lunes, abril 26, 2010

El arte de morir: breve repaso a nuestras muertes favoritas en 'Pesadilla en Elm Street'

Seguimos aquí con esta serie de menudeces y repasos a la saga de Pesadilla en Elm Street, en vísperas de su inevitable nueva versión. Esta vez, y respondiendo a una de vuestras sugerencias, vamos a señalar aquí lo que consideramos las muertes más interesantes de cada una de las entregas de la saga. La elección no siempre ha sido fácil ya que hay entregas que son mucho más ricas e imaginativas que otras en lo que se refiere al ingenio de Freddy (hablo aquí sobretodo de la tercera y la cuarta entrega, que es donde mejor se aprecia el equilibrio entre la terrorífica criatura parida por Wes Craven y el payaso productor de one-liners en que Freddy se convertiría después). El tiempo apremia así que sin más preámbulos pasemos a lo que nos interesa. De más está decir que todo este post es un gigantesco SPOILER.
Ah, se me olvidaba: todas las imágenes que se muestran a continuación han sido tomadas de la web Body Bags Count, una maravillosa base de datos dedicada a las muertes en el cine de terror que me ha facilitado mucho el trabajo y la cual, por supuesto, debéis visitar corriendo el riesgo de enviciaros con ella como yo.
Ya desde aquí nos pierde la subjetividad. La opción más evidente hubiese sido seleccionar la escena en la que el personaje de Johnny Depp es devorado por su cama precediendo un geyser de sangre disparada al techo. Sin embargo, para mí la verdadera estrella de las muertes de esta película es la primera víctima de Freddy, Tina Gray, quien de repente es poseída por el fantasma (aún invisible) de Krueger y masacrada frente a la mirada impotente de su novio. La escena es grandiosa por dos motivos: en primer lugar porque es la primera vez que vemos lo que el slasher de Springwood es capaz de hacer, de una forma en la que se manifiesta el carácter gradual de su presencia en la película. En segundo lugar, porque la brutalidad y la saña con la que despacha a la joven Tina contrasta con la comicidad con que la saga abordaría la mayor parte de sus matanzas futuras.
El entrenador Schneider (Pesadilla en Elm Street 2)
Aquí, en cambio, no hay discusión posible. La muerte del entrenador Schneider, rudo hombre deportivo y frecuentador habitual de locales de sadomasoquismo, es uno de los momentos más memorables de la segunda entrega. Los poderes de Freddy, manifestándose en el mundo físico gracias al cuerpo del joven Jesse Walsh, consigue someter al entrenador de la manera más dolorosamente erótica posible y desangrarlo hasta morir. Toda la escena hace un despliegue de iconografía homoerótica innegable: la ambientación en unas duchas (no olvidemos además el motivo por el cual los personajes se encontraban allí), la sugerente pose del profesor y el momento en el cual es atacado por pelotas de baloncesto teledirigidas no hacen sino evidenciar más el subtexto de esta secuela, una de las más interesantes temáticamente de la saga de Freddy, aunque no tan bien ejecutada como otras.
La mejor y más imaginativa de todas las secuelas de Freddy Krueger tiene algunas de las mejores muertes de la saga, por lo que una vez más ha sido difícil escoger. La mayoría de la gente hace referencia a una que ocurre delante de una tele y precedida por un glorioso one-liner de Freddy, pero la verdad es que hay muchas más. Por mi parte, la que se me quedó grabada en su momento fue aquella en la que Freddy despachaba a Taryn, una joven ex-drogadicta que se enfrentaba a él ataviada como una fantasía punk ochentera y que finalmente terminaba siendo derrotada por el fantasma de su propia adicción. La idea de que Freddy mata a sus víctimas usando contra ellos sus mayores miedos ha sido uno de los temas más recurrentes de Pesadilla en Elm Street, y en esta ocasión está perfectamente plasmada gracias a dos imágenes que me pusieron literalmente la carne de gallina: los guantes del asesino transformados en jeringuillas y las cicatrices de la chica convertidas en suplicantes bocas que pedían su ración de veneno. Inolvidable.
De nuevo, la cuarta parte de la saga tiene de donde escoger. A pesar de no ser una película tan sólida como la tercera entrega, Freddy guarda todavía ese componente sádico que le convierte en un villano temible. En esta entrega muchas veces se cita una muerte que involucra una chica que aparece dentro de una cama de agua, o aquella en la que Freddy acaba con una joven asmática quitándole a la fuerza todo el aire. Sin embargo, mi favorita de todas es la muerte de Debbie, en la que Freddy la convierte en una cucaracha, imagen que utiliza no sólo la evidente fobia del personaje a estos insectos sino que encima ridiculiza la superior fuerza física de la víctima. El conjunto está realizado con un juego de imágenes muy bien llevado, uno del que Luis Buñuel se hubiese sentido orgulloso.
La quinta entrega de la saga ciertamente no está entre las mejores y tiene la desgracia de ser bastante tacaña en lo que a muertes se refiere (sólo tres víctimas) pero por lo visto aún queda espacio para la maldad propia de Freddy en la muerte de Greta Gibson, quien encuentra un muy triste fin por medio de su relación obsesiva con la comida. La escena además está retratada con una comicidad no carente de un lado bastante cruel, que nuevamente echa mano de componentes surrealistas en su presentación: de repente, casi sin transición alguna, nos damos cuenta de que Greta está devorándose a sí misma, lo cual encaja maravillosamente con la idea de la insensata repetición del suplicio como la base de una pesadilla. Es probablemente la muerte más memorable de una entrega, por lo demás, bastante prescindible.
Al igual que ocurría con la quinta parte, el supuesto "capítulo final" de la saga no abunda en víctimas, y encima ofrece algunos de los momentos más sonrojantes que le ha tocado vivir a Freddy Krueger, agravados si se quiere por una cinta que parece emplear una saña considerable en despachar a su villano de la forma más indigna posible. En medio de los sinsentidos que en ella ocurren y de la imposibilidad de tomarse en serio a Freddy entre tantos disfraces y chascarrillos, la muerte del chico sordo es quizás el único momento en el que el público realmente vuelve a considerar al asesino de las cuchillas como un peligro. Al menos la idea de torturar a un impedido físico utilizando su discapacidad contra él es lo suficientemente cruel para venir de un Freddy que ha visto mejores días.
Si esta película autoconsciente sobre las andanzas de Freddy Krueger es tan interesante es precisamente por su capacidad de tomar las convenciones de la saga y emplearlas para lanzar una mirada no sólo sobre sí misma sino también sobre la relación que tiene la ficción con nuestros miedos más básicos. Dicho esto, la muerte de Julie es mi favorita precisamente porque hace un círculo perfecto con la iconografía de Pesadilla en Elm Street al reproducir la muerte más destacable de la primera entrega en medio de un ambiente "realista", que aún así no nos escatima una mirada al nuevo diseño de Freddy Krueger. Momentos como este son los que me hacen perdonar las ocasionales carencias de la película, presentes quizás en su ya mencionada estética cotidiana y por el fallo de Craven a la hora de convertir su entrega en una auténcia película de terror.
Fiesteros (Freddy vs Jason)
El tan ansiado enfrentamiento entre Jason Voorhees y Freddy Krueger tiene varios problemas, y uno de ellos es precisamente la falta de muertes auténticamente memorables. Sabiendo esto, voy a hacer trampa: en esta escena a la que hacemos referencia el asesino no es Freddy sino Jason, pero esta transgresión es algo inevitable, ya que no sólo el asesino del machete tiene en la práctica casi todas las muertes de la película sino que encima es esta precisamente una de sus mejores escenas, en la que acaba con un nutrido grupo de jóvenes que dan una fiesta en medio de un maizal, fiesta que se ve cortada por la presencia de un gigante asesino que les despacha aún envuelto en llamas. Fuera de la pelea final entre ambos villanos, es este probablemente el mejor momento de la película. Freddy no tiene lo que se dice muchas muertes a su cargo, de hecho sólo mata a uno (joder, ¡uno!) de los jóvenes, lo cual es paradojico teniendo en cuenta que el auténtico protagonista de la película es él, y no el grandullón de la máscara de hockey.

La espera para la nueva versión de Pesadilla en Elm Street aún no ha terminado, por lo que no descartemos la aparición de otro de estos supérfluos repasos de una saga a la que hay que volver una y otra vez.

7 comentarios:

Sir Laguna dijo...

No love for the "Super-Freddy" kill?

Je Je Je ANOES 5 es una de mis favoritas.

Anónimo dijo...

oye sí, yo me acuerdo de ver a shazamfreddy pelear contra un chico que le gustaban los cómics, y fue una de las escenas que más me gustó, además de que es bastante iconografica, un heroe urbano y malaonda de los 90´s contra un heroe místico de la edad dorada, obviamente nada pudo hacer aquella parodia de punisher contra superfredy

Sam_Loomis dijo...

¿Qué tal la muerte por medio de 'títere jalado por tendones' en "A Nightmare on Elm Street 3: The Dream Warriors"?

Para mí es bastante memorable.

¡Saludos!

Omar dijo...

Me ha gustado mucho este post, enhorabuena.
Te dejo la direccion de mi blog. Algo mas escueto, ya que lo hago en mis ratos libres, y si te apetece, podemos enlazarlos mutuamente. Un saludo

www.horrorteca.wordpress.com

bm dijo...

MUY BUENO TU BLOG ME ENCANTAN LAS PELIS DE TERROR SOY DE ARGENTINA,
ACABO DE ABRIR MI BLOG PASATE SI QUIERES
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Valee, dijo...

Otra muerte qe me encanta de freddy, es que el tipo esta soñando que va viajando en moto y los cables de la moto se le meten por el cuerpo, en la pesadilla de la calle elm 5, the dream child, la muerte de dan,
mui bueno tu blog,

McClane dijo...

Me encanta esta entrada, dado que se parece mucho a la temática de mi blog y está muy bien realizada. Me gusta mucho tu blog, si tienes tiempo pasate por el mio y me das tu opinión

Muchas gracias!

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