martes, diciembre 25, 2012

Reseña: La maldición de Rookford (2011)

La maldición de Rookford (2011), o como reza su título original, The Awakening, es una producción británica de la que había leído comentarios muy positivos, los mismos que ahora debo decir me sorprenden, ya que en realidad esta película me parece poco más que otro ejemplo de un cine de horror de temática sobrenatural fácil y que por desgracia abunda mucho hoy en día. Vosotros mismos podéis hacer la prueba y ver en ella todos los ingredientes de un producto muy básico que incluye siempre un conocido actor o actriz como protagonista (en este caso Rebecca Hall), un hecho sobrenatural ligado a un crimen del pasado sin resolver, los niños como principal elemento temático y (evidentemente) una revelación sorpresa al final. Todas estas cosas están presentes en la cinta de la que hablamos hoy, hasta el punto que me deja literalmente perplejo el gran número de reseñas positivas que he encontrado.

El argumento al que hacemos referencia pone al personaje de Rebecca Hall como una investigadora de lo paranormal en la Inglaterra de los años veinte, empeñada en descubrir a los numerosos fraudes y embaucadores en una era dada particularmente al espiritismo y una sociedad herida por la experiencia de la Primera Guerra Mundial. Esta mujer es llamada a un internado en medio del campo inglés para investigar la supuesta aparición de un fantasma que se ha saldado con la muerte de uno de los niños. Ya con este inicio tenemos otro lugar común que no habíamos mencionado: el del personaje radicalmente escéptico que termina enfrentándose con lo sobrenatural.

Si hay un punto a destacar de La maldición de Rookford es la estética, muy probablemente debido a rodar en una locación real y aprovechar la ya de por sí fantasmagórica atmósfera de ese internado en medio del bosque. En este sentido he de reconocer que el director Nick Murphy consigue emplear a fondo su escenario y otorgarnos algunos elementos memorables como la misteriosa casa de muñecas que la protagonista encuentra en una habitación abandonada, pero muy pronto toda esta sutileza se pierde en sustos repentinos, falsas pistas que no llevan a ninguna parte, y algunas penosas apariciones del fantasma montadas por medio de tecnología informática. La revelación sorpresa del final tampoco es lo que se diga muy destacable, e incluso es de esas que buscan dejar bien masticado todo al incluir hasta un rápido montaje de escenas anteriores que explican lo que estamos viendo de forma innecesaria. Esta revelación final para mí falla por otro motivo más importante, y es el intento de hacer más "accesible" el tema sobrenatural al darle una connotación más humana, despojándolo de su inherente grado de misterio para darle un acercamiento al Drama (así, con mayúscula). Esta actitud, por desgracia muy extendida en una línea autoral que parece querer dignificar el fantástico a través de (precisamente) la negación de sus elementos fantásticos, me parece bastante lamentable.

Así que en definitiva no entiendo muy bien de dónde han venido los elogios a La maldición de Rookford más allá de las ansias por ver historias de terror de corte clásico. Honestamente creo que hay otros ejemplos mucho mejores en los que se puede usar el tiempo. Y no hablamos aquí de los típicos referentes como The Haunting (1963), sino incluso de trabajos mucho más recientes enmarcados dentro de los estrenos filogóticos europeos como El espinazo del Diablo (2000), Los otros (2001) o incluso El orfanato (2007), todos ellos mucho más recomendables que esta de la que hablamos hoy.

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