martes, abril 13, 2010

Reseña: Aún sé lo que hicísteis el último verano (1998)

Si Scream 2 (1997) es una secuela que simplemente lleva más allá la premisa de la original para en cierta forma adoptar una mirada irónica sobre sí misma, Aún sé lo que hicísteis el último verano (1998) busca por el contrario acentuar sin ironía alguna la fórmula que dio éxito a su antecesora, esta vez aumentando por supuesto la cantidad de víctimas y de violencia mostrada en pantalla. Es sin embargo también una de las secuelas peor ejecutadas que he visto en mucho tiempo, tanto que incluso el más escéptico tendrá que guardar cierto respeto por la primera parte, que ciertamente no se merecía esta continuación. Más aún que en la película anterior, esta segunda parte parece haber sido hecha exclusivamente para el lucimiento de la curvilínea Jennifer Love Hewitt, desechando al mismo tiempo la sencillez de la original así como su eficiente atmósfera pueblerina.

La historia tiene lugar un año después de Sé lo que hicísteis el último verano (1997), cuando Julie y sus amigos (dos de ellos sendos estereotipos raciales) ganan un viaje a las Bahamas sin saber que una vez llegados a su paradisíaco retiro serán acosados una vez más por el asesino del garfio que se las tiene jurada desde el verano anterior (bueno, en realidad, el anterior a ese). Cualquiera que tenga unos mínimos conocimiento de geografía ya empezará a adivinar gran parte del misterio que rodea esta secuela desde muy temprano, pero ese no es el principal problema; en realidad, gran parte de las carencias de esta segunda parte tienen que ver con el hecho de que la película intenta hacerte creer que hay un misterio que a todas luces es inverosímil e innecesario. Cualquiera que haya visto la película original sabe ya quién es el asesino y cuáles son sus motivos para querer acabar con la protagonista, con lo que inevitablemente surge la pregunta de por qué es necesaria toda esta elaborada trampa cuando el villano tiene literalmente decenas de oportunidades para llevar a cabo su crimen. Podría entender los juegos mentales y la sofisticada guerra psicológica en la primera entrega, cuando la identidad del culpable era un misterio, pero en esta segunda parte es injustificable. Esta película podría haber durado veinte minutos y habría tenido la misma relevancia.

Entre las muchas cosas privadas de sentido por el misterio de esta secuela está el mayor número de víctimas del asesino del garfio. Eso es lo malo de dar a tu slasher un motivo específico por el cual querer cargarse a la protagonista: el mayor número de fiambres de esta cinta hace que el asesino termine despachando porque sí a personajes que no tienen absolutamente nada que ver con los motivos por los cuales comete sus crímenes, por lo que todas estas muertes no tienen otra función más que la de seguir las reglas de mayor intensidad que toda secuela debe tener. Por otro lado, y contradiciendo esta filosofía, uno de los momentos más sonrojantes de la película ocurre cerca del principio cuando el asesino evita que Ray, el novio de Julie y junto a esta el único superviviente de la masacre original, llegue a la isla pero inexplicamente le deja con vida, cosa que no tiene sentido alguno teniendo en cuenta que es precisamente él otro de los objetivos de su venganza. Sin embargo hay un motivo para esto: el guión sencillamente necesitaba que Ray pudiese aparecer al final para salvar a la chica, y cuando una película abandona su lógica interna en beneficio del argumento, tenemos sin duda un problema.

En realidad intento encontrar cosas positivas que decir pero se me hace bastante difícil, así que tiraremos por lo más evidente. Como decíamos arriba, esta película está hecha casi exclusivamente para el lucimiento de Jennifer Love Hewitt, y con esto no nos referimos únicamente a sus innegables dotes físicas; no tienen otra explicación, por ejemplo, escenas de relleno como la secuencia del karaoke, que está allí no porque tenga lógica alguna (nunca queda claro exactamente cuando Julie está teniendo visiones y cuando las cosas ocurren realmente) sino porque precisamente en esa época Jennifer Love Hewitt intentaba dar impulso a su carrera como cantante (1). En cuanto a las tan esperadas voluptuosidades, en este apartado la cosa es preocupante, ya que toda la película transcurre en un estado total de abstinencia que prácticamente se convierte en un motivo cómico, ya que uno de los personajes intenta varias veces follar sin conseguirlo. Esta carencia no es sino otra más de una película que intenta superar a la original en crudeza y violencia aún a costa de despojarse de todo atisbo de lógica. Una cutrísima revelación final no hace sino enredar aún más las cosas de forma innecesaria (no tiene sentido teniendo en cuenta los hechos acontecidos en la primera película), poniendo la losa final sobre una secuela muy pobre y caótica. Se me ocurren muchas cosas mejores que ver este descafeinado slasher lleno de jóvenes atractivos que no follan, mucho más teniendo en cuenta que la primera entrega tenía al menos cierto encanto que en esta continuación brilla por su ausencia.


(1) Lo curioso es que en el personaje de su amiga tenemos a la cantante Brandy, que para entonces intentaba despegar como actriz. O sea que tenemos en la misma película a una actriz que intenta tener éxito como cantante y a una estrella pop que busca una carrera como actriz. Flipante.

4 comentarios:

Sr. Delmónico dijo...

La verdad es que es una de esas películas sin sentido e infinitamente aburridas, para mí ni las muertes la salvan. Tienes toda la razón en que parece haber sido hecha para la pupila masculina pues de lo único que recuerdo es a la Love Hewitt en traje de baño en la cama de bronceado y en esos entallados pantalones deportivos corriendo en la caminadora.

Y juro, juro, juro... que no recordaba que ahí salía Jack Black (de no ser que hace como dos semanas la vi por AXN), así de importante fue para mí esta segunda parte.

Por cierto, lo del final de BEN-SON es una etupidez como no he visto en otro película, y más si tomamos en cuenta que el mismo asesino lo explica.

Pobre como pocas.

Saludos

Sam_Loomis dijo...

Jajaja, sin duda alguna coincido con todos los puntos aquí cubiertos. "I Still Know What You Did Last Summer" es un slasher atroz y absurdamente ridículo, pero no puedo evitar el disfrutarlo (aunque tengo muy buen rato sin verlo).

Ese detalle de BEN-SON que menciona Sr. Delmónico es completamente risible, pero bueno, aunque sea recordaré a este slasher por la nada sutil exposición de la bellísima y buenísima Jennifer Love Hewitt actriz que me ha atraído desde siempre.

P.D. Nunca vi esa 3era parte directa al DVD, ¿alguien?

¡Saludos!

Dulce Penélope dijo...

Todo lo que has dicho en tu critica es cierto, pero creo que lo que realmente te preocupo fue entender porque unos chicos guapos teniendo a su lado unas chicas lindas para follar nunca lo hacen.

Rainbow in the dark dijo...

Una de las peores películas que he visto en mi vida; aunque bueno, como la vi después de ver "Scary Movie" me partía el culo con cada muerte!!