lunes, septiembre 12, 2005

Reseña: La tierra de los muertos (2005)

Creo que fueron las expectativas las que la mataron. Veinte años después de El día de los muertos (1985), estábamos todos tan emocionados con el regreso de George Romero al género de los zombis que la presión resultó demasiada para nuestros cerebros. Después de todo, tras esta creciente fiebre de cadáveres vivientes que se ha visto desde hace un par de años, el panorama era perfecto, una auténtica alfombra roja para el retorno del maestro. Y sin embargo, debo decir que ver La tierra de los muertos (2005) me ha dejado con una decepción difícil de asimilar. No es que sea una mala película, pero definitivamente está muy por debajo de los estándares a los que nos tenía acostumbrado este director. A pesar de que en esta ocasión contaba con un mayor presupuesto y una base de fanáticos más que segura, creo que no me equivoco al afirmar que esta cuarta parte de los muertos vivientes es la película más floja de la saga.

Al principio todo comienza bien, y Romero se encarga de mostrarnos un escenario que calza perfectamente como la consecuencia lógica de los eventos de sus películas anteriores: años tras la plaga, el mundo está dominado por los zombis (llamados aquí “stenches” debido a su mal olor) y tan sólo pequeños grupos de sobrevivientes se refugian a una ciudad enclaustrada por dos ríos y vallas electrificadas. Los habitantes de esta ciudad se dividen en dos clases: los ricos dominantes, que viven aislados del peligro en un lujoso rascacielos, y los pobres diablos que viven al nivel del suelo y que salen de vez en cuando a saquear las ruinas de pueblos vecinos en busca de las provisiones necesarias, contando para ello con la ayuda de un gigantesco camión convertido en una máquina de guerra y armado hasta los dientes. Dicho monstruo, llamado “Dead Reckoning” (en la versión española lo traducen incorrectamente como “El azote de los muertos”), es la máquina de violencia más contundente del mundo apocalíptico que habitan esos personajes. El conflicto se desata cuando Cholo, uno de los exploradores, resentido porque a pesar de sus esfuerzos no se le permite acceder a la clase social dominante, roba el camión y amenaza con destruir el rascacielos, y con él la ciudad.

Para colmo, la amenaza de los zombis ha cobrado una nueva faceta: los muertos han evolucionado y empiezan a mostrar signos de inteligencia que incluyen (entre otras cosas) conciencia de su poder y uso de diferentes armas (una continuación perfecta al “Bub” de El día de los muertos). Mientras los vivos se pelean por los privilegios de una vida cómoda, las hordas caníbales del exterior se acercan peligrosamente a cumplir su objetivo.

Entonces, dada una premisa tan interesante como esta, ¿cuál es el problema con La tierra de los muertos? Pues bien, quizá sea que por esta vez, y salvo ciertos detalles, no parece que nos encontramos con una película de Romero, sino con una versión de Romero adecuada a los gustos cinematográficos de hoy. La película, más que ninguna otra de su director, se convierte rápidamente en un filme “de acción”, y cuando lo hace, se queda allí. Todavía conserva algunos toques del refinado y macabro sentido del humor de Romero (una inquietante escena inicial muestra a un grupo de zombis intentando tocar instrumentos musicales en un kiosco de plaza), pero poco más. En ningún momento percibí ese sentimiento de reclusión desesperada que impregnaba las tres películas anteriores de principio a fin. En vez de eso la historia nos invita a perdernos en un festival de tiros y más tiros, frecuentemente aderezados con toques de humor que por lo menos son buenos, eso sin duda.

Aún así, no me abandonaba esa sensación de estar en presencia de la más “light” de las películas romerianas que he visto en mi vida. Creo que esto se nota especialmente si consideramos que en las tres películas anteriores no había “héroes”, precisamente porque el ataque de los zombis servía como metáfora para el reflejo de todas nuestras mezquindades e incoherencias como género humano. En cambio, en La tierra de los muertos, los “buenos” (incluyendo mi amada Asia Argento, con lo que imagino solamente el morbo que le debe haber causado a Romero dirigir a la hija de su antiguo jefe) y los “malos” están muy bien definidos, en ocasiones demasiado, lo que hace que su simbología social, característica inconfundible de las tres partes anteriores de la saga, se vea inevitablemente banalizada. De hecho, prácticamente ni se percibe ese comentario sociológico que hacía genial la saga de Romero, y que aquí queda reducido al momento en el que Kauffman, el líder de los “ricos” (interpretado por el siempre efectivo Dennis Hopper) le cae a tiros a los zombis mientras sostiene una maleta repleta de billetes y grita “¡No tenéis derecho! ¡No tenéis derecho!”. Es éste, además del momento en que Kauffman dice que “no negocia con terroristas” (una vaga referencia a nuestro clima político actual que rápidamente es desechada a favor de la trama de acción), uno de los pocos momentos en los que uno ve al viejo Romero asomar la cabeza en medio de una película que tiene más que ver con Resident Evil (2002) que con cualquier otra cosa.

El nivel de sangre y violencia es alto, y los efectos especiales de Greg Niccotero (quien aparece aquí como zombi, al igual que Tom Savini) son espectaculares. El “líder” de los muertos (que aparece en los créditos como “Big Daddy”) es un monstruo enorme cuya sola imagen transmite una sensación de brutalidad pasmosa, como la de un demonio, y es probablemente él quien tiene los mejores momentos de la película. De hecho, de todas las imágenes, me quedo con esa espectacular toma de los muertos vivientes emergiendo poco a poco del agua. Si tan sólo toda la película hubiese tenido esa fuerza.

Porque sin duda, lo que más me molesta, y la principal razón por la que salí decepcionado de aquella sala, fue por el final. Hubiera sido capaz de aceptar cualquier cosa excepto ese final “feliz” (producto sin duda de las exigencias típicas de tener unos “héroes” en estos días timoratos “post 11–S”) en el que los salvadores desaparecen en el horizonte. En fin, una película completamente desaprovechada, superflua, que solamente es entretenida cuando todos esperábamos que fuera realmente buena. Yo solamente puedo decir que Shaun of the Dead (2004) y El amanecer de los muertos (2004) siguen siendo las mejores películas de zombis realizadas en los últimos años. En cuanto a esta, es recomendable para los fans acérrimos de Romero, que siempre deseamos ver al maestro en acción, pero la sombra de sus tres obras anteriores seguirá siendo demasiado grande, y me temo que todavía tendremos que esperar para que este sub–género vuelva a las andadas con todas las de la ley, en una película realmente cañera, y no en este producto de consumo de masas que nos ha sido impuesto a quienes esperábamos (con razón) una obra maestra.

8 comentarios:

Noel dijo...

A mí me ha gustado muchísimo, y el final me parece muy lógico con lo que está contando Romero.

********SPOILERS***********

Es un final feliz porque, por primera vez, el director deja espacio para la esperanza en su discurso. Es una decisión discutible, pero yo la acepto. Así, al final nuestros héroes se dirigen al norte, o sea, a Canadá, que es algo así como el camino y el modelo que pretende seguir la izquierda norteamericana en estos tiempos que corren. Además, el héroe humano mira a los ojos al héroe zombi y ambos se reconocen el uno en el otro: "Tan sólo buscan su sitio". Es un final feliz, pero no es un final fácil.

*********FIN DE SPOLERS************

Hombre Lobo dijo...

No lo sé, yo he quedado profundamente desencantado. Las tres anteriores, a mi parecer, eran obras maestras, y recuerdo que siempre que las veía quedaba con una sensación de asombro que aquí me ha faltado por completo. Insisto, es demasiado "de acción", más en la línea de Resident Evil que lo que realmente esperaba. En todo caso, no digo que sea mala, pero ciertamente que no llega a los niveles del remake de "Dawn..." ni MUCHO MENOS de "Shaun of the Dead". No lo sé, me he llevado una decepción terrible. Es la menos cañera de Romero, la más light, no porque sea esperanzadora ni mucho menos, sino porque me dejó en un estado de impotencia a medida que avanzaba y veía que idea tras idea era dejada atrás en beneficio de la acción. Nefasto. En todo caso, creo que la culpa fue mia por ir con unas expectativas tan altas. Para otra vez será.

Crazy J! dijo...

Ouch! Gran golpe el que me has dado Hombre Lobo. Yo que estaba repasando la trilogía zombie para llevar bien aprendida la lección al cine. Hoy me tocaba ver "El Dia de los Muertos" para ir a ver "La Tierra..." el viernes, pero creo que dejaré que pasen un par de semanas y vea la peli, como lo que parece que en realidad es. Saludos!

Eki dijo...

quizás me la guarde pues para una tarde de palomitas en casa...

Noel dijo...

Sí, la frase de promoción rezaba que era la obra maestra definitiva del director... De todos modos, yo creo que es una gran película que, si bien no llega a los niveles de exceñencia de la trilogía original, es muy superior al resto de cine de terror que se estrena estos últimos meses (salvo excepciones, claro).

Y tienes toda la razón en lo de que esta vez Romero ha cargado más las tintas en la acción que en el horror. Aún así, lo ha hecho mejor que los responsables de la secuela de "Resident Evil"...

Eki dijo...

Atención posibles spoilers:

ok, al final fui a verla :P y está bien, lástima de que algunas cosas no me cuadraron. Que los muertos aprendan (o recuerden) movimientos básicos como usar un machete o romper cosas con otras cosas que sirven para romper cosas... ok... que asocien el apretar un gatillo con el ruido ese que 'mata', vale... que sean capaz de tomar consciencia de sí mismos como raza... pasa... lo de que muestren algo parecido a sentimientos... eso implica actividad cerebral y me empieza a recordar al némesis de RE2 (donde quizás estaba más justificado lo de los sentimientos)... pero ya que sean capaces de elaborar un plan con conceptos como gasolina, inflamable, abrir una brecha, ir a buscar fuego, lanzar fuego... eso sí que me parece completamente fuera de lugar...

Z0MBI dijo...

Para mí es de las peores películas de zombis. Y parte de la culpa de esto es que yo la esperaba como agua de mayo...
Lo mejor de la peli: Manolete. Y el zombi que mató a Manolete, que no fue Islero.

MonoRojo dijo...

Defiendo esta película, porque a mi parecer es claramente una evolución en la saga de Romero, el zombie Bub solo dio el primer paso, Big Daddy toma la posta de predecesor para guiar a la gran masa de muertos que poco a poco empiezan a imitarle y ser concientes de sus capacidades y a parte demostrar que pueden trabajar en conjunto por un mismo objetivo cosa que no pueden hacer los vivos por su egoísmo, sin duda todas las películas de Romero me han dejado satisfecho y feliz de haberlas visionado, la única que realmente me desencanto fue diary of the dead, de la cual espero una reseña vuestra pronto, pero previamente creo que debere darle un segundo visionado porque solo la vi una vez en el cine y sale demasiado triste...
Volviendo al tema, Land of the dead es realmente buena, no buena buena pero si buena... se comprende?