miércoles, julio 01, 2009

Reseña: Las novias de Drácula (1960)

Ansiosa por repetir el éxito de Drácula (1958), la Hammer Films estrenó esta segunda parte en 1960, la cual, aprovechando el nuevo filón erótico-terrorífico de su creación, explotó el morbo del público titulándose Las novias de Drácula (1960). Lo primero que hay que saber es que el título es en gran medida engañoso, ya que las vampiras a las que hace referencia no son las protagonistas, y el conde Drácula no tiene en la práctica nada que ver con la historia. De hecho, según dicen, el famoso estudio británico, con el objetivo de recortar gastos, decidió no contar con Christopher Lee y tejer una historia de vampiros completamente distinta en la que el doctor Van Helsing (nuevamente interpretado por Peter Cushing) se enfrentaba a un vampiro aristócrata con preferencia por las jóvenes damiselas, que finalmente volvían de la tumba para succionar la sangre de los vivos.

El comienzo de la historia sigue siendo muy atractivo, y en él se nos da toda la información que necesitamos saber acerca de la naturaleza del vampiro protagonista y de la joven en peligro que Cushing deberá salvar. La ejecución, sin embargo, no es esta vez tan efectiva como en la película anterior; si bien es cierto que Las novias de Drácula tiene momentos realmente siniestros (como por ejemplo la secuencia en la que las vampiras salen de la tierra con su puntiaguda sonrisa y el hambre en sus ojos), esta producción está plagada de momentos terriblemente sonrojantes incluso para los estándares de bajo presupuesto de la casa británica, casi todos referentes a la apariencia física de los chupasangres, y sobre todo del vampiro principal convirtiéndose en ocasiones en un murciélago increíblemente falso y cutre (además de que su metamorfosis nos hace cuestionar la efectividad de su prisión al principio de la película). En otras palabras, hay una distancia increíble a nivel de imaginería visual entre la anterior película y esta, y teniendo en cuenta que el director vuelve a ser el gran Terence Fisher, la única explicación posible es la prisa que se dio este proyecto por hacerse una realidad.

Lo que sigue funcionando, y a todos los niveles, es Peter Cushing como el cazador de vampiros. Más aún que en la primera parte, el Van Helsing de Cushing es un héroe de acción que lucha contra los chupasangres sin piedad, y que incluso recurre a métodos de auto-curación dignos de las películas de Rambo. Es Cushing sin duda la mayor pieza de cohesión de una película que pasó por varias reescrituras de guión y que, por lo tanto, deja muchos cabos sueltos y muestra por todos lados las huellas de la intervención de varios guionistas, incluyendo una resolución final cuanto menos curiosa a nivel de estética pero, francamente, bastante risible e inverosímil, al menos en pantalla.

No sería esta (evidentemente) la última de las películas de la Hammer que versaran sobre el famoso conde de Transilvania. Lee y Cushing alternarían en varias hasta volver a encontrarse años más tarde. En todo caso, su siguiente secuela, Drácula, príncipe de las tinieblas (1966) resulta muy superior sin lugar a duda a esta entrega, un tanto apresurada y pobre a nivel visual, pero que todavía resulta muy divertida.

5 comentarios:

Sir Laguna dijo...

Pues a mi me gusto mucho, me parecio bastante divertida y la secuencia de "auto-curación" de Van Helsing es genial dentro de su exageración.


http://cinedehorror2.blogspot.com/2008/08/brides-of-dracula.html

Criss Cross dijo...

Tengo varias películas Hammer aquí (Todas de Dracula) y no he sido capaz de verme alguna ... ¿Que me pasa? ... Seguramente el 3 se lo tiene muy merecido. Gracia spor el cine de explotación y los proyectos rapidos.

nonasushi dijo...

Mmmmm, me trae recuerdos de verla con mi padre y de reírme mucho,por lo cutre.

No se le echare un ojo, a ver qué tal...

Saludos

Astrocaravan dijo...

Lo más molesto de estas peliculas son los finales. Se acaban de pronto y con prisas. Puedes pasar por alto los efectos de mercadillo y los argumentos sin sentido, pero no esas resoluciones apresuradas que te dejan con cara de tonto y diciendo: " ya está ".

Anónimo dijo...

La verdadera segunda parte de "Drácula" de Terence Fisher, no fue este film, sino "Drácula, príncipe de las tinieblas" que continúa la historia donde acabó la primera, al igual que "Drácula vuelve de la tumba", tercera entrega, que empieza donde acabó la segunda...