sábado, septiembre 24, 2005

Reseña: La matanza de Texas (2003)

Resulta curioso que Noel Gross, en su columna de Serie B Cineshlockorama, decidiera darle dos de sus cinco estrellas a este remake de La matanza de Texas (1974), uno de esos clásicos “intocables” del cine de terror de bajo presupuesto. Sin embargo, debo admitir que justifica muy bien su decisión cuando explica que esas dos estrellas equivalen a las tetas de Jessica Biel, quien, durante la hora y media que dura esta película producida por el inefable Michael Bay, no hace sino sugerir constantemente sus encantos físicos (aunque, como Noel, sospecho que se hizo uso de la tecnología digital para eliminar los pezones de la señorita Biel durante la escena en que está dentro de un congelador vistiendo únicamente una delgada camiseta de tiritas, para colmo mojada).

El comentario, más allá de cualquier otra implicación, resume bastante bien mi ya declarada (y reiterada) animadversión hacia esta película, no porque hayan hecho una versión de uno de mis filmes preferidos (Dios sabe que existen remakes buenos y hasta muy buenos) sino por el infinito descaro que hace falta para tomar todas las convenciones típicas del slasher film adolescente–moderno y empotrarlas en un marco vagamente referencial a lo que fue una gran película. Porque aparte de evidentes guiños a la original, no hay nada en esta aventura de rednecks psicópatas que nos remita a la ferocidad caníbal de su predecesora, una película realmente trasgresora que aquí es prácticamente parodiada. El gore incluso parece desganado, como si toda la película se esforzara por dar una sensación constante de asco sin ningún tipo de amenaza creíble, casi una burla. De hecho, yo estaría dispuesto a señalar esa búsqueda como la principal razón para el fotograma que todos los fanáticos de la original han denunciado como un sacrilegio, algo que ni siquiera las tres secuelas se atrevieron a hacer: el momento en que Leatherface se quita la máscara.

Y sin embargo, existen aspectos positivos que merecen ser mencionados. El presupuesto de la película les ha facilitado la creación de un ambiente ruinoso y sucio que ya hubiese deseado para sí Tobe Hooper, y debo admitir que incluso yo mantuve ciertas esperanzas durante dos escenas: aquella en la que una chica saca una pistola de su ropa interior y se vuela la cabeza (en un alarde de sangre y charcutería formidable) y la inquietante presencia de un par de mujeres típicas del trailer trash que ofrecen a la protagonista una tacita de té. Del resto, se puede decir muy poca cosa, porque ni siquiera la presencia de ese gigante de la interpretación conocido como Lee Ermey (cómodo en su papel de sheriff ultra–sádico) puede salvar a esta película de la mediocridad. Si una cosa se puede rescatar es el descubrimiento de una nueva scream-queen en la señorita Biel, cuyo despampanante físico podría augurarle una gran carrera en el mundo del horror serie B.

Oh, perdón, me olvidaba de que ya no estamos en esa época. Creo que de momento tendremos que seguir soportando estos refritos insulsos característicos de nuestra era de “simulación” en el que cada vez resulta más difícil ser realmente REAL. Tan sólo esperemos que el ejemplo no cunda demasiado.



[Nota: aquellos que sean fanáticos de la original tienen, sin embargo, una buena razón para desembolsar pasta en este remake: la edición especial de dos discos para Zona 1 trae, entre sus contenidos adicionales, uno de los mejores documentales que he visto acerca de la obra original de Tobe Hooper. Eso sí que vale la pena]

4 comentarios:

Noel dijo...

A mí eso de que Leathie se quitara la máscara tampoco me gustó un pelo. No había razón alguna para meter esa escena, aparte de para epatar al personal. Ni siquiera la cabeza cortada de Harry Knowles que sale en esa secuencia (o en otra parecida) fue suficiente para aplacar mi cabreo.

Mortìfaga dijo...

ya sabìa que no andaba tan mal¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

curiosamente esta pelìcula no me agradò ni me molestò. Pero de lo que sì me di cuenta es de que el atractivo principal fue el cuerpo de la protagonista que parecìa que la estaba persiguiendo Brad Pitt porque ni gritaba ni nada jajajaja y aparte hasta camiseta mojada se aventò xDDDDDD

Cesare dijo...

Apuntas como una escena buena, y no deja de serlo supongo, la de la victima que se suicida... Pero a mi me sigue pareciendo mas radical y terrorifico el loco que se automutila de la original....

Vick dijo...

Esta cosa dizque remake no sirve, pura nena del Warner channel, mejor que salgan en una cinta de playboy, porque para actuar no sirven de mucho y ni que decir del guion, pasa como cualquier otra secuela de la serie, y de las peores, justo debajo de la 4a, Lee Ermey da risa por su "sadismo" mas bien cliche, este tipo de personaje (el redneck malo) ya ha aparecido en Deliverance y Missisipi burning y mucho mejor, una completa porqueria, Bay y Nispel deberian sufrir castracion con la sierra de Leatherface por este bodrio.