miércoles, agosto 21, 2013

Reseña: Vanishing on 7th Street (2011)

Brad Anderson, uno de los directores más prometedores del género de horror durante la pasada década, volvió a la carga hace un par de años con Vanishing on 7th Street (2011), una historia apocalíptica de corte intimista en la que un pequeño grupo de personajes se esconde en un bar durante el ataque de una misteriosa oscuridad viviente que poco a poco se va tragando la ciudad de Detroit, haciendo desaparecer a sus habitantes. No la vi en su momento (a decir verdad, nunca se llegó a estrenar donde vivo) y la he recuperado finalmente tras preguntarme qué había sido de Anderson en los últimos años. El resultado está muy dentro de su línea, una película en la que la atmósfera prima sobre todo lo demás y en la que los gustos estéticos de su director parecen primar sobre un argumento bastante visto que no ofrece demasiadas sorpresas.

Uno de los puntos a destacar es que la película está inspirada en la misteriosa desaparición de la colonia perdida de Roanoke, influencia que la cinta admite abiertamente y a la cual se hace referencia en más de una ocasión. Hay también momentos que remiten a otras famosas historias de cine apocalíptico como La noche del cometa (1984) o la más reciente Pulse (2001), pero su mayor inspiración está sin duda en su tratamiento alegórico de numerosos pasajes bíblicos que la película hace muy evidentes, con lo que la historia, si bien nunca es explicada en detalle, tiene unas connotaciones místicas muy obvias que dejan claro el ángulo puramente sobrenatural de la amenaza a la que se enfrentan los protagonistas. De todas formas el argumento importa muy poco aquí; a pesar de que la historia está muy vista y que no es nada original, algo que se le da muy bien a Brad Anderson son las atmósferas, y esta no es la excepción. Increíbles imágenes de soledad y un uso muy eficaz del silencio y la penumbra (sobre todo en la secuencia del cine o el clímax de la iglesia) son el alma de la película y muestran cómo el director hace un intento loable por volver a rescatar el ambiente de terror de Session 9 (2001), su primera y hasta la fecha más destacable película.

En realidad debo reconocer que esta película ha terminado por gustarme más de lo que esperaba. Aparte de que la ambientación está muy lograda, me gusta el tono intimista reducido a muy pocos personajes y el ambiente cada vez más reducido de la película, alejado de las proporciones épicas que normalmente tienen este tipo de historias. También me gusta el hecho de que con todo y las obvias referencias bíblicas, la mayor parte de los misterios se dejan sin resolver y los personajes son simplemente piezas menores en medio de una catástrofe que les supera y de la que ellos sólo intentan huir. Los defectos de la cinta muy probablemente vengan de la mano de algunos efectos especiales digitales que en ocasiones rompen la ilusión de la película cuando los actores no reaccionan de forma creíble ante hechos que presencian como la caída de un avión cercano, que apenas causa sorpresa en el protagonista por el motivo evidente de que no la está "viendo" en realidad.

No se puede decir mucho más. Si queréis acercaros a una historia apocalíptica interesante con una atmósfera muy lograda esta película de Brad Anderson es para vosotros. Sus giros narrativos, su manejo de elementos trillados del cine de horror y su pesimismo existencialista no impresionarán a nadie, lo confieso, pero con todo y eso es lo suficientemente interesante para echarle un vistazo, y guarda en su interior algún que otro momento sorprendente en cuanto al destino de sus personajes principales. No esperéis, eso sí, mucho más; está claro que Anderson tiene trabajos mejores.

2 comentarios:

Liet dijo...

Coincido más o menos con lo que dices. Hace ya tiempo que la vi, y me pareció que, si bien la historia no era nada nuevo, la oscuridad creada por Anderson era merecedora del visionado de la película. Una película inquietante.

replik2001 dijo...

No debemos haber visto la misma pelicula, me parece un bodrio infumable con cierto aire a la hora mas oscura.