lunes, junio 15, 2015
Reseña: Poltergeist 2 (1986)
sábado, junio 13, 2015
Reseña: Oculus (2013)
Si algo bueno tiene de entrada es que va al grano. En muy poco tiempo se nos hace saber cuál es el argumento principal, en el que dos hermanos intentan demostrar que la muerte de sus padres se debió a una presencia maligna de corte sobrenatural que habita en un misterioso espejo antiguo, una presencia que está relacionada con una larga serie de horribles muertes a lo largo de cuatro siglos y a la que los dos hermanos intentarán vencer. Esta idea de la que parte es por sí sola muy buena; personalmente me encantan las historias de maldiciones ligadas a un objeto y la manera en como está presentada en esta película es muy atractiva y sobre todo mucho menos efectista de lo que su material publicitario nos quiere hacer creer. Por el contrario, el director y guionista Mike Flanagan intenta mantener su trabajo en los límites de una estética realista en la medida de lo posible; es cierto que hay fantasmas, apariciones y demás, pero no dominan por completo la película y se sienten sólo como añadidos. De hecho, y esto es algo que no he visto destacado lo suficiente en las distintas reseñas que he leído, lo más efectivo de Oculus es la tensión que se crea en la larga escena de exposición en la que la protagonista narra frente a la cámara la macabra historia del espejo y su maldición.
Esta referencia constante hacia el pasado sirve para traer a colación el que quizás sea el punto más interesante de esta película y es, tal como muchas reseñas han destacado ya, su estructura narrativa poco convencional en la que la trama salta del presente al pasado alternando entre los protagonistas como niños y adultos, algo que tiene relación directa con los poderes paranormales del espejo y la forma como "engaña" a los protagonistas mezclando ambas líneas temporales en un juego de ilusiones que obliga a los personajes (y al público) a dudar constantemente entre lo que es real y lo que no. Todo este juego es fascinante, y a pesar de que no es la primera película que lo hace ni tampoco es muy complicado que digamos, al menos no trata al espectador como idiota y deja que seamos nosotros mismos quienes armemos la historia en nuestra cabeza. Ese énfasis en el argumento es algo muy poco común en el cine de terror actual y sólo por eso ya vale la pena.
Lo que nos lleva a lo que sigue siendo, hasta ahora, mi mayor objeción respecto a Oculus, y el punto que evita precisamente que llegue a un nivel de grandeza: a pesar de todos estos detalles, de sus grandes ideas y de su ambición a la hora de construir una historia interesante, esta sigue siendo al final de todo una película de terror comercial, y como tal se ve forzada a dar demasiadas concesiones. La película, hay que decirlo, no es muy rica en cuanto a sustos, y varios de sus elementos más tenebrosos como el conflicto desatado alrededor de la madre (interpretada por una muy desperdiciada Katee Sackhoff, por cierto) se siente suavizado y apresurado, y en lugar de eso el clímax de la película nos bombardea con varios elementos típicos del cine de terror contemporáneo que ya son enormes clichés como esos fantasmas de piel azul y ojos brillantes. En general todos estos elementos sumados a los sustos falsos y al típico elenco juvenil causaron que la cinta fuera perdiendo ímpetu llegando hacia el final. Creo que en definitiva ese sigue siendo mi veredicto final: una muy buena historia parcialmente dañada por sus concesiones comerciales. Con todo eso es una película sobresaliente, y pocos ejemplos del cine de terror mainstream actual son tan recomendables como este.
miércoles, mayo 27, 2015
Reseña: V/H/S: Viral (2014)
domingo, mayo 24, 2015
10 de hace 10: El exorcismo de Emily Rose (2005)
Hoy en día Scott Derrickson es conocido principalmente como el director de Sinister (2012) pero hace diez años, cuando este blog estaba dando sus primeros pasos, sólo tenía un par de créditos como guionista tales como Leyenda urbana 2 (2000) o Hellraiser: Inferno (2000), la cual también dirigió. Eso y El exorcismo de Emily Rose (2005), una película que en aquel entonces confieso me dejó muy impresionado y que en cierta forma se adelantó a lo que sería un renacer del cine de posesiones diabólicas, pero a diferencia de lo que vendría después, en esta cinta nos encontramos con un trabajo distinto a lo que se había entendido hasta entonces por este tipo de historias. Tan positiva fue mi reacción que incluso llegué a incluirla en el primer brevísimo ránking de horror de ese año como una de las piezas más destacables que había tenido oportunidad de ver. Ahora, diez años después, hay que preguntarse qué tan bien se mantiene y si algunas de sus virtudes todavía pueden ser señaladas hoy en día.
Gran parte de mi opinión de aquel entonces se mantiene; con todos sus problemas y sus medianías típicas del cine de terror comercial de los últimos años, El exorcismo de Emily Rose sigue siendo una de las más interesantes películas de posesiones demoníacas que he visto desde El exorcista (1973), por otro lado inevitable referencia de este tipo de historias. Con toda seguridad se encuentra entre las escasas realmente destacables que se han hecho en los últimos años, cosa nada fácil puesto que fue precisamente el éxito de esta cinta de la que hablamos hoy la que propició el renacer de una serie de lugares comunes estéticos y temáticos que se repetirían una y otra vez y que todavía no parecen dejarnos del todo.
Y sin embargo, parte del motivo por el cual hoy en día no se habla tanto de ella puede que tenga que ver con lo contradictorio de sus expectativas; el público que se acerque a esta película esperando una pieza de terror puede sentirse defraudado ya que la cinta es, por encima de todo, un thriller judicial de temática religiosa en el que los componentes de terror ocupan un lugar secundario. Esto se agrava teniendo en cuenta que el material publicitario de entonces intentó venderla principalmente como una película de miedo a pesar de que en el fondo no lo era. En lugar de eso la historia se dedica a un subgénero que fue muy prolífico en los tardíos noventa pero que ya en el 2005 estaba en pleno retroceso comercial, lo que probablemente sea lo único que da cierto aire desfasado a la propuesta de Derrickson. Quizás por esto sus responsables insistieron en que el público general la entendiera como una heredera del legado de William Friedkin, y así lo hicieron saber en ambos de los carteles oficiales.
Dicho esto, y vuelta a ver diez años después, reconozco que la temática religiosa de la película puede echar a muchos para atrás, ya que la trama abre un debate acerca de la validez de la Fe frente a la ciencia y toma partido claramente a favor de la primera. Sin embargo, hay sobre esto algo que en su momento no supe apreciar y sólo ahora, con la apropiada distancia, soy capaz de comprender: el supuesto mensaje pro-religioso de la película es mucho más complejo de lo que la gente en su momento le dio y no es simplemente propaganda religiosa. Si algo me queda claro tras ver nuevamente El exorcismo de Emily Rose es que lo que se defiende en la película no es la existencia del Mal o el poder curativo de Dios, sino el reconocimiento de una realidad espiritual en el ser humano y el llamado a no despreciar esa experiencia. La existencia o no de Dios, el origen de lo que le sucede a Emily en la película no es lo principal; lo importante en el juicio es que el sacerdote acusado intentó realmente ayudarla validando las creencias de la joven.
Es por eso que me sorprende de buena manera que la cinta haya tomado decisiones arriesgadas teniendo en cuenta su carácter comercial. La mayor y más significativa de estas decisiones es que la abogada protagonista en ningún momento tiene un encuentro directo con lo sobrenatural; a pesar de que en determinados momentos se insinúa que el juicio está dejando algún tipo de efecto en ella, nunca llega a ver demonios o a tener ningún tipo de experiencia más allá de la realidad. Esto es algo que parece una tontería pero que, de haberse hecho la película hoy, con toda seguridad habría sido hecho de forma muy diferente, especialmente si querían vender la cinta como una historia de terror; de haberse hecho este año, la trama habría terminado por repetir en la abogada las experiencias de la propia Emily y habría tenido inevitablemente un clímax explícito de confrontación con los demonios. Nada de eso ocurre aquí, y en parte no ocurre por la decisión irrenunciable de la película de dejar el personaje de Emily Rose en un plano puramente referencial: al inicio de la cinta la joven ya está muerta (la película incluso abre con una imagen de un alambre de espino que gotea sangre, cosa que luego contradice el carácter sobrenatural de la experiencia de Emily) y todo lo que sabemos de ella es contado y referido por otros personajes durante el juicio.
Aparte de todo esto la película tuvo una gran suerte en lo que respecta a su elenco, no tanto en cuanto a su protagonista, Laura Linney, quien hace aquí prácticamente el mismo personaje que hacía en Las dos caras de la verdad (1996), sino con la joven Jennifer Carpenter, quien para entonces era prácticamente desconocida y que tuvo con su actuación como Emily su entrada en el cine mainstream por medio de un trabajo lleno de un histrionismo físico sobresaliente que por desgracia tuvo como consecuencia la repetición incesante de jóvenes poseídas que se retuercen enfundadas en un camisón de dormir blanco.
Así que, en definitiva, ¿qué tal se sostiene El exorcismo de Emily Rose diez años después? Es difícil decirlo; por otro lado los aspectos de terror de la película se siguen viendo muy bien gracias a una sobresaliente actuación y a pesar de los ocasiones efectos digitales (por fortuna escasos) pero si la cinta se mantiene dentro de lo positivo es por ser una aproximación distinta al fenómeno de las posesiones diabólicas y por acometer algunos riesgos impensables en una película de terror de hoy en día. Para algunos puede resultar difícil ya que es, tal como decíamos arriba, un drama judicial antes de todo, y su tendencia a apoyar el lado religioso del conflicto puede que se le atragante a más de uno. Muy probablemente esto último tuvo mucho que ver en la atención que llamó la cinta alemana Requiem: el exorcismo de Micaela (2006), una película estrenada casualmente justo al año después y que también estaba inspirada en el caso Anneliese Michel, abordándolo esta vez sí como un drama desprovisto de componentes de terror y con la balanza claramente inclinada en favor de la explicación racional, mostrando el verdadero efecto que dicho caso tuvo en la relación del Estado con la religión. Aún así, esta de la que hablamos hoy sigue siendo un muy buen trabajo al que ha valido la pena volver.
martes, abril 28, 2015
Reseña: Under The Skin (2014)
El principal problema que vemos en cuanto a la recepción que tuvo Under The Skin tiene que ver con la manera cómo fue anticipada; la presencia como protagonista de Scarlett Johansson (de quién se anunciaba además alguna escena de contenido erótico para estimular el morbo del personal) y una trama muy en la línea de otros ejemplos altamente conocidos de "ciencia ficción guarra" seguramente avivaron el interés comercial de un público ajeno tanto a la surrealista novela de Michel Faber como al cine del director británico Jonathan Glazer, un muy interesante y poco convencional cineasta que ha aprovechado la ocasión para traernos la que con toda seguridad es su película menos comercial hasta la fecha. Es así como aquellos que esperaban una historia de monstruos cargada de erotismo malsano se encuentran con una historia surrealista de ciencia-ficción introspectiva contada desde el punto de vista de un depredador que termina cuestionando su naturaleza y encontrando empatía en la humanidad a la que ha decidido cazar, y el erotismo al que nos hemos referido antes es frío, poco atractivo y destinado más bien a ser una trampa que causa un nada desdeñable grado de repulsión y atávico miedo a los misterios de la sexualidad femenina. Incluso el tan anticipado desnudo de Scarlett Johansson es desprovisto de todo factor erótico, lo que causó además una muy lamentable reacción en los predios de Internet que por desgracia se centraron en la supuesta falta de atractivo de la actriz, como si ese no hubiera sido el objetivo en primer lugar.
Por todos estos motivos, por la distancia que plantea con el espectador y su estética deliberadamente feísta que incluye hasta escenas de cámara oculta rodadas con figurantes no profesionales, estamos ante una película poco accesible para el público general. Pero esto no tiene nada que ver (como hemos leído en muchos sitios) con un supuesto carácter anti-narrativo de la película o con aquella idea errada de que la película no tiene un argumento. Todo lo contrario: si algo tiene es que la trama es tremendamente sencilla y muy fácil de discernir incluso teniendo en cuenta la escasa cantidad de diálogos y la prácticamente total ausencia de explicaciones. Sabemos desde el principio que el personaje de Scarlett Johansson es un ente inhumano que se oculta bajo la apariencia de una joven y hermosa muchacha para seducir hombres solitarios y luego llevarlos a una trampa mortal, y todas estas escenas transcurren casi sin diálogos y sin nadie explicando lo que estamos viendo, y aún así queda bastante claro a pesar de los toques de misterio como esa habitación negra o el personaje de la moto que constantemente sigue de cerca a nuestra protagonista y que se intuye pertenece a su misma especie aunque nunca se dice claramente.
Pero si bien argumentalmente se trata de una cinta muy accesible, todos los demás elementos que Glazer pone a nuestra disposición pueden ser difíciles de soportar cuando se espera un trabajo mucho más convencional; como ya decíamos arriba, el ritmo deliberadamente pausado, la casi total ausencia de diálogos explicativos o la estética desprovista de embellecimiento puede hacer mella en un espectador que busque algo de terror al uso y que puede incluso verse espantado por algunas escenas genuinamente desagradables como esa visita a la playa (y la tragedia múltiple que en ella ocurre), el encuentro con una víctima que hace que nuestra protagonista descubra su hasta entonces ignorada humanidad, y por supuesto el desenlace que cierra la película dejándonos con un sabor de boca muy negativo. Esa falta de "cierre" y ese distanciamiento y frialdad estéticas de la que hace gala Under The Skin han despertado muchas comparaciones entre Glazer y el Kubrick de 2001: Odisea espacial (1968), cosa que francamente no terminamos de ver más allá de parecidos muy superficiales, pero de lo que sí estamos seguros es de que esta es una pieza muy recomendable y que en ocasiones da cierto alivio encontrarse con algo así que nos replantee aquello que realmente buscamos cuando nos acercamos a lo desconocido. Muy buena.
martes, abril 21, 2015
Reseña: Honeymoon (2014)
viernes, abril 10, 2015
Reseña: Starry Eyes (2014)
lunes, abril 06, 2015
10 de hace 10 (presentación)
Esperad un momento mientras asimilo esto.
Una vez repuesto de la sorpresa, he estado pensando un buen rato acerca de la mejor manera de conmemorar esta primera década de una página que he ido actualizando a ritmos diferentes y no siempre con el mismo ahínco. De entrada algo que puedo decir es que la estructura oficial de tres reseñas seguidas de dos entradas de transición no siempre funcionó, algunas secciones que me entusiasmaron en su momento han quedado en el olvido, y algunas decisiones por mi parte tuvieron algo de polémica y aún así me aferro a ellas a pesar de que terminaron perjudicándome a nivel de visitas, como por ejemplo la decisión de dejar de poner notas a las reseñas. Esta es una idea que sigo defendiendo, valga decir, por una sencilla razón: está demostrado empíricamente que cuando le pones notas a las películas, la mayor parte de los lectores tiene a fijarse en esta nota y pasar completamente del texto que has preparado.
Con todo y eso, ha llegado la hora de hacer algo especial, algo con perspectiva, y para ello se me ha ocurrido algo que no sólo me sacará del apuro sino que además me permitirá hacer un homenaje al que fue uno de mis blogs favoritos de cine y uno que por desgracia duró muy poco tiempo: hablo del absolutamente genial blog de Tumblr 10-year-old movies, que analizaba con gran detalle y un envidiable criterio una serie de películas que sólo tenían en común el haber sido estrenadas diez años antes.
Aquí en Horas de oscuridad haremos lo mismo, lo que nos permitirá dejar constancia de esa perspectiva de la que hablo al re-visitar una selección de diez películas que vi allá por el lejano 2005, películas que en su momento me gustaron (o no) y que ahora pondré nuevamente bajo escrutinio para comprobar de primera mano qué tan bien (o mal) las ha tratado el tiempo. Ojo: no serán nuevas reseñas, sino un intento de ver lo que esas películas significaron en su momento y la influencia que han tenido en el cine de terror posterior. Esta sección se llamará, como no podía ser de otra forma, 10 de hace 10, y si sale bien, muy probablemente la repita el año que viene.
¿Cuánto aguantará este invento antes de que todo desaparezca y esta página (como todo) se una al Nirvana digital? Imposible saberlo de momento. Esperad entonces muy pronto la primera aportación, esperando que sea de vuestro agrado una vez más. Y a aquellos que me hayan estado acompañando durante los últimos diez años: gracias, aunque sinceramente no sé cómo me aguantáis.
sábado, marzo 28, 2015
Reseña: German Angst (2015)
jueves, marzo 26, 2015
Reseña: Tusk (2014)
Y eso es precisamente lo que tenemos con Tusk. En un alarde de metatextualidad con mucho de autobiográfico, la película cuenta la historia de un joven aspirante a cómico que consigue gran fama a a través de un provocador podcast muy popular y que viaja a Canadá en busca de historias extrañas qué relatar en su programa. El personaje principal es muy coherente con la obra de Smith y de hecho en muchos aspectos no es sino una versión exagerada de sí mismo: un antiguo nerd catapultado a la fama gracias a su corrosivo ingenio y que ha terminado por adoptar una máscara que ha suplantado por completo su personalidad y lo ha convertido en un ser arrogante y egocéntrico. Es sin duda un personaje muy bueno y muy bien construido, lo que ciertamente ayuda una vez que se topa de frente con el horror y asistimos a su muy prolongado sufrimiento. A partir de aquí es mejor que no cuente nada más porque mientras menos se sepa del argumento mejor, cosa por otro lado difícil ya que el propio director lo ha destripado en numerosas ocasiones.
Sabiendo ya todas estas cosas, y siendo consciente de entrada acerca de lo polarizadas que han sido las opiniones en cuanto a ella, debo decir que la película me sorprendió de forma muy positiva, al menos en mayor medida de lo que hizo en su momento Red State. Hay sin duda muchos aciertos, el principal de ellos un elenco que nuevamente echa mano de Michael Parks (más desquiciado que nunca y bordando su papel a la perfección), un Justin Long que canaliza muy bien su rol de alter-ego de Smith, así como algunas sorpresas tales como un Haley Joel-Osment adulto y hasta Johnny Depp en un caricaturesco papel por el que ni siquiera aparece acreditado con su nombre verdadero. Todo esto no hace sino resaltar el tremendo nivel de absurdo de una propuesta que va entre la comedia negra y una historia de horror truculenta al estilo de The Human Centipede (2009), inevitable y obvia referencia una vez que llegamos a la premisa principal.
Pero si algo está claro es que no es una película fácil ni una que vaya a calzar muy bien con todo tipo de público. En ocasiones se hace un tanto larga y reiterativa y muchas veces se vuelve autocomplaciente al regodearse de forma excesiva en su propio absurdo (hay escenas de diálogos con el personaje de Johnny Depp que parecen eternas), y tanto la confrontación final como el desenlace sólo se pueden tomar a broma. Ha sido precisamente este final, y el momento durante los créditos cuando escuchamos el podcast que dio origen a la idea, lo que finalmente me terminó de convencer que una vez más Kevin Smith está troleando a su público y que toda la cinta (al igual que la mayor parte de su carrera) no es sino una broma jugada a expensas de la audiencia. Esto en parte explica las reacciones tan variadas y las emociones tan intensas que despierta su director. En todo caso, me ha parecido una película interesante que merece ser vista, a pesar de todas sus carencias.












