lunes, abril 03, 2006

Reseña: Homecoming (2005)

Homecoming (2005), de Joe Dante, justificaría por si solo toda la serie de Masters of Horror. Estrenado como el sexto capítulo, fue sin duda uno de los más anticipados, principalmente por su contenido político y por la evidencia de aquella posibilidad ya mencionada que tiene el cine de género de crear metáforas de la sociedad a través de convencionalismos narrativos. Es curioso además que sea una historia de zombis, ya que es precisamente este sub-género el que más se ha destacado por buscar la conexión sociológica con la cultura humana a través del desmoronamiento de la civilización en manos de las hordas de muertos vivientes. Si a alguien le debemos esta tendencia es sin duda al semidios George Romero, a quien esta película de Dante rinde un claro homenaje en dos ocasiones muy evidentes (*).

Para este momento ya todos han de conocer la trama de Homecoming, aunque sea por el hecho de que la he mencionado en más de una ocasión: es la época de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y un presidente republicano aspira a la relección, la cual tiene algo apretada debido a la guerra que está librando en Oriente Medio y que, según uno de sus asesores, está basada en mentiras (las palabras textuales del asesor son "nothing but bullshit and elbow grease"). Para empeorar las cosas, los soldados muertos en dicho conflicto están regresando de sus tumbas, pero no para devorar cerebros sino para votar en contra del presidente que les envió a morir de forma inútil. La situación genera, por supuesto, un revuelo social en todo el país, que amenaza con derrumbar el frágil orden creado por la derecha.

Lo más impresionante de este episodio es, obviamente, su descarada y franca sátira. Jamás se pronuncia el nombre del presidente (aunque la voz que se escucha durante una escena es obviamente una que ya conocemos, o al menos la de un imitador) o del país en el que se está librando la guerra, pero ambos resultan muy evidentes. Asimismo, el que es sin duda el mejor personaje, la escritora derechista Jane Cleaver, es calcado casi por completo de un personaje real pero tan inverosímil que parece ficticio: la escritora norteamericana Ann Coulter (una búsqueda rápida de sus escritos en Google les dejará pasmados, pero como abreboca no está mal esta breve entrevista de Amazon.com). En este sentido, el guión de Sam Hamm (quien ya había trabajado anteriormente con Dante) basado el cuento "Muerte y sufragio" de Dale Bailey, es casi perfecto: ninguna escena sobra, cada secuencia aporta un nuevo detalle a la historia o añade una capa más de sátira, a menudo revelando detalles geniales de humor o de horror simbólico (la imagen de los zombis saliendo a golpes de unos ataúdes cubiertos con la bandera americana pasará, en mi opinión, a la historia).

Pero de sobra sabemos que la posición política no garantiza por sí sola la calidad de un filme. Homecoming no olvida de donde viene, y sus características de género están cabalmente desarrolladas en su maquillaje, a cargo de Greg Nicotero y Howard Berger, dos míticos que bien se han merecido su puesto desde que empezaran con Sam Raimi en los años ochenta. En cuanto a su director, Joe Dante, una vez más ha demostrado ser uno de los individuos más brillantes que han creado escuela en el cine de terror. Solamente puedo esperar que este episodio le abra las puertas de nuevos proyectos cinematográficos que le saquen de la sombra en la que injustamente la han metido. Después de todo, ¿no es para eso que existe Masters of Horror?

Sin duda uno de los mejores capítulos que he visto hasta ahora de la serie, absolutamente recomendable para aquellos dispuestos a sorprenderse con los límites que el cine de género puede alcanzar, mayores incluso a los que se atreven aquellos exponentes del cine "serio".



(*) Curiosa es la segunda ocasión: una escena al final del capítulo muestra las lápidas de un cementerio militar, todas ellas con nombre de directores de películas de zombis. Lo gracioso de esto es que Dante ya había hecho algo similar en su película licantrópica El aullido (1981), en la que varios personajes tenían nombre de directores de películas de hombres-lobo.