viernes, noviembre 27, 2009

Reseña: Anticristo (2009)

Resulta casi imposible acercarse sin expectativas a una película de Lars Von Trier, ya que no sólo es el cineasta danés de mayor proyección a nivel mundial sino que encima es un nombre que casi siempre garantiza algún tipo de controversia. Tanto es así que yo de hecho no creía que Anticristo (2009) fuese, tal como lo había prometido su director, una película de terror. Resulta que sí lo es. Evidentemente, encasillarla en un género determinado puede pecar de simplista, pero lo cierto es que la película tiene resonancias muy fuertes a cintas de posesiones demoníacas más literales como The Evil Dead (1981), aunque en este caso a través de un tratamiento mucho más psicólogico. En realidad, Anticristo es en su mayor parte una historia alegórica en la que los personajes protagonistas son meramente símbolos (ninguno de los dos tiene nombre) empleados en la construcción de una historia que habla de la idea del Mal como fuerza destructora y amoral, equiparándola con la Naturaleza como algo consciente. Eso aparte de ser, como casi todo el cine de Lars Von Trier, una película cruel y despiadada con sus personajes.

El viejo esquema de cabaña-en-el-bosque tiene, sin embargo, una justificación: la pareja se recluye allí en un intento (bastante arrogante, por cierto) por parte del protagonista masculino de hacerle una terapia psicoanalítica a su esposa, que ha quedado hundida en una depresión tras la muerte accidental del pequeño hijo de ambos. Una vez allí la cinta cambia de registro para abordar una historia de tintes ambiguamente sobrenaturales que toca temas como la brujería, las posesiones demoníacas y la visión de la Naturaleza como la "Iglesia de Satán", es decir, un agente del Caos que se vale de aquellos elementos más cercanos a la tierra como, por ejemplo, la Mujer. Es demasiado complicado de resumir y en todo caso es mejor acercarse personalmente a la historia que Lars Von Trier intenta narrar. Lo curioso es cómo lo consigue sobradamente a pesar de emplear un espacio muy reducido y sólo dos actores, unos grandiosos Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg (especialmente esta última, quien lo da literalmente todo a la hora de reflejar la avalancha emocional de su personaje).

Es también una película muy difícil de aguantar, no sólo por determinadas escenas de las cuales seguramente ya habréis oído hablar, sino porque el tono general usado por Lars Von Trier es poco menos que asifixiante. Sumemos a eso su ya repetida costumbre de dividir la película en episodios (destacando aquí un prólogo y epílogo narrados en blanco y negro, sin diálogos y en cámara super-lenta) y un empleo casi demencial de símbolos y momentos surrealistas (chaos reigns!) y tenemos una película que por momentos se convierte en una auténtica pesadilla que agrede continuamente a sus personajes y, con ello, al espectador. El final es particularmente violento, con ciertos toques gráficos que adentran la película en los terrenos del relativamente reciente género de las torturas, incluyendo un plano en particular (sí, ese plano) que hace que mucha gente abandone la sala.

Sin embargo, la gran controversia de la película, aquella que le valió la pifia general en el festival de Cannes, está en su supuesto mensaje abiertamente misógino. No quiero entrar a valorar la veracidad o no de esta afirmación (aunque personalmente considero que el marido es retratado de forma igualmente negativa o incluso peor), y de todas formas creo que es irrelevante a la hora de hablar de las virtudes de Anticristo como película. En ese sentido, es una de las más intensas que nos han llegado este año, una que por desgracia ha sufrido en carne propia los prejuicios (justificados o no) que siempre surgen en torno a su director. Todo esto la hace, al menos para mí, ampliamente recomendable, aunque sea por toda la inmensa variedad de lecturas que ofrece y su capacidad inusitada de hacernos seguir hablando de ella mucho tiempo después de su visionado.

6 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

En los anhos veinte corrio una cierta leyenda de que Max Shreck era un vampiro. Supongo que era publicidad, como el rollo de la leyenda negra de que Stroheim desayunaba una taza de sangre XD

Cinemagnificus dijo...

Respecto a Anticristo, tengo que madurarla mas, la verdad. En su dia, es decir, hace apenas tres meses, la puse a parir, pero creo que no es finalmente tan horrenda como pense en un principio ni tan maravillosa como muchos la ponen. Saludos :D

Eternal Outsider dijo...

Qué casualidad... Vi esta peli anoche y estoy escribiendo la reseña ahora mismo.

Sir Laguna dijo...

Todo el mundo habla de ella y a mi sigue sin llamarme la atencion.

Ñako (ÑAKASIÁSTICO!! xD) dijo...

He de decir que no me ha gustado mucho la película, no por las escenas duras, sino porque me ha parecido ciertamente aburrida durante un gran tramo...

Karla Preciado dijo...

Debo decir que siendo mujer, no le encuentro los tintes tan "abiertamente misóginos" que muchos mencionan, tiene la película. Sólo porque el personaje femenino sea aquí detonante del ocaso, no significa que la cinta sea un marcapasos del odio hacia lo femenino. A mí me pareció una propuesta distinta,interesante y con una fantástica fotografía.