jueves, mayo 05, 2016

Reseña: Harbinger Down (2015)

Primero que nada un poco de historia para ponernos en contexto.

En el 2011 Universal tuvo la brillante idea de hacer un remake de La cosa (1982), uno de los más famosos trabajos de John Carpenter. Tras una producción algo accidentada en la que no se sabía si tendríamos una secuela o una nueva versión, el engendro terminó siendo un poco las dos a la vez, y a pesar de que oficialmente no se anunció como tal, La cosa redux terminó siendo un remake de la cinta del 82 con una protagonista femenina. Poco de eso importa porque Universal, sabiendo que gran parte de la gracia de la original estaba en la calidad de sus efectos especiales, tomó la sabia decisión de contratar a la gente de Amalgamated Dynamics, al mando de Alec Gillis, quienes no sólo eran grandes admiradores de la cinta de Carpenter sino que encima tenían una vasta experiencia en la creación de efectos especiales "físicos" con películas memorables como Aliens (1986), Tremors (1990) y un largo etcétera. Sin embargo, debido a una extraña e inexplicable pirueta, el estudio decidió a última hora sustituir la mayor parte del trabajo de AD con efectos digitales, dando al traste con lo que se perfilaba hasta entonces como uno de los mejores desempeños de la compañía. Motivado por esta frustración, Gillis y su equipo decidieron hacer su propia película, con un presupuesto mucho menor y (parcialmente) financiada a través de Kickstarter. El resultado fue Harbinger Down (2015).

Y eso es lo que es la película en el fondo: un desquite realizado principalmente como vehículo de lucimiento para un estilo de efectos especiales que nunca se llegó a emplear. En ese sentido, Gillis y compañía han hecho prácticmente un remake encubierto de la cinta de Carpenter con un argumento y premisa casi iguales: un grupo de científicos a bordo de un barco pesquero en el ártico recuperan un vehículo espacial ruso congelado por más de treinta años y sin saberlo traen a bordo a una criatura capaz de mutar su cuerpo y alimentarse de los incautos tripulantes. Pero no se trata únicamente de un homenaje a La cosa, sino a todo el cine de monstruos de los ochenta, no sólo en cuanto a las técnicas de efectos empleadas (no hay CGI en la película) sino también en gran medida en cuanto al ritmo y argumento, bastante básico y sin demasiadas sorpresas.

Teniendo en cuenta esto, hay aquí unos efectos muy buenos no solamente en cuanto al diseño del monstruo sino en cuanto al desmembramiento de sus víctimas, y la presencia del veterano Lance Henriksen en un papel secundario otorga a la película cierto grado de legitimidad. En ocasiones, sin embargo, la falta de presupuesto se hace notar de manera dolorosa: una fotografía deliberadamente oscura para intentar tapar en la medida de lo posible las carencias de los monstruos, las escenas de cubierta rodadas en un evidentísimo plató, y algunos ejemplos de product placement tan obvios que dan un poco de vergüenza ajena. El apartado de las actuaciones tampoco es tan interesante, con Henriksen y Milla Bjorn siendo los únicos del elenco que hacen realmente algo atractivo, esta última con el que probablemente sea uno de los mayores estereotipos rusos que nos podamos echar a la cara. 

Lo peor de todo es que estamos ante una película realmente interesante. Es imposible no compararla en ocasiones con La cosa, y en ese sentido sale perdiendo, pero resulta muy entretenida y el equipo de AD sabe brindarnos al menos algunas imágenes memorables en cuanto a la terrible criatura antagonista. Nada de eso parece haber sido suficiente: la recepción de la película fue un tanto fría y no ha tenido el éxito que se esperaba. En mi caso, me ha servido para darme cuenta de cómo han cambiado ciertas cosas en el mundo del cine hoy en día: cuando pienso en "serie B" normalmente pienso en algo como esto, con unos mínimos estándares de calidad que incluso el mal llamado "cine cutre" debe mantener. Hoy en día, por el contrario, parece ser que este lugar está reservado para películas con tiburones en el espacio que sólo pueden apreciarse de forma irónica. Con esto lo que quiero decir es que, con todo y sus innegables carencias, algo como Harbinger Down está a años luz de cualquiera de los subproductos de The Asylum o la cadena Syfy. Por lo visto, sus responsables han salido un tanto quemados de la experiencia, y difícilmente veamos un nuevo trabajo de Alec Gillis como director en un futuro cercano. En se sentido recomiendo este muy interesante vídeo con Gillis hablando de por qué el crowfunding no salvará al cine.

1 comentario:

Kurazaybo dijo...

Es curioso leer este comentario respecto al cine de serie b en este momento, sinceramente no me lo esperaba y es que justo acabo de ver "Hidden". Y yo no estoy seguro de que en este momento se le pueda pedir más a la serie B. La recomiendo mucho para quitarse este sabor de boca y desearia que no estuviera pasando tan desapercibida.

Un saludo.