jueves, agosto 01, 2013

Reseña: A Blood Pledge (2009)

A Blood Pledge (2009) es el título de la quinta y hasta la fecha última entrega de la saga surcoreana Whispering Corridors, y debo decir que esta vez ha sido una ligera decepción. De todas, esta quinta parte me ha parecido sin duda la más floja, algo que se agrava si tenemos en cuenta que es la última entrega (aunque nunca se sabe). Los motivos son varios, pero el principal de ellos es que a pesar de que la película sigue tocando los mismos temas por lo que la saga se ha caracterizado (la amistad que se rompe, la presión del grupo, las dificultades del colegio y, sobre todo en este caso en particular, el suicidio) es una película muy convencional que se rinde a la salida fácil de un horror muy básico con poco de la sutileza y creatividad que las películas anteriores habían demostrado.

La trama esta vez va de un grupo de cuatro chicas que hacen un pacto de suicidio tras el cual, inexplicablemente, termina muriendo sólo una de ellas, causando que las demás comiencen a ser acosadas por el fantasma de la joven muerta. Ya de entrada este argumento presenta una estructura de horror mucho más convencional, con el fantasma atacando a las chicas una a una mientras el público intenta desvelar el misterio de esa noche. Por fortuna esta estructura trillada es abordada de una forma un tanto distinta al no haber ninguna "investigación" sino resolver el conflicto del fantasma a través de un ángulo dramático en el que la película va descubriendo poco a poco los motivos de las chicas para suicidarse. Por desgracia estas motivaciones están al final poco delineadas y se sienten por momentos como algo bastante frívolo, en el sentido en que la cinta dedica muy poco tiempo al drama personal de las chicas y más a las apariciones de un fantasma ensangrentado de pelo largo como los que ya estamos acostumbrados a ver.

El recurso de lo sobrenatural esta vez está hecho de forma bastante barata, lo que es una lástima considerando la forma interesante en que otras entregas de la saga lo han conseguido. Por el contrario, esta quinta entrega resulta la más pobre a nivel de estética, lo que no quita que tenga algunos aciertos visuales propios, pero que están muy lejos de lo conseguido anteriormente. Su pobreza en lo sobrenatural no me resultaría un problema si por lo menos el ángulo dramático fuese atractivo, pero en esta ocasión el drama es un poco dado al culebrón y la inusual rapidez con la que se mueve el argumento hace que la película inevitablemente termine saltando de forma superficial por lo que parecían temas interesantes e incluso arriesgados: el suicidio entre los jóvenes, el abuso paternal, la religión católica (la película está ambientada en un colegio de monjas y hay una recreación bastante grande en el imaginario cristiano) y el aborto. Esta es también, de las cinco partes de la saga, aquella que dedica más tiempo a escenas fuera del colegio en el que se desarrolla el argumento.

En definitiva, debo decir que esta última entrega de Whispering Corridors ha sido la única que no ha conseguido calar en mí de ninguna manera. A pesar de que mantiene varias de las marcas de la casa y que se esfuerza una vez más por abordar la misma historia que las anteriores contada de una forma novedosa, su superficial drama y su rendición a un estilo de horror demasiado conocido y estéticamente poco atractivo me hace colocarla a la cola de sus antecesoras en cuanto a calidad. Es una pena sólo en parte porque el cine surcoreano continúa hoy más fuerte que nunca, por lo que la saga todavía puede depararnos sorpresas en el futuro. Por mi parte espero que sea así.