jueves, noviembre 09, 2006

Reseña: Family (2006)

El segundo capítulo de la nueva temporada de Masters of Horror tiene como director a John Landis, quien repite participación con un trabajo muy diferente al del año pasado. Family (2006), sin embargo, sigue llevando el sello de su director en su mezcla de horror y comedia, aunque sin recurrir a la disparatada autoconsciencia de su predecesor. Esta vez, el factor de perversidad está mucho más alto, y Landis utiliza su material para mostrar una sátira de la estructura familiar clásica vista como una muestra de realización personal, tema que impregna practicamente todo el metraje de su episodio.

Lo más interesante de Family es, para mí, el punto de vista escogido para la narración: la historia la vemos del lado del "monstuo", un hombre aparentemente apacible llamado Harold, solterón empedernido que vive en un tranquilo barrio de clase media. Harold sería el prototipo del vecino bonachón e inofensivo de no ser por su secreto: su "familia", compuesta de los esqueletos de la gente que ha ido matando para convertirlas en sus eternos acompañantes. Pero pronto sucede algo que altera su ordenada vida, y es que justo frente a su casa se ha mudado una joven pareja, y Harold ha quedado prendado de su nueva vecina. No pasará mucho tiempo antes de que pretenda sustituir a su vieja "esposa" con el nuevo ejemplar que se ha puesto frente a él.

El subtexto de este episodio hace una referencia a la familia clásica no sólo como un bien moral, sino también como un símbolo de estatus. Ambos lados de la ecuación, (Harold y la joven pareja constituida por David y Celia) hacen girar su vida en torno al grupo familiar. David y Celia buscan tener una familia, mientras que Harold ya la tiene. Sin embargo, la familia de Harold es un producto meramente utilitario, un deleite egocéntrico que debe por fuerza mantener en secreto (no en vano la expresión anglosajona de los "esqueletos en el armario" como símbolo de culpas inconfesables adquiere aquí un significado más que literal). La parentela de Harold es una colección de trofeos, y sin embargo, Landis ha tomado un enfoque interesante al dotarlo de un aire de cotidianidad que quizás otros directores menos arriesgados no habrían hecho. Lo realmente inquietante del personaje no es lo loco que está, sino lo normal que cree ser. Ya que toda la historia está narrada desde su punto de vista, todos sus actos se convierten en algo normal, desde el acosar a una anciana para matarla hasta disolver el cuerpo de un anciano con ácido clorhídrico para dejarlo en los puros huesos.

Al final, Family toma un giro argumental drástico que devuelve la historia al campo del horror puro. Entre sus defectos estaría su lento desarrollo y la sensación de que la historia no da lo suficiente como para llenar 55 minutos de duración. Este nuevo episodio de Landis no alcanza, es cierto, el nivel de disfrute de Deer Woman (2005), pero sí es un capítulo mucho más siniestro, y al menos una evidencia de que esta segunda temporada va mejorando poco a poco. Esperemos que los primeros pesos pesados de Masters of Horror se hagan presentes más temprano que tarde.

2 comentarios:

Max Renn dijo...

Suscribo tu reseña, Hombre Lobo. El capítulo muestra, como es habitual en Landis, una combinación humor + terror de lo más curiosa. Es entretenido. Lo que pasa es que lo veo alargado, puesto que la historia no da para tanto y yo creo que podría haber sido contada en menos tiempo.

También resulta curioso que el protagonista sea George Wendt, uno de los personajes secundarios de "Cheers".

En resumen: se puede ver. Y es bastante superior a "The Damned Thing", lo que supone un cierto incremento de calidad.

Pero... yo espero más de esta serie, la verdad.

Sir Laguna dijo...

Lastima... por aqui en Latinoamerica apenas empezo la primera temporada de "Masters" (que esta genial!!) y me imagino que tardaremos un año en tener la segunda (a menos que...)

Como sea, muero por ver mas de esta serie.

Tambien le hago algo de propaganda a mi blgo de cine de horror
http://cinedehorror.blogspot.com