viernes, mayo 20, 2011

Reseña: Scream 4 (2011)

Once años después de la tercera entrega, y a quince de la original, finalmente se ha hecho realidad Scream 4 (2011). Tras todas las especulaciones posibles, la tercera continuación de la última gran película de Wes Craven llega para retomar su tradicional muestra de terror referencial y posmodernidad. Lo hace además marcando el regreso del guionista Kevin Williamson, quien se había ausentado en la tercera parte pero que repite junto a Craven tras la mala experiencia sufrida por ambos hace seis años con Cursed (2005). Los motivos de su alejamiento se debieron en su momento a una continuación innecesaria de la fórmula evidenciada en dos secuelas que con todo y sus diferencias a nivel de calidad, quedaban delatadas como prolongaciones hechas únicamente para exprimir la novedad que significó el primer Scream (1996), y aunque esta cuarta entrega peca en gran parte de lo mismo, tiene un par de elemento nada desdeñables.

Una de las cosas más interesantes de esta cuarta entrega es que asume sin ningún tipo de vergüenza su condición de secuela innecesaria a la vez que hace burla precisamente de eso. Que esto responda a una voluntad artística de Craven o Williamson o únicamente a un afán por parte del estudio de rentabilizar una franquicia es una pregunta de la cual todos conocen la respuesta (la b), pero al menos los dos responsables han conseguido dotar a la película de innegables virtudes y atractivos conservando los detalles infaltables como el elenco original (incluso la sempiterna Neve Campbell que se enfrenta nuevamente al asesino con la cara de fantasma) al mismo tiempo que consigue entrar en su acostumbrado juego metaficcional con la introducción de nuevas "reglas" y un nuevo comentario acerca del estado actual del cine de terror.

Este nuevo comentario se basa en parte, como mencionábamos arriba, en la condición de secuela innecesaria de una saga condenada a rizar el rizo cada vez más, pero también en explotar los nuevos clichés del cine de terror: la obsesión por los remakes (evidenciada en el hecho de que la sobrina de Sidney Prescott parece una versión más joven de ella misma que empieza a sufrir una experiencia similar, así como la repetición del esquema de asesinatos de la primera parte), el horror documental, el cinismo en cuanto a los personajes y el mayor énfasis en la violencia, esto último algo que queda patente en la complacencia que tiene esta entrega en la sangre y las vísceras (literalmente). Todo esto sin dejar, claro está, de apostar por la comedia sin caer en los excesos cómicos de Scream 3 (2000). De hecho, el apartado cómico está asombrosamente comedido, siendo mayoritario únicamente en un prólogo hecho de escenas superpuestas que parodia no sólo los clichés del género de terror sino también los de la propia saga de Scream en una secuencia que constituye una de las mejores cosas de la película.

A pesar de que el guión de Williamson peca muchas veces de intentar parecer más inteligente de lo que es, el juego metarreferencial es lo suficientemente descabellado para resultar divertido incluso a los ojos del público natural de esta película: adolescentes ávidos de un asesino enmascarado y nostálgicos de los noventa, algo que da que pensar y nos recuerda como ninguna otra cosa la necesidad por parte de cada generación de tener su propia saga de películas de terror. Es esta marca generacional lo que al final termina siendo lo más interesante de Scream 4, ya que por lo demás esta secuela no hace más que constatar lo buena que era la primera parte; el nuevo elenco más allá de los veteranos no es tan interesante, se hace repetitiva en muchas ocasiones, y el misterio del asesino es bastante barato porque la película da bastantes pistas falsas como para que el culpable, al final, pueda ser realmente cualquiera, convirtiendo la resolución del misterio en algo completamente arbitrario. Aún así, los fanáticos incondicionales de la saga encontrarán una película divertida que resulta al menos una mejora en cuanto a la tercera entrega, aunque la primera siga siendo el auténtico referente y la única de todas que era una auténtica película de terror y no principalmente una mirada irónica de guiño-codazo destinada a un público que muchas veces comete el error de creerse más listo que las películas que ve.

2 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

Coincido mucho con lo que dices acerca de que la primera película es realmente la única de genuino "terror". Yo soy un gran fan de esta serie y esta cuarta parte aún con las grandes expectativas que tenía me pareció bastante entretenida y un producto correcto.

http://totally-unrated.blogspot.com/2011/05/scream-4-2011-una-nueva-generacion-de.html

Saludos

Anónimo dijo...

Gracias por la reseña, la estaba esperando!

Claro que no es perfecta esta peli, pero realmente valió la pena ver de nuevo a Ghostface en acción, y disfruté muchisimo la trama en si de la peli, tratando de romperme la cabeza a ver si esta vez adivinaba quien se escondía detrás de la máscara... y nuevamente perdí ajja, es imposible, nadie se espera ese final... hoy leí que los Westein ya confirmaron una quinta entrega.... allí estaré esperandola!

Sludos, Carlos