domingo, abril 12, 2009

Apuntes para una breve historia de la explotación (7)

Tengo un motivo muy bueno para no haber posteado nada: mi cerebro está inmerso en un delicado proceso de rehabilitación tras haberme pegado el maratón de The Grudge todo este fin de semana. Y cuando digo maratón, quiero decir que, básicamente, he visto seis veces la misma película: los dos telefilmes del año 2000 (Ju-on: The Curse y Ju-on: The Curse 2), las dos películas japonesas para cine (Ju-on: The Grudge y Ju-on: The Grudge 2) y el remake americano con su secuela (The Grudge y The Grudge 2). Haberlas visto todas seguidas me ha servido para postrarme una vez más ante su director, Takashi Shimizu (uno de los mayores explotadores del género) y darme cuenta de que, después de todo, las seis películas no son realmente iguales. Es cierto que comparten una esencia común y un estilo muy marcado, pero a nivel de argumento hay diferencias sustanciales que hacen que todas valgan la pena, de una forma u otra.
Pero el motivo de este texto es hablar de otra cosa: de los cortometrajes que dieron origen a la saga de Ju-on y que fueron rodados por Shimizu para Gakko No Kaidan G (1998), un telefilme episódico cuyo título podría traducirse como Historia colegial de fantasmas. Dicha película, por cierto, la desconozco, y al igual que la mayoría solo he escuchado hablar de los dos episodios rodados por Shimizu, y eso que entre los otros directores está Kiyoshi Kurosawa (!).
Los dos cortos originarios de los que hablamos hacen honor al calificativo: cada uno de ellos dura aproximadamente tres minutos, y están narrados de una forma muy básica y sencilla, cada uno en un solo escenario y con luz natural, algo que siempre había considerado impensable en una película de terror. La historia de la saga de The Grudge todavía no está presente (de hecho no hay historia, se trata sólo de escenas aisladas) pero ya había gran parte de los elementos de estilo de Shimizu y, sobre todo, ya teníamos a los personajes. En el primero de ellos, 4444444444, vemos por primera vez a Toshio; en el segundo, Katasumi (titulado en Occidente In The Corner) nos muestra por primera vez a Kayako. Esta, por cierto, está interpretada por Takako Fuji, que ha hecho el personaje en todas las encarnaciones de la saga que han sido dirigidas por Shimizu.



La efectividad, atmósfera y estilo de los cortos habla por sí sola, así que es mejor que los veáis. A manera de trivia les diré únicamente que los dos cortos son referenciados en los dos telefilmes de Ju-on: The Curse (2000), que Shimizu dirigiría un par de años más tarde, en los que también se repite el fenómeno de la llamada de móvil proveniente de ese número que se repite varias veces presagiando el horror (en la cultura japonesa el número cuatro se considera de mal agüero por su parecido fonético con la palabra "muerte").
Ambos cortos, por cierto, están incluídos en el material adicional de la edición en DVD de The Grudge (2004), el remake americano.
Y ya que hablamos de la saga americana, podemos decir que las comparaciones son odiosas, pero en esta ocasión debo hacerlas con los tres cortos de Tales From The Grudge, una pieza que fue creada principalmente como publicidad para el estreno de The Grudge 2 (2006). Los tres cortos fueron realizados por Toby Wilkins, el mismo que ahora está preparando el estreno de la tercera película americana de la saga (primera además que no está dirigida por Shimizu), y se nota a leguas la diferencia; allí donde los cortos originales eran fundadores de un estilo muy personal de hacer cine de terror, los tres episodios de Tales From The Grudge no son más que repeticiones de una fórmula, además de un intento de legitimar esa idea equivocada según la cual las subidas repentinas del volumen del audio son suficientes para asustar al personal (no lo son).




Lo curioso en este caso es como estos cinco cortometrajes o "episodios" de alguna forma representan dos extremos opuestos de una idea explotativa: los primeros son el germen estilístico y temático de una de mis sagas de terror favoritas. Los otros son el resultado directo de la banalización de dicha saga y de la pérdida de parte de su efectividad, un juego de espejos cuando menos interesante y que ciertamente no da muchas esperanzas para la ya inminente tercera entrega.