martes, octubre 24, 2006

Reseña: La matanza de Texas 2 (1986)

Ubiquémonos a mediados de los años ochenta, cuando el fenómeno slasher está en plena ebullición, Jason y Freddy hacen de las suyas y los asesinos carismáticos son, en gran medida, los reyes en lo que al género de terror se refiere. La ocasión estaba madura para que Tobe Hooper revisitara un clásico lanzando la secuela de su ópera prima, La matanza de Texas (1974), innegable antecesora del sub-género de los psicópatas con personalidad. Sin embargo, nadie esperaba que aconteciera lo que finalmente ocurrió: Hooper tomó los principales elementos terroríficos de su película y les dio un giro radical, haciendo de La matanza de Texas 2 (1986) no solamente una secuela en toda regla, sino una de las mejores y más desternillantes parodias slasher que se han hecho jamás. Oscurecida por la inmensa sombra de su predecesora, esta película constituye todo un clásico de culto que, por desgracia, no es demasiado conocido más allá de los fanáticos del género.

La historia se sitúa casi doce años después de la original, y por medio de otra introducción narrada nos enteramos de que los crímenes de Leatherface y su familia caníbal nunca fueron resueltos, ya que el clan de asesinos jamás fue encontrado. La leyenda de este grupo de salvajes, sin embargo, persiste, hasta que una joven presentadora de una radio de pueblo (Caroline Williams) logra escuchar en vivo una de las brutales matanzas perpetradas por Leatherface y su hermano Chop-Top (un inmenso Bill Moseley). Las cosas se complican para ella cuando recibe la visita del teniente Lefty Enright (Dennis Hopper), un policía obsesionado con los criminales que asesinaron a su sobrino inválido en la primera película, quien le pide que ponga la cinta del asesinato en el aire para así obligar a la familia a revelarse. Lo que sigue, por supuesto, es la carnicería que el clan de Leatherface desata sobre la presentadora y el teniente (que resulta estar tan loco como ellos o más).

Tras un primer visionado de esta película, sorprende que Tobe Hooper haya decidido arriesgarse a hacer algo tan diferente de su debut. Pero también se aprecia cuanto ha crecido como director, demostrando que no pasan en vano esos doce años, durante los cuales se mantuvo activo hasta más no poder: ocho películas de terror separan la primera parte de esta secuela, y entre esas ocho cintas hay auténticas joyas como Salem's Lot (1979), Poltergeist (1982) y Lifeforce (1985). Sólo Tobe Hooper podía construir una película que fuera no solamente una desmadrada de la saga de Leatherface, sino un comentario agudo de todo el género slasher ochentero. Si la primera parte de La matanza de Texas se caracterizaba por su crudo realismo, la segunda es completa y delirantemente irreal, casi operática, con épicas luchas de motosierra, inverosímiles personajes como Chop-Top (con todo y su inquietante costumbre de arrancarse trozos de su propio cuero cabelludo) y un regodeo constante en el sadismo de una familia caricaterusca que mata unida para permanecer unida. La guarida de estos monstruos (esta vez en un parque de atracciones abandonado) es un festival de horrores, un lugar poblado de fantasías gore cada vez más estrambóticas (1), donde vemos a Leatherface en su elemento. La motosierra se transforma no solamente en un artefacto de destrucción sino en el símbolo de la casquería sin sutilezas, al ser literalmente mostrada como un símbolo fálico por el mongoloide gigante apodado "Bubba", quien manifiesta a través de la violencia su predilección por la chica protagonista (no en balde esta cinta es conocida también como Leatherface enamorado). Si el gigante girando enfurecido en la original es un icono del terror, no menos lo es cuando en esta segunda se folla el aire usando su motosierra encendida como un gigantesco, metálico y cortante miembro viril.

El final es, asimismo, la manera más contundente de terminar una odisea como esta. Exasperante, histérico y apoteósico hasta más no poder, termina de coronar una película que puede resultar alienante para aquellos que no comulguen con este determinado tipo de cine estrambótico (ese sería su mayor defecto) pero para todos los demás, su visionado es materia obligatoria para entender por qué, aún con todos sus traspiés actuales, Tobe Hooper es un director que merece una consideración especial.


(1) Rob Zombie es, obviamente, uno de los mayores fans de esta película, ya que tanto La casa de los 1000 cadáveres (2003) como Los renegados del Diablo (2005) toman de ella gran parte de su argumento y varias de sus secuencias más memorables. La presencia de Bill Moseley como protagonista en las dos es otra prueba fehaciente de ello.

14 comentarios:

Laura dijo...

He quedado anonadada con este post, muy buen blog interesante para leer y conocer un poco más tú punto de vista.

Boris dijo...

Muy de acuerdo con la reseña. Normalmente las segundas partes caen en el error de tomar los mismos puntos de partida que triunfaron en la película original y lo que antes pudiera ser frescura y originalidad se convierte en simple plagio (o autoplagio, como hubiera sido el caso). Siempre es buena idea cambiar de tercio totalmente, como en esta revisión exagerada y casi cómica de nuestros entrañables sureños. Me encanta esta película

Anónimo dijo...

La prueba evidente de que este director no está bien de la cabeza. Por otro lado, de lo más absurdo, grotesco, histérico, hilarante, sucio, demente, hermoso, estúpido y genial que he visto nunca.

Cannonball dijo...

Yo diria, mas bien, que es la prueba evidente de que este director es un genio. La mejor combinacion de spoof movie y terror que se ha realizado hasta la fecha, con momentos absolutamente memorables y un increible Hopper que se come la pantalla.

Lo del sr. Zombie es, mas que un homenaje, un remake en toda regla, con impornta "sampeckinpiahna", pero creo que el director nunca ha tratado de negarlo.

Anónimo dijo...

Más que genio, yo diría que es un visionario loco, capaz de lo mejor y de lo peor, según cómo se levante por la mañana. Si repasas toda su filmografía, incluídos los títulos más denostados, te das cuenta de que todos estaban, de alguna manera extraña, adelantados a su tiempo, y han tenido una importante repercusión posterior. Creo que es uno de los directores más raros que han existido jamás.

toby dijo...

Me alegra comprobar que Hooper sigue poniendo eufóricos a muchos con sus mejores obras, pero el talento innato de este genio revolucionario del medio fílmico (y lo es en mayor proporción que, por ejemplo, Orson Welles o el equipo técnico entero de la Histórica Obra Maestra de Victor Miller), no está presente tanto aquí, deliciosa e inteligente secuela de su germinal Obra de Arte que habré visto la friolera de más de 30 veces seguro, como en gozadas como Lifeforce, Invasores de marte o, con mayor resonancia, La casa de los horrores... Y si queremos tener relevantemente en cuenta el apartado visual, films como Poltergeist sólo hay uno. Tampoco conviene olvidar esos escalofríos que sigue provocando el brutal sketch que se marcó en Body bags.

Merito aparte merece su original y brutal ida de olla bien entendida que es ese incomprendido episodio que filmó para la serie Masters of horror. Qué cerdo, qué bello.

toby dijo...

Coño, he puesto Miller en vez de Fleming. Ay, ay, ay...

Anónimo dijo...

Es que sólo hay un Tobe, y algún día será aclamado como el genio que realmente es. Respecto a Poltergeist, es posible que Spielberg la controlara, pero visualmente es tan claramente de Hooper, que me extraña que la gente diga que Spielberg es el director, salvo por un par de escenas aisladas. El estilo visual de Hooper es ÚNICO, hay algo raro y hermoso en él que resulta inconfundible. Poltergeist es una puta gozada por la sencilla de que el que está tras el objetivo es el tejano loco. Lo que daría por saber como fué el rodaje de esta película, jojojo, me imagino al pobre Spielberg flipando y a la vez cagado de miedo cuando metía una de sus escenas bizarras...

toby dijo...

No puedo más que darle la razón, Sr. Anónimo. Si se pregunta como transcurrió el rodaje de Poltergeist, yo se que Spielberg, como siempre hace, visitó el set varias veces cuando descansaba de montar E.T., sugiriendo maravillosa magia a Hooper y al maravilloso equipo de la Industrial, además de aportar la suya propia, pero “la película es de Hooper”, y estas no son palabras mías, sino las de un más que satisfecho Spielberg.

Lo que suele decirse de que gran parte del film lo filmó en realidad Spielberg lo difundió un periodista del Time, sino recuerdo mal. Pero tanto Spielberg como Hooper siempre han dado la razón a los créditos del film. Y además, juro que yo noto la mano del tejano demócrata en cada puto ángulo.

Vaya mierda con las caracteres de verificación, oye.

Anónimo dijo...

Hombre, para ser realmente justos, yo creo que Poltergeist es una película de Steven Spielberg "vista" por Hooper. Eso es lo que la hace tan extraña. Nunca sabremos la verdadera naturaleza de esta asociación artística, pero yo me atrevo a decir que es una pélícula hecha a cuatro manos. Yo estoy convencido de que a Spielberg le gustaba el trabajo visual del director (era un fanático de la Matanza... )pero era su criatura, su primera película importante como productor, y la controló hasta la última toma. Pero hay está Hooper, en el uso prodigioso del espacio, los colores, la luz, esas interpretaciones con un toquecillo "camp", humor negro, ideas histéricas aquí y allá... y, sobre, todo el climax final, firma inconfundible de todos sus trabajos.

JohnTrent dijo...

Una digna secuela de la muy superior (eso era de esperar) primera parte, pero aun asi bastante digna. Eso si, como bien comentas, Hooper cambio radicalmente el tono de la propuesta, y lo que aqui queda es un delirio comico y grotesco que, eso si, sigue compartiendo la locura y la angustia en imagenes que dominaba la primera parte.
Es una secuela distinta, pero me parece buena.

Alvy Singer dijo...

Una gozada de película y ya lo hemos visto una biblia para los que traen lo bello (RZ como citas) en el neofantaterrror.

Sir Laguna dijo...

Esta pelicula es como un buen vino, mejora con los años.

Cada vez que uno la ve resulta mas y mas divertida y entrañable.

Anónimo dijo...

Quizás no me lo crean.
Pero para mí esta película es 10 veces mejor que la primera.
La primera tiene su valor. Tiene un modo de ejecución pocas veces visto en el cine: realista, brutal, casi documental.
Pero esta secuela es una re visión genial. Estilizada. Exagerada. Con humor. Y con una estética única. Más divertida. Más inolvidable. Rob Zombie le debe todo a este director y a esta película.
Respecto a Polstergeist: Es una peli de Spielberg pero deformada por la locura de Tobee.
LUCIO.