lunes, enero 10, 2011

Reseña: Hatchet (2006)

En un ejemplo de escasa sutileza, el tagline de Hatchet (2006) reza "old school american horror", con lo que debería quedar claro que esta película de Adam Green, que no se topó con buenas críticas en su momento pero que ha conseguido un fiel culto tras su estreno, busca emular esquemas y fórmulas utilizadas en décadas pasadas pero con una energía propia desprovista de las concesiones normalmente empleadas en productos nostálgicos del horror mainstream. Estas intenciones se evidencian también en el hecho de que la película reúne a varios rostros familiares del género de terror de los ochenta como Robert Englund, Tony Todd, Kane Hodder y John Carl Buechler, quien se encarga de los efectos especiales con gran maestría. Eso sí, no hay que engañarse: la mirada de Green hacia los excesos sangrientos de los ochenta no está desprovista de cierto distanciamiento e ironía, puesto que Hatchet en el fondo no es más que una parodia de todas aquellas franquicias de asesinos carismáticos, siendo la saga de Viernes 13 (1980) la principal y más evidente referencia de una cinta fuertamente inclinada hacia la comedia.

Hacíamos mención de la saga de Jason Voorhees por varias razones, entre ellas que Hatchet parece tomar exactamente la misma premisa de innumerables slasher juveniles: un grupo de incautos perdidos en un pantano donde son acosados por un legendario asesino llamado Victor Crowley, un gigante deforme que despedaza a todos aquellos que se atreven a profanar sus dominios. La ambientación de la película en los pantanos de Lousiana la enlaza con toda una tradición de monstruos y permite asimismo la recreación de un paraje selvático y hostil que es sin embargo puramente americano, tal como la película nos ha prometido. El mismo Victor Crowley, sin embargo, se diferencia de la mayoría de sus congéneres enmascarados en el hecho de que su origen es establecido desde el principio como sobrenatural, una especie de fantasma corpóreo de fuerza sobrehumana que gusta de destrozar a sus víctimas de la forma más brutal y exagerada posible. En ese sentido se agradece que la película no sólo no se tome a sí misma demasiado en serio sino que además vaya al grano y nos ofrezca al personaje en todo su esplendor casi desde el principio sin por ello perder el interés. No nos engañemos: es Crowley el verdadero centro de atención, el resto de los personajes son carne de cañón que sólo está allí para morir. De hecho, en un alarde de referencialidad demasiado curioso para ser casual, todos los protagonistas de Hatchet son auténticos estereotipos de los slasher films... pero de esos estereotipos que generalmente terminan palmándola.

Pero si la película funciona es por dos elementos que la colocan muy arriba. El primero de ellos es sin duda la presencia de Kane Hodder, que está aquí que se sale en el papel de Crowley. Hodder, innegable clásico de este tipo de cine, da una energía increíble a su personaje y es sin duda una de las mejores cosas de la película, tanto que sinceramente esta no habría funcionado tan bien si no le hubiese tenido. Se comentó en su momento que el papel era su forma de desquitarse por no haber sido incluído en Freddy vs Jason (2003), cosa perfectamente posible dado el cameo de Robert Englund como una de las primeras víctimas de Crowley. El otro punto fuerte de la cinta son los efectos especiales de John Carl Buechler, veteranísimo factotum del cine de terror que logra aquí el que considero uno de sus mejores trabajos en cuanto a excesos gore, todo real, nada de extravagancias informáticas. Pienso que en ellos se debe haber ido la mayor parte del presupuesto ya que los decorados no pueden ser más falsos; es tremendamente evidente que los supuestos escenarios del pantano están hechos en un plató: planos cerradísimos, poca profundidad y una estética muy repetitiva.

Adam Green consiguió con Hatchet una muy genuina resurrección del slasher tradicional que homenajea este estilo de películas al mismo tiempo que las parodia sanamente. Después de verla es fácilmente comprensible no sólo el culto que ostenta sino el ninguneo que sufrió por un amplio sector de la crítica actual. Muy previsiblemente, al señor Green le han pedido más y ha terminado por darnos una secuela del 2010 que todavía estoy pendiente de ver pero que caerá por aquí sin duda. En cuanto a todos vosotros, sólo puedo aconsejaros que dejéis de lado remakes insulsos y desabridos de antiguos clásicos y echéis un vistazo a esta joya modesta pero efectiva que vale la pena atesorar.

2 comentarios:

Darkfal dijo...

Muy buen blog, me iré pasando y descubriendo nuevas películas de éstas que tanto me van a gustar, gracias por tu aportación con este blog^^.
Saludos.

Sam_Loomis dijo...

Bien escrito Hombre Lobo, pero a mi me pareció que muchos la aclamaron más de lo debido. Cuando por fin la vi, Hatchet resultó siendo un slasher divertido hasta cierto punto, claro, pero no le vi mucho mérito más allá de eso.

Reconozco sus homenajes a los clásicos y que no sea un remake o secuela, pero yo esperaba algo más memorable, simplemente no me terminó de convencer. Espero que la secuela esté mejor.

¡Saludos!