sábado, diciembre 11, 2010

Tres tristes trailers 32


Volvemos una vez más con nuestra sana costumbre de dar impresiones sobre avances que ya todo el mundo ha visto. Para salir de ello comenzamos con la aparentemente más genérica y banal de las entradas de este trío, The Rite, una historia de posesiones demoníacas con Anthony Hopkins en la que se explota una vez más el filón de los secretos ocultos de la Iglesia y la lucha entre un sacerdote escéptico (again) y las fuerzas del mismísimo Demonio en persona. No hay mucho que comentar ante algo que se ve similar a muchos ejemplos anteriormente vistos de poseídos y agentes del Vaticano, así que habrá que esperar a tener algo más que un trailer para ver qué se nos viene encima.

Es así como llega el turno de Scream 4, un nuevo ejemplo de esta reciente obsesión por la rentabilidad que produce secuelas tardías que se estrenan muchos años después sin ningún motivo aparente. Sin embargo, y a pesar de que la tercera entrega de la saga iniciada en 1996 no me convenció demasiado, hay dos cosas que me llaman la atención de esta cuarta parte del asesino auto-referencial: en primer lugar, el siempre bienvenido Wes Craven, por mucho que no siempre se justifique nuestro entusiasmo. En segundo lugar, el grado extremo de guiño-codazo al que ha llegado la saga al enfrentar en esta ocasión a sus supervivientes a un mundo en el que las reglas del cine de terror, tal como explica un personaje, han cambiado y en el que lo inesperado se ha convertido en otro cliché más (me entusiasma sobre todo la coña del terror "en primera persona" como una nueva moda en este género). Así que si bien sigo pensando que Scream ya tuvo su momento, el hecho de que al menos sigan esforzándose en sacar al menos una idea nueva cada vez me alegra.

Mucho más interesante se nota el nuevo trabajo de Brad Anderson, Vanishing on 7th Street, con todo y que las historias de misteriosas e inexplicables formas del Apocalipsis se han convertido en otra constante del cine actual. En este sentido, la cercanía de este nuevo trabajo con obras como Blindness (2008) y The Happening (2008) puede que eche a más de uno para atrás (lo que explicaría en último caso que esta cinta vaya a tener un estreno limitado a pesar de contar con estrellas en alza) pero Anderson se ha ganado nuestra atención más de una vez y por lo tanto sabemos que esta caerá por aquí de una forma u otra. En cuanto al avance en cuestión, es cierto que ostenta un dramatismo un tanto forzado y que las imágenes de las ropas desperdigadas remiten tanto a La noche del cometa (1984) como a cierto episodio de Los Simpsons acerca del fenómeno del Arrebatamiento, pero con todo y eso no dejaremos de darle una oportunidad.