viernes, julio 31, 2009

Reseña: Penny Dreadful (2006)

Penny Dreadful es el nombre aplicado a un género de publicaciones seriales británicas del siglo XIX, que tocaban por lo general temas escabrosos y que costaban, tal como indica su nombre, un penique. En el caso de la película Penny Dreadful (2006) no existe una conexión tan intelectual, y de hecho sólo se trata de un poco ingenioso juego de palabras referente a la protagonista (que se llama Penny) y su patológico miedo a los coches. Se trata asimismo de otra de las películas del primer After Dark Horrorfest (la única edición que llegué a ver en su totalidad), y a pesar de que comienza con buen pie y que su idea principal ciertamente es efectiva, termina hundida por sus propios excesos, siendo el principal de ellos su metraje.

Dicha idea principal es que Penny y su terapeuta, en un viaje por una solitaria carretera de bosque, cometen el típico error de recoger a un autoestopista que termina siendo, como no, un psicópata que da buena cuenta de la mujer y termina acosando a Penny y enfrentándola a sus mayores terrores. La mayor parte de la película, de hecho, se centra en la chica dentro del coche aparcado resistiendo los contínuos embites de su perseguidor, un gimmick que ha sido en ocasiones comparado con Cujo (1983), pero que en realidad no tiene nada que ver; el estado de sitio dentro de un coche por parte de una amenaza exterior era solamente un punto marginal en la antes mencionada novela de Stephen King (así como en la película en ella basada), mientras que en este caso dicha situación es el eje principal de la historia, eso sí, bastante bien tratado en su fase inicial.

Como decíamos antes, la idea es buena, y la película hasta cierto punto logra mantenernos en vilo al estar, en ocasiones, bastante bien rodada y realmente utilizar a fondo las posibilidades que ofrece tan limitado escenario como el interior de un vehículo. Sin embargo una propuesta así tiene su tiempo marcado, uno que Penny Dreadful traspasa considerablemente. Algo común en varias de las películas del Horrorfest, el guión hubiese tenido un destino ideal en algún serial de media hora, una hora como máximo, pero en el formato de largometraje se siente estirado, con demasiadas situaciones y elementos de relleno, convirtiendo lo que podía haber sido un thriller bastante aceptable en un slasher barato y repetitivo.

No hay mucho más que se pueda decir de esta película, ya que, en general, las propuestas que nos llegan del After Dark Horrorest no son lo que se dice bastante atractivas. Esta al menos parte de una buena idea que se ve maltratada en su ejecución. Curiosamente, su joven protagonista, Rachel Miner, sale en varias de las cintas del festival, lo cual es una gran casualidad teniendo en cuenta que las películas seleccionadas suelen tener diferentes procedencias. Que lástima que la mayoría de ellas tenga también el mismo destino.