miércoles, septiembre 02, 2009

Reseña: The Grudge 3 (2009)

Séptima cinta de una de las más famosas sagas del fantaterror japonés actual, The Grudge 3 (2009) es la continuación de su vertiente americana, la primera de ellas sin contraparte japonesa, y la primera de la saga The Grudge que no está dirigida por su creador y máximo responsable, Takashi Shimizu. Se trata de una secuela directa a vídeo que continúa casi en el mismo punto en que terminó la segunda película de la saga americana (de hecho, es necesario haberla visto para poder entender de qué va toda la cosa), con la maldición de Toshio y Kayako cruzando el océano Pacífico y extendiéndose por un antiguo edificio de apartamentos en la ciudad americana de Chicago, algo que ya se exploraba en la entrega anterior y que aquí se convierte en el centro de la trama.

De entrada hay que decir que la película es mucho más básica y convencional que todas sus antecesoras, algo que se nota en el hecho de que es la única de la saga que está narrada de forma lineal, con todos sus eventos narrados en perfecto orden cronológico. Asimismo, la ausencia de su director original, que imprimía su particular estilo a un argumento que en el fondo no dejaba de ser extremadamente sencillo, se nota bastante, para desgracia del espectador. La película tiene una pinta bastante genérica, y al transcurrir prácticamente todo el metraje dentro del mismo escenario, tenemos constantemente la sensación de estar ante algo que hemos visto no seis, sino cientos de veces, incluyendo el mismo grupo de tontos incrédulos que llevan escrita sobre la frente su condición de pasto para los cabreados fantasmas nipones. Numerosas escenas, asimismo, no tienen el más mínimo sentido, y la trama constantemente está forzando su camino hacia más momentos de miedo que intentan emular las características más notables de las dos primeras entregas, pero de forma superficial y explotativa, para colmo con unos recursos bastante baratos entre los cuales no puede faltar gente que, de forma muy natural, se adentra en una habitación a oscuras únicamente porque escuchó un ruido extraño.

Otra cosa que me desagradó bastante al ver esta nueva secuela es que la estética es, incluso para los estándares del directo-a-DVD, demasiado plana y pobre, exageradamente artificial y por debajo en cuanto a calidad a todas las demás entregas, incluyendo los telefilmes japoneses originales. Esta artificialidad no sólo choca con la estética de las dos entregas anteriores sino que además deja bastante en evidencia graves carencias técnicas como el maquillaje de los fantasmas. En cuanto a estos, los nuevos actores que los interpretan no me convencieron para nada. La primera vez que vemos al nuevo Toshio, por ejemplo, parece que estamos viendo a un adolescente de al menos catorce años, y uno de los personajes ni siquiera parece extrañarse ante el hecho de estar viendo un niño azul (!). La dirección también se nota desganada en todo momento, y son numerosas las ocasiones en que nos damos cuenta de escenas con un gran potencial para el miedo que se desaprovechan por el simple hecho de usar un ángulo convencional y una luz genérica bastante habitual en la mayoría de estos productos.

Con todo y eso, lo más terrible que podemos decir de The Grudge 3 es que es una película tremendamente mediocre. Tampoco nos engañemos: si algo hemos aprendido en el último par de años es que estas secuelas tardías producidas para formato casero suelen ser baratas, carentes de todo tipo de inspiración o imaginación, y destinadas únicamente a ser trampas caza-bobos en las que el estudio reduce los costes de producción al mínimo para vampirizar el buen nombre de otra(s) cinta(s). The Grudge 3 no es el peor de estos sub-productos, pero sigue siendo parte del mismo pozo negro de mediocridad del cual sólo es rescatable, en la opinión del que esto escribe, el Wrong Turn 2 (2007) de Joe Lynch. Esta de la que hablamos ahora no. Una lástima.

2 comentarios:

Black Queen dijo...

Bueno, yo puedo decir que no me aburrió, aúnque fuera por la curiosidad de ver en qué narices acababa todo aquello de yo tengo la solución y vamos a jugar a la güija. Por otro lado, es la primera peli de La maldición que no me asusta, lo que me ha decepcionado bastante... Mucho.

Hombre Lobo dijo...

Otra cosa: sin importar el ángulo ni la iluminación que uno le ponga, el señor Carapatata nunca dará miedo. Eso es imposible.