domingo, septiembre 21, 2008

Reseña: Drácula (1958)

Universal Pictures fue la primera que sacó partido públicamente de la novela Drácula, de Bram Stoker, pero fue la versión de la Hammer Films, estrenada por Terence Fisher en 1958, la que convirtió al conde en icono pop. Fue también un inmejorable paso adelante para la productora británica, quien superaba así el éxito de La maldición de Frankenstein (1957), la película que dio inicio a su reinado. Incluso hoy, a medio siglo de su estreno, es fácil darse cuenta de por qué la Hammer consiguió el éxito que tuvo tomando un personaje clásico y reinventándolo para exitar el morbo del público. Porque en eso estamos claros: las semejanzas de Drácula (1958) con la novela en la que se basa son mínimas, algo que nos deja ver de forma bastante evidente en los primeros minutos de la cinta, cuando descubrimos que Jonathan Harker, el joven leguleyo que se ha alojado en el castillo del conde de Transilvania, es en realidad un cazador de vampiros enviado en una misión secreta para acabar con el Príncipe de las Tinieblas.

A partir de este primer encuentro con el monstruo, Fisher construye su versión de Drácula como un cuento de la lucha entre el Bien y el Mal en el que ambos personajes son pasados por el tamiz épico/gótico de la Hammer Films; el conde es visto por el público en su doble faceta de encantador aristócrata y demoníaco monstruo de ojos inyectados en sangre y colmillos desproporcionadamente grandes (es ese cariz monstruoso el que tan bien encarna Christopher Lee: fuera de la secuencia inicial, su personaje casi no tiene diálogos). Su némesis el Dr. Van Helsing es aquí el hombre de Ciencia enfrentado a fuerzas malignas y transformado en impagable héroe de acción con un Peter Cushing dando cabriolas, crucifijo y estaca en mano.

Pero donde realmente está el mayor aporte de la cinta de Terence Fisher es en haber conseguido aprovechar el mito erótico de Drácula (y de los vampiros en general) a un nivel ni siquiera soñado por la versión de Tod Browning. Mientras el Drácula de Lugosi "hipnotizaba" a las mujeres para dedicarse a sorber la sangre de una doncella desmayada en contra de su voluntad, el conde interpretado por Lee ejerce una atracción diabólica sobre sus víctimas, que se entregan voluntariamente a sus apetitos. Dicho detalle no solamente añade una capa mayor de trasgresión a la película (sin duda osada para la censura de la época), sino que además calza a la perfección con el mensaje de la novela según el cual la figura de Drácula representa los mayores temores ocultos de la sociedad victoriana que invade con su presencia.

La película fue titulada en los Estados Unidos como Horror of Dracula para diferenciarla de la versión de 1931 (con Bela Lugosi como el conde), que todavía, más de un cuarto de siglo después, se seguía presentado esporádicamente en los cines y estaba grabada al fuego en el inconsciente colectivo. El éxito de la versión de la Hammer generaría asimismo una larga ristra de secuelas en la que Christopher Lee y Peter Cushing retomarían sus respectivos papeles (aunque no siempre coincidiendo en la misma película). La Hammer Films acababa de hacer su entrada triunfal.

10 comentarios:

Igor Von Slaughterstein dijo...

¿Que decir de esta obra maestra que no haya ya repetido hasta la saciedad en mi blog? (de hecho le dediqué un especial de varias entradas). Absolutamente imprescindible. Y totalmente de acuerdo en que a pesar de traicionar la trama de la novela, capta su esencia perfectamente.

Es curiosamente lo inverso que consigue el Drácula de Coppola, que sigue la historia a rajatabla pero falla en el fondo. Aun así también me gusta mucho.

Saludos!!

Anónimo dijo...

La versión de Coppola es "aparentemente" fiel a la novela, porque le inyecta un romanticismo/erotismo del que carece la obra de Stoker(que en cuanto a narrativa, siempre me ha parecido que está escrita en un estilo más cercano al de los best-seller actuales que a la literatura de su época)

En cuanto a la obra de Fisher, es un clásico. La mitad de los tópicos estéticos sobre los vampiros se los debemos a estos primeros Draculas de la Hammer, antes de que llegasen a la decadencia en los setenta, con mucha carne y poco más(Recuerdo con una sonrisa en la cara el espectáculo ye-ye de Drácula 73)

Hombre Lobo dijo...

Creo que ambas películas, fuera del empleo de Drácula, ni siquiera son comparables: la de la Hammer es entretenimiento puro y nada más, mientras que la de Coppola es, por así decirlos, un dramón extravagante. Cada una dentro de su estilo es una de las mejores versiones de Drácula que se han hecho.

Y ya para terminar diría que la de Coppola sí que toca el tema de la demolición de la moralidad victoriana, sólo que lo hace a través de una historia de amor y tomando partido por el "monstruo".

Sam_Loomis dijo...

En lo personal yo le tengo un respeto a todas las versiones principales de esta historia. La versión Hammer que presentas aquí, con el tremendo Christopher Lee en el papel principal, la más sugerente versión de los 30's con Bela Lugosi y la versión mas "fiel" de Coppola que es exagerada, erótica y un poco bizarra. Cada retrato es correcto.

Saludos

erdi dijo...

me parece exelente tu sitio web si te interesa me gustaria hacer intercambio de link hacia mi pagina http://elsonrry.blogspot.com/ escreibeme en mis comentarios si te parece bien, saludos

Nuria "iluvendure" dijo...

Muy buena pelicula, y precisamente la vi por casualidad en dark teuve, no hace unos meses. No es mi interpretacion favorita del conde transilvano (y no digo esto para quitarle merito a Chirtopher Lee, que realmente se curra el papel)
Pero si esta mi Van Helsing favorito, interpretado por ese actorazo que era Peter Cushing, de rostro calmado, anguloso a mas no poder, y severa presencia. Nada, como decis, un clasico

Nuria "iluvendure" dijo...

Por cierto. Igor von, tu blog "Haunted House" esta muy bien, tiene unos articulos muy chulos. sigue asi

Cesare dijo...

Que grande es esta película y que grande es Peter Cushing en el papel de Van Helsing...Y sobre la fidelidad a la obra de Stoker, siempre he pensado que es la menos fiel a la letra pero la más fiel al espiritu...

Carlos Serrano Belmonte dijo...

Lo primero de todo, un saludo, pues es la primera vez que dejo un comentario aquí. Mis felicitaciones porque, sin duda, "Horas de oscuridad" me parece una referencia dentro de los blogs de cine de terror. No hace mucho que comencé uno y entre las páginas de temática similar recomendadas puse ésta. Sobre "Dracula" comentar que al parecer se basó en la obra teatral que adaptaba la novela y que se representaba en Inglaterra por aquel entonces, de ahí las diferencias con el texto de Stoker. Curiosamente, el cine británico retomó varias veces en los años siguientes el tema del vampirismo pero, pese al éxito de esta versión, Lee no volvió a interpretar el papel hasta 1966 en "Drácula, principe de las tinieblas" que para mi está a la altura de ésta aunque sea un argumento original. Por cierto, no soy nada partidario del Drácula de Coppola, y además no veo esa fidelidad que se vendió respecto a la novela. Encantado y espero volver a comentar en breve.

Hombre Lobo dijo...

Saludos, Carlos, y gracias por visitar. Lo que mencionas de la versión teatral de Drácula es cierto, pero su paralelismo en el cine no es la versión de la Hammer sino la de la Universal, que "simplificaba" el argumento adaptándolo a menos escenarios.

En cuanto al Drácula de Coppola (que como ya sabes está entre mis películas favoritas), nunca se intentó vender una fidelidad en cuanto a la novela. Únicamente tiene el nombre de Bram Stoker en el título porque, legalmente, los derechos del nombre "Drácula" pertenecen a la Universal, y ninguna película puede tener exclusivamente esa palabra como título sin riesgo de caer en demandas de copyright. Suena absurdo, pero es así.

Un gran saludo.