viernes, diciembre 16, 2005

Reseña: Psicosis (1960)

Hitchcock es, sin duda alguna, el director más plagiado de la historia del cine. Y de todas sus películas, probablemente ninguna haya sido tan reiteradamente manoseada y "homenajeada" como Psicosis (1960), un filme que resulta perfecto ejemplo de aquello de lo que se habla cuando se dice "obra fundacional". Resultaría demasiado largo ofrecer aquí una lista de todas las películas que se han valido de ella, especialmente aquellas pertenecientes al sub-género slasher, del cual la cinta de Hitchcock es claro precursor. Es una de las dos películas de "terror" que aparecen en la sacrosanta lista de las cien mejores películas americanas de la historia, según el American Film Institute (que injusticia), en la que ocupa la casilla 18. A pesar de que el tiempo ha mermado un poco el efecto perturbador que tuvo en su época, sigue siendo una clase magistral de técnica cinematográfica, una obra en la que cada plano es simplemente perfecto.

Pero en su época ciertamente no se le vio así, ya que su producción no se diferenciaba mucho de la de cualquier producto de serie B. De hecho, Psicosis se filmó en los mismos estudios en los que para entonces se realizaba la serie de televisión Alfred Hitchcock presents. Su presupuesto era bastante moderado, y al parecer, el único que creía en el potencial de la película era el propio director, quien compró los derechos de la novela de Robert Bloch (en la que se basa el guión) e incluso adquirió todos los ejemplares que pudo para que así fuera menor la cantidad de gente que conociera el final de la historia.

Hoy en día todos la conocemos: en un arrebato decidido a cambiar de una vez su miserable vida, la rubia fatal Marion Crane roba a su jefe una cantidad considerable de dinero y huye hacia California, deteniéndose a pasar la noche en el apartado motel Bates, donde es atendida por su solitario y aparentemente inofensivo dueño, Norman. El resto ya sin duda lo saben, una historia de travestismo, complejo de Edipo y asesinato en masa.

Resulta difícil de creer para nuestra época que Psicosis haya causado un impacto tan grande en el público de 1960, pero fue así, y por muchos motivos. Lo que a veces se nos escapa es que esta película fue genuinamente innovadora en muchos aspectos, desde detalles tontos (es la primera película donde se tiraba de la cadena de un inodoro) hasta decisiones que cambiaron las costumbres del público (fue una de las películas que rompió con la vieja tradición de las "funciones continuadas", por petición del propio Hitchcock, quien no quería que la gente se enterase de que Janet Leigh, la única estrella del reparto, moría en la primera mitad del filme). Pero sobre todo, dio al público de entonces una carga de perversidad a la que no estaba acostumbrado, una idea del Mal que dejaba de ser caricaturesco o sobrenatural y que pasaba a formar parte de aquello que está más oculto en el hombre: el inconsciente. La cinta de Hitchcock es, sin duda, el primer thriller "adulto" que inspiraba la idea de que el horror podía provenir del corazón de la familia americana.

Durante los 109 minutos de Psicosis estamos constantemente sufriendo una sensación de peligro, agazapados ante la espera de algo terrible. Cuando esto finalmente sucede, en la ya omnipresente e hiperparodiada escena de la ducha con la no menos inolvidable música de Bernard Herrmann, el impacto es brutal. Pero incluso más allá de sus excelencias dramáticas y argumentales, el principal logro de la película es haber logrado instaurar una estética y un modo de hacer cine que domina la industria hollywoodense hasta el día de hoy. Hitchcock, un hombre plenamente consciente del poder de la cámara, pule cada secuencia hasta la perfección. La escena de la ducha, centro nervioso de la película, es un claro ejemplo de eso, con el agua corriendo en remolino hasta el desagüe por donde se escapa la sangre (y la vida) de Marion Crane, hasta aquel largo zoom-out que comienza en el ojo de la víctima y que termina en el montón de dinero olvidado sobre la mesa de noche, mostrándonos que el motivo del crimen no ha sido el afán de lucro, sino los oscuros pasadizos de la locura. Es la irracionalidad del Mal, resumido en la figura afable y hasta ridícula de Norman Bates. Los antiguos enemigos de América se han ido, los facistas de la Segunda Guerra estaban muertos, e incluso los comunistas rusos parecían menos peligrosos que los horrores que podían desatarse en lo profundo del corazón del país. Si este no es el tema principal de todo el cine de terror que vendrá en las décadas posteriores, que alguien me lo diga.

Pero no es esto lo que más impresiona de Psicosis. Su público no salió espantado y horrorizado por su carga erótica ni violenta, ni por las connotaciones sociológicas de su trama, ni siquiera por sus excelentes actuaciones. Si algo queda de esta obra maestra, es que es cine en su estado puro. Sin duda alguna.

7 comentarios:

Noel dijo...

Qué decir. Daría un brazo por haberla visto con la mirada limpia, sin saber que la protagonista muere de manera violenta antes de llegar a la mitad de la peli y que la madre de Norman llevaba años muerta.

En su día, el shock debió ser considerable: nadie podía estar preparado para lo que habían creado Hitch y Robert Bloch.

JohnTrent dijo...

Una muy buena pelicula, sin duda. Ademas de arriesgada en su estructura narrativa y esplendida en su direccion e interpretaciones.

Anónimo dijo...

hola aunque llego con bastantes meses de retraso me encantaria publicar en muchocine.net la reseña a psicosis del genial maestro, escribeme a webmaster@muchocine.net muchas gracias

El Agua Inmóvil dijo...

Me gustó mucho tu blog. Lo voy a recomendar a mis amigos, ojalá te des una vuelta por el mío. Saludos.

Sr. Delmónico dijo...

A quién diablos se le ocurre matar a casi en la mitad de la trama a la ¿protagonista? Sí, sólo a Don Alfred... ah, y a David Lynch.

Lo que daría por haber estado en el cine en su estreno, en su época para ver las caras de todos los presentes.

Sin duda alguna, merece el sitio en tu Salón de la Fama.

MonoRojo dijo...

Excelente película, un clásico de clásicos y como dices, cine en estado puro, una obra a la cual siempre se debe regresar...

Javier Torres dijo...

Sinceramente, la mejor pelicula de todos los tiempos. Un clasico del cine de terror. Lastima que Van Sant no alla logrado lo que queria, que las futuras generaciones conozcan lo que es Psycho