jueves, octubre 19, 2006

Reseña: La profecía (2006)

El remake es una bestia clasificable en tres grupos: están los buenos, los malos y los inútiles. Hablar de los primeros y los segundos es fácil; el problema está a la hora de reseñar uno de los del tercer grupo. Pues bien, La profecía (2006) quizás se lleve el premio a uno de los remakes más inútiles y prescindibles que se han hecho, ya que aparte de las prisas de la Fox para estrenarlo a tiempo para el 6 de junio del 2006 (acto que no pasa de ser una anécdota más o menos jocosa) y el guiño cinéfilo de incluir a Mia Farrow en el elenco, no hay absolutamente ningún aporte en esta cinta de John Moore.

La película sirve además como un argumento muy sólido a la hora de hablar pestes sobre la manera de hacer cine de muchos estudios hoy en día. Después de todo, la jugada más lógica a la hora de aprovechar la fecha del triple seis hubiese sido que la Fox reestrenase el clásico de Richard Donner, que no ha perdido ni un ápice de su efectivad a pesar de haberse estrenado ya hace treinta años. Evidentemente no lo han pensado así, y en vez de eso nos encasquetan un refrito anodino, superficial y preciosista, con un elenco pulido a las exigencias del público mayoritario actual, es decir, con actores al menos veinte años más jóvenes (lo que lleva a una absurda justificación para la escogencia del personaje de Liev Schreiber en un cargo diplomático tan importante como es la embajada inglesa).

La trama de esta nueva versión es exactamente la misma, sin ninguna variación de ninguna clase. Tanto, que cualquiera que haya visto la original tendrá forzosamente que bostezar al ver como cada una de las escenas se reproducen una tras otra, prácticamente con los mismos diálogos. De vez en cuando la película es aderezada con algunas secuencias de corte onírico con las que se intenta dar una capa más siniestra a la historia, aunque lo único que consiguen es alargar excesivamente el metraje y, sobre todo, imprimir un ritmo más lento que el de la original (cosa increíble al tratarse de una película de los años setenta). Pase que algunos momentos y secuencias son bastante atractivos, y en general la estética está muy cuidada (el hecho de que el "Londres" de la película sea en realidad Praga le imprime mucho estilo), pero el genuino mal rollo de la cinta de Richard Donner está aquí completamente perdido.

Ciertamente no ayuda para nada el reparto, desde una Julia Stiles excesivamente joven para su personaje hasta un Liev Schreiber tan soso y monótono que por momentos me recordó a William Hurt (un actor prácticamente incapaz de mostrar cualquier emoción). La inclusión de Mia Farrow como la perversa niñera de Damian no pasa de un chiste, ya que ni siquiera se acerca a la magistral interpretación que del mismo personaje hiciera Billie Whitelaw (aunque resulta interesante que esta nueva versión haya rescatado la muerte original del personaje). Pero el que corona todo el despropósito es el retoño de Luficer. El niño de esta nueva versión (Seamus David Fitzpatrick) no mete miedo a nadie. Al contrario, es el apoteósis de la ternura, un crío que parece salido directamente de un anuncio de papillas. Está claro que fruncir el ceño constantemente no te hace "malo", sólo hace que provoque tirarte de los mofletes.

Desde que Gus Van Sant dirigiera su sacrílega versión de Psicosis (1998) (que al menos tenía la excusa de ser un experimento conceptual) no había visto un remake tan inútil como este. El aburrimiento de aquellos que conozcan la original está casi asegurado, de manera que la única explicación que me doy para su realización es que esté destinado a un público meramente joven que jamás haya visto su predecesora, que se asuste fácilmente y que le parezca "un coñazo" eso de ver gente mayor de cuarenta años en pantalla.

Lo único más inútil que un remake que no busca innovar frente al original es, eso sí, una reseña sobre ese remake.

8 comentarios:

Maléfica dijo...

Yo decidí no ver el remake porque la original es demasiado buena para tener "copias"
Cada vez que veo un Rotweiller o un niñito con ojos "perturbadores" (imagínate si los veo juntos) me provoca salir corriendo a confesar todos mis pecados y eso es por culpa de esa película

Silviuka dijo...

Ni la vi, ni la quiero ver, no quiero perder mi tiempo viendola :

lord dijo...

Que tal:
Me gusta tu pagina pero...
Por que repites las reseñas??

Alvy Singer dijo...

Triste remake sin duda....

Alvy Singer dijo...

PD: Pero al menos es entretenido!

Emilio dijo...

Hola, hace mucho que voy visitando tu blog. Me parece excelente tu vision y entendimiento del cine de terror y disfruto mucho de la lectura de tus criticas. Además, me sirve como fuente de conocimiento de estrenos, proyectos y cosas asi, de los que no me entero por otras fuentes, simplemente por que no las consulto, jeje. Excelente esta critica de La Porfecia. No la he visto, ni la pienso ver, por que como bien dices, es inútil. No me interesa ver un remake de la profecia, por que es una blasfemia cinematográfica tratar de mejorar un clásico asi. Es como tratar de hacer un remake de Star Wars, con otros actores,....inaceptable.

reanimator dijo...

EStoy de acuerdo con gran parte de la crítica, no así con el comentario sobre la actriz Mia Farrow. Definitivamente era inútil intentar "copiar" a la magistral Billie Whitelaw, por eso es que resulta positivo que Farrow (gran actriz, por cierto) interpretara a la niñera del infierno desde un punto de vista completamente distinto. Como una inofensiva "Mary Poppins" capaz de todo por su tutelado Damián.

Anónimo dijo...

Muy malaaa!! definitivamente no iguala a la original.. y estoy totalmente de acuerdo contigo hombre lobo en cuanto a la actuacion de ese niño, que metida de pata tan tremenda haberlo incluido. hay veses que parese que se quisiera reir en las escenas como por ejemplo: la escena de la histeria que provoca en el carro cuando lo van a llevar a la iglesia. !!que horror!!
como sus directores no se percatan de lo irreal que se veio eso?