miércoles, noviembre 01, 2006

Reseña: La matanza de Texas: el origen (2006)

Hay todo un abanico de opciones a la hora de escoger los argumentos de por qué La matanza de Texas: el origen (2006) es uno de los peores estrenos de terror que hemos tenido este año, desde su memez de guión (que no aporta absolutamente nada al universo creado por la original de Tobe Hooper) hasta las evidentes carencias de talento de un director que desconoce por completo las razones por la que esta saga ha funcionado por más de treinta años, por no hablar de la vergonzosa codicia de un productor (Michael Bay, ¿quién más?) que parece dispuesto a ordeñar esta vaca hasta la última gota. Sin embargo, la más apabullante razón para desechar esta película es su desmedida arrogancia al tratar de explicar el origen de algo que no necesitaba ser explicado en primer lugar. La cinta de Jonathan Liebesman (precuela del remake del 2003) resuelve esto con un par de vacías frases que aluden al matrato infantil en la esperanza de parir un "icono del terror" autoconsciente y descarado.

Y lo peor de todo es que, al igual que como ocurría con su anterior película, Darkness Falls (2003), los primeros minutos de Liebesman no están del todo mal: una secuencia sucia e incómoda en la que vemos a una mujer parir en medio de un matadero a un niño deforme. El niño es, obviamente, nuestro amigo Thomas Hewitt, quien más adelante crecerá para convertirse en el gigantón Leatherface. Treinta años después, cuando el cierre del matadero decrete la muerte económica del pueblo y nuestro amigo y su familia se queden sin su principal fuente de ingresos, comienza la matanza propiamente dicha.

Estos primeros minutos, en los que el personaje de R. Lee Ermey (sin duda alguna lo mejor de la película) se "convierte" en el sheriff Hoyt y hace su declaración de intenciones a la familia de nunca más pasar hambre, es el punto más alto de todo el metraje, justo antes de que la cinta se lance en picada al territorio slasher y pase desvergonzadamente por cada uno de los clichés que normalmente se le atribuyen. Sin embargo, en este caso dicha autoconsciencia es aún más patética, ya que al ser esto una precuela (acontecida tres años antes de la versión de Marcus Nispel) se sabe desde el primer fotograma cómo va a terminar. Por ende, cualquier inversión emocional que uno pueda hacer en los personajes víctimas está, de entrada, desperdiciada. La película entonces se transforma en un festival de excesos de diseño, gratuito pero con pasta, concebido y ejecutado como un vulgar geek-show prefabricado para el suscriptor promedio de Fangoria y para todo aquel que básicamente desee casquería completamente banalizada.

Al principio podría pensarse que la original de Tobe Hooper era poco más que eso, pero nada está más lejos de la realidad. Aparte del hecho de que sus excesos eran genuinamente originales allá por 1974, la película original basaba su horror no tanto en la sangre (que tampoco era tanta) sino en el retrato de esa América que la gente se negaba a ver: una de un patio trasero lleno de ignorancia, pobreza y violencia desmedida. Y aún así, nada de lo que había en esa película era gratuito. Esta precuela del remake echa todo eso por la borda. Un ejemplo lo deja más claro que ninguno: la escena en la que la protagonista es atada a una silla y obligada a presenciar la cena de la familia Hewitt, escena que sin duda sabrán todos es una referencia directa a la película original. Pues bien, en la original dicha escena tenía sentido y razón de ser, mientras que aquí no tiene ninguno, sólo se trata en primer lugar de una referencia pop, y en segundo lugar de una muestra de sadismo gratuito por parte de los personajes.

Podría dar muchas razones más de lo repetitiva, predecible e inverosímil que resulta cada una de las secuencias de esta película. ¿Violenta? Ciertamente, pero eso ya no es ningún mérito en un género donde Rob Zombie, Alexandre Aja y Eli Roth se han convertido en nombres conocidos por todos. La matanza de Texas: el origen es totalmente bobalicona, supérflua e inútil. Pasad de ella sin ningún remordimiento.

8 comentarios:

Dcine dijo...

Cuando escribo un mensaje (al igual que cuando escribo los post de mi blog) suelo alargarme demasiado para luego terminar no diciendo mucho y dando una sola idea.
Hoy no lo haré.
Estoy absolutamente de acuerdo contigo. Ésta película es un absoluto churro. De hecho, aunque me gustó, tampoco entiendo la razón del anterior remake.

Un saludo,
Barry Collins

Sr. Anónimo. dijo...

A mi, el remake, sin ser en realidad un absoluto bodrio, me pareció un simple saca-dinero que en ningún momento llegaba a comprender (ni siquiera a oler) dónde radicaba la genialidad del original. Pero claro, es que estamos hablando de una de las películas más auténticas que han existido jamás, así que...

Esto ya me lo huelo... Una nadería que, para colmo, seguro que provoca dolor de cabeza.

Cannonball dijo...

Si ya lo venian avisando las criticas en el rottentomatoes y ahora la suya no hace mas que confirmarlo...

Aun asi, como siempre, ire a verla.

Uno, que es un animal de costumbres.

Hombre Lobo dijo...

Señor Cannonball, yo le recomendaría seriamente que no se gastara ese dinero yendo a ver a esta cosa. Si lo que tiene es el mono de la Matanza de Texas, entonces vea la original, y si queda con ganas, vea la secuela del 86. Si aún así quiere más, vuelva a ver esas mismas dos hasta que sus ojos revienten.

Cualquier otra cosa es, sinceramente, perder el tiempo y la pasta (de hecho, lo único positivo que saco de esta experiencia es que no tuve que pagar para verla).

Cannonball dijo...

No, si ya se que va a ser tira la pasta y el tiempo y, actuando en consecuencia, lo logico seria no pisar la sala del cine, pero es que es tan facil decirlo pero tan dificil hacerlo... y seguro que al final saldre echando pestes, que ya me conozco.

toby dijo...

No os dejéis condicionar nunca por las críticas. Si realmente queréis ir a ver una peli, hacedlo. Podéis acabar arrepintiendós de no haberlo hecho. Las opiniones difieren hasta en las mejores familias, recordad.

Yo iré a verla. Es un deber. Que me gusté o no será cosa mía. Y eso de "ya te lo dije", para mi no tiene sentido.

Automáticamente pienso nada en mi película preferida de todos los tiempos cuando veo nuevas versiones y derivaciones varias de la misma. Me funciona, porque si me pongo a comparar... Nada, nada es mejor, nada ni se le aproxima. Eso nunca, jamás. Imposible. Más razonable sería ver un burro volando.

PunkRocker dijo...

che... muy buena la pag! un 10...
yo creo q es obvio q esta version debe dejar bastante q desear, pero bue... quizas, por mas minimo q sea se pueda rescatar algo q valga la pena, aunque se ve medio dificil...

Anónimo dijo...

Me encanta esta película. Y no estoy para nada de acuerdo con la crítica, este director tiene talento, tiempo al tiempo.