lunes, febrero 20, 2017

Reseña: The Wailing (2016)

Un policía de una pequeña comunidad rural surcoreana investiga una serie de asesinatos inusuales por su carácter aparentemente arbitrario y por su tremenda violencia. Al principio se sospecha que estos crímenes pueden estar ligados a una rara enfermedad que se va apoderando del pueblo, pero pronto empieza a asomar la posibilidad de que tengan un origen sobrenatural, y nuestro policía protagonista debe darse prisa una vez que el terrible mal comienza a atacar a su pequeña hija. Hasta aquí la trama de The Wailing (2016), nuevo gran éxito del horror surcoreano, parece algo convencional, y de hecho varios de sus elementos recuerdan a otros éxitos del pasado en el cine de género de su país (tales como su estructura de thriller policial con un protagonista moralmente ambiguo). Nada más lejos de la realidad: su director Na Hong Jin ya era un nombre establecido para el momento de este rodaje, y su película de poco tiene que ver con el lado más comercial del cine de terror asiático que estamos acostumbrados a ver.

Digo todo esto porque The Wailing es una película que me vino recomendada por todos lados. Apareció en varias de las listas con lo mejor del 2016, y prácticamente todo el que la ha visto se ha deshecho en alabanzas hacia un trabajo que, lo confieso, ha puesto a prueba mi paciencia en más de una forma. El resumen que he hecho arriba en el párrafo anterior definitivamente no le hace justicia porque a medida que la trama se va adentrado en lo sobrenatural cobra una nueva dimensión que introduce muchos elementos nuevos, la mayoría girando en torno a un misterioso hombre japonés que vive cerca del pueblo y a quien Na Hong Jin convierte en la excusa perfecta para meter varias referencias a la tradición sobrenatural de la cultura budista/oriental. Todo esto hace de la cinta un trabajo muy interesante a nivel cultural y atractiva para aquellos que busquen un trabajo distinto alejado del tratamiento que el cine más convencional por lo general le da a este tipo de temas. 

Sin embargo, lo que me refería en cuanto a paciencia tiene que ver con la propia estructura de la película: en un esfuerzo por adentrarse en la evolución del protagonista (inepto, fallido y moralmente cuestionable como lo son la mayoría de los "héroes" de estos policiales surcoreanos) y en los elementos sobrenaturales de su trama, la cinta se hace excesivamente larga y reiterativa. Con 2 horas y 36 minutos, es una de las cintas de terror más largas que he visto en toda mi vida, y su duración se siente porque en ocasiones me pareció interminable y es sólo al final cuando sus elementos sobrenaturales realmente se desatan en un clímax que, eso sí, es muy bueno y será lo que al final todo el mundo recuerde. Es una lástima que para llegar allí haya tenido que pasar por todos aquellos silencios, planos del bosque y minutos de duración de algo que perfectamente habría podido durar menos.

De manera que no salí lo que se dice demasiado impresionado con The Wailing, aunque en este caso es probable que las muy altas expectativas que tenía hayan afectado mi experiencia. Lo digo porque casi todas las reseñas que había leído hasta la fecha la ponían prácticamente como la nueva Ring (1998) y al final ha resultado ser otra cosa. Sé que parece que estoy contradiciéndome porque hace poco dije que estaba más interesado en ese cine de terror lento, aburrido y atmosférico del que esta película parece formar parte, pero este caso en particular me pareció demasiado extremo y lejano para mí gusto, aunque ciertamente interesante de ver.

2 comentarios:

Kurazaybo dijo...

Es de las pocas películas innecesariamente largas de los últimos años a la que al final le perdono el excesivo metraje. Me atrapó más que a ti y gracias a la duración sentí más efectivos esos cambios de rumbo en la trama. Pero te comprendo perfectamente.

Me sorprende, eso sí, que no hayas mencionado los que considero los principales temas de la cinta: la ambigüedad, la fe y, sobre todo, la duda.

Christian Ekiza dijo...

La vi sabiendo muy poco de ella y he de decir que me resultó una experiencia peculiar. Sí que es larga y a veces, sobretodo al principio, parece flirtear con distintos géneros, generando cierta confusión en el espectador. También tuve la sensación que en algunos momentos el uso de la música, el sonido y el ruido en general estaba diseñado para generar molestia en el espectador.

Creo recordar que la película empieza con una cita bíblica, y llegando al final tuve la sensación de que el director había estado jugando con mi percepción y mis sentidos, desorientándome durante toda la película, algo que en cierto modo perverso te acerca al protagonista de la historia.