jueves, abril 12, 2007

Reseña: El bebé de Rosemary (1968)

El bebé de Rosemary (1968) fue una de las primeras películas que tocaron el terror sobrenatural como algo subyacente en nuestro mundo cotidiano. También fue la primera película en inglés del director Roman Polanski, y componente, junto con El exorcista (1973) y La profecía (1976), de lo que se conoce como la Santísima Trinidad del cine con el Diablo como protagonista (el término es contradictorio, lo sé). Sin embargo, más allá de su temática, la verdad es que muy poco tiene que ver esta cinta con las dos anteriormente mencionadas. Mientras que las de William Friedkin y Richard Donner son cuentos de horror en todo el sentido de la palabra, El bebé de Rosemary es un thriller de cocción muy lenta en el que se nos oculta casi todo, jugando más bien con el miedo a lo que no vemos y a la paranoia que se forma en el espectador a lo largo de las vicisitudes de la frágil Rosemary Woodhouse. En este sentido, la película forma una trilogía perfecta con otros dos terrores de apartamentos dirigidos por Polanski: Repulsión (1965) y El inquilino (1976).

Basándose en la novela de Ira Levin, la película (que está producida por un atípico William Castle) comienza cuando Rosemary (Mia Farrow) se muda junto a su joven esposo Guy (John Cassavetes) a un gigantesco edificio de apartamentos. El sitio que han conseguido es una auténtica ganga, un inmueble enorme que está disponible gracias a la muerte de su dueña. Esta apacible mudanza, hecho cotidiano como pocos, tiene sin embargo un detalle siniestro que en un principio pasa inadvertido: un pesado mueble ha sido colocado bloqueando la puerta de un armario. Sin embargo, nada parece salirse de lo normal, hasta que Guy, actor de poca fortuna profesional, entabla amistad con los Castevet, sus senectos y excéntricos vecinos que van mostrando cada vez mayor interés en su vida y en la de la frágil y sumisa Rosemary.

Una de las cosas más interesantes de la película es que está narrada en su integridad desde un solo punto de vista. En ningún momento el espectador ve o sabe algo que no vea o sepa la propia Rosemary, y eso precisamente hace crecer la sensación de que la mayor parte de la trama se va tejiendo a nuestro alrededor sin que nosotros lo sepamos. En este sentido Mia Farrow está clavada como el ama de casa vulnerable y hasta un tanto ingenua que poco a poco se deja envolver por este misterio (esto me hace preguntarme, además, si no habrá cambiado un poco la reacción del público ante el personaje a lo largo de los años: Rosemary se muestra tan sumisa y con tan poco carácter que no es de extrañar que a muchos hoy en día les parezca algo cargante). Como sucede con casi todo el cine de Polanski, la trama se resuelve lentamente sin una predominancia de intensidades dramáticas o de acción, aunque es innegable que en, el caso que nos ocupa, la historia va en un casi continuo crescendo hasta su ya clásico clímax. Asimismo, el centro neurálgico de la película bien podría ser esa larga secuencia onírica en la que Rosemary participa del principal meollo de la trama.

El bebé de Rosemary es, asimismo, una de las películas que mejor ha retratado el oscuro pero fascinante mundo de la brujería y el ocultismo, lo que ha dado lugar a un buen puñado de leyendas y rumores acerca de su realización (1). Este retrato está logrado no sólo a través de su historia, sino también gracias a ese enorme y misterioso edificio en el que transcurre casi la totalidad de la acción. Lejos del ambiente gótico y "oscuro" que suele impregnar este tipo de tramas, la cinta de Polanski traslada el misterio sobrenatural a un ambiente urbano luminoso, familiar y cotidiano, lo que hace que el contraste con el final sea aún más contundente.

Decir que ya no se hacen películas como esta no es simplemente un acto de esnobismo cinéfilo. Ni siquiera el propio Polanski lograría repetir con tanto acierto la fórmula que hizo de esta cinta un clásico por mérito propio. Prácticamente todos los que visiten esta página seguro la habrán visto, pero si no es así, entonces su visionado es más que recomendable: es obligatorio (2)



(1) Uno de los más conocidos es aquel según el cual Anton LaVey (fundador y líder de la Iglesia de Satán y autor de la "Biblia Satánica") participó como asesor técnico de la película e incluso llegó a interpretar el "papel principal" en la secuencia onírica de Rosemary. Este rumor resultó ser, evidentemente, falso.

(2) Por cierto, la película también es famosa por ser la más desgraciada víctima de los traductores españoles de títulos, que no solamente le otorgaron uno que resultaba horrendo (y que no repetiré aquí) sino que además revelaba el mayor misterio de la trama. Hoy en día todos conocen dicho misterio, pero para ese entonces no era así. A manera de venganza, he decidido colocar el título literal (y mucho más apropiado) con el que se conoce la cinta en Hispanoamérica.

12 comentarios:

©Javier Miranda-Luque dijo...

"El inquilino" (The tenant) es uno de los films más claustrofóbicos y delirantes que he disfrutado y, de lejos, el mejor de Polanski, incluso detrás de "Rosemary's baby".

De hecho, considero que Polanski no es un cineasta particularmente virtuoso, sino que ha sabido convocar alrededor de sí un aura de morbo, en sintonía con los escándalos de su vida personal.

kuroi yume dijo...

Apoyo totalmente su reivindicación en cuanto al título, así como la positividad de la reseña.

Una joya con todas las letras.

Lavey estuvo presente en el estreno de la película, lo que provocó tanto el rechazo de los defensores de la moralidad yankee, como los rumores y el rechazo, que acabó por exiliar a Polanski (junto con otrs cosas, claro) del país

Chiringui dijo...

Lo del título fue tremendo. Tienes que contar lo que pasó despues en ese edificio.

Barry dijo...

Estoy contigo, una más que excelente película que consigue, como mínimo, inquietar al espectador con una trama que poco a poco se va tejiendo alrededor de una, quizás y como dices, demasiado ingenua Rose Mary que va viendo como la conspiración contra ella (y por añadidura la humanidad) va apresándola hasta un final negro y oscuro como pocos y totalmente acorde con todo lo visto anteriormente -no como muchas otras películas recientes- .
En cuanto a lo del título en español, también pienso que quizás es demasiado explícito pero también puede servir para que el espectador dude más a lo largo de la trama (será o no será la semilla del diablo). Supongo que los encargados de colocar el título en castellano, en su sabiduría tantas veces demostrada, quizás pensaron que el título de El bebé de Rose Mary podría llevar a equívocos al público español...como si fuéramos unos zopencos sin raciocinio (aunque si he de ser sincero, de vez en cuando si que me cruzo en alguna sala con uno de estos, no escasos, especímenes).
En todo caso una de las mejores películas de terror de todos los tiempos (junto con El resplandor y alguna que otra más es de las pocas que ha conseguido inquietarme seriamente en su momento).

Cannonball dijo...

Estooo, Polanski no se 'exilio' de los States, mas bien, huyo, porque pesa sobre el una condena por abuso de menores desde 1977.

Lo que no es obice para considerar a "Rosemary's baby" como una autentica obra maestra del genero, aunque, dentro de su filmografia, casi prefiero "El baile de los vampiros", mucho menos terrorifica pero igualmente imprescindible.

kuroi yume dijo...

era una forma de hablar...
:-P

Cesare dijo...

Fantastica película de un director muy interesante (al menos hasta los años 90)...

Reindertot dijo...

Coño de su madre... que brutos los traductores.

De pana me indigna la vaina.

Deberían al menos multarlo. No importa que ya esten viejos o retirados. O muertos. Para eso están los hijos.

Anónimo dijo...

la trama de la película es un verdadero clásico de la cinematografia de terror, sin embargo talvez el final debio de ser más visible es decir cuando rosemary mira a la criatura, senti como si el final fuera muy pobre en su contenido de horror.

Anónimo dijo...

Un dato extra, colega: Ira Levin decidio continuar su novela "La Semilla del Diablo" (O "El bebé de Rosemary", como prefieran) con otra novela larga, titulada, como no podia ser de otra manera "El Hijo de Rosemary", en donde Rosemary, luego de recobrar la conciencia de un inexplicable "coma" en el que cayó, despierta en un mundo moderno (cercano al año 1999, fecha cercana a la publicación del libro) y en donde se reencuentra con su hijo, ya crecido y todo.

Lo que parece a simple vista una trama interesante y una continuación "oficial" a la historia de Rosemary y su hijo, es un autentico BODRIO, por lo que si alguien se topa con esa novela, HUYA lo mas rapido que pueda.

Nunca, jamas de los jamases, lei un libro tan MALO.

Saludos!

Anónimo dijo...

SENCILLAMENTE ESTUPENDA!!!1900, 2000 Y DEMÀS GENERACIONES DISFRUTAN DE ESTA JOYA DEL CINE DE TERROR. REPULSION ES OTRA MARAVILLA DE ESTE MASTER DEL TERROR

Anónimo dijo...

DESDE LA NOVELA DE IRA LEVIN. SIN SABER A LO QUE TE ENFRENTAS, ES DECIR ESTANDO "EN BLANCO" COMO ME PASÓ A LOS 15 AÑOS QUE LA LEÍ. DEJÉ DE HACERLO POR LA NOCHE, PORQUE TE ATEMORIZA REALMENTE Y MÁS A ESA EDAD (jejeje) TERMINANDO DE LEERLA, LA TUVE EN MI MENTE MUCHO TIEMPO HASTA QUE TUVE LA OPORTUNIDAD DE VER LA OBRA DEL SEÑORON POLANSKY. Y WOOW!!! SENSACIONAL. AUNQUE CUANDO LEES LA OBRA PRIMERO, SI TE QUEDA UN POCO A DEBER LA TRAMA CINEMATOGRAFICA. SIN EL ECURSO DE LOS EFECTOS ESPECIALES. POLANSKY LOGRA ATERRORIZARTE CON ACTUACIONES Y AMBIENTES CLAUSTROFOBICOS COMO EN REPULSIÓN.