejado las labores de dirección en otras manos, mis expectativas no estaban lo que se dice muy altas, pero aún así me ha podido la curiosidad acerca de cuál era el ángulo que sus responsables le darían después de no solamente haber eliminado el factor sorpresa, sino también después de habernos dado un final bastante cerrado del que no parecía haber mucho por sacar. El resultado final es una secuela claramente inferior que por desgracia basa todas sus fortalezas en repetir aquellas cosas que funcionaron de la primera parte extendiendo la película de forma innecesaria, como si simplemente hubiesen tenido un par de ideas que complementaran la original pero que no fueran lo suficiente para rellenar noventa minutos.

De hecho, ya de por sí la idea de la que parte no es nada original, y aquellos no tan jóvenes se darán cuenta de que Grave Encounters 2 (2012) recicla de forma casi idéntica la premisa base de la ya casi olvidada Blair Witch 2: Book of Shadows (2000): un grupo de jóvenes que conoce la película de Grave Encounters viaja hasta las locaciones de esta en el pleno convencimiento de que los eventos mostrados en la cinta son reales, y por supuesto se encuentran con que, para su desgracia, tienen razón. El elemento meta, como decimos, ya está muy visto, y de entrada ya parte con un problema de corte argumental; si los protagonistas piensan que aquellos eventos ocurridos en la película ocurrieron realmente, ¿cómo es que aún así corren el riesgo de que les ocurra lo mismo a ellos? 

Al igual que la primera parte, esta secuela echa mano del formato de metraje hallado al hacer del protagonista un joven estudiante de cine que decide montarse su propio documental. El principal problema que le veo aquí es que todo el trozo inicial de por qué el personaje decide ir hasta el manicomio abandonado se hace eterno a pesar de que dura sólo media hora, tanto que juro que cuando finalmente los protagonistas estaban llegando al sitio embrujado aquello se sintió como un clímax y fue toda una sorpresa darme cuenta de que todavía faltaban dos tercios de película por tragarme. Es sólo entonces cuando comienza realmente la parte de terror, y esta por desgracia no es más que una repetición del mismo esquema de la primera parte con sus fantasmas de grandes bocas, su mitología de manicomio embrujado y unos efectos CGI bastante pobres. Es en muchas cosas exactamente la misma película de la vez anterior, sólo que sin el factor sorpresa.

El único punto a destacar llegado este momento es la aparición (sorprendente, por lo demás) de uno de los personajes de la primera parte, que da un giro radical a la trama y la lleva por sus únicos derroteros nuevos aún a costa de un trabajo de actuación un tanto risible. Pero esta aparición con todo y sus problemas es lo único que aporta al argumento una continuidad más allá de lo establecido por la primera película y, por lo menos para mí, la hizo ganar unos cuantos puntos. Evidentemente no me pareció tan destacable como la original, pero si os gustó aquella, en esta podréis encontrar algunas cosas rescatables aunque el conjunto se haya quedado muy atrás.