viernes, diciembre 28, 2012

Reseña: Sleepaway Camp (1983)

La clave para acercarse a una película como Sleepaway Camp (1983) es recordar que fue estrenada en lo que aquí consideramos la Edad de Oro de los slasher films, es decir en los primeros años de la década de los ochenta, antes de que dicho subgénero cayera en la autoparodia, y el cine de misteriosos asesinos acechando a jóvenes víctimas nos trajera auténticas delicias como My Bloody Valentine (1981), The Burning (1981), The House on Sorority Row (1983) y por supuesto las primeras entregas de la saga de Viernes 13. De hecho, la película de la que hablamos hoy toma gran parte de su esencia de la Viernes 13 (1980) original, no sólo en cuanto a la ambientación en un campamento de verano, sino en sus pretensiones de whodunit al hacer de la identidad del asesino un misterio hasta llegar a un desenlace sorpresa.

Un rápido sondeo entre mis contemporáneos me ha hecho darme cuenta de que son muchos los que conocen esta cinta gracias a la imagen de su cartel publicitario, repetida mil veces como una de las muestras más reconocibles del terror ochentero, pero no son tantos los que realmente la han visto. Si es el caso para quien lee estas líneas, sólo hay que saber que la película tiene lugar en un campamento de verano al que llega una jovencita traumatizada y con graves carencias de sociabilidad, coincidiendo su aparición con una serie de horrendos crímenes que comienzan a cebarse con los jóvenes campistas. En resumen, más o menos el tipo de historia que se puede esperar de una cinta con estas características. Pero hay más en esta película que la simple repetición de unos esquemas; a pesar de no ser tan gráfica como otras de sus contemporáneas en cuanto a efectos sanguinolentos y muestras de violencia, hay en el argumento de Sleepaway Camp un subtexto de perversión y locura bastante desagradable que se va palpando casi desde el principio gracias a la magnífica actuación de la chica protagonista, Felissa Rose, que se pasa gran parte del metraje con una expresión casi catatónica que la convierte en un personaje bastante inquietante. 

Es de destacar también que la película no se corta un pelo en cuanto al carácter abiertamente sexualizado de sus personajes, algo que tiene su mérito considerando que la edad promedio del elenco es considerablemente menor al de otras muestras similares de slashers de la época. No hay tantos despelotes como los que solía haber en la saga de Viernes 13 (y que hicieron famosa dicha franquicia) pero la sexualidad no deja de estar presente en todo momento, aunque mayoritariamente en su faceta de represión y ambigüedad. Este tema cobra gran importancia una vez que llegamos a la revelación final, la cual independientemente de si se consigue adivinar o no (personalmente creo que no es muy difícil ya que la propia película te da pistas bastante evidentes) es de una fuerza tremenda y genuinamente impactante e incómoda. 

Por supuesto que hay ciertos detalles de la cinta que han impedido que sea encumbrada como otros ejemplos similares, y que personalmente creo que le restan algunos enteros ante un público mayoritario. Si bien toda la película tiene un acabado bastante profesional típica de una producción mainstream, el guión toma ciertas salidas argumentales francamente extrañas como las inexplicables desapariciones y reapariciones de varios personajes, o las ilógicas reacciones de algunos personajes que restan bastante credibilidad a todo el asunto (como por ejemplo el hecho de que la vida en el campamento continua como si nada a pesar de que los cadáveres comienzan a apilarse), y en general hay momentos bastante absurdos que parecen de una película distinta o al menos de un cineasta no demasiado experimentado. Esto último puede que sea la explicación porque el director y guionista Robert Hiltzik, quien debutó precisamente con esta película, no volvió a rodar nada hasta el 2008, cuando realizó una secuela en vídeo cuya producción se alargó durante años y que terminó siendo un desastre. No es ese el caso, sin embargo, de la que tenemos hoy. Sleepaway Camp es una gran película de terror merecedora del culto que se ha generado en torno a ella, y sólo esa increíble escena final hace que merezca la pena. Así que si no la habéis visto, estáis a tiempo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues si, un sensacional slasher de la epoca dorada, que cuenta con unas secuelas bastante pesimas. Eso si, creo que hay una cuarta por ahi pululando donde repite la protagonista de la original, ¿me equivoco?

Un saludo y a seguir asi con el blog, que engancha de lo lindo.

Anónimo dijo...

Un titulo a tener en cuenta y al que hay que revisar de vez en cuando en una "Sesion doble" junto algun otro slasher como La noche de Halloween de Carpenter.¿Quien pensaria que una inocente niña seria capaz de asesinar a todo un campamento?

Jerick Silva dijo...

Les juro que jamas pense en volver a encontrar esta peli, mi hermano y yo hablábamos siempre de verla otra vez,teníamos 5 años y mi abuela nos prohibio verla! actualmente tenemos 36 pues somos gemelos. "Sleepaway Camp" es lo que me gusta del genero Slashers: Es oscura, perturbadora y hermosa desde ese misterio intrínseco en todos los adolescentes. La fantasía culmina cuando sabes que las películas Mainstream casi estan extintas. Una de ellas,la que pudo saltar (Pese a la presión de la industria que rechaza aun hoy dia los rodajes de autor) en épocas recientes fue "The Blair Witch Project" Según Wikipedia: "En 2008, Entertainment Weekly nombró a The Blair Witch Project una de las "100 mejores películas desde 1983 hasta 2008" Keith Phipps, de The A.V. Club expresó: "una película de horror que realmente contiene miedo real, algo parecido a un arte perdido en nuestros días". Estas referencias obviamente aluden el he hecho de que películas como "Sleepaway Camp" o "Campamento De Verano" pertenece al culto mas brutal del genero. Toda una inspiración fílmica.