jueves, octubre 01, 2009

Casi 300 reseñas y no más sentencias, por fin

Como sin duda sabrán aquellos que lleven pasando por aquí un tiempo, no suelo medir la edad de este blog en términos de cuantos años lleva en activo (aunque si quieren saberlo, se inició el 13 de abril del 2005), sino más bien en cuanto al número de reseñas, haciendo una marca cada vez que alcanzo cien de ellas. Pues bien, una vez más esa marca está a punto de llegar, ya que dentro de muy poco esta bitácora alcanzará las trescientas reseñas. Como en cada ocasión, pido esta vez a los lectores que me echen una mano y me envíen sus peticiones o sugerencias para la tríada que conformarán las reseñas 298, 299 y 300. Podéis enviar dichas sugerencias a mi correo de Gmail llamado lobohombreriera o depositarlas en la sección de comentarios de este post. En esta ocasión, y en honor al señor Cannonball, uno de los más antiguos visitantes de esta casa, haré lo posible por reseñar El otro (1972), de Robert Mulligan, película que me ha recomendado varias veces pero de la cual no he podido escribir nada. No ha sido por no querer; en verdad no he podido echar mano a una copia.
Dicho esto hay otro anuncio que quisiera hacer: a partir de ahora las reseñas que escriba ya no llevarán sentencia. El motivo de esto es que lo que en un principio pensé que sería un elemento meramente visual ha terminado por desviar la atención de casi todo el que lee (muy a pesar de que he dejado bastante claro que dicha numeración no puede ser vista como una ciencia y que responde a la impresión causada en mi por esa película específica). Esto nos ha llevado a la costumbre de hablar ya no de películas sino de la opinión que los demás tienen sobre las películas. Confieso que yo también he caído varias veces en esta actitud (ahí están las reseñas de El orfanato y La última casa a la izquierda para demostrarlo) pero nunca ha sido para mí El Tema y la verdad es que ya me aburre bastante. De manera que, a partir de ahora, nos deshacemos para siempre de la tiranía de las sentencias. De hecho, estas empezarán a desaparecer también de las reseñas anteriores (cosa que iré haciendo en mis ratos libres, porque hay mucho qué borrar).
Y ya para terminar, aprovecho para enviar un saludo al señor James Wallenstein, de Dimensión Fantástica, cuya reciente condecoración a esta página le agradezco enormemente. Espero que tanto él como vosotros me enviéis algunas sugerencias para la tríada tricentenaria de Horas de oscuridad. Y sobre todo, gracias a cada uno de vosotros por seguir manteniendo este sitio con vida después de tanto tiempo y líneas.
Y tranquilos: la inútil lista de la década está al caer. Eso seguro.