sábado, abril 01, 2006

Reseña: La aldea (2004)

M. Night Shyamalan fue, durante poco tiempo, el director de moda en Hollywood, y como todos los directores de moda, su auge y "desaparición" (que no caída) ha sido vertiginosa. En su caso particular, fue su película El sexto sentido (1999) lo que lo catapultó a lo más alto, definiendo su estilo a través de una reconocible marca de películas de suspenso duro y "final sorpresa". Muy probablemente haya sido esto lo que finalmente le ha hundido: la mayor parte del público que asistía a una película de Shyamalan lo hacía preparándose para ver qué twist nuevo les traía el director hindú. Generalmente esta expectación terminaba por imponerse a todas sus otras bondades como cineasta. El resultado es predecible.

Quizás ese haya sido el mayor problema con La aldea (2004), último thriller de Shyamalan (está por estrenar una nueva película este año) y también una de sus películas menos exitosas, aunque yo siempre insistiré en que su fracaso de taquilla y crítica se debe a razones equivocadas.

La aldea se construye como un cuento de hadas situado fuera del tiempo y del espacio (aunque la ambientación parece ciertamente la Pensilvania del siglo XVIII), en una comunidad cerrada que habita una pequeña aldea rodeada por un espeso bosque. La razón de dicho aislamiento es la presencia de unas criaturas monstruosas que habitan entre la espesura y que no dudan en devorar a todo aquel que ose traspasar los límites de sus dominios. El único que cuestiona este orden de las cosas es el joven Lucius Hunt (Joaquin Phoenix, ya se sabe que a Shyamalan le gusta repetir actores), quien propone al tribunal de Los Mayores (los aldeanos de mayor edad) aventurarse en el bosque de las criaturas para contactar con otros pueblos y así procurar las medicinas que tanto necesitan. Sin embargo, Los Mayores no parecen estar muy de acuerdo, y poco a poco se va revelando la presencia de un secreto guardado por ellos y que tiene que ver con las verdaderas razones de su aislamiento y la presencia de las criaturas.

Hay algo que es innegable: antes incluso de que la película llegue a la mitad, resulta tremendamente obvio cuál es ese secreto y cuál es el final sorpresa que Shyamalan nos ha preparado. De esta manera, si la cinta va a ser apreciada únicamente por su desenlace, lo tenemos muy mal. Ahora, según lo veo, existen otras muchas razones para apreciarla y que sin embargo no son muy mencionadas, no solamente la ambientación (una de las mejores del director, demostrando una vez más que sabe crear una atmósfera) y un correcto uso de los colores (el código de los colores "prohibidos" guarda una simbología directa con la razón por la cual estos personajes viven aislados), sino que además, La aldea es uno de esos casos en los que el género fantástico resulta perfecto para construir elaboradas metáforas sobre la naturaleza de nuestra sociedad. En su momento, hubo incluso algunos críticos que hablaron de ciertos paralelismos de su historia con un mensaje marcadamente político y de una relevancia muy actual, sobre todo en un contexto como el norteamericano: el control férreo de una comunidad basado simplemente en el miedo y en el inculcamiento del concepto del "enemigo", y del sentido de pertenencia como único remedio posible.

Normalmente no soy muy amigo de estas teorías, pero en esta ocasión reconozco que me ha dado que pensar. La aldea es una película más que correcta, que fue injustamente ignorada en su momento. Quizás no alcance el nivel de otras películas de Shyamalan como El sexto sentido o, sobre todo, Unbreakable (2000), en mi opinión su obra maestra, pero sus virtudes son más que suficientes como para recordarnos que, si bien es cierto que este director recibió una dosis demasiado temprana de estrellato, no por eso es alguien que debamos perder de vista.


[Nota: he decidido colocar el título con el que la película fue traducida en Hispanoamérica (es decir, la traducción literal del original "The Village") en vez de aquel que le pusieron en España ("El bosque"). La razón es que "La aldea" es un título mucho más acorde con el mensaje final de la película. El cambio no se debe, sin embargo, a un nuevo atrevimiento por parte de los infames traductores de títulos, ya que originalmente la película iba a llamarse "The Woods" ("El bosque"). Cosas que pasan.]