martes, octubre 16, 2007

Reseña: The Black Cat (2007)

El mejor episodio de la segunda temporada de Masters of Horror viene esta vez de la mano de Stuart Gordon, quien, junto a su guionista habitual Dennis Paoli, se aleja esta vez del mundo de H.P. Lovecraft (a quien el duo dinámico ya ha adaptado en cinco ocasiones anteriores, incluyendo su episodio de la primera temporada) para llevar a la pantalla uno de los relatos más conocidos del escritor americano Edgar Allan Poe. Esto de entrada ya resultaba un reto bastante considerable, ya que El gato negro es un cuento que ha sido adaptado para el cine en reiteradas ocasiones, por lo que podríamos pensar que una versión más sería redundante. Nada más lejos de la verdad; lo cierto es que The Black Cat (2007) representa no sólo el mejor episodio de la segunda tanda de la serie, sino además una prueba de que Gordon sigue con el pulso muy firme en lo que al terror se refiere, una confirmación muy importante en estos tiempos en los que el director parece estarse alejando con sus últimos trabajos del género que le dio a conocer.

En lo que se diferencia esta versión de El gato negro de las demás es que Gordon y Paoli han decidido mezclar la historia del relato con la vida del propio Poe, que aquí se convierte en protagonista. Utilizando el anecdotario real del autor, vemos a un Edgar Allan Poe que ya es un escritor famoso, y que sin embargo está pasando por un gigantesco bache creativo que le obliga a refugiarse en el alcohol. Abrumado por las deudas y por la enfermedad de su esposa, Poe comienza a desarrollar una obsesión enfermiza por el gato de su mujer, a quien ve como un ente diabólico que le persigue recriminándole su fracaso. Poco a poco, el escritor comienza a sucumbir ante esta demencia, sin saber que al mismo tiempo está siendo inspirado para escribir la que será una de sus obras más populares.

Una de las razones del éxito de The Black Cat es que se trata de uno de los pocos episodios de la segunda temporada que realmente se siente como una película de miedo. Esto se debe no sólo al argumento (que se va volviendo más truculento a medida que avanza) sino a la estética, una fotografía preciosista en la que Gordon parece dejar a un lado su habitual estilo comiquero para acometer un trabajo lleno de una elegancia que en él es poco habitual. Esta sofisticación casi de blanco y negro, salpicada aquí y allá por el color rojo intenso de la sangre, recuerda mucho a la visualmente impresionante pero por lo demás vacía película de Tim Burton, Sleepy Hollow (1999), sólo que, a diferencia de esta, la de Stuart Gordon nunca llega a ser una violencia estrambótica, con lo que podríamos decir que estamos ante uno de sus trabajos de terror más contenidos pero visualmente mejor acabados, con un cuidado por el detalle que el director no mostraba desde los ya lejanos tiempos de From Beyond (1986), esa gran película que aquí en España recibía el imperdonable título de Re-Sonator.

Pero encima de todo eso, la auténtica estrella del espectáculo es, una vez más, Jeffrey Combs. El actor fetiche de Gordon realiza aquí uno de sus mejores trabajos con el papel de Edgar Allan Poe, no porque se parezca al Poe histórico (que lo hace, sobretodo con su nariz de látex) sino porque logra verse cómodo en el personaje y otorga a él sus propias dotes como actor de culto. El Poe de Combs es una especie de Charles Chaplin macabro, horroroso por su patetismo, y al que la evolución de la trama convierte en un auténtico monstruo que deja aflorar los impulsos más oscuros que se ocultan en la mente de un hombre a quien el horror se le daba particularmente bien.

Los fallos del episodio se deben, quizás, a los "fallos" de la propia historia, ya que The Black Cat intenta ser fiel al relato de Poe aún en sus aspectos menos cinematográficos. La inverosimilitud de algunas situaciones hará mella en espectadores más exigentes en cuestión de argumento (aún cuando dichas inverosimilitudes queden más o menos resueltas en su desenlace), ya que, para bien o para mal, y aún con el factor biográfico de por medio, esta es una de las versiones de El gato negro más cercanas a la fuente. Aún así, vale inmensamente la pena, no sólo por ver uno de los mejores episodios de Masters of Horror, sino también por ver como Stuart Gordon, un director que últimamente está teniendo una muy buena racha, se atreve con una ambientación de época y sale airoso. Muy airoso.

7 comentarios:

Cesare dijo...

Pues habrá que verlo, yo la verdad estoy un poco desencantado con esta serie, pero si este es bueno a la coloa que se queda....

Sam_Loomis dijo...

Buena reseña, yo creo que "The Black Cat" es uno de los mejores episodios de la segunda temporada de Masters of Horror ya que en mi opinión Gordon supera la calidad del su episodio de la primera temporada "Dreams in the Witch-House" con esta entrada, y tal cual como mencionaste... concuerdo que esta interpretación de Edgar Allan Poe es de los mejores trabajos de Jeffrey Combs. Claro, entre muchos otros papeles interesante.

Saludos.

R & Mc dijo...

Oh, yeah. te hice caso, Hombre Lobo, y pude ver The Black Cat en Sitges, junto a otros dos capítulos de la 2a temp. Naturalmente, éste fue mi preferido. Me encantó a todos los niveles. Los momentos gore son realmente gore. Y el resto, resulta encantador. No sé. MUY redondo. Combs increíble, ciertamente.

R.

BUDOKAN dijo...

Qué bueno que este episodio sea bueno porque aún no lo he visto y esto hace que quizás hoy me dé una buena sesión de terror en el dvd por la noche. Saludos!

kuroi yume dijo...

El mejor de la 2ª temporada de lejos. Magnífico.

kuroi yume dijo...

Por cierto, de Gordon comentaban por Sitges que "Stuck" no estuvo nada mal...

El Vaugan dijo...

Me siento desfasado, ains...