lunes, febrero 22, 2010

Reseña: Pandorum (2009)

Hacer una película de terror ambientada en el espacio no es cosa fácil; a pesar del claro antecedente que existe en el Alien (1979) de Ridley Scott, se tiende a considerar muy a menudo que la ambientación futurista y su irremediable asociación al sci-fi hace difícil la conexión emotiva con el público que debe tener toda cinta de horror que se precie. Esto sube los méritos de Pandorum (2009), una co-producción americano-alemana que no llegó a hacer mucho ruido en el momento de su estreno, pero que confío tenga una proyección mejor en otros formatos. Se trata asimismo de un proyecto personal del guionista Travis Milloy y el director Christian Alvart, con aspiraciones en un principio mucho más modestas que terminaron creciendo una vez que el guión fue levantando expectativas.

Lo cierto es que Pandorum es otra entrada en esa modalidad sucia de ciencia-ficción que toca el tema del viaje espacial como un hecho desprovisto de todo filón romántico, abordándolo mas bien como una caída en la locura producto de la suspensión en el tiempo y el vacío. El tono de la película y su esquema de estado de sitio tiene también grandes semejanzas con Alien 3 (1992), de David Fincher; una película de monstruos con marcada estética industrial y brochazos de terror psicológico. En ella, un grupo de colonos espaciales despierta tras un largo estado de hibernación a bordo de una gigantesca nave sin saber qué ha pasado, cuanto tiempo han estado allí ni cual es el propósito de su misión. La cosa se complica cuando encima deben hacer frente a unas terribles criaturas que han tomado la nave. El planteamiento ciertamente no es nuevo; dicha idea ya había sido tocada en películas similares como la francesa Eden Log (2007) o incluso en un episodio de Star Trek: La nueva generación, pero Pandorum sabe pronto abandonar sus influencias y encontrar su propio camino y discurso. De la misma forma, el misterio está correctamente llevado en el sentido de que el espectador va descubriendo el argumento al mismo tiempo que los personajes, lo que crea un genuino interés por el desenlace más allá del disfrute visual.

Debido al nombre de uno de sus productores, Paul W.S. Anderson, la película ha sido comparada varias veces con cintas suyas como Horizonte final (1997) o Resident Evil (2002), pero en verdad las semejanzas con estas son más bien superficiales y reducidas únicamente a una ambientación estética en el caso de la primera y un tratamiento similar de la acción en cuanto a la segunda. Tiene también una digna heredera de Milla Jovovich en una guapísima actriz alemana llamada Antje Traue (que en un momento determinado suelta unas palabrotas en su idioma natal, no sé si intencionalmente), la cual tiene gran parte del protagonismo en unas secuencias de artes marciales hiperbólicas que, para ser francos, desentonan un poco con el resto de la película. Pero a pesar de que los personajes son grandes topicazos (el joven e intrépido protagonista, el lacónico oficial curtido en batalla, la tough chick, el silente guerrero étnico), el énfasis de la cinta en el argumento tiene su recompensa, muy a pesar de su escasa originalidad.

Si tuviese alguna queja hacia la película esta sería, por un lado, que pase de puntillas por varias ideas interesantes (y bastante oscuras para una película comercial) que se dejan de lado en beneficio de la acción. Eso y el diseño de las criaturas, poco arriesgado y muy visto en la última década. Se agradece, sin embargo, que en estos tiempos de abusos infográficos Pandorum haya optado por unos monstruos palpables de toda la vida. Hacia el final del metraje, la película revela un inevitable giro argumental que, aunque deja al espectador con un sabor agridulce en la boca, deja también abierta la posibilidad de una secuela que de momento todavía está por llegar. Leo por ahí que el proyecto ha sido planteado como una posible trilogía, lo cual sería una buena noticia ya que Pandorum las tiene todas consigo para convertirse en una space opera oscura que, a pesar de su poca originalidad y su aparente sencillez, me ha parecido muy digna.

5 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

Creo que el más grande error de "Pandorum" fue su disputa entre monster movie con tintes de acción (las escenas con Ben Foster) y thriller psicológico (las escenas con Dennis Quaid). Al final quedó un producto indeciso y medianamente entretenido que pudo ser mucho más, aún así, no es perder el tiempo dedicarle un visionado.

Saludos

Sir Laguna dijo...

Aunque creo que me gusto mas que a ti (Mi Reseña) me alegra mucho no ser el unico que aprecie esta pelicula que paso con mas pena que gloria por las taquillas gringas.

Hombre Lobo dijo...

La cosa es que el señor Loomis lo ha explicado mejor que yo: en realidad parece que fueran dos películas, una de monstruos y una de terror psicológico, y la unión entre esas dos modalidades es un tanto difusa y apresurada. Sospecho que cualquier metraje explicativo se habrá reducido en beneficio de las necesidades de la historia como película de acción.

Sin embargo, el aspecto general me ha parecido bastante bueno y la verdad es que, al final, si bien hubiese agradecido un desarrollo más elaborado (y un diseño de monstruos un poco menos dado a ese genérico y repetitivo look "orco" de los últimos años), este no me ha parecido que fuese indispensable. En fin, yo creo que es una película que dentro de todo vale la pena.

Eternal Outsider dijo...

Bueno, a mí me gustó bastante cuando la vi y la recomendé en mi blog. Pero he visto que le han dado palos en todos lados :P.

Un saludo!

Diego Cúneo dijo...

Che, muy piola el blog, en cuanto a la peli te digo que a mi también me sorprendió gratamente, ah este actor lo vi en una pelicula media clase b de hollywood y prometia mucho, acá lo confirmo, la alemana muy fuerte está... Bueno Saludos, muy buena crítica...