martes, julio 30, 2013

Reseña: Voice (2005)

Tras las concesiones al horror más convencional de la tercera entrega, esta cuarta parte de Whispering Corridors, titulada Voice (2005), vuelve al estilo de las anteriores al ofrecernos una película muy diferente a lo que podríamos esperar de los grandes éxitos del terror asiático, ciertamente muy distinta de lo que parece sugerir ese nefasto cartel de la edición americana que circula por ahí. Esa imagen no solamente nunca aparece en la cinta, sino que es de un tono diametralmente opuesto. Por el contrario, y más en consonancia con la segunda entrega, esta cuarta parte de la franquicia es una película larga y de desarrollo muy lento, y a pesar de que presenta un inequívoco ángulo sobrenatural, está muy centrada en el drama de los personajes y presenta lo que hasta la fecha (creo) es la mayor cantidad de diálogos que he visto en una historia de la fantasmas.

El argumento, eso sí, presenta algunas novedades; esta vez el famoso colegio de chicas es una escuela de arte en el que una de las alumnas (una talentosa y guapísima cantante) muere de una forma absolutamente bizarra y misteriosa, tras lo cual empieza a rondar los pasillos del colegio como un fantasma a quien sólo su mejor amiga puede oír, y juntas deben resolver el misterio de por qué murió y quién es la misteriosa presencia que habita el edificio. El incluir por primera vez la perspectiva del fantasma es una idea muy buena, y a pesar de que en un principio pueda parecer que esto hace la película más ligera, no es así; el componente de terror sigue estando presente y se hace más obvio a medida que pasa el tiempo y la protagonista va recordando detalles de su vida que esclarecen el misterio poco a poco. 

Esto último es quizás el detalle que menos me ha convencido, el hecho de que valiéndose de la idea de la memoria fragmentada y selectiva del fantasma (algo que recordaréis, aunque en menor medida, de El sexto sentido (1999), de Shyamalan) la trama nos oculte deliberadamente información que debería haber estado disponible para el espectador desde un principio, usando por lo tanto el recurso del narrador poco fiable del que tanto suelo renegar. La peripecia narrativa es usada en forma un tanto confusa en un afán por hacer ver la historia más inteligente de lo que realmente es, aunque por fortuna esto no quita que no haya ángulos interesantes y que se mantenga en cierta forma lo que ha sido las constantes temáticas de la saga: la amistad entre las chicas, la muerte como resultado de una traición y, al igual que en la segunda entrega, un subtexto lésbico que aquí es usado no como una trama romántica sino por el contrario como un arma de dominación que debo admitir le sienta muy bien.

La película también tiene un discurso estético muy diferente al de las entregas anteriores, con esos eternos tonos sepia que junto a los silencios le otorgan una atmósfera deprimente en la que el mundo parece reducirse a los pasillos de ese colegio. A pesar de que no es tan oscura y terrorífica como la tercera parte, sí hay una intención de alejarse del naturalismo de las dos primeras entregas y dar a la escuela un aire de irrealidad en el que el color rojo como indicador del peligro juega un papel fundamental, lo que una vez más nos remite a Suspiria (1977), de Dario Argento, inevitable referencia a la hora de abordar este tipo de terror colegial femenino. Asimismo, el desmadre sobrenatural del desenlace es un tanto ambiguo y el final creo que queda abierto a la interpretación. En definitiva, Voice es una película bastante en la línea de la saga, y aunque no me haya convencido tanto como la anterior, es interesante que cada una de estas entregas de Whispering Corridors intente tomar un camino distinto a la hora de mostrar los mismos temas en un empaque sobrenatural. 

2 comentarios:

Data dijo...

Qué gran descubrimiento este blog, llevo un buen tiempo disfrutando de tantas reseñas, da gusto visitar espacios como estos. Saludos

tecno geek dijo...

interesante blog sobre el terror en las peliculas.