jueves, febrero 20, 2014

Reseña: Silent Hill: Revelation (2012)

Cuando salió la primera película de Silent Hill (2006) me acerqué a ella con unas expectativas muy bajas, producto sin duda de la mala fama que suelen tener las adaptaciones de videojuegos al cine, que salvo pocas excepciones suelen ser bastante tristes. No fue el caso aquella vez: de hecho, la película de Christophe Gans no sólo me gustó mucho sino que incluso me atrevería a decir que es de las más interesantes adaptaciones de un videojuego que he podido ver hasta la fecha, ya que no sólo manejaba bien sus elementos de terror sino que además tenía una historia que atrapaba y sobre todo una maravillosa estética y atmósfera que construía una aventura terrorífica muy notable con referentes conocidos incluso para aquellos que, como yo, jamás se habían acercado al juego de Konami. Algunos me discutirán esto y dirán que todos estos son logros del videojuego y que la película simplemente los traslada a la pantalla, como si eso fuese algo fácil de hacer y no tuviésemos decenas de ejemplos de estrepitosos fracasos.

Por desgracia un título que hay que sumar a esa lista de calamidades es Silent Hill: Revelation (2012), triste secuela tardía de la película de Gans que arroja por la borda prácticamente todos los aciertos de su antecesora y sustituye la colosal aventura de la original por un barato espectáculo de feria con un argumento muy pobre, unos personajes de tercera fila y un acabado de serie Z en el que lo único que destaca es deleite visual que su director Michael J. Basset intenta dar metiendo a saco el gimmick del 3D en cada momento posible. De hecho, el truco de las tres dimensiones es probablemente lo único que haya podido garantizar el estreno en cines de este despropósito, ya que en todo lo demás estamos ante una secuela cutre como pocas, un material digno de todas estas mediocres continuaciones a formato doméstico que nos han llovido con el tiempo. E incluso dentro de esta liga es probablemente una de las peores películas que me he tragado en años.

Curiosamente, la cinta intenta continuar la historia de la original pero lo hace a través de una elipsis narrativa que nos sitúa varios años después, con la niña de la primera película de vuelta en el mundo real luego de que su madre lograra sacarla del mundo de terror al que había sido llevada. El cómo salió de allí es algo que la película decide no mostrarnos, para simplemente centrarse en una muy pobre historia de la misma chica ahora adolescente que debe volver a adentrarse en el pueblo de Silent Hill para rescatar a su padre. Todo esto con un elenco muy pobre que incluye a Adelaide Clemens (habitual ya en este tipo de producciones y quien no parece ni de lejos el mismo personaje de la primera película) y Kit Harington en su debut cinematográfico. El caso de este último es curioso porque su voz suena muy distinta a como suena en Juego de Tronos, lo que me hace sospechar que muy probablemente le doblaron para ocultar su acento británico. Ni hablar de Sean Bean y Carrie-Anne Moss, quienes a todas luces desearían estar en cualquier otro lugar.

Creo que mi principal problema con esta secuela es el hecho de que ignorara de forma tan evidente no sólo los logros sino incluso la línea argumental del primer Silent Hill. Si como yo sois de los que quedaron gratamente impresionados con la primera quedaréis sorprendidos del tremendo bajón que sufre esta segunda parte en la que apenas queda nada más allá de un muy vacío espectáculo informático y una terrible confrontación final que termina de la peor manera posible: intentando tomarse en serio una pelea de dos tipos enfundados en trajes de látex. Muy, pero muy lamentable.

sábado, febrero 15, 2014

Tres tristes trailers 40

Ahora que nos ha dado por reseñar una larga serie de secuelas cutres, resulta muy oportuno que nos llegue The Purge 2: Anarchy, encima con Kyle Sánchez, quien poco a poco parece estar destinada a convertirse en una presencia constante en estas continuaciones de segunda categoría de notadas películas comerciales. A pesar de su elenco de tercera fila, esta secuela de la ya reseñada The Purge tiene un detalle interesante y es que su premisa de protagonistas sueltos por la ciudad al menos promete una mirada un tanto más detallada en esa urbe en pleno caos que apenas intuíamos en la primera película. Estaremos pendientes.

Seguimos con las secueltas cutres, y esta encima la veremos en el Fantasy Filmfest Nights de este año (ya está confirmadísimo). Dead Snow 2: Red vs Dead parece aumentar las dosis de comedia y ofrecernos esta vez una historia de superhéroes en la que nuestro protagonista se enfrenta a los no-muertos armado con un poderoso brazo zombi, de entrada una premisa mucho más alocada que la primera. No es un secreto para nadie que aquí en Horas de oscuridad no quedamos excesivamente impresionados con la primera Dead Snow, pero esperamos que el paseo Hollywoodense de Tommy Wirkola con la muy prescindible Hansel & Gretel: Cazadores de brujas le haya permitido volver con holgura a sus orígenes del terror nórdico y sus héroes imposibles.

Y ya para terminar este trío de trailers dedicados a secuelas, tenemos esta (tardía) vuelta al desierto australiano con Wolf Creek 2, la cual también veremos en el Fantasy Filmfest Nights de este año. De entrada ya se perfila como algo muy parecido a la original, aunque con un mayor énfasis en el enfrentamiento épico con el antagonista ahora que el secreto de su identidad ha sido revelado. El director Greg McLean también parece haberse inspirado mucho en éxitos de terrores de carretera pasados como Duel o The Hitcher, este último notable en su intento de explotar el carisma de su villano (excelentemente interpretado por el veterano John Jarratt). Aunque la primera tampoco me impresionó mucho, a esta le tengo ganas aunque sea por ver cómo McLean consigue mantener la tensión en lo que a todas luces parece el primer gran slasher comercial del cine de terror australiano.

martes, febrero 04, 2014

Reseña: La sombra prohibida (2011)

La herencia Valdemar (2010), y su secuela La sombra prohibida (2011), forman realmente una sola película dividida en dos partes, y forman también una de las mayores oportunidades perdidas que he visto en ese fantástico mainstream hispano que desde ya hace un tiempo he venido siguiendo. Esta probablemente sea una de las reseñas más banales que haya hecho jamás, puesto que el único motivo para haber revisado esta secuela tres años después es el completismo más absoluto. Había quedado muy desencantado con la primera parte, así que vi esta segunda sólo por curiosidad y me ha parecido aún peor que la primera. Su caos argumental y lo vergonzoso de algunos momentos e imágenes sólo pueden explicarse por su voluntad de querer corregir de forma apresurada los errores de la primera entrega, hasta el punto de ignorar casi todo lo que predecesora había establecido.

Tanto es así, que al final todo el argumento ubicado en el pasado en el que Valdemar trae un demonio del inframundo (con todo y su revelación final y su historia de amor trágico) termina teniendo un peso mucho menor de lo que podía esperarse y no es para nada el centro de la historia. De hecho, esta segunda parte toma el camino opuesto a la primera al estar ambientada en su mayoría en el presente, con una investigación sobre un hermético culto de místicos y la presencia, por supuesto, del famoso Necronomicón lovecraftiano que aquí tiene un papel principal. Aquellos que hayan visto el trailer seguramente recordarán además la presencia del propio Cthulhu, un gigantesco monstruo CGI que se convierte en la principal atracción del atropellado clímax de la película.

Por desgracia esto es todo lo que se puede decir del argumento porque no hay mucho más que sacar. En su afán de ir desechando aquello que el público rechazó en la primera parte (incluyendo esa trama amorosa que parecía ser el centro del argumento), la película muestra una estructura anti-narrativa sin pies ni cabeza. No es ese el único cambio que se ha hecho para peor, puesto que un detalle en apariencia insignificante revela cómo a veces no hay que hacer caso a nuestros prejuicios; así como en la primera parte teníamos la aparición de Aleister Crowley como personaje, en La sombra prohibida aparece nada menos que  el propio H.P. Lovecraft, incorporado a la trama de forma un tanto gratuita, he de decir. Recordaréis que en la primera entrega comentábamos lo extraño que nos parecía escuchar al famoso ocultista Crowley hablando en un perfecto castellano. Pues bien, alguien parece haber escuchado, puesto que el Lovecraft de esta secuela aparece hablando en español con un muy marcado acento anglosajón, lo cual lejos de mejorar su interpretación lo hace parecer aún más ridículo y da a sus escenas un extraño aire de comedia involuntaria que no le sienta nada bien.

Tras ver La sombra prohibida me reafirmo una vez más en dos idea que me venían a la mente tanto en aquel entonces como ahora: que esta descalabrada historia parece más bien el resultado de rodar una larga partida de rol de inspiración lovecraftiana, y que el dilatado tiempo transcurrido entre el estreno de la primera parte y el de su continuación se debió no tanto a la fría recepción que tuvo La sombra Valdemar (que también) sino a la necesidad de retocar un sinfín de detalles que intentaron desandar el camino de su antecesora aún a costa de la coherencia interna del relato. Una pena porque al final lo que más ha trascendido de la película ha sido por un lado su forma de financiación privada (en unos tiempos en los que el apoyo institucional al cine recibía críticas por todos lados) y por otro el aluvión de reseñas negativas que le cayeron encima y que llevaron al director a pronunciarse públicamente. En resumen, este costoso experimento ha terminado por ser una terrible película a la que no encuentro cómo recomendar.

lunes, febrero 03, 2014

Reseña: The Prophecy 3: The Ascent (2000)

Tras el desastre de la segunda parte, esta nueva entrega de la guerra entre los ángeles dirigida por Patrick Lussier (discípulo de Wes Craven) se siente como una sorpresa no tan desagradable. Contra todo pronóstico, The Prophecy 3: The Ascent (2000) ha resultado ser una película muy superior a su inmediata antecesora, y aunque no llega nunca a ser realmente buena y sus limitaciones técnicas la hacen ver como un pariente poco agraciado de la original de Gregory Widen, sí es cierto que al menos se decide a recuperar algunos de los aciertos de la primera parte en la medida de sus (modestas) posibilidades. También es de agradecer que busque compensar lo caótico de su argumento con nuevas muestras de imaginario celestial en concordancia con las bases estéticas que la original había sentado.

Dicho argumento es asimismo la continuación directa de la segunda entrega; años después de los eventos narrados en The Prophecy 2 (1998), los ángeles vuelven a la tierra para intentar acabar con Danayel, el Nephilim nacido de madre humana y padre angélico, quien supuestamente guarda la clave de su destrucción. La trama intenta mezclar esto con una profecía en torno a un terrible super-ángel vengador llamado Pyriel, prisionero en la Tierra y dispuesto a acabar con toda la humanidad, pero la unión de los dos argumentos es confusa y no queda muy claro exactamente cuál es el papel que el chico juega en toda esta historia. De todas formas, todo este cuento no es más que una excusa para sacar de la manga nuevas imágenes de inspiración bíblica y paisajes desérticos que que evocan (muy sabiamente) a la primera entrega, además de un curioso remedo de la saga Terminator presente en la forma en que un ángel da caza al joven muchacho. 

En medio de este batiburrillo argumental sin pies ni cabeza está nuevamente la figura de Christopher Walken como al arcángel Gabriel, despojado de sus poderes y que curiosamente ya no es el villano sino que intenta proteger a Danayel por motivos que sólo él entiende. Walken está en esta entrega más comedido a nivel de actuación y su participación no es tan grande como en las películas anteriores. De hecho está reducido a un personaje secundario que parodia su propia condición de ángel y deja asomar los vestigios de una historia de redención que queda esbozada a medias. 

En general no estamos hablando de una película muy buena; sus intentos por enlazar con la primera parte son evidentes (como por ejemplo la inclusión arbitraria de personajes secundarios que aparecían en la cinta de 1995 y que solamente aquel que la haya visto sabrá reconocer), y su caótico argumento se empeña en seguir adelante y mostrar imágenes impactantes aún a costa de la coherencia de la trama. Pero al menos representa una mejora innegable con respecto a la terrible segunda entrega, hay un interés por ahondar en el imaginario visual de la cinta de Gregory Widen, y a pesar de sus modestos medios, intenta cerrar su argumento al final trayendo la historia de la guerra en el Cielo a lo que sería su necesaria conclusión. Esto último parece haberse quedado en puras intenciones ya que la saga tendría dos secuelas más lanzadas directamente a formato doméstico y ya sin la participación de Christopher Walken. En definitiva, quedaos con la primera, pero si sentís curiosidad, esta al menos no es del todo despreciable.

domingo, enero 26, 2014

Reseña: Below (2002)

Una de las películas de David Twohy que me faltaba por ver, Below (2002) no parece ser uno de sus trabajos más conocidos, ni siquiera por el curioso hecho de que el guión está co-escrito por Darren Aranofsky o porque Twohy ya gozaba de cierta fama en el cine de género por películas como The Arrival (1996) o Pitch Black (2000). En esta ocasión abandona por completo el género de ciencia-ficción para ofrecer una historia de horror ambientada en la II Guerra Mundial, específicamente en un submarino de guerra en medio del Atlántico en el que a los nervios de la tripulación se suma la presencia de una amenaza sobrenatural que puede acabar con ellos.

Esta ambientación a la que me refiero es probablemente lo mejor que la película tiene, y toda la recreación del submarino está sorprendentemente trabajada y realmente transmite al espectador la sensación de laberinto metálico de un navío en el que a pesar de sus grandes dimensiones todos los espacios de uso humano son tremendamente reducidos. La película hace de este ambiente claustrofóbico una marca de identidad estética ya que progresivamente, a medida que la trama se va desenvolviendo y la naturaleza de del horror se va definiendo de forma más concreta, el espacio de vuelve cada vez más pequeño y oscuro, un detalle muy interesante que enlaza a esta película con otras obras de lugares siniestros que van haciendo mella en la mente de los que lo habitan, tal como ocurría en Session 9 (2001). De hecho, si la película pierde efectividad por momentos es únicamente debido a las sonrojantes tomas CGI de los exteriores del submarino, en la que los efectos especiales no están tan logrados.

El motivo, sin embargo, por el que la película no me ha impresionado demasiado es que a pesar de su estética el argumento no es lo que se dice muy interesante; la falta de un protagonista definido hizo que el desarrollo se me hiciese algo tedioso, y una vez que como espectadores vamos viendo que el misterio acerca de la tripulación es lo que realmente tiene el mayor peso dramático, todo el ángulo sobrenatural se hace un tanto superfluo y muy pobremente dibujado, a pesar de que la cinta nos deja muy claro que el submarino está embrujado de verdad. Es como si sus responsables hubiesen querido balancear ambos aspectos (el thriller y el cuento de fantasmas) pero no hubiesen podido decidirse a llevar ninguno a sus últimas consecuencias y hubiesen dejado ambos ligeramente esbozados.

Con todo y eso, encuentro mucho que recomendar de Below; una excelente ambientación, algunas actuaciones sólidas (incluyendo a Zack Galifianakis en un inusual papel serio) y una estética envidiable. Es una lástima que la trama no me haya resultado tan interesante y que no maneje tan bien las constantes del género que toca, algo que David Twohy ha logrado en otras ocasiones. Pero por supuesto, esto último es una opinión muy personal que yace quizás en mis propias preconcepciones sobre la obra de un director al que sigo de forma muy entusiasta. Mejor echadle un vistazo vosotros mismos.

sábado, enero 25, 2014

Fantasy Filmfest Nights 2014, here we go!

Confirmada está ya nuestra presencia en el Fantasy Filmfest Nights de Berlin de este año, la época en la que mis globos oculares se ponen a prueba lanzándome de cabeza a ver diez películas en dos días, a razón de cinco proyecciones por cada sentada. Este año, además, ha valido la pena porque de manera absolutamente inesperada los programadores del micro-festival nos han lanzado varias cintas que (lo podéis jurar) nunca veremos estrenadas en salas comerciales de este país, tales como Las brujas de Zugarramundi (2013), The Returned (2013) o los nuevos trabajos de Eli Roth y Ti West, The Green Inferno (2013) y The Sacrament (2013), respectivamente. Así que la cita será el último fin de semana de marzo, y aquellos que vivan en la capital alemana ya saben dónde encontrarme por esas fechas. Pista: seré el del paquete de analgésicos y lágrimas artificiales. 

Aquí la lista con las películas que nos esperan. Espero que este invierno se pase rápido.

sábado, enero 18, 2014

Reseña: The Prophecy 2 (1998)

Decíamos el otro día en Letterboxd que una de mis películas favoritas durante mi adolescencia fue The Prophecy (1995), precursora de ese cine de terror de temática religiosa y apocalíptica que surgió (por motivos evidentes) justo en los albores del nuevo milenio y que trajo, además, uno de los roles más memorables para Christopher Walken, uno que extendió aún más su extravagante imagen de tipo raro tan explotada en otras películas. El éxito de aquella cinta fue lo suficientemente grande para asegurarle una secuela pocos años después, aunque con pretensiones mucho menores. Dicho esto, The Prophecy 2 (1998) fue lanzada directamente en formato doméstico y se siente como una continuación muy pobre que imita de forma muy superficial la primera película, haciéndolo todo mal y desperdiciando no sólo un material interesante sino además un elenco bastante aprovechable que incluía no sólo al propio Walken sino también a Jennifer Beals, Brittany Murphy y un criminalmente infrautilizado Eric Roberts en lo que es poco más que un cameo.

Uno de los principales motivos por los que esta secuela fracasa es su escasa ambición: el presupuesto más reducido elimina los interesantes paisajes desérticos de la original por el ambiente de la ciudad de una forma genérica y poco interesante. Además, hasta el espectador menos espabilado se dará cuenta de que esta película repite exactamente la misma historia que su antecesora; una vez más asistimos a la guerra entre los ángeles por el control del Cielo, y una vez más dos de ellos luchan entre sí por el control de un arma secreta escondida dentro de un humano (en este caso dicha arma es un Nefilim, es decir el hijo de un ángel y una mujer humana). Christopher Walken regresa como el arcángel Gabriel, y una vez más es el villano de la película, aunque su inclusión en esta secuela se ve demasiado forzada y sobre todo gratuita. La sensación de peligro de los protagonistas es también un poco ridícula ya que a pesar de que se nos cuenta que la guerra entre los ángeles continúa, en ningún momento vemos a otro ángel malvado que no sea Gabriel, quien una vez más recurre a un humano como ayudante a quien mantiene con vida en contra de su voluntad.

No son estas las únicas coincidencias: todas y cada una de las imágenes y giros narrativos que presentaba la cinta de 1995 se repiten aquí, sólo que descafeinadas, con una estética mucho más pobre y con un argumento de lo más sencillo que se podría resumir en pocos segundos y que en ningún momento plantea interrogante alguna. La cinta parece esbozar un ángulo interesante al dejar caer la posibilidad de que los ángeles buenos tampoco sean tan bondadosos pero rápidamente abandona esa idea, muy a pesar de que el drama personal de la protagonista es el de haber sido embarazada en contra de su voluntad y de una forma que en poco se diferencia de una violación en toda regla. Terrible también el ángel bueno interpretado por Russell Wong resulta de lo más olvidable y la manera como es despachado en el desenlace de la película es lamentable a más no poder.

De hecho, de todo el elenco el único que parece estar haciendo algo medianamente interesante es Christopher Walken, cuya actuación como Gabriel una vez más sobresale gracias a su tratamiento cómico de estrella de rock errática y desorientada. Con todo y eso nunca llega a parecer realmente una amenaza y da la sensación de que obtiene todas sus victorias únicamente porque los ángeles buenos se lo permiten. Para colmo la película es mucho menos violenta que su antecesora, menos dada a las imágenes interesantes (exceptuando aquellas que toma directamente del metraje reciclado de la primera cinta) y su resolución abierta no despertó en mi el más mínimo interés. Es sin duda una de las peores y más pobres secuelas que he visto en mucho tiempo, pero a pesar de todo ha generado una saga que ya va por la quinta entrega. Tarde o temprano (lo sé) terminarán cayendo por aquí.

lunes, enero 13, 2014

Reseña: Paranormal Activity: Los señalados (2014)

Primer estreno de terror comercial de este mes, Paranormal Activity: Los señalados (2014) ya partía con cierta ventaja en el sentido de que por muy terrible que fuera no podía ser peor que la cuarta parte, estrenada en el 2012. El año que pasamos sin un estreno de la que sin duda es una de las sagas de cine de miedo más rentables de la historia parece haber avivado las ganas de su público seguidor, aunque por otro lado el estudio haya querido rentabilizar al máximo esta franquicia sacado este pseudo spin-off dirigido al mercado hispano y estrenado en un mes por lo demás flojo en cuanto a estrenos interesantes. Evidentemente fui a verla, y debe ser por mis expectativas tan bajas que me pareció mejor de lo que esperaba, sin llegar en ningún momento a ser una buena película pero al menos con la voluntad de que en ella ocurran cosas, en vez de la soporífera nada de su predecesora.

Lo más interesante de esta producción está, sin embargo, en su decisión de alejarse al menos un poco de la enrevesada historia de las cuatro entregas anteriores y ofrecer un relato más o menos independiente. Digo más o menos porque a pesar de que los protagonistas son distintos, el argumento sí que guarda relación con las primeras cuatro películas y elabora un tanto más la mitología de posesiones diabólicas y cónclaves de brujas que se han convertido en marca de la casa y que en la anterior película habían sido olímpicamente ignoradas. Esta vez, sin embargo, la víctima es masculina, un muchacho de origen latino de un barrio de Los Ángeles que descubre poco a poco cómo los inusuales poderes que va mostrando son el producto de una posesión demoníaca que se va apoderando de él. El formato de metraje hallado es, eso sí, completamente arbitrario: los personajes no tienen motivo alguno para estar registrando con una cámara todo lo que ocurre, y muy pronto te das cuenta de que la película no tiene el más mínimo interés en justificarlo.

Sin embargo, esto no es tan sorprendente; siempre me ha parecido curioso que se compare la reciente fiebre del metraje hallado con El proyecto de la bruja de Blair (1999) puesto que la tendencia actual no tiene nada que ver con aquella película. Si la bruja de Blair utilizaba su formato de cámara en mano por un afán de conseguir realismo, en la saga de Paranormal Activity (así como en sus secuelas y en prácticamente todo el resto de este subgénero) el interés no está en conseguir verosimilitud alguna sino en usar el formato para hacer trampa: el look amateur no sólo reduce costes de producción sino que además permite que los responsables echen mano de ciertas crudezas técnicas que normalmente no se podrían permitir: una iluminación pobre, pocos ángulos de cámara, un montaje a tropezones en el que las escenas se van superponiendo unas a otras sin transición alguna, y sobre todo una perspectiva en primera persona que da pie al empleo de trucos baratos para sorprender al espectador. Todo esto está presente en este spin-off, aunque debo reconocer que en menor medida que en otras entregas de la saga, y aunque me parece encomiable que hayan querido intentar algunas cosas nuevas, la película en general es tan pobre que si hubiesen empleado una perspectiva omnisciente de toda la vida, el resultado no habría tenido el más mínimo interés.

Dicho esto hay que dejar claro que estamos ante la que probablemente sea la única de las secuelas de Paranormal Activity (2009) que al menos se preocupa en extender un poco el mundo que sus creadores han ido tejiendo, y el carácter semi-independiente de esta entrega hace que al menos no se sienta como un burdo abreboca de la quinta parte. Eso sí, el componente de terror no está tan marcado como en la primera entrega, y el hecho de que el público ya conoce aquello que está afectando a los protagonistas hace que la película abandone un poco su historia de horror para adquirir unos toques de descubrimiento de superpoderes que recuerdan mucho a Chronicle (2012), cuyas semejanzas ya han sido mencionadas por prácticamente todos los que la han reseñado. En definitiva, me ha parecido más interesante de lo que esperaba para los estándares de esta malograda franquicia, y sólo lamento que este no vaya a ser el camino a seguir y tengamos seguramente que volver a aquel descabellado argumento una vez más.

domingo, enero 12, 2014

Reseña: El proyecto de la bruja de Blair (1999)

Hacía ya mucho tiempo que tenía ganas de reencontrarme con El proyecto de la bruja de Blair (1999). No la había visto desde el momento de su estreno original, hace ya casi quince años, pero tenía un buen recuerdo de ella, y de hecho en su momento me había dejado muy impresionado. Pero claro, en aquel entonces yo era el público al que estaba dirigido la película: tenía veinte años, me gustaban mucho las historias de terror, y nunca había visto una película como aquella. Es decir, aquella faena de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez estaba hecha para mí. Ahora, década y media después, y cuando ya el subgénero de metraje hallado o falso documental ha sido explotado hasta la saciedad, es interesante volver a ver una de los ejemplos imprescindibles al que tanta gente hace referencia pero al que no sé si muchos recuerdan en realidad.

Para aquellos que sean demasiado jóvenes, El proyecto de la bruja de Blair es la historia de un trío de jóvenes cineastas que se internan en los bosques de Burkittsville, Maryland, para rodar un documental sobre la leyenda de una bruja del siglo XVIII que ha aterrorizado desde entonces al pueblo. La película nos cuenta ya desde el principio que estos tres jóvenes desaparecieron sin dejar rastro y que lo que estamos a punto de ver es el metraje crudo que sus cámaras captaron durante estos últimos días. El desarrollo de la historia es similar a lo que muchos de vosotros conocéis ya en este subgénero: un comienzo feliz y optimista que se va volviendo cada vez más siniestro a medida que los personajes se pierden en el bosque y van sucumbiendo no sólo a las continuas intervenciones sobrenaturales de aquellos parajes, sino también a los inevitables conflictos que surgen en un grupo sometido a un estrés similar.

Pero lo interesante de esta película, y lo que sin duda alguna termina por diferenciarla de todos los trabajos similares que han surgido en los últimos años, es que Myrick y Sánchez en ningún momento capitulan en su propósito de dar a la cinta el mayor grado de realismo posible. A diferencia del resto de las historias de metraje hallado que hemos visto, aquí el formato de cámara en mano no se reduce únicamente a dar una perspectiva en primera persona sino que es empleado para mantener la historia dentro de los límites de una realidad más o menos creíble: para sorpresa (y decepción) de muchos, nunca vemos a la bruja en cuestión ni tampoco presenciamos ningún fenómeno realmente sobrenatural en pantalla. Todas las escenas de miedo están construidas a través de sonidos, fenómenos ocurridos fuera de plano y expectación por parte del público de sustos que nunca se producen pero que crean una tensión sobresaliente, con lo que los mayores horrores de la película ocurren siempre en la mente de aquel que la está viendo. Esta negativa a mostrar el horror de forma explícita sería impensable en una película de hoy en día, pero en su momento contribuyó a la ingeniosa e innovadora campaña viral de esta cinta, que hizo creer a mucha gente que los eventos que presenciaban eran reales.

Esta película evidentemente no fue la primera en su género, y sus influencias son más que evidentes (como lo indica el nombre de su productora, Haxan Films), pero tras verla de nuevo siento que ha resistido el paso del tiempo bastante mejor de lo que esperaba. Las opiniones en cuanto a ella siempre han sido encontradas, ya que hay quienes la califican de obra maestra del horror o tomadura de pelo que nunca da lo que promete. Personalmente considero que como cinta de terror es muy buena y demuestra, entre otras cosas, por qué el subgénero de horror documental de los últimos años sólo ha conseguido imitarla en una forma muy superficial. Además, solamente por todo lo que sugiere acerca de su argumento y mitología (explorada, por cierto, en numerosos artículos, libros y hasta videojuegos) vale la pena acercarse a ella. Quince años después me sigue pareciendo igual de recomendable como una de las piezas de terror más interesantes de los noventa. 

martes, diciembre 31, 2013

Brevísimo ránking de horror del 2013

Un año más, el blog se convierte en una plataforma para la que probablemente sea la entrada más egocéntrica de todo el año. Tras una votación más voluminosa que años anteriores llega finalmente el podio con lo que en Horas de oscuridad consideramos lo más destacable (que hayamos visto) estrenado durante el 2013. Sé que ninguno de vosotros querrá que esta introducción se alargue más de lo necesario, y que seguramente ya en vuestras cabezas se habrán ya hecho vuestras respectivas listas de aquello que merece llamar la atención de los seguidores del género de horror, así que vamos a lo importante. 

POSICIÓN No. 3

Tras pasar un tiempo siendo sistemáticamente ignorado a la hora de hacer esta lista, el género de falso documental/metraje hallado vuelve con V/H/S/2 (reseña aquí), magnífica secuela de la no tan destacable V/H/S, que en lo particular se convirtió para nosotros en una de las sorpresas del año al resucitar no sólo esta variante tan peculiar y rentable de cine de terror sino también el no menos singular subgénero de las películas de antología. Lo repetimos una vez más: incluso si no os gustó la original, echad un vistazo a esta segunda parte porque tiene algunos de los momentos más memorables que hemos visto en este año que se acaba.

POSICIÓN No. 2

Una de las primeras que vinos este año, American Mary (reseña aquí) merece un lugar especial aunque sea por el hecho de ser la menos comercial de las tres. Eso y por tener a Katharine Isabelle, habitual del género y que tiene aquí el que probablemente sea su mejor trabajo hasta la fecha. Una fantástica película que sigue la estela de The Human Centipede al mostrarnos un horror cuyos mayores excesos están en nuestra mente, pero que remiten de forma inequívoca al miedo a la deformidad y la (auto)mutilación. Es también una gran historia de poderío femenino contada de forma inteligente y sin un ápice de condescendencia para su moralmente ambigua protagonista. Personalmente me ha encantado y la recomiendo una vez más sin lugar a duda.

POSICIÓN No. 1

Estaba más que cantado. En realidad, si nos atenemos a lo que ha sido este blog desde que se estrenó (y vimos) The Conjuring (reseña aquí), no podía ser otra la película que ocupara el primer lugar en esta tríada de cintas de terror de 2013 que todos deberían ver. James Wan lo ha vuelto a hacer, superando todas mis reticencias iniciales y trayéndonos no sólo una gran película sino también un referente a seguir en el tema de casas embrujadas e historias de fantasmas que alcanza perfectamente el nivel de renombrados clásicos de décadas pasadas. Desde los títulos de crédito iniciales demuestra ser una película que no se anda con tonterías, horror de verdad sin un atisbo de autoironía ni meta-discurso. Imprescindible en verdad.


Estas han sido las más destacables para mí del año que se acaba. Ahora, ha llegado la hora de revelar aquella que ha resultado ganadora en nuestra encuesta anual, aquella seleccionada por los lectores de Horas de oscuridad como lo mejor del año. El resultado, creo, no sorprenderá a nadie.

MENCIÓN ESPECIAL

No suele ocurrir, pero en este caso el público lector y yo hemos sido de la misma opinión, y The Conjuring ha ganado la encuesta con un muy cómodo 29% de los votos registrados, marcando una distancia considerable ya desde el principio de la votación. En segundo lugar tenemos el remake de Evil Dead (19%), seguido de la antología de metraje hallado V/H/S/2 (8%), Insidious 2 (7%), Guerra mundial Z (6%) y un empate técnico entre American Mary y Mamá con un 5% de los votos. Milagrosamente, no hubo ninguna película que no recibiera al menos una votación.


Y ahora, finalmente, llega la hora de despedirnos. Como el año pasado, y al anterior, y el otro, os deseamos una muy feliz entrada en el calendario nuevo, y ya sabéis que aquí os esperaremos con las mismas ganas.