domingo, agosto 08, 2010

Reseña: Alien vs Predator (2004)

Con el tiempo he terminado por arrepentirme de todo lo malo que una vez dije de Paul W.S. Anderson, un director con una carrera difícil de desdeñar en la que se cuentan grandes películas como Horizonte final (1997), Soldier (1998), o incluso la primera Resident Evil (2002). Pero no todo el mundo lo ve así, y es probable que el nombre de este cineasta haya tenido su peso en el desprecio generalizado que existe hacia Alien vs Predator (2004), uno de los crossover más anticipados del cine de terror/ciencia-ficción y que finalmente cayó sobre las manos de Anderson catorce años después de que fuera anunciado de forma extraoficial. El caso de esta cinta es paradójico; no conozco a nadie que me hable positivamente de ella, y sin embargo en su momento fue la película más taquillera de ambas sagas. Vista finalmente, resulta claro que no es la mejor película de Anderson, pero esto no me sorprende ya que el concepto del que parte la película es casi imposible de llevar a cabo de forma exitosa.

De entrada una de las cosas que quizás no haya terminado de convencer a mucha gente es que la primera media hora parece una película completamente distinta, una cinta de aventuras en la que el millonario Charles Weyland (que en un alarde de continuidad con la saga de Alien es interpretado por Lance Henrikssen) contrata un equipo de especialistas al más puro estilo de Armaggeddon (1998) para explorar unas misteriosas ruinas descubiertas en la Antártida y que podrían estar relacionadas con una cultura extraterrestre. Todo este trozo del principio, sin embargo, se nota especialmente mutilado porque los personajes que componen el equipo carecen de cualquier relevancia: el supuestamente azaroso viaje a través de las estepas heladas y que justifica la contratación de la exploradora protagonista es cortado por una gran elipsis narrativa, los perforadores nunca llegan a hacer su trabajo, los soldados no tienen la más mínima oportunidad, el químico no hace nada, y el arqueólogo está allí únicamente como un recurso narrativo que lee jeroglíficos y explica cosas para dar a la trama algo de trasfondo. Parece en el fondo como si Anderson estuviese dándose prisa por llegar al punto del argumento en el que las dos criaturas del título hacen su aparición, aunque dichas prisas le cuesten todos los elementos interesantes que la película había sugerido.

Es esta segunda parte, en la que los humanos se ven atrapados en la laberíntica estructura que alberga el campo de iniciación de los Depredadores, lo que realmente hemos venido a ver, y tanto en tono como en argumento difiere por completo de lo que hemos visto hasta entonces. La cinta de aventuras de la primera parte es sustituida por un juego de gato y ratón que se aleja mucho del estilo de ambas sagas y adopta una estética hiperbólica más acorde con el estilo de obras anteriores de Anderson. El componente de acción está, eso sí, bastante suavizado; no solamente la película fue clasificada como PG-13 (rompiendo así la tradición de las entregas anteriores de ambos monstruos) sino que también la violencia tiene más en común, estéticamente, con el devenir de un videojuego en el que los personajes se van moviendo en un ambiente que va cambiando constantemente y que hasta incluye un monstruo final. Todo esto, sin embargo, está realizado de forma un tanto desganada y sin la eficacia que el director había demostrado en las ya citadas Soldier y Resident Evil. Los paralelismos video-lúdicos no acaban allí, ya que la estética guarda una gran similitud (demasiado evidente como para ser casual) con Starcraft, algo muy interesante ya que dicho videojuego bebía tanto de la saga de Alien como de Predator y resumía a la perfección el esquema de una hipotética historia que involucrase a ambas criaturas.

Quizás también por la general ligereza de la historia parece haber una marcada insistencia en el camp, destacable en los rugidos de leones para los Depredadores y el tono abiertamente comiquero de la película. Esto no sería un problema de no ser por lo tremendamente caótica que resulta y lo enrevesado de su argumento; la cinta se encarga de tejer vínculos entre las dos especies alienígenas y la historia de la civilización humana que rompen la continuidad con las dos sagas (aunque en su defensa hay que decir que Anderson ya explicaba que esta película tiene su propio cánon, a pesar de que hay evidentes guiños a ambas franquicias) y se hace en definitiva larga a pesar de que sólo dura hora y media (incluyendo unos créditos finales de 12 minutazos). Asimismo hay muchas cuestiones que quedan sin resolver y agujeros argumentales importantes. Un ejemplo: llegado un momento se intuye que Weyland sabe o al menos tiene una idea clara de aquello a lo que enfrenta, pero esta idea pronto se abandona. Con todo esto, y a pesar de que Alien vs Predator no es el desastre que tanto había escuchado mencionar, sí es una entrada un tanto pobre que se encuentra muy por debajo de las seis películas de las que parte. Sinceramente creo que la idea de unir a estas dos criaturas en una película no funciona debido al necesario protagonismo que deben tener los humanos en cuanto a argumento, aunque sí es cierto que su posterior secuela realizada al amparo del éxito de este primer mashup corregiría muchos de sus defectos iniciales y conseguiría una película más sólida. Pero eso tendremos que dejarlo para otra ocasión.

9 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

A mi no me gusta ni esta ni la segunda parte. De hecho, las comenté hace tiempo ya y las califiqué en mi blog como Grandes Bodrios. Creo que este crossover es completamente fallido en líneas generales.

Jordi M.Novas dijo...

Un concepto (alien Vs Predator) de tal embergadura debería haber caído en manos de un director mucho más capaz, y aun así sería dificil que saliera algo decente..

Diego Alejandro Alvarado dijo...

esta al menos mantiene tu interes...
la segunda es un bodrio total..odio AVP 2.

Peibolster dijo...

AVP2 está bastante mejor que esta.

Anónimo dijo...

Si se hubieran ajustado al comic original... solo eso !!!!!... cual es la idea de estropear un crossover tan bueno.
AvP 2 no es tan mala ni buena, creo que lo que la salva es que al predator de turno al menos se le dió un papel mas digno, mas cercano a lo que es, a pesar de que éste era un "cleaner" y no un cazador. En comparación con los predator de AvP 1 que eran unos idiotas... y ni hablar del diseño de los Aliens... Dios... donde quedó la biomecánica de giger !!... maldita ADI !!

doblealpha2000 dijo...

Esta película tiene algo que me gusta, es como el entorno en donde se desenvuelve la historia. Obviamente no pudo haberse tomado muy en serio por su argumento y por sus dos iconos en confrontación, pero es que definitivamente la segunda sí que es mala!! Horrorosa!

Rufus dijo...

Ambas películas son un despropósito a mi entender saltandose a la torera la manera de funcionar de ambos personajes. Visualmente ambos personajes son muy atractivos, desde luego que lo son, pero solo eso. Ah, y bueno creo que no digo nada erroneo si la muerte de ninguno de los personajes que aparecen en ambas sagas le importan a nadie tres pimientos; cosa que tanto en predator de Mctiernan y en su secuela de Hopkins pasa(por cierto dos depredadores muy distintos y de una casta distinta). En fin; una lastima.

Zara dijo...

Bueno pues veo que estoy en desacuerdo con casi todo el mundo. Sabia lo que iba a ver cuando me la ofrecieron, y vi lo que sabia que iba a ver, una pelicula que me entretuvo, sin mas. A mi me gusto, pero eso, cuando empiezan las persecuciones entre las dos bestias, es mejor. jejejejejejejejeje.
Que le voy a hacer, hay gustos para todo, jejejejeje

Monseñor Bizarro dijo...

Esta pelicula es una jalada de los pelos!!
¿No quedamos que a los depredadores les gusta el calor?